martes, 15 de febrero de 2011

Desafío histórico

Por: Gonzalo González

En Venezuela
estamos en presencia de una confrontación fundamental cuyo resultado seguramente delineara el devenir de la nación por muchos años: el pulso entre tiranía y ruina moral y material por un lado y libertad y prosperidad por el otro. No otra cosa se ha estado jugando el país en estos largos doce años de chavismo.

El movimiento democrático esta colocado ante la exigencia histórica de torcerle la mano al régimen y desalojarlo del poder en el año 2012. Para que ello sea posible su dirección política - la MUD- debe posicionarse adecuadamente: convertir el movimiento democrático en nacional, fortalecer y ampliar la unidad de los diferentes factores opuestos al gobierno (lo ocurrido en Egipto y Túnez demuestra el valor de la unidad), combinar de manera acertada la lucha social y política con la electoral, elaborar un proyecto y un discurso que recoja las inquietudes y esperanzas del pueblo, cada día mas consciente de la necesidad de un cambio. En materia electoral tiene un conjunto de temas a resolver, pronto y bien. El panorama es complicado puesto que, hasta nuevo aviso y no puede descartarse cualquier maniobra del régimen, estamos ante unas mega-elecciones: Presidente, gobernadores, alcaldes, consejos legislativos y concejos metropolitanos serán votados en ese año. Proceso de selección de candidatos en el cual debe por conveniencia política y práctica acudirse al consenso o el acuerdo o las primarias. Menú de opciones que demostró su utilidad en el pasado proceso de escogencia, en este particular no debe sacralizarse ningún método, en la combinación de ellos esta el éxito.

Resuelto por consenso seleccionar en primarias el candidato presidencial de la unidad esta por acordarse para cuando se convocan las mismas. El manejo del “tempo” es una variable mas que importante. Lo conveniente es hacerlas en el último trimestre de este año a mas tardar en diciembre. Amanecer el 2012 con candidato presidencial ya designado comporta ventajas importantes: tiempo suficiente para promocionarlo, para que recorra intensamente la geografía nacional, para ensamblar sus equipos de campaña, para posicionar con claridad su figura, su proyecto, su discurso y sus mensajes, para curar las heridas que toda confrontación interna provoca, para construir alianzas con sectores descontentos con el régimen pero no pertenecientes todavía al frente opositor. En fin para convencer al país nacional de que la continuidad de Chávez en el poder es contraria a los intereses de todos por igual, excepto los de la camarilla que lo acompaña. Hay mas razones a argumentar pero las glosadas me lucen suficientes. Debe evitarse la proliferación de precandidatos, no es el momento de las aspiraciones es el de subordinar los intereses parciales a los generales.

La propuesta de una segunda vuelta para seleccionar candidatos, con todo respeto, es una majadería, una innecesaria y costosa complicación que no añade ningún valor al proceso. La legitimidad de los candidatos no proviene de obtener la mayoría absoluta en su escogencia sino del hecho de serlo por el conglomerado opositor.

La propuesta de la tarjeta única a primera vista puede resultar atractiva pero cuando se analiza la misma con rigor, muestra rápidamente las costuras, sus consecuencias negativas exceden de largo las supuestas positivas esgrimidas por sus proponentes. Mencionemos solo una: la desaparición de los partidos del tarjetón electoral es un retroceso en el camino a construir un sistema democrático, legalmente las organizaciones políticas perderían su personería jurídica y ellas mismas se colocarían al margen de la ley, menudo favor se le estaría haciendo a las intenciones totalitarias de “Yugo”. Ha costado mucho reconstruir algunas y crear nuevas para por no se sabe cuales intereses, algunos nada altruistas inducirlas al suicidio legal. Lo importante es contar con candidatos únicos, de hecho el oficialismo decidió reflotar “El Polo Patriótico debido a que parece haber entendido que el pluralismo no puede ser borrado por decreto.

Hay candidatos que por su gestión, por la fuerza de sus organizaciones en la región o municipio respectivo, por ser símbolos de la resistencia civil, por el apoyo de que gozan en la ciudadanía deben ser consensuados y no sometidos a la confrontación que en la inmensa mayoría de los casos resultara inútil, no debe repetirse lo ocurrido en Maracaibo solo por complacer el deseo de un partido.

La MUD y los partidos esta en la obligación de tomar las decisiones mas acordes con el objetivo supremo, epocal e histórico de derrotar al régimen, revertir la senda totalitaria por la se encamina la nación e instaurar la democracia.

domingo, 13 de febrero de 2011

La libertad y los árabes

Por: Mario Vargas Llosa

El movimiento popular que ha sacudido a países como Túnez, Egipto, Yemen y cuyas réplicas han llegado hasta Argelia, Marruecos y Jordania es el más rotundo desmentido a quienes, como Thomas Carlyle, creen que "la historia del mundo es la biografía de los grandes hombres". Ningún caudillo, grupo o partido político puede atribuirse ese sísmico levantamiento social que ha decapitado ya la satrapía tunecina de Ben Ali y la egipcia de Hosni Mubarak, tiene al borde del desplome a la yemenita de Ali Abdalá Saleh y provoca escalofríos en los gobiernos de los países donde la onda convulsiva ha llegado más débilmente como en Siria, Jordania, Argelia, Marruecos y Arabia Saudí.

Es obvio que nadie podía prever lo que ha ocurrido en las sociedades autoritarias árabes y que el mundo entero y, en especial, los analistas, la prensa, las cancillerías y think tanks políticos occidentales se han visto tan sorprendidos por la explosión socio-política árabe como lo estuvieron con la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética y sus satélites. No es arbitrario acercar ambos acontecimientos: los dos tienen una trascendencia semejante para las respectivas regiones y lanzan precipitaciones y secuelas políticas para el resto del mundo. ¿Qué mejor prueba que la historia no está escrita y que ella puede tomar de pronto direcciones imprevistas que escapan a todas las teorías que pretenden sujetarla dentro de cauces lógicos?

Dicho esto, no es imposible discernir alguna racionalidad en ese contagioso movimiento de protesta que se inicia, como en una historia fantástica, con la inmolación por el fuego de un pobre y desesperado tunecino de provincia llamado Mohamed Bouazizi y con la rapidez del fuego se extiende por todo el Oriente Próximo. Los países donde ello ha ocurrido padecían dictaduras de decenas de años, corruptas hasta el tuétano, cuyos gobernantes, parientes cercanos y clientelas oligárquicas habían acumulado inmensas fortunas, bien seguras en el extranjero, mientras la pobreza y el desempleo, así como la falta de educación y salud, mantenían a enormes sectores de la población en niveles de mera subsistencia y a veces en la hambruna. La corrupción generalizada y un sistema de favoritismo y privilegio cerraban a la mayoría de la población todos los canales de ascenso económico y social.

Ahora bien, este estado de cosas, que ha sido el de innumerables países a lo largo de la historia, jamás hubiera provocado el alzamiento sin un hecho determinante de los tiempos modernos: la globalización. La revolución de la información ha ido agujereando por doquier los rígidos sistemas de censura que las satrapías árabes habían instalado a fin de tener a los pueblos que explotaban y saqueaban en la ignorancia y el oscurantismo tradicionales. Pero ahora es muy difícil, casi imposible, para un gobierno someter a la sociedad entera a las tinieblas mediáticas a fin de manipularla y engañarla como antaño. La telefonía móvil, el internet, los blogs, el Facebook, el Twitter, las cadenas internacionales de televisión y demás resortes de la tecnología audiovisual han llevado a todos los rincones del mundo la realidad de nuestro tiempo y forzado unas comparaciones que, por supuesto, han mostrado a las masas árabes el anacronismo y barbarie de los regímenes que padecían y la distancia que los separa de los países modernos. Y esos mismos instrumentos de la nueva tecnología han permitido que los manifestantes coordinaran acciones y pudieran introducir cierto orden en lo que en un primer momento pudo parecer una caótica explosión de descontento anárquico. No ha sido así. Uno de los rasgos más sorprendentes de la rebeldía árabe han sido los esfuerzos de los manifestantes por atajar el vandalismo y salir al frente, como en Egipto, de los matones enviados por el régimen a cometer tropelías para desprestigiar el alzamiento e intimidar a la prensa.

La lentitud (para no decir la cobardía) con que los países occidentales -sobre todo los de Europa- han reaccionado, vacilando primero ante lo que ocurría y luego con vacuas declaraciones de buenas intenciones a favor de una solución negociada del conflicto, en vez de apoyar a los rebeldes, tiene que haber causado terrible decepción a los millones de manifestantes que se lanzaron a las calles en los países árabes pidiendo "libertad" y "democracia" y descubrieron que los países libres los miraban con recelo y a veces pánico. Y comprobar, entre otras cosas, que los partidos políticos de Mubarak y Ben Ali ¡eran miembros activos de la Internacional Socialista! Vaya manera de promocionar la social democracia y los derechos humanos en el Oriente Próximo.

La equivocación garrafal de Occidente ha sido ver en el movimiento emancipador de los árabes un caballo de Troya gracias al cual el integrismo islámico podía apoderarse de toda la región y el modelo iraní -una satrapía de fanáticos religiosos- se extendería por todo el Oriente Próximo. La verdad es que el estallido popular no estuvo dirigido por los integristas y que, hasta ahora al menos, éstos no lideran el movimiento emancipador ni pretenden hacerlo. Ellos parecen mucho más conscientes que las cancillerías occidentales de que lo que moviliza a los jóvenes de ambos sexos tunecinos, egipcios, yemenitas y los demás no son la sharia y el deseo de que unos clérigos fanáticos vengan a reemplazar a los dictadorzuelos cleptómanos de los que quieren sacudirse. Habría que ser ciegos o muy prejuiciados para no advertir que el motor secreto de este movimiento es un instinto de libertad y de modernización.

Desde luego que no sabemos aún la deriva que tomará esta rebelión y, por supuesto, no se puede descartar que, en la confusión que todavía prevalece, el integrismo o el Ejército traten de sacar partido. Pero, lo que sí sabemos es que, en su origen y primer desarrollo, este movimiento ha sido civil, no religioso, y claramente inspirado en ideales democráticos de libertad política, libertad de prensa, elecciones libres, lucha contra la corrupción, justicia social, oportunidades para trabajar y mejorar. El Occidente liberal y democrático debería celebrar este hecho como una extraordinaria confirmación de la vigencia universal de los valores que representa la cultura de la libertad y volcar todo su apoyo hacia los pueblos árabes en este momento de su lucha contra los tiranos. No sólo sería un acto de justicia sino también una manera de asegurar la amistad y la colaboración con un futuro Oriente Próximo libre y democrático.

Porque ésta es ahora una posibilidad real. Hasta antes de esta rebelión popular a muchos nos parecía difícil. Lo ocurrido en Irán, y, en cierta forma, en Irak, justificaba cierto pesimismo respecto a la opción democrática en el mundo árabe. Pero lo ocurrido estas últimas semanas debería haber barrido esas reticencias y temores, inspirados en prejuicios culturales y racistas. La libertad no es un valor que sólo los países cultos y evolucionados aprecian en todo lo que significa. Masas desinformadas, discriminadas y explotadas pueden también, por caminos tortuosos a menudo, descubrir que la libertad no es un ente retórico desprovisto de sustancia, sino una llave maestra muy concreta para salir del horror, un instrumento para construir una sociedad donde hombres y mujeres puedan vivir sin miedo, dentro de la legalidad y con oportunidades de progreso. Ha ocurrido en el Asia, en América Latina, en los países que vivieron sometidos a la férula de la Unión Soviética. Y ahora -por fin- está empezando a ocurrir también en los países árabes con una fuerza y heroísmo extraordinarios. Nuestra obligación es mostrarles nuestra solidaridad activa, porque la transformación de Oriente Próximo en una tierra de libertad no sólo beneficiará a millones de árabes sino al mundo entero en general (incluido, por supuesto, Israel, aunque el Gobierno extremista de Netanyahu sea incapaz de entenderlo).

Tomado de El País

sábado, 12 de febrero de 2011

El Islam y la democracia

Por: Pompeyo Márquez

Con motivo de los trascendentales acontecimientos que se viven en el Norte de África, en Egipto, Túnez, Argelia, con determinadas repercusiones en el Medio Oriente, viene a mi memoria una obra llena de enseñanzas de todo tipo, me refiero al libro titulado Reconciliación, la biografía de Benazir Bhutto como ensayo póstumo, la ex primer ministro de Paquistán, asesinada cuando lucía con la mayor tendencia a asumir de nuevo ese cargo.

El Islam, la democracia y el mundo occidental. Estaba de "moda" la posibilidad de choques de civilizaciones (Hungton, Saddam Hussein). Bhutto enfrenta corajudamente tales especulaciones y levanta la idea de la existencia de corrientes democráticas en el Islam, entre los musulmanes de las cuales ella era una conspicua representante.

El párrafo siguiente resume su pensamiento: "Si la comunidad mundial ha de prevenir un choque de civilizaciones el camino debe ser promover los ladrillos de la democracia en el mundo islámico. Una fórmula para la paz es que las naciones democráticas promuevan elecciones democráticas y gobiernos democráticos allí.

Las naciones islámicas deben recibir ayuda para crear y sostener una infraestructura democrática; en el fortalecimiento de las elecciones democráticas y la gobernabilidad con el apoyo y el entrenamiento de los partidos políticos; colaborando en la creación, operación y el financiamiento de organizaciones gubernamentales de beneficencia y derechos humanos; animando, apoyando y protegiendo la prensa libre; colaborando en las reformas parlamentarias y constitucionales; ayudando a proteger un sistema judicial independiente y autónomo de la manipulación política; y no recompensando a las dictaduras militares, sino ayudando a equipar ejércitos que acepten la soberanía de una autoridad constitucional" (p. 280).

Y esta frase categórica respecto al tema que nos ocupa: "la democracia es un valor universal que es deseado universalmente" (p. 277). Se refiere a la pobreza, al analfabetismo, al atraso de esos países islámicos.

Otro tema central, además de la democracia, es la reconciliación. Son páginas notables dedicadas a él. A la tolerancia. Es básica esa actitud. Cita al Corán: "Para ti, tu religión; para mí, la mía" (p. 296). Se enfrenta a los fanatismos, a los odios. Sus llamamientos a la reconciliación constituyen toda una plataforma política.

Son experiencias vividas por la autora, como gobernante, en la oposición, en el exterior, especialmente en Estados Unidos.

En la lucha contra la pobreza propugna la creación de una clase media que vendría a ser un soporte fundamental de la democracia. Una democracia con desarrollo y al producirse éste se genera una clase media inevitablemente. Las experiencias actuales en China, India, y Vietnam ratifican estas predicciones.

Estas ideas de Benazir Bhutto son de actualidad para todo el mundo islámico. Cuando emergen las luchas de los pueblos árabes contra las tiranías, autocracias, que desgobiernan a sus países durante décadas. Todo indica que el futuro será la democracia con las modalidades que la historia y la cultura de esos pueblos impondrán.

Sería absurdo pedirles democracia a lo occidental. Pero hay principios básicos, entre ellos las elecciones libres, la separación de poderes, la alternabilidad, que marcarán los rumbos. Y la lucha contra la pobreza deberá estar en el centro de las luchas sociales.

viernes, 11 de febrero de 2011

Los lentes de Gladis Timaure

Por: Marcelo Morán

Gladis Timaure nació en Mene Grande el 01 de abril de 1957. A muy temprana edad se hizo costurera. En plena adolescencia se casa y fija residencia en Caracas, precisamente donde adquiere su primera máquina de coser, aunque ella recuerda la marca con tanta fidelidad, no queda sobre el arco ningún rasgo que certifique su nombre, pues se ha perdido en más de tres décadas de uso. Así lo percibí un día de enero en que tuve la dicha de visitarla.

Al entrar en su pequeño taller lo primero que se divisa es la inseparable zurcidora eléctrica. Hay una Biblia abierta; Gladis es cristiana evangélica. Arriba en la pared, hay cuadros que recuerdan la infancia de sus cuatro hijos, también hay un póster a color de un perro pastor alemán. Un ventilador de pie ayuda a refrescar el cuarto lanzando ráfagas de aire por todos los ángulos y atenúa también el traquetear de la máquina. Su hija, la pequeña Saraí de once años, hace en un cuaderno algunas de sus tareas sin descuidar el hilo escandaloso de una comiquita en la TV.

Antes de comenzar la sesión de costura, Gladis examina su equipo con la disposición de un mecánico automotriz; levanta el arco para revisar si todo ésta en orden. Si el carreto tiene suficiente hilo y si la aguja del arco se encuentra traspasada, y otros detalles que ameritan un escrupuloso escrutinio. Una vez terminada su evaluación pisa el acelerador y empieza el trabajo para la aguja fija que ella tendrá que llevar con el pulso de un cirujano por un trayecto recto u curvo, según lo requiera el diseño que se aprestará a zurcir, como si la guiara una línea invisible.

Ella cose ropa para damas y caballeros, y también cuando se lo exigen puede diseñar hasta mantas guajiras.

Gladis usa unos lentes para su presbicia adquiridos en esas campañas que empezó el gobierno nacional hace ya unos cuantos años con la estridencia de una carrera de corceles y ha terminado en días recientes en trote extenuados de burros. A partir del año 2004 mi situación económica empeoró a niveles intolerables por ser uno de los despedidos de PDVSA tras la huelga de 2002. No encontraba un trabajo estable debido a mi condición de vetado junto a otros veintitrés mil por mandato del gobierno nacional.

Los lentes que yo usaba y había comprado el año anterior con el equivalente de una quincena de trabajo los dejé olvidados en un borde del motor de mi carro tras hacer la revisión de rutina, y cuando traté de cerrar la capota después de encontrar todo sin contratiempo, los trituré, quedando sólo las patitas como recuerdo. De modo que estuve varios meses escribiendo mi libro Viaje a Santa Cruz de Wuinpumuin con todo tipo de complicaciones: un momento amanecía con los ojos irritados, otras veces me levantaba con terribles dolores de cabeza como si hubiera bebido en una parranda de un mes, hasta que un día, mi buena vecina Gladis averiguó las razones de mis quebrantos, y fue entonces cuando decidió compartir conmigo el milagro de sus lentes con los cuales logré escribir los veinte capítulos restantes; condensados en más de 140 formatos Word y más de 300 mil caracteres.

En 2007 al fin pude ponerme en otros, pero de baja calidad, de esos que se consiguen en puestos de buhoneros y que ayudan parcialmente a salir del paso, como dice el dicho popular, y con los que logré completar la última silaba del extenso relato.

Después de cuatro años, ésta buena samaritana que un día me prestó sus ojos para hacer realidad una vieja aspiración y que es merecedora hoy de mi respeto y mi gratitud eterna, aún conserva aquellos maravillosos lentes con los que continúa cosiendo; plasmando en cada trozo de tela que cae en sus manos el más hermoso motivo para seguir llevando a sus hijos adelante con la promesa en un mejor mañana.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Candidato pa’ este mismo año

Por: Teodoro Petkoff

Ya el tema del candidato unitario para enfrentar a Hugo Chávez en 2012 ha sido colocado sobre el tapete. Alguna gente considera que es demasiado temprano y hay quien llega al disparate de proponer que esa selección se haga a mediados del año próximo. Por el contrario, lo que parece ser una mayoría del país político piensa que esa incógnita debe ser despejada cuanto antes.

Compartimos esta visión. A Chávez no se le puede dejar correr demasiado tiempo solo y el país necesita una figura concreta, de carne y hueso, que pueda materializar el cada vez más amplio y profundo anhelo de voltear la página de esta pesadilla.

Por ahora hay una muy buena noticia y es que en la MUD el tema está presente y prácticamente está fuera de discusión el método para seleccionar el candidato unitario: primarias. Es además, lo que la gente quiere. Sobre eso no parece existir discrepancias de fondo. De modo que de la profusión de candidatos no hay que preocuparse.

El pueblo elegirá entre ellos el que mejor se ajuste a las aspiraciones y expectativas de la mayoría. Claro, pensamos que algunos criterios para participar en esa carrera deberían ser establecidos, de modo que las primarias no se transformen en un relajo, en las cuales se pueda postular cualquiera que diga "quiero ser candidato", así no tenga significación o respaldo alguno.
La segunda buena noticia es que la MUD está trabajando ya en la elaboración del reglamento que debe regir el evento, para que ninguno de sus aspectos quede sometido a la discrecionalidad o interpretación particular de nadie sino que cualquier contingencia tenga respuesta en las previsiones del reglamento.

Lo que todavía está en proceso de discusión es la fecha para las primarias. En este diario proponemos, sin tirarnos en el piso por ello sino como mero motivo de discusión, una fecha para el cuarto trimestre de este año 2011, preferiblemente en octubre, de modo tal que ya desde noviembre en adelante el candidato esté elegido y dando sus primeros pasos en el largo camino que tendrá por delante. El argumento que se esgrime de que eso le dará más tiempo a Chávez para "aplastar" a ese candidato no resiste ningún análisis. Parte de la premisa de que el candidato será una especie de idiota, a quien Chávez podría batuquear a su saber y entender. Entre los nombres que suenan como candidatos de la alternativa democrática no hay ninguno cogido a lazo y adicionalmente ha de contar, además de partidos y organizaciones sociales con una plataforma opositora más amplia que nunca: siete gobernaciones, la Alcaldía Metropolitana de Caracas y un grupo parlamentario de 67 diputados, todo lo cual le da una visibilidad y una capacidad de respuesta como no ha tenido hasta ahora. Se equivoca quien crea que es una pelea de burro con tigre. Al ventajismo lo matará el entusiasmo y el ánimo de lucha y la propia e indetenible decadencia del gobierno mismo.

Eso sí, es de suponer que los precandidatos y sus postulantes firmarán solemnemente un acuerdo mediante el cual se comprometerán a acatar los resultados de las primarias y a respaldar con todos los hierros a quien resulte escogido por la mayoría. Además, ninguno debe tener adversarios a los lados sino al frente: Chávez. La disputa no es entre ellos sino contra el Presidente.

domingo, 6 de febrero de 2011

La revolución árabe

Por: Alvaro Vargas Llosa

La rapidez y la amplitud de los acontecimientos que se desarrollan en el mundo árabe han descolocado por completo a los servicios de inteligencia, las cancillerías y los estamentos militares de los países occidentales, lo mismo que a Israel. Nadie previó que una protesta por la inmolación de un tunecino, Mohamed Buazizi, de los tantos que llevaban semanas manifestándose contra el dictador Zine el-Abidine Ben Ali desencadenaría una revolución en Túnez, que daría al traste con una dictadura de tres décadas. Nadie previó, tampoco, que esa revolución ocurrida en un país pequeño, que era considerado una anomalía por su alto grado de secularización, provocaría un efecto dominó que está al borde de desalojar del poder a Hosni Mubarak, el gobernante de Egipto, el país árabe más importante desde el punto de vista cultural y estratégico, y tiene en jaque a la monarquía jordana y a la autocracia militar yemení, bajo fuerte presión al genocida de Sudán y a la defensiva a la dictadura argelina.

Lo que sucede no es difícil de entender, aunque sea de pronóstico muy reservado el desenlace final. El mundo árabe sólo contaba con una democracia, la del Líbano, que sin embargo, está fuertemente influida por la milicia radical de Hezbollah y arrastra una historia de guerra civil no del todo resuelta. Se pensaba que en el resto del mundo árabe la diyuntiva era simplemente la dictadura militar pro occidental o el islamismo integrista. De allí que Estados Unidos y Europa se contentaran con hacer invocaciones democráticas rituales, pero mantuvieran un férreo apoyo a Egipto, Jordania, Argelia, Marruecos e incluso Yemen, donde el gobierno colabora en la lucha contra Al Qaeda, así como los países del Golfo, cuyas monarquías aseguran el suministro de petróleo. Mientras tanto, sin embargo, las noticias de los cambios que tenían lugar en el nuevo milenio fueron llegando a millones de personas, especialmente los jóvenes, en todo el mundo árabe a través de las redes sociales, el comercio y otras vías. El lento ascenso de un gran número de árabes a la clase media baja por efecto de la globalización -que esas autocracias no pudieron evitar que se les colara por las rendijas- fue mucho más importante de lo que se percataron los observadores del exterior. Una generación de árabes que entendía claramente que la estabilidad que garantizaban las dictaduras era falsa y que no era cierto que la única alternativa fuera el califato medieval, esperaba su oportunidad.

Ellos vieron con frustración cómo las naciones más libres y modernas apuntalaban a sus dictadores, porque las proclamas de libertad para el mundo árabe sonaban ingenuas frente a las prioridades mucho más urgentes del orden internacional. Pero ellos sabían mejor que nadie que la estabilidad era engañosa, porque la aparente aquiescencia social que décadas de brutal represión habían conseguido se debía mayormente al miedo. La revolución que está en marcha en el mundo árabe era cuestión de tiempo. Al igual que las sociedades de Europa Central y Rusia, que se rebelaron contra el comunismo, y los chinos de Tiananmen, los árabes están hartos de ser gobernados por satrapías.

Lo que sucede, sin embargo, plantea dos graves problemas: el futuro de Egipto, país neurálgico en la región, y la actitud que deben adoptar Estados Unidos, Europa e Israel.

Egipto ha sido el país clave desde los años 70 por su importancia estratégica. Al firmar la paz con Israel, en 1979, Cairo dio un giro radical a la situación del Medio Oriente. Hasta entonces se habían producido tres grandes guerras entre árabes e israelíes, desde 1948; por su tradición cultural, posición geográfica, tamaño e influencia en la zona, Egipto era la nación más peligrosa para Tel Aviv. Al firmar la paz, provocó un vuelco en el mundo árabe. Jordania acabó firmando su propia paz con Israel, otros mantuvieron una convivencia incómoda pero real con Tel Aviv y desde entonces, Irán pasó a ser el gran enemigo, que sin embargo estaba también enfrentado a los árabes y por tanto, no suponía un peligro de aislamiento para los israelíes.

Con alguna excepción como la Libia de Gadafi y la dinastía siria, los regímenes árabes por lo general llevaban la fiesta en paz con Israel, aun si retóricamente condenaban el sionismo y defendían a los palestinos. Incluso, el Irak de Saddam Hussein servía a los intereses de Israel antes de la ruptura con Occidente, pues era quien mantenía a Irán a raya.

Israel se preciaba, en todo este tiempo, de ser la única democracia de la región y de representar en soledad los valores liberales en el Medio Oriente. Y Estados Unidos usaba el mismo argumento para mantener el apoyo ingente a Israel. Hasta que, por fin, estalló la revolución democrática en el mundo árabe. Ahora Estados Unidos, Israel y Europa enfrentan el dilema angustioso: ¿ayudar a los revolucionarios a deshacerse de estas dictaduras putrefactas y correr el riesgo de que suceda lo mismo que en Irán, cuando el Sha fue reemplazado por los fanáticos antioccidentales del Ayatola Jomeini, o sostener a Mubarak y compañía y correr el riesgo de quedar desbordados por los acontecimientos, expuestos como hipócritas ante el resto del mundo y sin ascendiente sobre los regímenes que surjan en el futuro? Porque una cosa está clara: nadie, en Estados Unidos o Israel, cree que aun si los regímenes de fuerza sobreviven al embate por ahora, se sostendrán indefinidamente en el tiempo.

La forma en que están actuando las potencias extranjeras revela mucho acerca de su manera de procesar el dilema antes señalado. Israel ha apostado claramente por Mubarak. Muy vivo en el recuerdo de Tel Aviv está el hecho de que, tras retirarse su ejército del Líbano, Hezbollah pasó a ser la fuerza más poderosa de ese país (al punto que acaban de reemplazar al moderado Saad Hariri por un aliado, el empresario Najib Makiti). También, que en 2005, al abandonar Gaza, dejaron el terreno libre a los islamistas fanáticos de Hamas, que hoy dominan la franja. El riesgo de que Egipto, que tiene frontera con Israel, quede en manos de los Hermanos Musulmanes, la más poderosa organización islamista del Medio Oriente, tiene hoy un peso mayor en su ánimo que cualquier consideración democrática.

Turquía, la otra gran potencia de la zona, ha reaccionado de forma radicalmente distinta. Allí gobierna un partido islamista, el de la Justicia y el Desarrollo, que intenta demostrar desde hace unos años que se puede ser fiel a los valores del Islam y, al mismo tiempo, democrático. El primer ministro Recep Tayyip Erdogan, quien lleva unos años posicionándose como aliado y líder de la conciencia musulmana en el mundo árabe, ha respaldado sin ambages a los egipcios que intentan desalojar a Mubarak.

Estados Unidos, por su parte, empezó con una actitud muy ambigua, pero ha ido fortaleciendo su presión contra Mubarak y poniéndose del lado de los demócratas a medida que los acontecimientos en Egipto indicaban que el régimen está pendiendo de un hilo y es masivamente impopular, y que los líderes visibles, incluido el moderado Mohamed El Baradei, critican a Washington y sugieren que los norteamericanos podrían acabar perdiendo toda influencia en la zona.
Al interior de la propia administración Obama hay matices de diferencia. Desde el primer momento quedó muy claro que el vicepresidente Joe Biden apoyaba a Mubarak, a quien llamó "gran aliado" y de quien dijo que "no se puede decir que sea un dictador". En cambio, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha ejercido presión contra Mubarak en varias ocasiones y ha pedido una transición "inmediata", denunciando los "inaceptables" incidentes contra periodistas y activistas de derechos humanos. Obama, que pareció muy vacilante al comienzo de las manifestaciones en Egipto, endureció su tono y su administración empezó a filtrar informaciones al New York Times, indicando que negociaba con parte del gobierno egipcio la salida de Mubarak y una transición ordenada.

El plan supone dar una salida digna a Mubarak y dejar en el poder al vicepresidente Omar Suleiman, ex jefe de los servicios secretos y aliado de Occidente, además de muy respetado por la calle egipcia. El conduciría el proceso electoral que en septiembre próximo desembocaría en la elección de un nuevo gobierno. También permanecerían en su lugar el teniente coronel Sami Enan, jefe de las Fuerzas Armadas, y el mariscal de campo Mohamed Tanwati, ministro de Defensa. Sin Mubarak al mando, cree Washington, esta fórmula permitiría evitar el vacío de poder que abriera puertas a una revolución islamista, al estilo de la iraní en 1979.

Sin embargo, varios elementos indican que no será posible excluir del proceso a los grupos de oposición islamistas, empezando por los Hermanos Musulmanes, cuya labor social, en muchos casos más eficiente que la del Estado, les ha dado gran arraigo en ciertos sectores. Además de que representan la fuerza mejor organizada y más antigua (fundada en 1928, la organización ha sobrevivido a pesar de estar proscrita), los actores moderados del conflicto carecen de base de sustentación propia para garantizar que haya una transición. El Baradei, Premio Nobel de La Paz y ex jefe de la Agencia Internacional para la Energía Atómica, ha pedido explícitamente que sean incluidos en un gobierno de unidad nacional o cualquiera que sea la fórmula empleada para la transición.

Desde otros lados de la zona, se mira con angustia lo que pueda suceder. El Rey Abdullah II de Jordania, otro gran aliado de Occidente, ha reemplazado al Primer Ministro Samín Rifai por el respetado Marouf al-Bakhit, con el expreso encargo de preparar una "reforma política", pero la presión de la calle continúa. En Argelia, Abdelaziz Buteflika ha levantado el estado de emergencia que imperaba desde hace 19 años y que había servido de pretexto para la persecución de la oposición. Recuérdese que la última vez que hubo un proceso electoral digno de ese nombre ganaron los comicios los radicales del Frente Islámico de Salvación y fueron anulados. En Yemen, el dictador Ali Abdullah Saleh ya ha anunciado que no irá a la reelección y no colocará a nadie de su familia en el poder para sucederlo, mientras que en Sudán -especialmente en Jartúm, la capital- ha habido manifestaciones contra Omar al-Bashir, aunque hasta ahora el régimen ha aguantado a pie firme. Y así sucesivamente.

Es prematuro concluir que estamos ante la versión árabe de la caída del Muro de Berlín, porque todavía les queda a algunos de estos regímenes mucho margen de maniobra y la unidad del aparato militar no acaba de resquebrajarse, como sucedió en Túnez. Pero una cosa aprendió el mundo de aquella transición: las revoluciones democráticas no siempre producen democracias. Hoy, son democracias las naciones de Europa central que estaban bajo el yugo soviético, mientras Rusia y las ex repúblicas soviéticas del Asia central son dictaduras con diverso grado de intensidad y apariencias distintas. Habrá que ver la inteligencia y visión con la que los nuevos líderes egipcios, si ese país logra liberarse de Mubarak, conducen el proceso de transición, y si Israel y Estados Unidos actúan de un modo que logre afianzar a las tendencias democráticas o más bien consiguen, por efecto de sus errores, impulsar a las corrientes del fanatismo anti-occidental.

En todo caso, la tiranía de Mubarak está en su cuenta regresiva y con ella es posible que la de medio mundo árabe. A Obama le toca hoy vivir acontecimientos tal vez no menos históricos que los que vivió Nixon con la apertura a China, Carter con la caída del Sha y Bush padre con el desmoronamiento del comunismo. Todavía hoy se debate si todos ellos estuvieron a la altura de sus respectivas circunstancias. Obama aborda las épicas jornadas del mundo árabe consciente de que a él le sucederá lo mismo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Milagro al revés

Por: Teodoro Petkoff

Hace años, en tiempos de la Guerra Fría, circulaba un chiste anticomunista que daba cuenta de que había llegado el comunismo a Arabia Saudita y como consecuencia de ello se había acabado la arena. De hecho, lo que provocó, más que nada, el derrumbe del imperio soviético fue la avasalladora decepción de la gente común ante la escasez de todo, manifestación clamorosa de una economía que se había quedado sin fuelle tras más de medio siglo de comunismo. Ahora, recientemente, en su dramático discurso ante la Asamblea Nacional de su país, Raúl Castro contaba que hace años en Vietnam no se producía café y que con ayuda de técnicos cubanos aprendieron a hacerlo. Hoy, dijo Raúl, Vietnam es el segundo exportador de café en el mundo y los cubanos tienen que importarlo de aquel país porque ya en el suyo ese cultivo desapareció después de alguno de los fantasiosos “planes” de Fidel Castro, que han liquidado hasta la producción de azúcar.

Para rematar, Raúl contó que preguntado un ministro cubano por un homólogo vietnamita por tan extraño fenómeno, habría respondido, dijo Raúl, con un inocultable retintín sardónico en la voz, que seguramente eso era culpa del “bloqueo”. Estas, pues, fueron y son las vainas del socialismo real.

Aquí no tenemos ni comunismo ni socialismo real o irreal sino un régimen personalista, cada vez más cerca del ejercicio dictatorial del poder, pero que si en algo se está pareciendo a los socialismos y comunismos del siglo XX es precisamente en la incompetencia e incapacidad de sus funcionarios, particularmente en la inoperancia de una política económica que nada entre las dos aguas del capitalismo y del estatismo. En otras palabras, incluso si Chávez y sus funcionarios fueran eficientes y capaces, la cosa tampoco funcionaría, porque este es un híbrido sin destino. Pero, para colmo, la economía la dirige un tipo tan mediocre como fue siempre, que después de viejo, además, se ha vuelto un mentiroso contumaz, que como los antiguos estalinistas cree poder sustituir la realidad con sus mendacidades.

Con decir que esta gente está llevando a la sala de terapia intensiva a la propia industria petrolera. Entre 2005 y 2010 nuestra producción petrolera ha descendido UN MILLÓN DE BARRILES DIARIOS.

No es difícil de entender la causa. En 2002 había 20 mil pozos en producción. En la actualidad quedan 14 mil bombeando crudo. La explicación la dan hasta los sindicalistas gobierneros: falta de mantenimiento y de reparación de pozos. La razón de fondo: una caída inexplicable en la inversión. Para este año se anuncia una inversión de 10.500 millones de dólares, igual a la del año pasado, que fue, a su vez, 6 mil millones inferior a la presupuestada para 2009. Por otro lado, Pdvsa tiene ya una deuda que pisa los 30 mil millones de dólares.

Menos mal que este hombre sale el 2012, porque al paso que vamos, si continuara en el poder nos quedaremos hasta sin petróleo.

martes, 18 de enero de 2011

Vamos a ver

Por: Teodoro Petkoff
Editorial de Talcual 18/01/2011
Mucha gente se pregunta si hay que creerle al Chávez del mensaje ante la Asamblea Nacional. Pues bien, creyéndole o no, el tema no debería despacharse maniqueamente. Este Chávez del Mensaje parece haberse tomado en serio sus propias palabras acerca de “hacer política” ante una oposición que, según él mismo, “está haciendo política”. Puede dudarse de su sinceridad, pero no se debe ignorar que hubo un cambio en su tono político. Vamos a ver cuanto dura. Puede especularse mucho sobre las razones de tal cambio, pero el mero hecho de que haya llamado la atención revela que, sin duda, a nadie se le pasó por alto.
En el mensaje del Presidente, el sábado pasado, hay dos elementos políticos sobre los cuales vale la pena detenerse. Uno, la peculiar “devolución” de la Ley Habilitante, que, según sus propias palabras, se propondría usar sólo durante tres meses más, hasta el 1º de mayo; otro, la redefinición de sus contendores de este largo zafarrancho de doce años en términos de “adversarios” y no de “enemigos”. Chávez ha percibido que una Asamblea con 40% de opositores es un hecho político que no puede soslayar. El sábado reconoció el status de la Asamblea Nacional y, encima, seguramente para mayúsculo desconcierto de sus conmilitones, reconoció, no sin respeto, que existe una oposición que no es prescindible en el debate político.
El mismo que prometía “triturar” a los parlamentarios democráticos, se dio cuenta de que en esa operación de trituración se le pueden quebrar algunos dientes.
Lo de la Ley Habilitante no es, en verdad, sino una “rebaja” en los 18 meses que en su última actuación reptil hizo la Jaula de las Focas. Pero, si cumpliera con su palabra, a pesar de que en tres meses puede legislar sobre lo que quiera, sin duda que la Asamblea Nacional recuperará plenamente eso que no puede habérsele escapado a Chávez en las primeras dos semanas de vida parlamentaria: que está ante algo muy distinto a la domesticada Jaula de las Focas. Esta “rebajita”, unida al veto a la Ley de Universidades, con el consiguiente defenestramiento de aquel energúmeno inútil que era el titular de la cartera de Educación Superior, revela que Chávez ha querido evitarse el conflicto de alto voltaje que apenas si se insinuó en plenas vacaciones universitarias de diciembre y, no menos importante, ahorrarse la que tendría que ser una explicación incomprensible para una América Latina donde la autonomía universitaria (ya casi centenaria) posee características de icono sagrado. Además, lo de Insulza le tiene que haber revelado que el secretario de la OEA no hablaba por sí mismo sino que traducía la creciente incomodidad del organismo ante la conducta de Chávez.
Ese reconocimiento del Otro que significa admitirlo como “adversario” y no, como en la fórmula que tomó del jurista nazi Carl Schmitt, de la ecuación “amigo/enemigo” como la clave de la política, implica, al menos “por ahora”, un cambio sustancial en su tónica.
Si todo esto, tal como concluyó el Presidente, comporta una proposición de “diálogo”, la MUD y su grupo parlamentario, en lugar de rechazarlo a priori, han hecho bien en salir al encuentro de aquella proposición. Ahora toca colocar sobre la mesa los temas de ese debate, que no son otros, por lo demás, que los mismos sobre los cuales Chávez pasó casi en puntas de pies en esas partes de su mensaje en las cuales habló de su gestión.

miércoles, 12 de enero de 2011

Contradicciones

Por Bernanrdo Kliksberg

Los
precios mundiales de los alimentos han crecido fuertemente en diciembre 2010, llegando a los que provocaron revueltas sociales en el 2008. El índice de precios de los alimentos de la FAO creció un 32% entre junio y diciembre del 2010. Los del trigo, del maíz y el arroz en un 26%.

Uno de los factores es la suba del petróleo. Por un lado, encarece el precio del transporte de alimentos. Por otro, si no hay regulaciones cuando aumenta a más de 60 dólares el barril, ello incentiva cambiar el cultivo de alimentos por biocombustibles. Por ejemplo, según el FMI, en la crisis del 2008 un 70% del aumento de los precios del maíz fue causado por su reemplazo por biocombustibles en EEUU, que producía parte de las exportaciones mundiales. Se estima que en el 2011 el precio del petróleo será de 84 dólares.

Los nuevos aumentos ya están generando rebeliones. En Argelia muchos jóvenes salieron a la calle a protestar, atacando edificios públicos, y gritando "tráigannos azúcar".

Los pobres gastan del 50 al 80% de su presupuesto en alimentos. Ante su aumento tratan de "sobrevivir" salteando comidas y reduciendo la calidad de los alimentos. Ello genera desnutrición, y afecta especialmente a los niños, cuyos déficit de micronutrientes aumentan. Si el problema continúa venden sus escasos activos, con lo que su vulnerabilidad aumenta.

Esta nueva amenaza de suba de precios se da en un mundo donde la desnutrición sigue siendo un problema central. 950 millones padecen hambre.

Al mismo tiempo, los avances tecnológicos continuos hacen factible producir alimentos para una población mundial aun mayor que la actual. América Latina es el caso típico. Con una dotación de recursos naturales de excepción, y agua en abundancia, produce alimentos para tres veces su población. Sin embargo, hay 53 millones de desnutridos.

Hay en la región como en el mundo un gran tema de falta de acceso a alimentos, ligado a las amplísimas desigualdades, que dejan fuera del mercado a vastos sectores.

Se estima que cuatro millones de personas pueden perecer en el 2011 por hambre en el planeta.

Es posible e imprescindible actuar. Algunas contradicciones, 100 millones de niños pueden morir de enfermedades prevenibles y desnutrición. Ello puede ser evitado con lo que el mundo gasta en dos días en gasto militar. Por el precio de un misil una escuela llena de chicos con hambre podría contar con un almuerzo diario para cada uno por 5 años.

Los esfuerzos de la ONU, del PNUD, de la FAO, del Programa Mundial de Alimentos, de ONGs ejemplares como Acción contra el Hambre y otras, han impedido que el problema fuera aún mucho mayor, pero se necesita que se coloque al hambre en el centro de las prioridades, se incrementen los recursos internacionales y se ataquen sus causas estructurales. Tiene plena vigencia una advertencia de Acción contra el Hambre: "Es necesario tomar medidas ahora o de lo contrario los altos precios de los alimentos atraparán a millones de niños en una espiral descendente de pobreza y desnutrición".

Ya don José Miguel habló

Por: Adolfo Taylhardt

Para mis lectores jóvenes que seguramente no entienden el sentido del título de este artículo les explico que
estoy parodiando el famoso caso de don Rafael, un personaje de la radio-novela titulada "El derecho de nacer" que mantuvo en suspenso a las damas y creo que también a muchos caballeros de la Venezuela de los años 50. Don Rafael permaneció en silencio durante los muchos meses que duró aquel culebrón, hasta que un buen día se decidió a hablar. La voz se corrió por todo el país: ¡Ya don Rafael habló!

Las recientes declaraciones de don José Miguel Insulza acerca de la situación política venezolana me hicieron recordar el caso de don Rafael. Durante mucho tiempo don José Miguel emitió opiniones que silenciaban la verdad y más bien parecían complacer o halagar al führer.

Los organismos internacionales obligan a sus secretarios o directores generales a ser muy cautelosos en sus expresiones públicas. Pero en las organizaciones de naturaleza política como la OEA eso tiene un límite que está dado por la obligación de pronunciarse y actuar cuando un asunto o un problema es susceptible de convertirse en conflicto. Por eso, la excesiva cautela de don José Miguel generó malestar en muchos venezolanos que veíamos su impasividad como una manifestación de temor frente a la intemperancia y la agresividad verbal característica del mandón de Miraflores.

La semana pasada don José Miguel dejó a un lado su excesiva cautela y por primera habló "claro y raspado" como corresponde ante una situación tan grave como la que confronta Venezuela.

Dijo sin ambages lo que ha sido denunciado desde las filas de la disidencia: que la Ley Habilitante viola el espíritu y la letra de la Carta Democrática Interamericana.

"No me parece que esté ni dentro del espíritu ni en la letra de nuestra Carta Democrática el que un Congreso que se va pueda atarle las manos al Congreso que llega. Yo no creo que eso se puede hacer", dijo Insulza y agregó que eso equivale a anular la labor de la nueva AN. "¿Qué sentido tiene que la gente elija un Congreso, que fue concurrido y que todo el mundo validó, para que inmediatamente después se diga que ese Congreso que acabamos de elegir en realidad no va a tener mucho que decir porque el Presidente va a gobernar por decreto durante 18 meses?". Y añadió: "Yo no creo que eso sea aceptable. No me parece que uno se puede quedar callado ante una cosa así".

Asumiendo finalmente su responsabilidad como secretario general de la OEA anunció que "no descarta plantear el caso ante el Consejo Permanente de la OEA, pero confía en que algunos miembros se manifiesten" porque ha notado "preocupación en los países para tener una discusión sobre este tema''.

Esperamos que esto ocurra pronto pero no nos hacemos ilusiones acerca de lo que pueda resultar de ese debate. Sin embargo, el solo hecho de que finalmente se contemple la aplicación de la CDI a la grave situación que confronta la democracia venezolana constituye, por sí mismo, un avance importante en los esfuerzos por impedir que Venezuela continúe siendo subyugada por un dictador que se empeña en imponer una ideología y un régimen que ya fue rechazado soberanamente por el pueblo.

El secretario general Insulza anunció que la OEA sostendrá discusiones este año para mejorar la Carta Democrática Interamericana. Entre las mejoras que se contemplan mencionó la necesidad de incluir un anexo que permita prevenir crisis políticas, la eliminación del veto que permite a los gobiernos impedir la visita de una misión de la OEA, la extensión a los poderes legislativos y judicial de la facultad de activar la Carta y una definición más precisa de lo que constituye una "grave violación a la democracia".

Todas estas ideas son muy importantes, pero en lugar de extender al Poder Legislativo y al Poder Judicial la facultad de activar la CDI se debería contemplar un mecanismo que permita a la sociedad civil de un país promover esa activación cuando, violando la Constitución, un mandatario electo democráticamente se transforma en dictador.

Pero por encima de todo hay que transformar la Carta en un tratado con fuerza obligatoria a fin de que pueda cumplir el propósito fundamental para el cual fue concebida que no es otro que garantizarle a los pueblos de América su derecho a la democracia y hacer que los gobiernos cumplan su obligación de promoverla y defenderla.

Cuando los gobiernos miembros de la OEA se reúnan para mejorar la CDI no deben perder de vista que el preámbulo de ese documento reconoce que, a la luz del desarrollo progresivo del derecho internacional, es necesario precisar las disposiciones de la Carta de la OEA y de otros instrumentos consagrados a la preservación y la defensa de las instituciones democráticas.

jueves, 6 de enero de 2011

Venezuela Fénix

Por: Jun C. Sosa Azpúrua

No
tengo noticia de ningún país que esté experimentando una tragedia similar al nuestro. Claro que los hay desoladoramente retrasados, pero ninguno como Venezuela ha tenido nuestra historia y tiene en el presente semejantes oportunidades de transformarse en una potencia con solamente aplicar algunas políticas públicas contundentes, generar confianza y asumir una aproximación moderna a las diversas acciones que invitan a estimular todos y cada uno de los sectores que apalancan el desarrollo. Venezuela podría estar impulsando el despertar energético más colosal. En petróleo, la producción debería estar en unos ocho millones de b/d, lo que implicaría la inyección de miles de millones de dólares en poco tiempo, la demanda de todo tipo de bienes y servicios, el aumento exponencial del PIB no petrolero y la apertura de grandes oportunidades de empleo para los jóvenes profesionales.

Con las ventajas comparativas de este país, las mejores empresas abrirían oficinas en Caracas y en el interior, atraerían mucha atención internacional, lo que facilitaría las relaciones diplomáticas con las potencias del mundo, despertando incentivos para la consecución de sinergias y asociaciones estratégicas envidiables. En turismo podríamos hacer de Vargas y Río Caribe (por sólo mencionar dos casos) algo semejante a la Costa Azul; en infraestructura podríamos invitar a los mejores urbanistas y arquitectos para que transformaran el paisaje nacional haciéndole competir con Dubai y Líbano; en salud y educación ser los líderes del continente; en fin, la imaginación no tiene límites cuando se piensa en lo magnífica que sería Venezuela si tan sólo se le diera la oportunidad de serlo.

Los recursos humanos los tenemos, también la voluntad. Actuemos en consecuencia.

domingo, 2 de enero de 2011

Cualquier parecido es casualidad

Por: Adolfo Salguiero

Existe un país en África Occidental, no de los peores ni forajidos; se llama Costa de Marfil, tiene un
tercio de la superficie de Venezuela y casi veintiún millones de habitantes que sin estar en el bienestar acumulan un Producto Bruto Per Capita de $ 1.475 que los coloca en la mitad de la lista del concierto mundial.

Tal como suele ocurrir bastante en aquellas latitudes, la institucionalidad es débil y la democracia tiene aun mucho camino que recorrer para instalarse como algo natural aun cuando en Costa de Marfil, luego de una guerra civil (2002-2004), muchos tropiezos y cinco años de retardo, se logró llegar a unas elecciones presidenciales cuya primera vuelta se celebró el 31 de octubre pasado, siendo uno de los contendientes el presidente en ejercicio, Laurent Gbagbo, quien utilizó abusivamente todas las ventajas del cargo y del tesoro público.

Sin embargo, ninguno de los candidatos consiguió los votos necesarios para ganar en esa primera vuelta por lo que la segunda se llevó a cabo el 28 de noviembre resultando vencedor no el presidente Gbagbo, si no el opositor Alassane Ouattara, cosa que no agradó en palacio provocando que el Presidente/perdedor resolviera no entregar el poder para que "no se pierdan las conquistas populares". En su abuso lo acompaña la cúpula militar que afirma estar "casada con el régimen". La historia hasta aquí resulta familiar. ¿Verdad? Por eso es que escribimos sobre el tema.

Pero resulta que en esa misma África de la que tanto ignoramos y a la que solo se suele ver como cuna de crueles dictadores y atletas de excepción, tiene instituciones regionales que no solo son capaces de emitir declaraciones de alto impacto político, si no que -varias veces ya- han impuesto por la vía de la fuerza militar internacional legítimamente ejercida el respeto a los resultados electorales, a los derechos humanos y a otras resoluciones regionales.

A la hora en que escribimos estas líneas acaba de finalizar en la capital de Costa de Marfil una reunión de varios jefes de Estado de la región con el remiso Gbagbo a quien le han dicho que debe respetar el resultado electoral, que puede exiliarse en algún país de la zona o de lo contrario afrontar la acción militar legítima, contemplada en los tratados internacionales válidamente suscritos entre países de la región para hacer respetar la voluntad popular y la estabilidad.

El lector se preguntará: ¿qué tiene esto que ver con Venezuela? Creemos que bastante, ya lo verá.

En nuestro país el Presidente adelanta que si en las elecciones del 2012 fuese derrotado, se desataría una guerra civil por que tal resultado no sería aceptado por "el pueblo" (se presupone que quienes voten en contra no son pueblo). El comandante operacional del ejercito (COE) ratifica lo dicho por su jefe sellándolo con la confesión de que él y las FAN están "casadas" con el régimen. En lugar de destituirlo lo premian regalándole el cuarto sol del generalato en jefe tan "constitucionalmente" merecido. Y nadie dice nada.

El Secretario General de la OEA, antes complaciente para no disgustar al "Gran Elector Continental" hoy apenas balbucea una velada crítica y los gobiernos regionales permanecen en el mutismo más escandaloso. Naturalmente nadie piensa en ninguna presión internacional, ni política, ni económica, mucho menos militar para lograr que en Venezuela se respeten los resultados del referéndum constitucional del 2008. Pocos expresan su indignación ante la insólita entrega de los poderes legislativos -con "ñapa" y todo- al Júpiter barinés. La matriz es que nada se puede hacer para contener el alud de leyes que una agónica Asamblea Nacional sancionó en apenas diez días sin respetar trámite ni consulta alguna queriendo así ponerse al día con diez años de mora e indolencia.

¿Qué conclusiones podemos sacar? La primera es que la solidaridad internacional en el continente americano solo se efectiviza frente a los pendejos y los débiles (Honduras, República Dominicana, etc.). La segunda es que petróleo y dádivas matan principios. La tercera y más importante de todas es que nuestro rollo solo nosotros podremos resolverlo. Después ya vendrán los organismos internacionales, pedigüeños, vivos, mercaderes, gobiernos extranjeros y demás fauna a ofrecer lo que no ofrecieron a la hora de la verdad.

Así pues, insólitamente, podemos decir que ¡Viva África (o al menos parte de ella), civilizada y solidaria con la democracia! ¡Parece mentira!