miércoles, 29 de febrero de 2012

El poder ante todo

Por: Oswaldo Barreto

La más breve ojeada a los medios impresos del fin de semana nos permite constatar que persiste el mismo tipo de interés que ha despertado en nosotros la enfermedad de Hugo Chávez, desde el momento mismo en que, gracias al propio presidente, su existencia ha dejado de ser rumor para convertirse en certeza.

Toda la cobertura del suceso: información, comentarios parece signada por la misma contradictoria tentación de no seguir ocupándose del asunto y de no poder dejar de hacerlo.

Estamos conscientes de que la incidencia del carácter de la dolencia y de su posible tratamiento, no sólo en la salud y actividad del presidente, sino en el acontecer completo de nuestra vida pública, ha sido suficientemente debatida como para proseguir en el debate cuando en ausencia de nuevas información, susceptible de llevarnos a una visión distinta de las cosas.

Y hacemos votos de hasta de manera explícita de guardar silencio y de esperar con cívica paciencia, mientras nos consagramos a resolver nuestros no escasos asuntos personales y a tratar de participar, de alguna manera, en los asuntos públicos.

Pero, a pesar de tan sensata y saludable postura, justamente cuando desembocamos, por cualquier razón en los asuntos públicos, en esta tan inédita campaña electoral que se avecina, por ejemplo, cuando hablamos, por ejemplo, nos topamos inevitablemente con la enfermedad de Hugo Chávez. Nos aventuramos, por enésima vez, en los pronósticos y en las fuentes que los emiten y entramos, de nuevo, en ese estado de temor e inquietud por lo desconocido que nos lleva a especular nosotros mismos sobre esta enfermedad y su posible devenir.

Y es como reacción a ese estado de ánimo que, el jueves pasado, cuando escribía Balanza de palabra, me atreví a sostener que lo que debe inquietarnos no es la enfermedad que padece el presidente, sino lo que el propio Hugo Chávez, como ser humano, piensa de su enfermedad.

El verdadero problema, en otras palabras, no es la parsimonia con que el presidente nos ha dado información sobre su enfermedad, sobre la economía del secreto que ha decidido guardar al respecto, imponiéndose como la única voz autorizada a quebrantarla. El verdadero problema en materia de información abierta, de comunicación explícita, sería más bien que el presidente, de costumbre tan extrovertido sobre su ideas, sentimientos y emociones, no ha dicho una palabra sobre lo que significa para él la enfermedad que lo ha invadido.

EL SECRETO

Pensamos que ese sería el verdadero secreto, el que nos debería llenar de temores e inquietudes, pues es lo que parece enseñarnos la historia, harto difundida en nuestra época, de lo que ha sido la relación entre el mundo del poder y el mundo de la enfermedad. Recordemos, así, que ha habido un sinnúmero de Jefes de Estado que guardaron secreto sobre la enfermedad o enfermedades que padecieron, antes, durante o después de sus períodos de gobierno.

Secreto que, a veces, quizás la mayoría de las veces, lo guardaron sin proponérselo, pues ellos mismos nunca estuvieron conscientes de padecer mal alguno. Pensemos, al respecto, en la infinidad de trastornos mentales que hoy son considerados como dolencias inhibidoras de toda forma sana de poder y que siglos atrás eran considerados como dones o poder sobrehumano. Pensemos en la epilepsia que sufrieron notables hombres de guerra o de las depresiones de monarcas, reyes

o tiranos. Pero también secretos sobre graves, gravísimas enfermedades que guardaron muy bien jefes de Estado, a pesar de que estuvieron conscientes de padecerlas antes o durante los períodos en que gobernaron. Recordemos quizás el más famoso de todos estos casos, el de J. F. Kennedy.

Enfermo grave desde la niñez y la adolescencia, hasta el punto que en más de una ocasión se le consideró desahuciado, hasta llegó a recibir los santos oleos que administran a los católicos, nada de eso, le impidió destacarse como una figura inteligente y de excepcional valor y lo impulsó a hablar públicamente de su frágil salud.

Y ya concretadas sus dolencias en una terrible enfermedad que le provocaba fuerzas de todo orden y también excesivos deseos, la enfermedad de Addison, apenas remediable, pudo desempeñarse en las tareas militares durante la Segunda Guerra Mundial con tal éxito que le fueron otorgados todos los reconocimientos como héroe, y ganó una fama de intrépido y de macho que lo acompañó hasta su tumba.

Recordemos que Kennedy, en un país donde la transparencia sobre la vida privada y el poder de investigación de los medios de comunicación son características de la vida pública, encontró colaboradores, cómplices, ayudantes, en las esferas de la sociedad civil, en los propios medios de comunicación, en la administración pública de los propios médicos, para mantener en secreto su condición de enfermo grave.

Y si hoy se sabe y se estudia tal condición de un hombre cuya celebridad y fama tiene muchos otros fundamentos, es porque a posteriori se supo que en algunas de las más graves decisiones que tomara, pudieron influir "la sustancia o combinación de sustancias con que se trataba. Por lo demás, Kennedy hacía en definitiva, en ese país de democracia avanzada bien consolidada, lo que le dictaba su conciencia.

QUÉ ES ESO PARA MÍ

Y ahora --para volver a nuestros asuntos--, en el caso de Hugo Chávez Frías, si bien él no ha dicho ni una palabra sobre lo que para él ha significado la enfermedad, es porque para Hugo Chávez, un hombre que siente con vocación de poder por encima de todo, la enfermedad no significa nada. Él vino a este mundo para gobernar y hacer en su gobierno lo que a él se le antoje. Y no habrá nada, absolutamente nada que lo aleje de ese objetivo. Primordial y primigenio de todo otro.

El poder ante todo. Y nada ha hecho Hugo Chávez para ocultar esta su condición esencial como gobernante, ni ante quienes lo han seguido y siguen, ni antes quienes lo han adversado y adversan. En conclusión, para apoyar o combatir a Chávez y sus planes de gobierno, no es pertinente vincular sus acciones, ni sus estrategias con las características de sus dolencias.

jueves, 23 de febrero de 2012

La enfermedad

Por: Teodoro Petkoff

Este diario se había abstenido hasta ahora de comentar el caso del Presidente enfermo. Una suerte de discreción y prudencia nos aconsejaba mantener ante el asunto como tema que atañe estrictamente a la privacidad del Presidente y a lo que oficialmente se informara sobre el alcance del cáncer que padece.

De igual manera felicitamos la actitud de la MUD y demás sectores de oposición, que se han cuidado de hacer de la enfermedad de Chávez un tema de la controversia política.

En verdad, el país político ha conservado una admirable compostura, limitándose a desear la pronta recuperación del primer mandatario. Pero éste ha observado una conducta exactamente opuesta, llena incluso de extravagancias, transformando el mal que lo aqueja en el centro de la vida del país.

Una cosa es ­cosa nada reprochable, por cierto­ mostrar fortaleza anímica y voluntad de vivir y otra muy distinta es dar a este empeño la dimensión de un fenómeno que intenta hacer girar la vida de la nación en torno a este, sin siquiera disimular o velar lo que a todas luces es evidente: el trasfondo electoral, el aprovechamiento de la enfermedad como palanca para apuntalar sus aspiraciones a la reelección.
Comenzando por el secretismo con el cual se ha manejado todo. Es insólito que hasta ahora no se haya producido un parte médico sobre el alcance y la naturaleza del cáncer que padece Chávez.

La tentativa del Dr. Salvador Navarrete de romper la coraza de silencio ha sido respondida por tres médicos del hospital militar que en lugar de dar un parte médico se limitaron a repetir lo que el propio Chávez dice de sí mismo: que está curado, afirmación que en su particular psicología espera sea acatada como un acto de fe.
Si él dice que está curado quién lo dude es un apátrida. Esos médicos se limitaron a proteger el secreto, a mantener la opacidad que recubre todo el caso, yendo incluso más allá, en un ejercicio de adulancia repugnante, al describir el estado físico y mental del paciente.

El secretismo no es pura paranoia sino parte de toda una operación política de gigantesca manipulación del país. El descarado uso de la enfermedad para manipular la natural compasión del ser humano hacia el que sufre.

El secreto permite cultivar la incertidumbre en torno al rol presidencial, no sólo como candidato sino como mandatario. ¿Está el Presidente en condiciones de ejercer su cargo con propiedad? Nadie lo sabe.

Él se complace en desvirtuar la razonable duda existente, apelando a conductas que, francamente hablando, ya lucen lamentables. ¿Está Chávez en condiciones de ser candidato presidencial? En este campo reina la desinformación más absoluta. No es un azar; para el presidente-candidato, es vital que así sea.

Que nadie se imagine que podría ceder la candidatura a otro de sus conmilitones. Piensa que eso sería fatal para su poder. Ese poder cada vez más frágil terminaría de derretirse si Chávez anunciara su retiro de la competencia presidencial.

Por tanto no lo hará, a menos que, de no curarse realmente (cosa esta perfectamente posible), sea físicamente imposible asumir ese reto. Pero esta ya será otra historia.
Editorial de TalCual 23/02/2012

sábado, 11 de febrero de 2012

Camino al progreso

Por: Henrique Capriles Radonsky


Nos acercamos a una fecha histórica. Se ha dicho varias veces, pero hay verdades que conviene repetir. Más aún si se trata de verdades que nos fortalecen ante la incertidumbre, verdades capaces de quitarnos el miedo y hacernos sentir fuertes. Verdades que generan confianza. Nos acercamos a una fecha histórica y cada uno de nosotros debe sentirse parte de este cambio que ahora comienza.



Tenemos la oportunidad de votar a favor de un proyecto que nos convoque. Se trata de una experiencia inédita para muchos: votar por una idea de futuro posible. Imaginar juntos un país y lograrlo ejerciendo de verdad nuestro derecho democrático a elegir. Pero depende de nosotros aprovechar esta oportunidad para el bien de una Venezuela que merece progresar. Y el primer paso de este camino hacia el Progreso es la participación.



Todos unidos



Venezuela tiene todo para salir adelante, pero nos necesita a todos unidos. Si bien los procesos electorales primarios son apenas una muestra de la participación total, esta ocasión amerita que hagamos mucho más que confiar en el criterio de los demás. El futuro que comienza mañana, 12 de febrero, empieza consultándonos a cada uno de nosotros sobre el camino que queremos que tome nuestro país. Podemos hacer historia convirtiendo nuestro derecho a votar en un deber con el país, con el Progreso, con nuestro futuro.



Estamos ante un evento político que, en lugar de exigirnos, nos convoca. El futuro debe convertirse en la primera obra que veamos construyéndose ante nuestros ojos, con nuestro aporte cívico y esperanzado, que es lo mismo que decir nuestro aporte valiente y con verdadero amor por Venezuela.



Mientras tengamos vida, hay esperanza. Mientras tengamos voluntad y ganas de comprometernos, habrá oportunidades para todos por igual. Es una empresa común, nuestra. Por eso los invito a todos a que juntos recorramos el camino del Progreso.



Esta es la hora en la que cada uno se pone los sueños en la mano y los suma con energía al país que hemos imaginado y llevamos demasiado tiempo esperando. Esta no es la hora de la izquierda ni de la derecha, sino la hora de Venezuela. Los venezolanos le confirmamos al mundo que hemos decidido ser dueños de nuestro destino y vamos firmes a construir nuestro futuro.

Primarias, un ejercicio ciudadano

Por: Alfredo Yánez Mondragón

Muchos aciertos, unos cuantos errores, toda la expectativa. En cuestión de horas Venezuela se enfrentará a una prueba de democracia, a un test de miedo, a un baremo de compromiso y responsabilidad, a un examen de conciencia.

Hemos vivido varios meses de campaña, enmarcada en la venta de productos-candidato; pero también hemos tenido la oportunidad de conocer propuestas, ideas, planteamientos. Quizá los candidatos no llenaron el proceso de contenidos; y se decantaron más por unas líneas gruesas sustentadas en la emoción; sin embargo esa característica también sirve para tomar la decisión más importante de nuestra historia en gerundio.

Mañana los venezolanos estamos comprometidos -como anfitriones y no como invitados- a votar, pero más que eso, a elegir; y muchísimo más que eso, a decidir. Se trata de una responsabilidad de un estricto carácter individual; pero a un tiempo, de una incuestionable incidencia colectiva.

Como decían las abuelas, "no son conchas de ajo". Lo que se plantea es un desafío, un reto, una ruta riesgosa; que puede transformar nuestra vida democrática, que puede reconducir nuestro estilo de vida, que puede insuflar el ánimo necesario para recuperar el orgullo de ser venezolano; no como una frase hecha; sino como un sentimiento real de convicción.

Seguramente a esta hora cada uno tomó su decisión; seguramente ya hizo su análisis y se decantó influido por la gran cantidad de mensajes recibidos, seguramente los factores externos ya hicieron su trabajo. Sin embargo; ahora; cuando la saturación de la campaña cesó; ojalá haya un espacio para la reflexión; para la revisión, paso a paso, de la decisión tomada.

El ejercicio ciudadano es mucho más que el avance ciego hacia un sitio indeterminado, con la guía de una música pegajosa por un camino de flores, que esconden las espinas venenosas. El ejercicio ciudadano exige conciencia; y eso es precisamente lo que se pone a prueba mañana.

Dios quiera que su voto de mañana por Diego Arria, por Henrique Capriles, por María Corina Machado, por Pablo Pérez o por Pablo Medina -y por cada oferta para las gobernaciones y alcaldías-, sea depositado con absoluta conciencia del presente y del futuro; Dios quiera que no medien especulaciones, ni estimaciones que vayan más allá de su propia convicción; ojalá que cada venezolano, ciudadano, mañana asuma la responsabilidad de decidir.

El ejercicio ciudadano es un derecho; y estas primarias son una oportunidad y una herramienta, más allá de los temores, para ponerlo en práctica.

domingo, 5 de febrero de 2012

La revolución de las primarias

Por: Elias Pino Iturrieta

Uno generalmente cree que protagoniza o presencia hechos históricos, si se les entiende como sucesos trascendentales cuyo desarrollo determina cambios de rumbo en la sociedad, pero no es así. Tales hechos no se dan a cada rato, forman parte de un elenco que no hace su representación a menudo sino en ocasiones estelares, cuando la sociedad ha preparado el camino para su aparición. No topa uno todos los días con los grandes jornadas de la humanidad, como si formaran parte de un negocio de detallistas, pero la referencia a ellas no remite únicamente al desarrollo de sangrientas batallas o de notables conquistas como la revolución industrial, ni a episodios como la toma de la Bastilla, sino a hechos insólitos que puede hacer la gente común con el propósito de modificar el rumbo de una determinada historia. Para llevar a cabo tales jornadas no hace falta que la gente común busque espadas y armaduras para la guerra, ni que se lance a la calle con proclamas dignas de una cruzada. Sólo es cuestión de asumir, después de una madura reflexión provocada por la carga de experiencias aleccionadoras, conductas que generalmente no forman parte de la rutina y de las que se pueden esperar transformaciones de envergadura. En ese marco se inscriben las primarias que ha convocado la oposición para escoger su candidato presidencial. Puede sonar exagerado, pero es así.

El primer rasgo que puede referirse sobre las elecciones primarias es el de su absoluta novedad. Jamás se había propuesto en Venezuela un ejercicio de republicanismo y una búsqueda amplia de democracia como el que sucederá dentro de poco. Desde la sufragios limitados de 1811 para formar la República, nunca sucedió algo semejante entre nosotros, ni siquiera en el capítulo estelar que conmovió a la colectividad a partir de 1945, o luego del entusiasmo general de 1958. Ahora no se trata de atender el llamado de un partido político, sino una convocatoria de carácter general que ningún liderazgo había realizado hasta la fecha. Tampoco se trata, por lo tanto, de ponerse a pensar en los atributos de un candidato que propone su nombre en el seno exclusivo y excluyente de una sola bandería, como sucede ahora con el trajín de los republicanos en Estados Unidos y como sucedió entre nosotros antes del triunfo de Chávez. El llamado trasciende los confines de las toldas políticas para involucrar a la sociedad toda, o a la inmensa porción de la sociedad que no está conforme con el régimen de la actualidad. Es un camino inédito en nuestra historia, un procedimiento de selección de una nominación y de agrupación de unos anhelos en torno al cual no existen antecedentes y bajo cuyo abrigo se ha aclimatado una reacción popular que tampoco cuenta con prólogo en el país.

La novedad se hace mayor cuando nos percatamos de que encuentra origen en la iniciativa de los partidos políticos, cuyos líderes se alejaron de las imposiciones que pudieron distinguirlos en el pasado para proponer un método de elección debido al cual las cosas no dependerán de sus intereses, sino de la decisión de los convocados. Reunidos en la MUD, los partidos ceden sus legítimas soberanías y sus comprensibles necesidades para que el elector los trascienda; para que, por primera vez, no mire sólo a un color ni atienda órdenes sectarias. De allí la oferta de un programa común de gobierno, proveniente de un diagnóstico de los problemas hecho por un conjunto de especialistas a quienes no se invitó a opinar por sus preferencias políticas sino por la calidad de sus saberes. Los partidos que se han involucrado en la contienda, desde luego, hicieron su selección y apoyan cada uno o asociados a un candidato en particular, pero su llamado no ha sido el determinante sino apenas la compañía de una figura que no busca respaldos banderizos sino un soporte de mayor amplitud y consistencia que le permita llegar a una primera meta. En consecuencia, las disciplinas partidistas y las posturas unilaterales han pasado a segundo plano, para que la conciencia de la ciudadanía se mueva con mayor libertad en una escena que no le es familiar, pero en la cual debuta con cordura y entusiasmo.

El experimento ha tenido sus escollos, no en balde todo él es un estreno colectivo, pero la sociedad convertida en protagonista de su destino ha dado lecciones de un republicanismo que por fin madura después de una década de gestación. El mapa político se ha transformado por la aparición de un fenómeno gregario, cuyos alcances pueden ser extraordinarios en atención a su novedad y a su intrepidez. El régimen de Chávez, pese a sus revolucionarios pregones, no se ha atrevido a fomentar una movilización social con la autonomía promovida por los partidos de la oposición, con el talante atrevido y respetuoso a la vez que distingue a la campaña de las primarias. Lo nuevo da miedo, la ciudadanía provoca pavores, señor Presidente. Hay escollos todavía, temores sin duda, como sucede con los grandes movimientos que apenas adquieren corporeidad para provocar cambios de trascendencia, pero el capítulo de las novedades aún no culmina. Dependerá de la presencia de los electores, que será masiva si sienten cómo tienen ahora la oportunidad de participar en un capítulo insólito de democracia, en un tramo desusado de republicanismo. No es habitual que el tren de la Historia se detenga en nuestras estaciones. ¿Lo dejaremos pasar?

jueves, 2 de febrero de 2012

Fidel, Rómulo y CAP

Por: Ferando Luis Egana

El viejo zorro cubano no escatima mañas para mantener contento a su aventajado pupilo venezolano. Una de sus recientes "Reflexiones de Fidel" la tituló: "La genialidad de Chávez", y no hace falta poseer ningún conocimiento en las malas artes de la política para saber por dónde iban los tiros... Directos al ego del comandante-presidente que, no faltaba más, garantiza el envío de 115 mil barriles diarios de petróleo a Cuba, entre otras onerosas modalidades de subsidio nacional, a cambio de la asesoría política del déspota más experimentado del planeta en materia de supervivencia en el poder.

En esas "Reflexiones" también se lee lo siguiente: "Líderes políticos al estilo de Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez, carecían de cualidades personales mínimas para realizar esa tarea (promover una revolución profunda)... El primero era además, excesivamente vanidoso e hipócrita".

Sí, Fidel Castro discurriendo sobre las vanidades del poder y llamando vanidoso a Rómulo Betancourt, quien se empeñó en gobernar durante cinco años, mientras que él se perpetuó por 50. Y no más de forma exclusiva sino combinado con el sumiso hermano, por una mala jugada del intestino...

Y hablando de hipocresías, vale la pena reproducir el mensaje de Fidel Castro a Carlos Andrés Pérez el 4 de febrero de 1992: "Estimado Carlos Andrés: Desde horas tempranas del día de hoy, cuando conocimos las primeras informaciones del pronunciamiento militar que se está desarrollando, nos ha embargado una profunda preocupación que comenzó a disiparse al conocer de tus comparecencias por la radio y la televisión y las noticias de que la situación comienza a estar bajo control.

En este momento amargo y crítico, recordamos con gratitud todo lo que has contribuido al desarrollo de las relaciones bilaterales entre nuestros países y tu sostenida posición de compromiso y respeto hacia Cuba.

Confío en que las dificultades sean superadas totalmente y se preserve el orden constitucional, así como tu liderazgo al frente de los destinos de la hermana República de Venezuela.

Fraternalmente, Fidel Castro Ruz"...

¿Y entonces? Betancourt y Pérez son personajes que merecen la crítica peyorativa de Fidel Castro, y encima con base en dos características supremas de la personalidad del longevo dictador: la vanidad y la hipocresía. Mientras tanto, se vale de ambas para que el señor Chávez le sirva como bombona de oxígeno al régimen de los Castro Ruz.

Fidel Castro no tiene par en las habilidades más tortuosas para el mantenimiento del poder. Todo cabe y se justifica si contribuye a prolongar el control hegemónico sobre el depauperado pueblo cubano. Por eso sus publicitadas "Reflexiones" se han venido convirtiendo en un medio para agradar al mandón venezolano, y mantenerlo en el redil que nunca le funcionó con ningún otro gobernante de Venezuela.

lunes, 30 de enero de 2012

Anacronismos académicos

Por: PAULA VÁSQUEZ

La izquierda académica que se ocupa del régimen de Chávez razona de una manera en que siempre termina justificando al Presidente venezolano. En nombre de la objetividad analítica, más que entender los "procesos" se termina avalándolos y ustificándolos.

Por ejemplo, las milicias no son vistas como un signo de flagrante desinstitucionalización de la nación con el objetivo de afianzar el militarismo y poner a las fuerzas armadas al servicio del Ejecutivo, sino como una manera legítima de "defenderse contra el Imperio". Así, decía un profesor de una universidad parisina, "no le podrá pasar a Chávez lo que le pasó a Allende". Y desde su autoridad académica afirmaba "las milicias protegerán al régimen, Allende no pudo defenderse porque no tenía milicias, al menos a Chávez no le pasará lo mismo". Y los estudiantes respiran aliviados, todo cuadra redondito. Es ese el problema de las comparaciones de la izquierda académica. Primero, ponen a Chávez y a Allende en el mismo plano.

Ergo, la oposición venezolana es como la oposición chilena de aquella época. Pero por allí no me meteré porque, a pesar de lo ofendido que se pueda sentir uno, esa es harina de otro costal. Segundo, la institucionalidad democrática poco importa.

No importa que no haya separación de poderes ni que no estén claramente definidas las funciones de seguridad y defensa. Lo que importa es defenderse de los enemigos internos y externos, cueste lo que cueste. Tercero, la comparación con Chile es tendenciosa, ¿por qué no comparan el proyecto de fusión del pueblo con las Fuerzas Armadas con el régimen de los Khmer Rouges en Camboya? Allí hubo un claro proyecto de unión cívico-militar. Lo que pasa es que la comparación con Pol Pot no es tan bonita.

Para estos ilustres académicos el patrón de comparación tampoco es Brasil que a pesar de haber vivido una dictadura militar férrea tiene unas Fuerzas Armadas institucionalistas y apegadas a la Constitución.

O Costa Rica que logró deslastrarse de sus militares. No, para esta intelligentsia parisina el punto es decir "menos mal" que tienen milicianos y que la población civil tendrá que salir armada a defender la revolución y combatir al Imperio. Les importa pues bien poco la violencia, el fin de las instituciones, la muerte y la guerra. Todos males que son "el precio a pagar" por la revolución.

Puras convicciones ahistóricas que lo que hacen es ocultar hechos. Puras fórmulas anacrónicas que comparan lo incomparable.En esta perspectiva, la injerencia de Cuba es pues, un detalle, casi que algo normal y deseable. Y como siempre en estas sesiones académicas sobre Venezuela y su revolución, la palabra corrupción ni aparece porque es como quitarle la corriente al tocadiscos.

¿Qué ocurrirá con las milicias de no resultar electo el presidente Chávez? ¿A quién creerle, a Rangel Silva y sus amenazas o al Presidente en su acto de Memoria y Cuenta? Esas son las preguntitas que hice esa noche y nada me respondieron, como diría Víctor Jara.

lunes, 23 de enero de 2012

Santa Cruz de Wuinpumuin

Por: Guillermo Piñeiro

Hete aquí una narrativa sui géneris, en castellano y wayunaiki, suerte de cuento largo, en el que el autor nos embarca en la velera animada Kainsu para vivir una emocionante aventura por toda la cuenca del Lago de Maracaibo. Se trata de un cuento por cuanto la línea argumental es precisa que consta de introducción, nudo y desenlace; es narrado en tercera persona y dialogada, donde el protagonista Maskay sobrepone su perfil fenotipo al de Marcelo Morán ¿Autobiografía?

Se fundamenta en un sueño (lapú) de un niño que ha sido alimentado por la oralidad parental y por su ambiente guajiro. Pero… especialmente es influido por cuatro familiares: Su tío José Antonio, un verdadero sabio autodidacta y maestro de aulas cujiceras peripatéticas como la de Aristóteles. Otro tío Ángel Eduardo, el aventurero pescador, es quien le prestó las alas para volar como golondrina. No puede olvidarse a la abuela María Graciela y a su tía María Lucila. Todos y muchos mas han quedado sacralizados en esta hermosa obra y vivirán eternamente porque no les alcanzará el olvido, que es la verdadera muerte (sentencia wayú). Por eso esta obra involucra sentimientos muy sublimes: agradecimiento, identidad, amor al terruño, utopías, deseos de superación personal como los del autor de hoy y como los de Patricia Velásquez, actriz wuayú internacional, que es el símil del personaje galleguiano Remota Montiel.

Se considera que los sueños son “las ventanas del alma” que encierran realización de deseos reprimidos o anhelos de la infancia que quedaron insatisfechos. En realidad en este enjundioso libro se describen los episodios oníricos concatenados. El sueño original es dominado por la figura gigante de Alonso de Ojeda y la maqueta de la ciudad que fundó llamada Santa Cruz de Wuinpumuin. Los detalles de esta fantasía fueron consultados a la “piache” Kousat quien con su vaticinio o profecía indujo al segundo sueño representado en el cumplimiento de una misión heroica lacustre so pena de desencadenarse, sobre la guajira, epidemias como la encefalitis equina (ALEYAJAWAA) y la tuberculosis (ONOJOWAA) que en un pasado reciente había diezmado esta población. Este episodio nos recuerda a los oráculos y a las pitonisas o sibilas de la cultura helénica.

El autor Marcelo Morán recurre a la literatura, conductora de los sentimientos por la cual aprendemos a conocernos a nosotros mismos y a los demás. Como todos los artistas, hace de la acción creadora, un drenaje a sus frustraciones pues siempre los logros son muy inferiores a los deseos. Recalcamos que esta obra fue consumada en una época de mucho infortunio para el autor, casualmente en su hábitat actual, Ciudad Ojeda, cuyo epónimo es Alonso el precursor de estos sueños.

Debemos reconocer en este autor wayú la convergencia de una cultura enciclopédica y una retina de identikit que le permite plasmar esta obra de ficción con la paleta de un Miguel Ángel en donde su utopía es que, su descuidada guajira, se convierta en una metrópoli: Santa Cruz de Wuinpumuin (hoy Castillete) y se realizara un complejo Espacial Paraguaipoa, por fuera de la órbita de la luna.

Durante esta amena lectura, Marcelo Morán nos induce a recordar al guajiro varón caminando por la plaza Baralt de Maracaibo, luciendo su sheeinpala, consistente en un refajo que cubría la parte media de su cuerpo. Se complementaba con un sombrero indígena, una camisa de caqui con mangas largas, y cotizas. La mujer wayú se caracterizaba, por su manta y, especialmente, por su paipái (pinturas circulares en su cara). Otro detalle muy bien descrito en este libro es el yonna o chicha maya que caracteriza las fiestas aborígenes.

Invito a degustar de este viaje, mediante la lectura de estas 259 páginas, primero como jinete de Joutai desde Apiapa hasta la isla de San Carlos (¡Insólito!) y luego en la epopeya lacustre de 700km como nautas, acompañando a Maskay y al Caimán, remedo de las correrías de Ulises (Odiseo) por el mediterráneo. “Ouná Wamá”.

martes, 17 de enero de 2012

Sin vuelta atrás

Por: DAVID UZCÁTEGUI

Comienza el tan esperado año 2012, lleno de las mejores expectativas por la recuperación de nuestro país, de nuestros valores, de la construcción de una perspectiva de futuro cierta y a la vuelta de la esquina.

Y fíjense que queremos subrayar la palabra "cierta". Hay certeza. No se trata de un vano ejercicio de optimismo sin asidero o de no reconocer una realidad dura y difícil, que la hay; tan cierto como que también hay una solidez incuestionable en la propuesta alternativa destinada a dejar en el pasado estos largos trece años de fracasos, odio, violencia, inseguridad y miseria.

El pacto de Unidad que se ha venido perfeccionando en los últimos años ya ha venido dando resultados tangible en la conquista de espacios que se pensaban imposibles de lograr tiempo atrás por el voto popular. Basta ver, por ejemplo, la conquista del la gobernación de Miranda por Henrique Capriles Radonski y la de la alcaldía de Sucre por Carlos Ocariz.

Sabemos también que alcanzamos la mayoría de los votos en las elecciones de la Asamblea Nacional pero que por un perverso y retorcido mecanismo, arbitrario y manipulado a favor del poder, tenemos menos diputados de los que realmente nos corresponden.

Vemos pues que hay sólidas bases para apostarle todo a las primarias que se realizarán en cosa de unas pocas semanas, el 12 de febrero. Serán la consolidación del pacto entre las fuerzas democráticas alternativas que legítimamente son las sucesoras en el poder de este fracasado experimento autodenominado revolucionario.

Y la legitimidad del proceso electoral del 12 de febrero depende de la presencia de los electores. De esos mismos electores que aprendieron que el enfrentar dispersos a un adversario que abusa del poder y el ventajismo no lleva a ninguna parte. Y que aprendieron también que, mucho menos, se puede pensar que la abstención resuelve algo.

El liderazgo político alternativo y democrático ha seguido el mandato de sus ciudadanos. El mandato que se ha hecho sentir en las calles, en las conversaciones en el transporte público y las esquinas, en los espacios de opinión y las redes sociales.
Se han sentado a una mesa y han llegado a acuerdos representantes legítimos de las más diversas corrientes, hermanados, eso sí, por la vocación democrática de acudir conjuntamente a un proceso en el cual el elector decida, y con la palabra de respetar el resultado por delante; amén de apoyar a los ganadores cuando a estos les toque enfrentar a los candidatos oficialistas en las respectivas elecciones, empezando por las presidenciales, en las cuales, sin exagerar, se juega la existencia de nuestra nación, tan duramente golpeada en esta década larga y estéril.

Optimistas sobre hechos, optimistas sobre verdades. No sobre ilusiones ni sobre espejismos. El llamado a la ciudadanía es a salir a los centros de votación y a apoyar a los candidatos de su preferencia; pero sobretodo a apoyar un proceso de elecciones primarias que surgió para contestar a su voz y a sus exigencias.
Esto no tiene vuelta atrás. Se han conquistado espacios que no se van a perder y seguimos adelante conquistando espacios cada vez más importantes, determinantes, decisivos.

Cuán grandes serán esos espacios, cuán pronto los reconquistaremos, eso depende de cada uno de nosotros, de quienes pedimos las primarias como blindaje inequívoco ante el ventajismo de quienes están perdiendo, de quienes ya van de salida.

CIUDAD OJEDA Y SUS 75 AÑOS.

Por: Jose Pons

Llevando la cuenta de estos tres últimos años, la primera ciudad planificada de Venezuela, pasa su aniversario número 75, además de un saldo en rojo, por debajo de la mesa. De ser la joya de la Col, ha pasado bajo estas administraciones con el fardo de incapacidades, ignorancia y falta de gerencia nunca visto en el Zulia, tomando en cuenta además, la complicidad, la corrupción, de políticos que generan únicamente formas de sustraer los recursos de la alcaldía e instituciones públicas para su provecho personal.

Los universitarios, profesores, comunidades culturales, societarias en general, empresarios, comerciantes, rechazamos contundemente esta relación de ganar estos politiqueros de turno y perder profundamente las posibilidades u oportunidades que pudiésemos generar a los ciudadanos, sus familias y las comunidades de Lagunillas a través de propuestas como:

Un Programa Municipal de Empleo Sistemático, Un plan integral de seguridad, (que no es precisamente el DIBISE, que responde a políticas de baja calificación técnica) Programa de Los Hogares Ecológicos. Desarrollo, Cambio y Modernización de los RRHH en las Instituciones Policiales. Establecimiento de la Policía Comunal. Programa de Masificación del Deporte. Proyecto: Vida Sana. Programa Educativos Los Faros del Saber. Programas de las Oficinas de Participación Solidarias. Programa de: “Apoyo educacional, básico y técnico para el ciudadano”. Propuesta Psicoeducativas para el Área del Recurso Humano. Programas Especiales: Vejez Feliz, Gerencia del Hogar y otros más.

Hoy por hoy el balance, de nuestro 75ª aniversario es pésimo; seguimos en el mismo atolladero de hace más de veinte años, el agua, la estafa de los estudios de los franceses que para nada nos sirvieron en la práctica, únicamente para la viajadera a Francia del alcalde de turno y algunos de sus funcionarios, los embalses sedimentados y la falta de potabilidad no garantiza ni la cantidad ni la calidad.

La basura, el vertedero más que traer soluciones al municipio, es un problema que afecta a toda la salud de los lagunillenses, (el cual puede producir empleo a más de 800 personas con el reciclaje) el desempleo y la falta de futuro para nuestros jóvenes que no ven el momento de graduarse para irse a Maracaibo, Caracas, Valencia entre otras o al extranjero. La necesidad de un reencuentro real y con presencia universitaria, de ACIL e intelectuales nos obliga a detenernos ante las pretensiones de seguir en este despeñadero absurdo. Los hombres y mujeres de esta región zuliana, se suman; sus conocimientos, sus experiencia y su profundo amor por la tierra que les da la vida.

El potencial humano capaz, se encuentra subutilizado o ignorado por sectores políticos con nombre y apellido, la gerencia, las diversas universidades, empresarios y comerciantes de cualquier origen que cohabitan en esta tierra de nadie y si de todos, vienen acumulando año tras año, la frustración e impunidad de cómo se hacen las cosas a nivel local. Logrando concebir en las mejores ciudadanos y sus familias la capacidad renovadora de llevar a Lagunillas al mejor sitial.

Estos tartufos, escondidos en la oriundez del municipio, siguen pensando que los últimos años en este municipio no se han generado compromisos, ciudadanos y amores a esta localidad; que bien desean pagarle ofreciéndole a esta lo mejor de nosotros. Los residentes de subregión, son otra cosa muy diferente a los que si somos ciudadanos de Lagunillas. He allí la diferencia entre unos y los otros.

Por un reencuentro, contáctanos, dejemos la politiquería de cualquier color a un lado, y luchemos por nuestra tierra. Como lo han hecho nuestros italianos, españoles, franceses, norteamericanos, sirios, libios, judíos, criollos entre miles más. Danos tus ideas y busquemos fechas para presentar nuestros proyectos que hagan de Lagunillas un municipio de gente con futuro y una vida digna. Teléfonos: 0414 6133458 – 0426 6684502 – 0414 6751064 – 0414 6385161 y 0414 6595406 y a través del correo electrónico: elestadosocial@hotmail.com - @joseponsb. PARTICIPA ES MOMENTO DE REACCIONAR.

martes, 10 de enero de 2012

Perspectivas 2012

Por: David Uzcátegui

Siempre por estos días del año la gente está atenta a las predicciones para los 365 días por venir. Paralelamente, todos nos esmeramos en desear las mejores perspectivas para nuestros amigos, vecinos y compañeros de trabajo.

Hay una especial onda positiva en ese sentido por estas fechas, ya que todos los venezolanos sentimos la trascendencia del año que inicia. Sabemos que va a marcar la historia del país ante los cambios trascendentales y definitivos que se avecinan.

Y como dijo alguien por ahí, no se puede esperar al 2012 para trabajar por esos cambios. Había que comenzar desde 2011 y así se hizo. La solidez y contundencia de la plataforma democrática unitaria es hoy avasallante e incuestionable. Las más significativas organizaciones políticas y los ciudadanos le han dado legitimidad a dicha plataforma, que se constituye en instrumento para salir del revés histórico que padecemos desde hace trece años.

La unidad es la receta, la salida, la solución. Y los escasos personajes que han dudado de esta alternativa concertada, han quedado fuera del mapa de la opinión pública en cosa de días.

Naciones que han atravesado tragedias incluso peores que la que hoy padecemos los venezolanos han logrado salir adelante con la monolítica unidad. Y en ese sentido vamos por el mejor de los caminos.

A estas alturas del proceso, ya los venezolanos conocen a sus precandidatos. Y se retiraron unos cuantos, por diversos motivos; pero lo bueno fue que un grupo representativo e importante de venezolanos pudieron exponer ante la opinión pública nacional, sus deseos de liderazgo basados en trayectorias con obras que presentar.

Lo mejor de todo esto fue desmitificar la pretendida divinidad de la presidencia de la República, destinada solamente a seres sobrenaturales. Y también pudimos romper el mito de que es una blasfemia pretender aspirar a ella.

Ya sabemos quiénes son los aspirantes definitivos y ellos han recorrido país, han aparecido en medios, han hecho conocer sus propuestas. La primera perspectiva para el 2012 es las primarias, están ya a la vuelta de la esquina, en escasamente algo más de un mes.

Los ataques presidenciales y del PSUV demuestran que es la ruta correcta. Han acusado públicamente la inquietud y la incomodidad que les genera ese músculo, ese motor que revela cuán inorgánico e inflado es el aparato propagandístico gubernamental.

Encuestadoras serias y respetadas insisten en el desgaste presidencial a fuerza de las promesas eternas e incumplidas, la desatención indolente a los problemas más graves de los venezolanos y el inaceptable discurso de odio y división.

Paralelamente crece el apoyo a una alternativa democrática, aún sin conocer el rostro del candidato, ya este tiene un capital político abrumador al unificar la urgencia de cambio de la mayoría de los venezolanos, incluyendo una representativa porción del chavismo, cansada de confrontación y de promesas incumplidas.

Una vez que tengamos el rostro del abanderado de la mayoría democrática, la fuerza crecerá por días. Es algo matemático. El peso de la manifestación popular impulsará el cambio y lo hará indetenible para el 7 de octubre. Y dentro de un año, por estas fechas, habremos recuperado la alegría de unas navidades que estuvieron tantos años empañadas por perspectivas sombrías y malas noticias.

Esos son nuestros deseos y nuestras predicciones. ¡Feliz 2012!

domingo, 8 de enero de 2012

20 años

Por: Gerver Torres

Con frecuencia, cuando la gente juzga los efectos de Hugo Chávez sobre la sociedad venezolana, toma como referencia sus trece años de gobierno; pero en verdad, dichos efectos se extienden a un periodo más largo, por lo menos al que comienza con la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, es decir, un periodo de 20 años. Dice un famoso tango, "que 20 años no es nada"; pero, para Venezuela, estos veinte años han sido un largo periodo de intensa declinación política, económica e institucional.

Si analizamos solo los efectos de la intentona golpista del 92, veremos que ésta interrumpió un proceso de reformas y crecimiento económico que había arrancado con fuerza en 1990. En el año 91, la economía había crecido a más del 9% y en el 92, a pesar de las intentonas golpistas, lo hizo de nuevo por encima del 7%. No solo fue crecimiento del producto. Fue aumento del empleo, del ingreso real, de la disminución de la pobreza, como lo muestran diversas estadísticas.

Una de las consecuencias menos visibles del intento golpista fue la pérdida de confianza en Venezuela como un destino seguro para la inversión privada nacional y extranjera. Numerosos proyectos que se cocinaban a inicios de los noventa, algunos de ellos de magnitud considerable, no llegaron nunca a ejecutarse. Eso fueron empleos que no se generaron, ingreso de divisas, diversificación económica, tributos para el Gobierno Nacional, entre otras cosas más, que no se materializaron. De igual manera, se interrumpió un proceso de integración a los mercados mundiales. Hoy después de dos décadas, Venezuela está fuera del Pacto Andino y lleva años bregando la entrada a Mercosur, mientras otros países de la región avanzan en acuerdos con Estados Unidos, Europa, China y Japón. Por supuesto no se trata como dice la misma canción, de "vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo". Se trata de entender a profundidad lo que ha pasado en estas dos últimas décadas para corregir el rumbo hacia un mejor futuro.