El presidente Hugo Chávez se declaró "marxista" la semana pasada en alocución presidencial. Menos mal que en esta ocasión se le ocurrió hacer esa precisión y no declararse musulmán, shiíta o budista. Es que son tantas y tan variadas ideas que han anidado en la mente del presidente, que no sería de extrañar que de un momento a otro nos sorprenda con alguna otra novedad, una exquisitez intelectual cultivada en esas largas horas de insomnio a las que alude con frecuencia.
lunes, 18 de enero de 2010
"A mi que me importa"
El presidente Hugo Chávez se declaró "marxista" la semana pasada en alocución presidencial. Menos mal que en esta ocasión se le ocurrió hacer esa precisión y no declararse musulmán, shiíta o budista. Es que son tantas y tan variadas ideas que han anidado en la mente del presidente, que no sería de extrañar que de un momento a otro nos sorprenda con alguna otra novedad, una exquisitez intelectual cultivada en esas largas horas de insomnio a las que alude con frecuencia.
viernes, 15 de enero de 2010
El neomachismo
Nunca pensamos que cuando nuestra democracia se fundamentó, entre otros principios, en la libertad y la igualdad, nos iba a ser más difícil hacer a esta última efectiva y, sin embargo, el miedo a la libertad del que escribió Erich Frömm no era nada comparado con el miedo a la igualdad, más generalizado y resistente.
Los que defendían "los valores" de la sociedad patriarcal, aunque lo razonaran de muy diversas maneras, eran calificados de machistas. Empezaron a estar mal considerados y fueron disminuyendo "de boquilla" los que así se denominaban; pero cuando la igualdad se va haciendo más plena comienzan a formular nuevos argumentos que, supuestamente, no la cuestionan, pero sí su forma de ejercicio, con ideas que, en ocasiones, llegan a parecer incluso "razonables". Parecen distintas de las de siempre aunque, en el fondo, desean lo mismo: la subordinación de las mujeres.
Miguel Lorente, en su libro denominado Los nuevos hombres nuevos. Los miedos de siempre en tiempo de igualdad, sostiene que el género masculino ha urdido nuevas tramas para defender su posición de poder, y éstas se basan en los supuestos problemas que la incorporación de la mujer a la vida activa ha tenido, sobre todo, en el ámbito de las relaciones familiares. A esta nueva estrategia la denomina posmachismo, por haber nacido, dice, en el contexto de la posmodernidad, y por haber mantenido desde su aparición una cierta distancia respecto a las posiciones clásicas del machismo o del patriarcado.
Sin embargo, y aunque me parece absolutamente correcto todo lo que argumenta, creo que es mejor denominar a esta nueva forma de pensamiento como neomachista, porque, cada día más, se está transformando en una nueva ideología que se va extendiendo y que se caracteriza, precisamente, por tener miedo a la igualdad. Es una nueva manera de sostener las posiciones machistas de siempre, pero con nuevos discursos y nuevos contenidos. Nadie se llama hoy abiertamente, por ejemplo, fascista, pero es evidente que hay una nueva manera de serlo, y a éstos se les denomina neofascistas.
Los neomachistas equiparan el feminismo con el machismo, tratando de crear confusión en algo que no puede tenerlo, porque pretenden cosas opuestas: éste la primacía del varón y aquél la igualdad entre mujeres y hombres. La diferencia es tan grande que no merecería la pena ni explicitarla, a no ser porque el neomachismo intenta confundir, para poder mantener mejor sus nuevas posiciones, encaminadas, como siempre, a cuestionar los derechos de las mujeres, su autonomía y la independencia ganada. No cuestionan, dicen, la igualdad, pero sí las consecuencias de su ejercicio; están en contra de la violencia de género pero manifiestan con reiteración, por ejemplo, que hay demasiados casos de denuncias falsas, sin añadir que, si así fuera, se estaría cometiendo un delito que hay que denunciar, como en cualquier otro caso.
Hay algún juez que da miedo por las cosas que dice -no quiero ni nombrarlo porque es lo que le gustaría-, pero existen, desgraciadamente, demasiados -también alguna mujer- teóricos del neomachismo que surgen diariamente y que tenemos que desenmascarar como hicimos con los machistas.
Consideran la igualdad como una amenaza, pero no para ellos sino para las relaciones sociales, y lo exacerban en lo más extremo: la violencia de género. El feminismo siempre ha sido ridiculizado y hoy, con nuevas formas, lo vuelve a ser con fuerza. Así, hablan de revancha de género, de feminismo resentido, dogmático o radical, sin más intención que la de volver a "demonizarlo".
Son manifestaciones de ese miedo a la igualdad que los neomachistas tratan de extender de diversas maneras: sacralizan, por ejemplo, la lactancia materna, culpabilizando a las madres que no pueden practicarla; hacen responsables a las mujeres de los problemas de los menores, con la teoría del "nido vacío"; y del aborto ni hablemos, parece que es un capricho de algunas. Ninguno de ellos dice que está en contra de la igualdad sino que, por el contrario, afirman que somos las mujeres las que estamos haciendo una sociedad con graves problemas de convivencia como consecuencia directa de nuestra necesidad de ser libres e iguales. Nunca entendieron que sin igualdad la libertad no existe, y que aquélla o es real o no es igualdad, y la democracia las exige ambas.
Las mujeres siempre hemos tenido que alcanzar cosas con las que los hombres ya nacían; nos relegaron al mundo privado y hemos ido conquistando -con muchos años y esfuerzo- parcelas de lo público, pero llevando siempre a cuestas la vida privada. Los hombres, que tenían destinado como propio el mundo público, lo han mantenido, y su incorporación al otro mundo lo está siendo en mucha menor medida, de ahí las resistencias a la igualdad que perviven -pese a lo mucho que hemos avanzado- sobre todo en los países desarrollados, porque en otros muchos todavía siguen con el burka, símbolo de la mayor de las discriminaciones que padecen las mujeres.
Tenemos que acabar con todos los burkas del mundo, sabiendo hacer frente con la misma contundencia a los viejos argumentos y a éstos más sutiles del neo-machismo.
Amparo Rubiales es profesora de Universidad, abogada y consejera de Estado.
miércoles, 13 de enero de 2010
La última gesta wayúu
Por: Marcelo Morán
De tantas conversaciones que sostuve con mi tío José Antonio, recuerdo una que me llenó de estupor. Se refería a un hecho que no sé por qué razón no se le ha dado la debida importancia en la historiografía zuliana, pues se constituyó nada menos que, en un acto de rebelión llevado a cabo por el pueblo wayúu a mediados del siglo XX en contra de un personaje siniestro que sembró de ignominia y terror por cuanto paraje de
En la segunda década del siglo XX, hizo su aparición en
Entre tantas formas de ejercitar su barbarie se contaba que, en muchas ocasiones, éste sanguinario personaje llegaba al extremo de probar su puntería, valiéndose de fusil Winchester con cualquier wayúu que se encontrara en su camino o se divisaba apacible desde cualquier bohío plantado en el horizonte de la península. Otras veces, los colocaba en cepos (instrumentos de tortura que inmovilizaba a la víctima desde el cuello, pies y manos a través de maderos para luego ser azotados) Por otra parte, mandaba a cavar a sus prisioneros profundos huecos que serían sus propias tumbas después de ser ajusticiados.
Esta práctica era una de sus más preferidas. Mi padre me contó que en el año 1948, cuando era policía del estado, presenció el hallazgo de decenas de esqueletos humanos que se mantenían ocultos en la arena luego de ejecutarse unos trabajos de remoción para unir la vía de Paraguaipoa con Los Filúos. Todas eran víctimas; reportados como desaparecidos en los tiempos de Reyes.
Situaciones como ésa eran repetitivas a lo largo de toda la Guajira.
Las noticias sobre los excesos y atropellos que cometía este nefasto personaje no se hicieron esperar, después de eliminar a uno de los miembros del clan Jayaliyu, José “Josechón” Fernández, junto a su amigo Elías Hernández: ganadero zuliano, quien se encontraba de visita, invitado por la familia. Antes lo había hecho con el jefe del clan Apshana Rafael “el Maneto” González, quien murió después de tres días de agonía luego de ser flagelado en un cepo.
Para frenar esa ola de ejecuciones, representantes de la Guajira elevaron la denuncia personalmente ante el despacho del general Gómez, quien, como muy pocas veces, fue receptivo y de forma inmediata envió una delegación para aprehenderlo y llevarlo como prisionero a Caracas.
Reyes, se encontraba en ese momento en el Teatro Baralt, disfrutando una película que ya se proyectaban allí desde hacía tiempo, cuando alguien de su entorno lo pone sobre aviso. De allí partió presuroso a un sector de Bella Vista, donde tenía una ostentosa vivienda para planificar su escapada hacia su hacienda Los Limonsones, ubicada cerca de la población de Carrasquero, en el hoy municipio Mara. En su residencia citadina, se quitó su uniforme militar, se cortó el pelo y se rasuró la barba para pasar desapercibido y emprender sin contratiempo su huida hacia su finca. Muchos testigos lo vieron pasar con dos acompañantes por una trocha llamada “La secreta”, que empezaba en el sector de Las Peonías y llegaba al poblado de El Sargento, también el municipio Mara. A su posesión llegó un poco antes de la medianoche; exhausto, para elaborar un plan. El plan consistía en aplastar cuanto antes el movimiento que ya estaba levantado en la Guajira en su contra y que utilizaría para salvarse, justificándolo como una sublevación armada contra el gobierno de Gómez. Pero era demasiado tarde para hacer conjeturas, pues a muy pocos metros de distancia: en la otra ribera del Limón había un cinturón de quinientos wayúu, armados con Mausers, Winchester y arcos y flechas, que no se amilanaron ante los embates de los terribles zancudos, serpientes y otras alimañas que identifican ese intrincado lugar del río Limón; allí estaban los guerreros inconmovibles, esperando sólo la señal de ataque.
Eso ocurrió en el alba: empezaba apenas a clarear el día. El coronel fue el primero en levantarse, como era su costumbre. Tomó una totuma con agua para despabilarse el rostro, mientras que, a cierta distancia, desde un alambrado, lo observaba impávido el franco tirador, conocido como Juan Koyoa, quien accionó el fusil una sola vez. El disparo certero hirió de muerte al coronel, sin embargo, él desde el suelo trató de repeler la agresión. Pero en segundos, vino el aluvión de guerreros accionando también sus armas en contra de los soñolientos soldados que salían de la casa presa de la confusión y el desespero. Todo fue arrasado y saqueado en Los Limonsones. Los iracundos wayúu, sediento de venganza, saltaron a otras propiedades aledañas al río creyendo que el coronel Reyes había escapado. Porque entre los muertos, que se contaban por decenas, no había ninguno con su ya habitual característica. Tres meses después de su muerte, todavía se veían pasar por las orillas del Limón muchos wayúu arreando ganado rumbo a la Guajira. La mayoría de los productores huyeron, abandonando sus propiedades, recalando días después por el sector de La Rosita luego de recorrer a pie una distancia superior a los cien kilómetros. Dicen que en la desesperación de la huida, unos se enredaban con alambres de púas y gritaban con impotencia: “Soltame Chiquitín”, creyendo que se trataba de uno de los cabecillas de la rebelión, identificado como Rafael “Chiquitín” Gonzáles, hijo del malogrado “Maneto”.
Los cadáveres fueron llevados a Sinamaica en carretas adonde se amontonaron; siendo colocados frente a la plaza Bolívar para la respectiva identificación. La mayoría de los soldados fueron reconocidos, pero no había señales del coronel. Muchos aseguraron de que tenía que estar allí, pues del pelotón que tenía en su finca sólo faltaba un soldado que años más tarde se conocería como Rafael “el Loco” Morales.
Uno de los curiosos aseguró de que sólo había una forma de reconocer el cadáver del coronel. Y esa forma era que, buscaran entre los muertos a quien tuviere las uñas de los dedos índice y medio manchados con nicotina, ya que el coronel era un fumador empedernido. Buscaron y hallaron las características, tal como lo había sugerido el fisgón. El rostro del coronel estaba irreconocible por efecto de la sangre coagulada que el mismo esparció antes de morir, segundo, estaba rasurado, y siempre se le conoció con una barba discreta bien mantenida. Sin duda era él.
Después del reconocimiento fue sepultado en el cementerio del poblado. Pero allí no terminó todo para los restos del infortunado coronel. Cuando se corrió el rumor de que se había reconocido el cuerpo, irrumpió en el sepulcro un jefe de uno de los clanes wayúu, llamado Tomás Silva, para degollar el cadáver, luego de completar ese acto macabro, amarró la cabeza a la cola de su caballo, siendo arrastrada por la calle de Sinamaica rumbo a un punto de la sabana, donde se haría una concentración. La cabeza del coronel fue colocada en un improvisado pedestal, para ser usada como blanco para que los deudos de los centenares de wayúu asesinados y desaparecidos, probaran sus punterías y saciaran su hambre de venganza. Así terminaron los días del coronel Reyes, quien se equivocó con un pueblo que a lo largo de más de tres siglos, resistió y no pudo ser doblegados por la opresión de los conquistadores españoles.
Así me lo contó mi tío, quien veinte años más tarde, en 1941, contando apenas con dieciséis años de edad reconstruyó la ruta de escape del coronel Reyes, acompañado de su abuelo materno Virgilio Polanco, quien conocía de sobra esos caminos, puesto que era comerciante de ganado y más de una vez se encontró con la tropa del Coronel siempre dispuesta a capturar wayúu para los fines más inconfesables.
Mi tío José Antonio, analizó y comparó los testimonios de los participantes, en la que se encontraban muchos familiares, así como versiones de vecinos y de aquellos que pudieron sobrevivir a la vorágine de 1921, para sacar luego su propia conclusión sobre la ultima gesta del pueblo wayúu
martes, 12 de enero de 2010
Elogio de la locura
A Franklin Brito
Ex toto corde
Cuando el de Rótterdam escribió su famoso opúsculo, él iba dirigido a aquellas “buenas conciencias”, presentes en todas las religiones y en todos aquellos seres de pensamiento lineal.
Allí Erasmo defendía la necesidad de esa cierta locura ingenua que nos hace vivir creyendo en el porvenir y en unos valores reales que hemos adquirido del entorno y que nos hace rechazar las pretensiones de unos individuos que pretenden, a nombre de sueños trasnochados, reglamentarnos la vida según su imagen virtual de un mundo”mejor”.
Pronto, muy pronto, todos estaremos recluidos en ese gran psiquiátrico, en que un presuntamente cuerdo y voluntarioso ciudadano ha ido convirtiendo a Venezuela pero, mientras ello sucede, si es que lo permitimos, hay ciudadanos ejemplares que asumen con entereza su decisión de lucha por las cosas y las ideas en las que creen.
Entre ellos sobresale orgullosamente Franklin Brito y su solidaria esposa. Brito lleva ya cinco meses en huelga de hambre y su imagen recuerda a aquellas victimas de los campos de concentración hitlerianos al ser liberados por los ejércitos aliados en 1945.
Este fascismo del Siglo XXI ha logrado, en Brito y su familia, igualar el expediente totalitario de secuestrar y recluir, como si fuesen locos, a aquellos que se opongan a sus designios. Pero todos sabemos que ni Brito ni su esposa ni su hija están locos y que la única locura que padecen es la locura de la libertad.
Creía el de Rótterdam que lo realmente valido y sensato era que nos mezcláramos todos en esa gran locura y que la compartiéramos aun a riesgo de equivocarnos.
La hermana de la Locura, Filaucia, pasaba a ser la fuerza vital necesaria para comprenderla pero es que Filaucia era apenas un reflejo y representación de nuestro amor propio.
La verdad es que cuando nos negamos a nosotros mismos el placer de ser nosotros, la vida se sumerge en la inercia, la palabra del orador pierde candor, los versos de poeta no producen admiración y el artista languidece.
La locura como orgullo y hasta como vanidad es la fuente primigenia de todo lo elevado, lo superior.
“Sin mí, el mundo no puede existir ni por un momento, pues, ¿no está lleno de locura todo lo que se hace entre los mortales?, ¿No lo hacen locos y para locos?
Ninguna sociedad, ninguna convivencia puede ser agradable o duradera sin locura, de modo que el pueblo no podría soportar a su príncipe, el amo a su sirviente, la doncella a su señora, el preceptor a su alumno, el amigo a su amigo, la mujer a su marido por un solo momento, si de vez en cuando no se descarriaran, se adularan, toleraran sensatamente las cosas o se untaran con un poco de locura”.
La verdad Chacumbele es que aquí el único “cuerdo” eres tú y tus 40 ladrones, que aprendieron a robarnos hasta los ideales para en definitiva enseñorearse en el país como si fuese una satrapía.
Prefiero estar con esos locos de carretera que osan negarte, y recordarte que tu prestigio es un prestigio que se fue.
lunes, 11 de enero de 2010
La culpa es tuya
Por: Teodoro Petkoof
La gente no necesita de sesudos y técnicos análisis económicos. Las colas inmensas ante las tiendas de electrodomésticos fueron más que elocuentes el fin de semana. Todo el mundo sabe que devaluación es sinónimo de subidas escandalosas de precios así que una marabunta salió a comprar lo que pudiera a precios viejos. Ya somos veteranos de devaluaciones. No es este nuestro primer Viernes Negro. Ya también sabemos lo que viene: un costo de vida que nos hará sudar petróleo para poderlo cubrir.
Chávez no tiene excusas. Ha sido su disparatada política económica la que lo ha obligado a devaluar. Ha devaluado después de cinco años de la mayor bonanza petrolera del siglo, durante los cuales entraron al país miles de millones de dólares, pero pésimamente manejados. No puede escudarse en que heredó una crisis fiscal creada por “gobiernos anteriores”. El suyo ya es dos gobiernos anteriores y pico. Los problemas fiscales que tiene los parió él mismito.
No puede alegar que se quedó sin reservas internacionales, porque hay 35 mil millones de ellas. La recesión económica es suya-suyita. El Gran Charlatán decía que estábamos “blindados”. Pero el blindaje no resistió los efectos del Plan de Destrucción Nacional que adelanta Chacumbele. La economía venezolana cayó 2,9% en 2009 pero la mundial sólo en 1,1% y la latinoamericana en 1,8%. Nuestro desempeño económico fue mucho peor que la media mundial y que la media del continente. Todos las tonterías que condujeron a esta devaluación brutal llevan, pues, su exclusiva marca de fabrica. Esta devaluación es made in Miraflores. Inflación, recesión y ahora devaluación, darán más inflación y más recesión.
Estanflación llaman esto los expertos. Estancamiento más inflación. ¡Qué revolución más bonita! Devaluaron tarde y mal. ¿Por qué lo hicieron, entonces? A nadie han engañado. El gobierno necesita plata y nos la va a sacar del bolsillo, clavándonos el peor impuesto, la inflación.
Cada dólar petrolero le producirá ahora 4,30 y no 2,15.
Duplica sus ingresos. Más plata para derrochar y para financiar su campaña electoral.
Presiones adicionales sobre los precios. La falacia de que nuestro salario mínimo era el mayor de América Latina se volvió pupú. A 2,15 claro que lo era, pero no a los 6 o 7 del dólar permuta ni a los 4,30 de ahora. Tendremos un año de fuertes presiones salariales porque la carestía de la vida, que ya es insoportable, será peor. Costos más caros, por tanto, y más gasolina para la inflación. Pero no se atreven a decir la verdad. Engañan al pueblo a pura coba. Ahora, esto y que es para estimular las exportaciones. ¡Por favor! ¿Nos creen estúpidos? Después de once años de predicar “crecimiento endógeno” (sustitución de importaciones), súbitamente descubren que de lo que se trata es de exportar, o sea, “crecimiento exógeno”. El inefable profesor Giordani nos dice que se “busca hacer más competitiva la economía venezolana, al promover las exportaciones”. Tarde piaste pajarito. Once años destruyendo el aparato productivo, con exportaciones no-petroleras que llegaron el año pasado escasamente a un poco más de 3 mil millones de dólares, y ahora nos vienen con el cuento de que la mera devaluación lo va a sacar del hoyo. Esta no basta para superar el desastre de las empresas estatales exportadoras arruinadas ni el de las privadas en la lona.
Dejaron sobrevaluar el bolívar hasta extremos demenciales, manifestación típica del rentismo, y se gastaron una bola de dólares para aplastar la tasa paralela sin lograrlo, y ahora Chacumbele nos sermonea con lo de superar la “economía rentista”. ¡Vaya pa’l carajo!
sábado, 9 de enero de 2010
¿Cuál izquierda?
Izquierda, un término para muchos luminoso, idealizado, cubre en América Latina a dos modelos económicos y políticos flagrantemente opuestos: la socialdemocracia y el llamado socialismo del siglo XXI, que sigue el rumbo de la revolución cubana.
Opuestos, sí: el uno es democrático y el otro tiene derivaciones totalitarias; el uno respeta las libertades y el otro las deroga. Y no obstante, creyendo que los une un nexo de primos hermanos, gobiernos de izquierda democrática dan apoyo a los que esperan seguir el mismo camino extraviado de Cuba. Es el mayor peligro que afronta hoy el continente.
Veámoslo, si no, mirando los líderes emblemáticos de los dos modelos: Lula y Chávez. El primero respeta las libertades económicas y políticas de su país. Chávez, en cambio, concentra en su mano todos los poderes, maneja los recursos petroleros como patrimonio personal, cierra emisoras y canales de televisión, expropia, nacionaliza, arruina al sector privado y promueve una Coordinadora Continental Bolivariana que les abre tranquilamente sus puertas a las FARC. Y por ese camino van sus pupilos: Evo Morales, Correa, Daniel Ortega.
Pese a semejante desvarío, Chávez es apoyado no sólo por sus pupilos sino por los gobiernos de izquierda democrática en Unasur y por la Presidenta argentina. Todos ellos lo acompañan en su condena a la deposición de Zelaya y denuncian como un peligro el acuerdo que permite la llegada de militares americanos a bases colombianas.
No dicen lo mismo de las amenazas proferidas por Chávez contra Colombia, ni de su carrera armamentista o de los acuerdos que Lula firma con Ahmadinejad, el amenazante y fanático presidente de Irán.
Pues bien, en nuestro ámbito doméstico, el de la política colombiana, la misma confusión amparada por la mágica identificación con el término de izquierda, reina en el Partido Liberal y aun en el Polo Democrático.
Petro no mira ni juzga a las FARC de la misma manera que Carlos Gaviria. Y en el liberalismo ocurre algo parecido: de ideología socialdemócrata, los principales dirigentes liberales, incluyendo a Gaviria, Samper y el propio Rafael Pardo, no parecen darse cuenta de que una Piedad Córdoba, Gómez Méndez y sus amigos, en vez de seguir su misma senda ideológica, siguen la de Chávez y su Socialismo del siglo XXI apoyado por Cuba y, también, no olvidarlo, por las FARC.
A primera vista, pareciera que todos comparten el mismo credo, pues manejan igual discurso, hablan de política social, de lucha contra la pobreza y de acuerdo humanitario, sin que los ex presidentes liberales y su candidato perciban que la dama del turbante, Gómez Méndez y sus amigos de "Colombianos por la Paz" buscan, a través de una negociación, alternativas de poder para las FARC.
Tienen con ellas una innegable hermandad ideológica. Basta que Piedad Córdoba pise Caracas para ver su verdadero perfil. Se convierte en militante chavista de camisa roja y se toma alegres fotos de familia con 'Iván Márquez' cubriéndose la cabeza con gorra de guerrillera en vez de su clásico turbante. ¿Liberal? ¿Quién lo cree?
Pese a todo, Ernesto Samper reclama para su partido un viraje a la izquierda. Pero, a la vez, viendo a Petro reacio para aceptar las propuestas de Pardo, vuelve a mirar hacia Vargas Lleras. ¿En qué quedamos al fin?
Naufragio a la vista, digo yo, porque el país, ante las amenazas de Chávez y de unas FARC aliadas a él, no entiende tales maniobras de equilibrismo político ni parece dispuesto a seguir a una izquierda cuyos linderos pueden extenderse hasta el campamento de "Alfonso Cano".
Es como jugar con candela cuando hay pólvora al lado. Así lo creen, estoy seguro, los liberales de verdad.
jueves, 7 de enero de 2010
¿Por qué el odio?
No cabe duda de que la autoproclamada izquierda en el poder carece de toda formación histórica y cultural. Estoy seguro de que en un examen de filosofía, historia, política, pocos aprobarían.
No es posible que quien tenga un conocimiento de lo que fue el nazismo, su ideología, sus métodos de dominación, se coloque dentro de un movimiento que repite toda esa política, toda esa adoración y veneración por un Führer que, como el primero, llevó a su país a la vergüenza y la hecatombe universales.
El historiador Kershaw examina algunos principios del nazismo. Así, ese movimiento declara que la nación es superior al individuo, que el orden y la autoridad son superiores a toda iniciativa de los individuos, que el internacionalismo y la igualdad son opuestos a la raza superior.
Estos principios fortalecieron al sentimiento nacional alemán. Vemos continuamente al supremo declarar que la nación es superior al individuo, que éste es opuesto a todo progreso y por eso tiene que ser aniquilado empezando por sus orígenes, la familia y la escuela.
La igualdad ha quedado abolida en Venezuela. Desde la lista de Tascón y aunque no se proclama una superioridad racial, se mantiene la superioridad política, social y humana de los supuestos socialistas. Adjetivos como gusanos y escuálidos son utilizados para ubicar a los adversarios en una escala subhumana.
Así, no hay castigo para sus agresores y exterminadores. Los nazis mataban, asesinaban y no podían tener remordimientos porque sus víctimas no eran seres humanos.
Un partido totalitario consideraba trágica la existencia de una democracia sin jefe y por eso consideraba superior a un movimiento conducido por un jefe auténtico, un jefe providencial, nacido para dirigir, no electo, emancipado de las reglas y de las leyes tradicionales, rudo, directo e implacable, pero cuyas acciones encarnaban la voluntad de Dios.
Aquí no tenemos la reencarnación de Dios, sino la del Führer, quien aspiraba a una duración de su imperio de mil años. El nuestro, más modesto, sólo pide cincuenta.
El lector habrá observado que todos los rasgos anteriores se cumplen aquí. Nuestros adoradores del gran líder se jactan de que la oposición carece de un líder, y ellos tienen el que todo lo sabe, el que los dirige y los ha uniformado para apoderarse de sus conciencias.
Nuestro supremo, como el primero, comprendió que “lo único estable es la emoción y el odio” y Kershaw comenta que Hitler “se daba cuenta de que tanto más conquistaba a su público cuanto más predicaba la intolerancia, la fuerza, el odio, para resolver los problemas de Alemania”.
Aquí hemos visto repetirse el mismo fenómeno. Y se ha producido la fusión entre el marxismo y el cuartel. El espíritu militar venezolano encaja perfectamente en esa concepción del marxismo que ve a los militantes como reclutas obedientes, carentes de todo derecho.
Las “ideas” que vienen del jefe poseen la fuerza de la autoridad del jefe. Ambas no hacen más que uno.
Para finalizar, el de aquí, como Hitler, “había comprendido que el odio se encuentra entre las emociones más poderosas. Para el supremo constituiría un suicidio renunciar al odio.
sábado, 2 de enero de 2010
Un año difícil
Por: ADOLFO RIVERO CARO
Mi primer, fervoroso deseo, al inicio del 2010, es que nuestro público se mantenga activo, alerta y consciente. No lo digo por gusto. Hace pocos días, un joven nigeriano pretendió volar un avión que iba de Amsterdam a Detroit. Quizás lo hubiera hecho de no ser por la agilidad y presencia de ánimo de Jasper Schuringa, un pasajero holandés que se abalanzó sobre él y consiguió neutralizarlo. La reacción inicial de nuestra increíblemente inepta secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, fue afirmar que el sistema había funcionado perfectamente.
No estamos en tiempos corrientes. El escenario mundial está lleno de siniestros peligros. En el pasado, nuestras fuerzas armadas nos escudaban de los mismos. Después del 9/11, sabemos que eso ya no es posible. No enfrentamos ningún país sino una vasta red de individuos convertidos a una variante del Islam que justifica los actos terroristas, les garantiza aprobación divina y les asegura gratificación en el más allá. Que estas sectas existan no es nada extraño; lo extraordinario es que, a nombre de la tolerancia y el multiculturalismo, los países occidentales les hayan permitido, y les permitan, predicar la Guerra Santa contra Occidente (yihad) y reclutar terroristas. Esto ha sido particularmente lamentable en Gran Bretaña. No es un hecho aislado. Por increíble que parezca, a la hora de prevenir actos terroristas, nuestras autoridades han prohibido el llamado perfil racial (racial profiling). Para no ser consideradas racistas, prohiben que se preste especial atención a un grupo racial o étnico, digamos los jóvenes del Medio Oriente. En un aeropuerto, por ejemplo, sólo se examinará a los pasajeros números pares (algo totalmente neutro) y si ese número par coincide con una monja o con un viejo en una silla de ruedas, y los nones coinciden con jóvenes árabes será lamentable pero hay que seguir las orientaciones. Esto, evidentemente, es el camino del suicidio cultural y nacional. El impacto de la realidad está obligando a cambiar esta situación, pero lenta y trabajosamente.
Como el político más izquierdista que haya llegado nunca a la presidencia de Estados Unidos, Obama cree que la hostilidad contra Estados Unidos está justificada. Es por eso que le ha dado la vuelta al mundo dando excusas por el comportamiento de nuestro país. Es por eso que ha insistido, desde el primer día, en que no se debe hablar de una guerra contra el terrorismo. Al parecer pensaba que eso no era más que el injustificado alarmismo del gobierno anterior y, quizás, que una de las causas del terrorismo era llamar terroristas a los enemigos que nos atacan. Con una actitud desoladoramente ingenua, Obama ha creído que la hostilidad republicana a esas tiranías era un simple prejuicio político, ignorando que los gobiernos republicanos --Reagan, los Bush-- agotaron todas las formas posibles de llegar a un mínimo acuerdo con nuestros enemigos. Inútilmente.
Obama no sólo le ha extendido la mano a la teocracía iraní sino que, una y otra vez, ha ignorado su oposición. Hace pocos días, millones de iraníes salieron a las calles a manifestar contra el gobierno y, como sabemos, la reacción de la teocracia fue ametrallar a los manifestantes. Sin embargo, la reacción del gobierno americano no pudo ser más pálida. No hubo ningún apoyo a la heroica oposición iraní. Sin duda, el gobierno ha desperdicidado una oportunidad excepcional. Y no se trata de un problema banal. Recientemente se ha sabido que técnicos iraníes han estado ensayando un ``iniciador de neutrones'', un dispositivo para ojivas nucleares sin ningún uso pacífico. La teocracia insiste en que su programa nuclear es pacífico. Esto, sin embargo, no parece coherente con las constantes pruebas de misiles. Hace pocos días, por ejemplo, ensayaron un Sajil 2, que tiene un alcance de 1,200 millas y puede golpear objetivos en Israel y el sureste de Europa. ¿Cuál fue la respuesta del gobierno de Obama? Decir que la prueba ``socavaba la confianza en Irán''. Por favor. Irán está a punto de conseguir armas atómicas y Obama parece más hostil a Israel que a la teocracia. Espero que tengamos suerte en el 2010. Nos va a hacer mucha falta.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Mujeres en riesgo
Mató a su novia de 75 puñaladas y lo condenan por imprudencia", reza el titular periodístico. El tribunal de General Roca, en Argentina, entendió que, como estaba alcoholizado, el asesino actuó de manera negligente y sin intención. La sentencia fue apelada por el fiscal. En Guatemala hubo 2.920 homicidios de mujeres en los últimos cinco años, y la Fundación Sobrevivientes, apoyada por el Gobierno, da ayuda a 18.000 mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica. Más de 500 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juárez desde 1993. Cada año se reportan 100.000 denuncias por violencia doméstica en Perú. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 40% de las mujeres de América Latina sufre violencia física, y en algunos países cerca del 60% padece violencia emocional.
Hay avances, pero la violencia de género y la impunidad continúan. En un fallo ejemplar que sentó un precedente pionero, la Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de dictaminar sobre los asesinatos de varias adolescentes en Ciudad Juárez: el Estado mexicano "debe encontrar, juzgar y condenar a los culpables"; remover todos los obstáculos que impiden una "debida investigación"; investigar a los funcionarios acusados de "irregularidades" en la investigación, sancionarlos y realizar un acto público de reconocimiento de su responsabilidad en honor a la memoria de las jóvenes, y erigirles un monumento para recordarlas.
Ante la gravedad de la violencia de género en el mundo (en Italia, por ejemplo, siete millones de mujeres sufrieron agresiones o maltratos al menos una vez en su vida), el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha lanzado la campaña universal Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres.
La violencia es uno de los campos donde hay muchísimo que hacer en discriminación de género en América Latina. Otro muy complejo y delicado es la situación de la mujer en el mercado de trabajo, como lo indica Trabajo y familia, un riguroso informe de 2009 realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la OIT.
La sociedad saludó el ingreso masivo de la mujer al mercado laboral. Más de 100 millones de mujeres trabajan, y ello es una fuente fundamental de dignificación, autoestima, y hace un decisivo aporte al producto bruto. Entre otros indicadores, la CEPAL ha estimado que si no fuera por las mujeres pobres que trabajan, la pobreza urbana sería un 10% mayor, y la rural, un 7%, lo que supone unas cifras explosivas en una región donde una de cada tres personas es pobre.
El 50% de las mujeres que trabajan lo hace en la economía informal, con bajas remuneraciones y casi sin protección social. La vida tampoco es un lecho de rosas para las mujeres ocupadas en empresas en la economía formal. Ganan el 70% de los hombres, deben hacer méritos muy por encima de la norma para progresar y tienen una limitada representación, menor al 20%, en responsabilidades directivas.
Al mismo tiempo, las mujeres siguen a cargo de los niños, los hogares, las personas mayores y toda la "economía de cuidado". En México, por ejemplo, dedican a ello 50 horas semanales, mientras que los hombres, sólo 10. Ni sus cónyuges, ni las políticas públicas, ni las empresas las ayudan mayormente en su doble y agotadora jornada diaria (en el trabajo y el hogar). Entre otros aspectos, la discriminación hacia las mujeres que quieren ser madres, o lo son, sigue siendo activa. Es difícil argumentarla como suelen hacerlo algunos sectores empresariales como un problema de costes cuando, según estima la OIT, el coste de licencias de maternidad, apoyo a la lactancia y guarderías es el 2% del sueldo de las mujeres, y la mayor parte es subsidiado por la Seguridad Social.
En la crisis actual, los impactos para las mujeres latinoamericanas son mayores que para los hombres. Mitos como que el trabajo de la mujer es secundario o que su aporte al mantenimiento del hogar es marginal, ajenos a la realidad, inciden en sus altas tasas de despido y sus reducciones salariales. Además, son más vulnerables frente a la crisis porque "el funcionamiento de las instituciones laborales que protegen sus derechos es más débil, y por su menor presencia en organizaciones sindicales y en sectores que negocian colectivamente".
Por otra parte, sus responsabilidades en hogares apretados por el aumento de la desocupación (2,5 millones de desocupados nuevos en 2009) y la pobreza (8 millones de pobres adicionales) son crecientes. Asimismo, es débil su presencia en algunos de los espacios de más peso en las decisiones económicas vinculadas con la crisis, como los ministerios de Economía y los bancos centrales.
Todos los problemas mencionados sobre la condición de la mujer en América Latina tienen respuestas posibles. Hay importantes luchas en marcha, y no pertenecen al mundo de las quimeras. Se están practicando en sociedades avanzadas como las nórdicas, en donde la sociedad apoya activamente con leyes y presupuestos a las mujeres que trabajan. Son de alto interés iniciativas como el plan para conciliar trabajo y familia que lanzó la Generalitat de Catalunya, que consta de 166 medidas y afecta a 13 departamentos. Entre ellas están: incentivos a las empresas, tener en cuenta sus récords en esta materia en las adjudicaciones de contratos, impulso al teletrabajo, flexibilización de horarios en los centros educativos e impulso a las guarderías rurales.
La impunidad, la discriminación, el machismo no afectan sólo a las mujeres. Como lo plantea la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navanethem Pillay, la igualdad de género "es esencial para la realización de todos los derechos humanos, el desarrollo sostenible y el progreso general de todas las sociedades". La cuestión no es en América Latina un problema de las mujeres, sino colectivo; está en juego el perfil ético y la calidad de las sociedades de la región. No hay más excusas posibles, es hora de pasar de los discursos a las acciones.
Bernardo Kliksberg es economista, asesor principal de la ONU/PNUD para América Latina y coautor de Primero la gente junto con el premio Nobel de Economía Amartya Sen.
viernes, 25 de diciembre de 2009
2009: año de frustraciones
Concluye otro año y con él se marcha también parte del ciclo vital. Doce meses más de una década que parece interminable donde la tónica ha sido la experimentación con un país al aplicarse políticas erráticas unas y contradictorias otras en busca de una quimera llamada el socialismo del siglo XXI, cuyo rostro es cada vez más parecido a los modelos fracasados en Europa, Asia y América Latina.
Desde el punto de vista económico, ha entrado Venezuela en la fase de estanflación al registrarse una contracción de la economía y al mismo tiempo sufrir el alza de precios.
Quienes analizan los hechos simplistamente pueden tentarse a afirmar que ello se debe a la crisis global que desde septiembre de 2008 afecta la economía mundial.
Sin embargo, la información consignada en el gráfico adjunto documenta que la caída de la economía nacional viene ocurriendo desde finales de 2007, porque esta declinación del PIB no es un hecho meramente coyuntural sino que más bien pareciera obedecer a un agotamiento del paradigma económico que guía al gobierno y consiste en reducir a su mínima expresión al sector privado de la economía con el objeto de darle preeminencia al Estado en su rol de empresario.
Con la recesión y la inflación que expresan las cifras oficiales quedaron seriamente averiados los pronósticos del gobierno acerca de lo que debió el comportamiento de la economía en 2009.
Así, el Ministerio de Economía y Finanzas estimó que la inflación cerraría 12% y todo indica que su valor alcanzará 27%, más del doble de la cifra anunciada. En cuanto al crecimiento de la economía, éste se previó en 4,0% y lo más probable es que la economía decrezca alrededor de 2,5%.
La destrucción del BCV
En 2009 se consolidó la destrucción institucional del BCV, exacerbada con un engendro sacado debajo de la manga por Armando León y Rodrigo Cabezas cuando concibieron el Fondo Nacional de Desarrollo (Fonden) para confiscarle las reservas internacionales al banco central y de esa forma permitir el financiamiento con impresión de dinero del déficit fiscal.
Entre otras razones por esas transferencias de los activos del BCV es que la inflación se mantiene elevada no obstante los controles de precios y de cambio.
Si fuese poco, la despedida del año toma a Venezuela con la quiebra de varios bancos y la posibilidad de que otros sigan el mismo camino, no ya como consecuencia del latrocinio de falsos banqueros aliados con funcionarios situados en las posiciones más altas del escalafón de la administración de la finanzas nacionales, sino más bien como resultado del deterioro de la economía y el consecuente impacto negativo en la cartera de crédito de los bancos.
La sacudida bancaria probó lo que era un secreto a voces: la sociedad conformada por la llamada boliburguesía y ministros y ex ministros del gobierno de Hugo Chávez.
El Poder Judicial
Se va 2009 con una nueva doctrina constitucional, lanzada por la presidenta del TSJ, según la cual no debe haber separación de los poderes ni el control entre ellos sino todo lo contrario, que exista un solo poder, el Ejecutivo.
Aunque en la práctica ello ha venido sucediendo, su legalización constituiría no solamente un exabrupto sino también un gravísimo peligro para la vida republicana de Venezuela.
Fueron muy sabios los que diseñaron el sistema de pesos y contra pesos en una República en la medida en que la rama Ejecutiva suele ser arbitraria y para ello el Poder Judicial es el encargado de erigir una barrera institucional para atenuar la tendencia generalmente despótica de los presidentes.
Algo similar sucede con el Poder Legislativo, reclamado a dictar leyes como representación de la soberanía popular manifestada en comicios libres. Todo ello puede ser borrado por un TSJ dedicado más a legalizar los actos del gobierno que a impartir justicia de manera independiente.
La inclemencia con la cual actúan los jueces y fiscales al servicio del gobierno se puso una vez más de manifiesto en los juicios de los cuatro comisarios y los policías sentenciados a la pena máxima y en el Casio del prefecto de Caracas, Richard Blanco.
Ante un muro infranqueable se estrellaron los alegatos razonados de los abogados defensores que clamaban por juicios en libertad para los imputados. Algo similar sucede con los casos de corrupción.
Mientras los ex gobernadores Didalco Bolívar, Manuel Rosales, y Eduardo Manuitt tuvieron que pedir asilo porque la cárcel era su destino, indiciados con pruebas irrefutables que acababan de dejar alcaldías y gobernaciones, fueron promovidos a cargos de mayor responsabilidad y con alta concentración en el manejo de recursos financieros, en una especie de ensayo para que afinaran sus dotes en el peculado.
Pero en la medida que el país se sumerge en la crisis con ella se alzan también las posibilidades de una nación que no se ha rendido ante la acumulación de poder de una persona que no tiene límites en sus ambiciones de seguir mandando.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Mi amigo Wuilly
Por: Marcelo Morán
Hace treinta años, cuando se producía un secuestro había una conmoción que sacudía los cimientos de todo el país. No era común, ni siquiera en los tiempos gloriosos de la guerrilla política que intentó sembrar base en la década de los sesenta. Hoy, las cifras son tan alarmantes que cualquier hecho que se registre en cualquier parte de la nación se ve como algo normal.
Desde ese tiempo se hablaba de la inseguridad y de otros flagelos que le hacían comparsa: como la corrupción, que empezaba a socavar de manera terrible los estratos de la sociedad al extremo de que no había ningún organismo en Venezuela exento de sus tentáculos.
Es por ello que ahora traigo a colación el caso de amigo Wuilly, a quien conocí 1973, en Maracaibo, después de instalarme con mis padres en la urbanización La Marina, adonde habíamos venido a parar procedente de las Parcelas de Mara.
Ambos éramos adolescentes y jugábamos pelota con otros vecinos en las desiertas calles de la recién fundada San Jacinto. Wuilly era un perreroso incorregible que resolvía las desavenencias del juego a trompadas. Terminó el bachillerato a fuerza de reparación y luego, entró en las filas de la policía estadal. Al cabo de un año vi su fotografía en uno de los diarios de Maracaibo.
Había sido expulsado del cuerpo policial por su mala conducta basada en casos puntuales de extorsión y otros delitos. De allí no lo vi más hasta los primeros días enero de 1980, cuando me tocó entrar por casualidad a un restaurante de especialidades del mar en la avenida Bella Vista.
Ése día yo tenía una entrevista para entrar al hoy extinto Banco de Maracaibo luego de culminar con éxito un largo y aburrido curso de computación. Entré al restaurante a efectuar una llamada telefónica para corroborar la hora de la cita. Allí estaba Wuilly: se veía muy elegante, flanqueado por dos damas y otros dos caballeros. Disfrutaba de un banquete digno de un ejecutivo: había dos botellas de escocés de la marca más codiciadas del planeta. Una rueda de mariscos, tan hermosa, que parecía uno de los tapices guajiro diseñado por el también desaparecido artista Luis Montiel, un reloj de impresionante brillo se mecía en su muñeca de lado a lado.
Cuando se dio cuenta de mi presencia, exclamó:
-¡Hermano mío!
-Sentate. Conozcan a Marcelo. Echate un palo. Vamos a comer –decía emocionado.
Yo, más que alegre, estaba sorprendido por los signos de opulencia que mostraba el inefable amigo Wuilly.
“ En que andará éste”, me decía a mi mismo conociendo muy bien sus correrías.
A pesar de que era hora del almuerzo no deguste ninguna pieza de los exquisitos mariscos. Le dije que no podía libar licor, pues en escasos minutos tendría una entrevista, y se iba a ver de mal gusto que percibieran un olor a aguardiente, sobre todo de quien aspiraba a ser reclutado como trabajador, así fuera del whisky más caro del mundo. De modo que se quedó tranquilo, rememorando algunos pasajes de nuestra adolescencia.
Hice un paréntesis para realizar la ansiada llamada, y luego de varios minutos me despedí de todos con premura, pues por nada del mundo me perdería esa cita de trabajo.
Era la hora del tráfico pesado y en que el sol maracucho se empeñaba en hacer sus estragos. Después de veinte minutos de calurosa espera, paró un por puesto. Y justo cuando lo abordaba vi a Wuilly saliendo a toda prisa por la puerta de emergencia junto a sus tres acompañantes, detrás de él, un tumulto de gente trataba de librarse a toda costa de un chorro de humo que empezaba a escaparse también a través de la misma salida.
El tráfico se detuvo y un aluvión de curiosos nos quitó en segundos la visibilidad.
-¡Explotó la cocina del restaurante! –grito alguien en la confusión.
El carro arrancó y pude llegar a mi compromiso con media hora de antelación. El resultado de la entrevista me hizo olvidar de una vez el incidente, pues al otro día me estaba estrenando como empleado de la “Entidad bancaria más sólida y antigua del país,” como era el lema del banco. Sin embargo, en el reposo del almuerzo visualicé un periódico. Le di una ojeada y en la última página estaba la noticia:
“Explotó bomba lacrímogena en restaurante”.
Diez personas fueron atendidas de emergencia en el hospital más cercano por presentar severos problemas respiratorios, decía además el rotativo.
Doblé el periódico y enseguida me acordé de mi amigo Wuilly.
El rostro de 2010
Se va un año que, como quedó reseñado, fue inusualmente arisco y difícil. A las complicaciones cotidianas que de natural hemos tenido que enfrentar como país en cada lustro, se fueron sumando otras, producto de la ineptitud de un gobierno que, queriendo sin querer, lo único que hace es complotarse en contra del bienestar general.
Deficiencias de servicios y zozobras en materias como la inseguridad personal a las cuales habría que sumar estupideces acumuladas en cada mes, como aquella de la democracia del espectro radioeléctrico con la asignación a la frecuencia concedida a la Asamblea Nacional ya vimos que, en lo tocante a estos temas, por "democracia" el Gobierno sólo entiende espacio para ensanchar su burocracia o la otra tarugada de la república comunal: un gobierno que ni siquiera saber hacer que los semáforos funcionen pretende que le creamos que puede parir una replica tropicalizada de los soviets.
No hay que engañarse, no promete demasiado el 2010. Si la existencia de la física existe deberían los números de encuestas y elecciones tomar nota del descontento popular producto del deterioro de la calidad de vida de todos.
Descontento éste que, de materializarse, como siempre, no encuentra expresiones políticas acabadas. Ya hemos presenciado cómo ha quedado vulnerada la lógica de la política convencional en todos los lances anteriores
A quienes hemos decidido quedarnos, nos toca conjugar con sensatez y responsabilidad la pelea por salvar a este país. El alto gobierno trama un perverso plan para no dejarle espacio a nadie más, ni siquiera a aquellos de sus compañeros que discrepen, siempre postulando imposturas a nombre de la causa popular.
La estructura misma de la nación que conocimos podría conocer una terrible metamorfosis. No se trata, necesariamente, de casarnos con todas las bondades y miserias de la nación.
Todo el mundo puede decidir en su fuero personal que quiere vivir, si le provoca, en otro lado. Hablamos, en este caso, de algo más estructural: tener país al cual regresar el día en que decidamos volver.
El Gobierno cuenta con sus simpatías, pero cada vez esconde con menos decoro qué se trae entre manos con su disparatado proyecto, y la distancia entre los que Chávez postula y lo que el grueso de sus seguidores espera se va ensanchando objetivamente.
En eso consiste la tibieza de la gente recogida en todas las encuestas y ese debe ser el epicentro de un movimiento nacional destinado a que la nación recupere la cordura en los dos años que quedan.
¿Serán suficientes los índices de criminalidad, la deficiencia de los servicios, la probada estulticia de la plana mayor que nos gobierna, la quiebra de Guayana, la comprobada circunstancia de que el país no camina, que llevamos diez años dando vueltas en torno a un montón de estupideces superadas en todo el mundo para que la voluntad de las masas se desplace a otra parte?
¿Estará el Gobierno en capacidad de imponerle su voluntad al país aún si llega a estar en minoría? ¿Podrá la oposición superar sus lastres para presentar una alternativa que nos permita enderezar el rumbo?
No voy a decir que es seguro, pero yo siento que las condiciones tienen rato madurando, lenta pero progresivamente.
Entretanto, quienes, aún sabiendo que, viviendo en Madrid o estudiando en Canadá, no tenemos en nuestras mentes otra oficina que no sea ésta, otro registro de afectos que nos complete de igual forma, otra forma de ser ciudadanos del mundo, tenemos que, al mismo tiempo, arrear con todo para intentar ser felices con nuestros hijos y familiares mientras libramos una batalla que definirá cómo viviremos en la décadas que siguen.