miércoles, 8 de agosto de 2012

Mercosur desnaturalizado

Por: Adolfo Taylahardat

El Tratado de Asunción, base fundacional de Mercosur, establece en su artículo 1 que ese esquema de integración tiene como propósitos: la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países que lo conforman; el establecimiento de un arancel externo común, la adopción de una política comercial común, la coordinación de posiciones en foros económico-comerciales regionales e internacionales; la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales de comercio exterior, agrícola, industrial fiscal, monetaria, cambiaria y de capitales, de servicios, aduanera, de transporte y comunicaciones y otras que se acuerden. 

En resumen, se trata de una entidad dedicada exclusivamente a promover el desarrollo de sus miembros mediante un proceso auténtico de integración económica y comercial. 

Desde el momento en que el führer anunció la intención de incorporar a Venezuela en Mercosur advirtió había necesidad de transformar ese "vetusto" organismo en algo nuevo. Que Mercosur no podía limitarse a impulsar la integración comercial y económica y que había necesidad de ampliar su ámbito otorgándole un papel en los campos social y político.

El proceso de desnaturalización de Mercosur propugnado por el gobernante venezolano comenzó en el momento mismo de la aprobación de la incorporación de Venezuela. Los gobiernos de los países miembros se "saltaron a la torera" el Protocolo de Ushuaia, el Protocolo de Asunción, el Protocolo de Montevideo (Ushuaia II) los cuales establecen que la "plena vigencia de las instituciones democráticas y el respeto de los derechos humanos en los Estados Miembros constituyen condiciones esenciales para el desarrollo de los proceso de integración de los Estados Partes" y se comprometen a cooperar mutuamente para la promoción y la protección efectiva de los derechos humanos y las libertades fundamentales. 

Resulta además vergonzoso que los parlamentos de los miembros de Mercosur, con la honrosa excepción del Senado de Paraguay, hayan ratificado la decisión de admitir, en las condiciones actuales, a Venezuela cono Estado Miembro. 

Pero la desnaturalización no se detuvo allí. La manera fraudulenta como se produjo la aceptación definitiva de Venezuela en Mercosur es una muestra de cómo se recurre a un ardid político y se viola la normativa legal para superar el obstáculo que significaba la firme y digna actitud asumida por el parlamento paraguayo.  

Por eso es digna de encomio la comunicación que en relación con este tema le dirigió la prestigiosa ONG Human's Rights Watch a la presidenta de Argentina en la cual señala que la incorporación de Venezuela a Mercosur genera para los miembros de esa organización "la responsabilidad de abordar los graves problemas de derechos humanos que existen en nuestro país". 

Concretamente destaca: 1) que el gobernante venezolano "ha concentrado el poder en el Ejecutivo, socavando deliberadamente la independencia de las demás instituciones democráticas y eliminando controles esenciales al uso arbitrario y abusivo del poder estatal"; 2) que el presidente "y sus partidarios en la Asamblea Nacional efectuaron un copamiento político del Tribunal Supremo de Justicia cuando aumentaron el número de magistrados del Tribunal Supremo de 20 a 32 y designaron a aliados políticos para cubrir las nuevas vacantes"; 3) que "el Tribunal Supremo, integrado por miembros leales al gobierno, ha dejado de actuar como contralor del poder abusivo del Estado y como garante de los derechos fundamentales"; 4) que "uno de los ejemplos más preocupantes de la falta de independencia judicial en Venezuela ha sido la detención de la jueza María Lourdes Afiuni, encarcelada luego de que dispusiera la libertad condicional de un crítico del gobierno que había permanecido en prisión preventiva durante casi tres años acusado de corrupción; 5) que el presidente y sus partidarios "han conseguido debilitar la libertad de expresión a través de diversas leyes y políticas que apuntan a redefinir el contenido de los medios y su control"; 6) que el presidente y sus partidarios han intentado activamente marginar a defensores de derechos humanos venezolanos, acusándolos infundadamente de que reciben apoyo del gobierno estadounidense para desestabilizar la democracia en el país".

La carta de HRW advierte que "la acumulación de poder en el ejecutivo y la erosión de las garantías de derechos humanos le han dado al gobierno venezolano "vía libre para intimidar, censurar e investigar penalmente a venezolanos que critican al presidente u obstaculizan su agenda política". 

Finalmente, HRW recuerda que de conformidad con los instrumentos vigentes en Mercosur los Estados Partes tienen una oportunidad importante y también el deber "de abordar seriamente ante el gobierno de Venezuela estos graves problemas de derechos humanos" y que "si los miembros de Mercosur ignoran su compromiso de proteger y promover derechos fundamentales y el respeto por las instituciones democráticas, enviarán el lamentable mensaje de que los compromisos internacionales son simplemente letra muerta". 

Ojalá a los gobernantes de esos países les remuerda la conciencia su comportamiento. Pero ya sabemos que hoy día el pragmatismo y los intereses inmediatos llevan a los gobiernos sacrificar valores permanentes como la moral, los principios y las obligaciones contraídas internacionalmente.

domingo, 5 de agosto de 2012

Dame tu gorra, papito

Por: Elizabeth Fuentes

Para mí que las señoras del CNE supieron los resultados de alguna encuesta reciente. (¿Será la misma que vio Eduardo Semtei, esa que mandó a hacer "un canal grande de TV" y que, por sus resultados, insiste Semtei, encargó desde ya una caja de champaña para raspársela por ahí el 8 de octubre?). O las señoras recibieron quién sabe cuál pitazo o tuvieron acceso a algún informe secreto. 

Pero lo cierto es que, con aquella cara de yo no fui, como quien no quiere la cosa, disimulandito, pareciera que las señoras del CNE están como brincando la talanquera. Y, para mayor asombro, con una inteligencia admirable. 

Porque esa movida de convertir la cachucha de Henrique Capriles Radonski en el centro de una controversia electoral, victimizando a uno de los actores del proceso ­como dirían ellas­, transformando un adminículo hasta ahora irrelevante en un símbolo de lucha, ha sido una de las más sólidas contribuciones a la campaña electoral del candidato de la unidad y, para terminarlo de rematar, sin que le costara un céntimo a los chicos de la MUD. 

Porque de otra manera no se explica esa sentencia según la cual el chamo no puede usar la cachucha tricolor, esa que suda de pueblo en pueblo y que al final de cada mitin lanza a las muchachas, quienes se mueren por agarrarla como si se tratara de una estrella de rock. 

Con esa orden o como se llame, las señoras del CNE lo que han hecho es contribuir nada menos que a fabricarle un logotipo a Capriles, le regalaron un símbolo de guerra, un escudo, revalorizaron el gesto de lanzar la cachucha al pueblo y, desde el jueves pasado en adelante, la cachucha de Henrique tendrá muchísimo más valor entre la gente que lo sigue. Gente que, de paso, ha amenazado con ponerse su cachucha tricolor también a ver si desde el CNE se lo pueden prohibir. 

Que como bien saben muchos expertos en Comunicación Política, las campañas electorales suelen parecerse demasiado a un show, a la venta de un producto, donde el protagonista se debe mercadear cual caja de detergente. De hecho, el Candidato Eterno ha gastado millones de dólares en eso. Ha contratado asesores españoles, brasileños, franceses y uno que otro oportunista tipo Ramonet, para que le fabriquen un personaje a la medida de sus intereses. 

Por eso se pone mansito cuando se acercan las elecciones, se quita el rojo rojito, coquetea con la clase media, le baja dos a las agresiones, a los insultos y se encorbata para lucir como un estadista. Pues lo que han hecho las señoras del CNE es ahorrarle un dineral a Capriles en eso que los expertos llaman exposición ­es decir, meterlo en el centro del huracán noticioso­, con el valor agregado de la rebeldía, siempre tan simpática, porque ahora Capriles ni de vaina se va a quitar su cachucha tricolor. 

Y menos cuando las señoras del CNE se hacen las locas frente al abuso inconmensurable del otro candidato permitiéndole no digamos una cachucha, sino un paraguas gigantesco de corrupción donde usa no sólo los símbolos patrios sino los fondos públicos de la Patria para encadenar la TV, disfrazar su propaganda como información del MINCI y derrocha una fortuna en autobuses pagados con los dineros de la patria, para caletear gente hasta sus concentraciones. 

Craso error a dos meses de las elecciones, señoras. Recuerden aquella magnífica anécdota de Chico Buarque, a quien la dictadura militar (siempre los militares hacen esas cosas) le prohibió cantar "A pesar de voce", una belleza de texto donde Chico les decía a los militares que "a pesar de ustedes el mañana será otro día". Y frente a la prohibición, cada vez que Chico se presentaba, el público la cantaba completa mientras Buarque permanecía en silencio. 

Así que yo les pido que no rectifiquen. Síganle prohibiendo a Capriles que se ponga la cachucha. Van bien señoras. Por lo pronto, me hago eco de un grafitti que valdría la pena retuitear: " Henrique no te quites la cachucha... pero quítate todo lo demás papito mi Rey..."

sábado, 4 de agosto de 2012

Venezuela en Mercosur

Por: Edinson Martinez
@emartz1

El ingreso de Venezuela a Mercosur como miembro pleno del bloque suramericano, constituye por estos días uno de los temas de mayor controversia. De un lado, el gobierno muestra un menú de argumentos a su favor, que pendulan entre el éxito de su diplomacia en la región, hasta los efectos positivos que sobre la economía nacional tendría en el mediano y largo plazo. Habría que abonar en su merito que ha sido cauteloso al mencionar las ventajas de corto plazo. 

Del otro lado de la acera, se agrupan quienes creen que Venezuela no sale favorecida en casi ningún sentido y que a la larga serán más los efectos negativos que otra cosa. Destacando el hecho del ingreso de Venezuela por vía de una irregularidad que se saltó las previsiones reglamentarias e institucionales del bloque para el ingreso de los miembros plenos. 

Comencemos por decir que hay verdad en ambos lados. El gobierno de Hugo Chávez viene privilegiando – desde casi sus inicios – en su política exterior, una relación fluída y de mucha empatía con los países que conforman Mercosur. Podría decirse que es una diplomacia inspirada en identidades similares con todos estos países. Con sus gobiernos, que por virtud de una coyuntura histórica, empalma intereses y modos compartidos de ver - con sus matices, claro está – las relaciones internacionales. Que en el ocaso de su gobierno, extendido ya por casi 15 años, – recordemos que entregará en enero de 2013 – finalmente materialice el ingreso a esta integración subregional; no tendría por qué extrañar, bien tontos serían, además, si no hacen el alarde promocional que ello amerita. 

Efectivamente, se obviaron las disposiciones reglamentarias para el ingreso de Venezuela, nadie lo duda. Que además, fue la carambola, de la situación política del Paraguay la que finalmente le dió el impulso a la petición de Venezuela; tampoco es de dudar. Los gobiernos de los países que lo conforman, también lo saben. Ahora bien, no sería la primera y tampoco la útlima ocasión en que el pragmatismo de las relaciones internacionales determinan una situación como ésta. 

Venezuela es un socio deseable, apetecible y aquilatado. No es, Haití, Guatemala o Belize, el país que está pendiente por su ingreso pleno. Es el primer país del continente en producción petrolera, que posee, además, las mayores reservas de crudo en el mundo; con un mercado de casi 30 millones de habitantes – tres veces la población de Uruguay y Paraguay juntos – que entre otras cosas importa casi el 70% de lo que consume. Es la quinta economía desde México hasta La Patagonia y la puerta de entrada al subcontinente. 

Ahora bien, es natural que haya aprenhesiones en los sectores productivos del país, en especial, porque el gobierno se ha convertido en un gran importador de bienes de consumo, de productos de consume masivo, muchos de los cuales, desde hace bastante tiempo, vienen en cantidades enormes de los dos grandes productores mundiales de alimentos y ahora nuestros socios, Brasil y Argentina. No pagan aranceles, tienen tratamiento de áreas de libre comercio y además en su gran mayoría subsidiados por el Estado. Esta situación, evidentemente, no es la más propicia, ni la de mejores condiciones, para competir con nuestros productos, en el marcado nacional y menos en el de nuestros socios comerciales. 

Sin embargo, es una oportunidad importante para Venezuela, con otro gobierno y otra política económica, con una visión de estímulo al productor, de competitividad y calidad. Podríamos modestamente obtener beneficios. Es un mercado abierto con el 70% de la población de América del Sur – 270 millones de habitantes – y congrega el 83% del PIB suramericano, estimado en 3.3 trillones de dólares. Es un bloque con poder económico y político en el continente que no puede ser desdeñado por un nuevo gobierno.

Limardo de Oro

Por: Andres Schmucke G.

De esgrima no sé nada, pero en realidad eso importó muy poco. El ver paso a paso cómo Rubén Limardo iba trazando su entrada a la casa de los inmortales, fue una experiencia que le contaré a mis hijos y a mis nietos. 

Porque lo que hizo el espadachín venezolano el miércoles 1 de agosto de 2012 en Londres, es una hazaña que tiene que pasar de generación en generación. Limardo luchó, quizás el combate más complicado que tuvo fue el de la semifinal, el que le ganó al norteamericano en muerte súbita con un sablazo espectacular. Luego el combate por la medalla de oro lució, en teoría, como un trámite al ganarlo 15 a 10. Es así como llega la segunda presea dorada oficial de Venezuela en unas Olimpíadas, y la tercera en nuestra historia olímpica. 

 Muchas cosas se dirán seguramente, sobre todo, y esto es una lástima, sobre la inclinación o no inclinación política del atleta; pero esos debates y esas discusiones es preferible dejárselas a la gente que no puede ver más allá de sus narices. Lo verdaderamente importante es que Rubén Limardo ganó, cumplió su sueño de ser campeón olímpico y eso, como país, debe llenarnos de orgullo. 

 Yo prefiero quedarme con el grito de alegría que dimos todos en mi casa, prefiero quedarme con la imagen de todos cantando el Himno Nacional frente al televisor hinchados de orgullo, prefiero quedarme con la sensación de que durante esos momentos fuimos una sola nación y no un país dividido por diferencias políticas. ¿Es una utopía el soñar con vivir en un país así? Quizás, pero por más imposible que sea no hay que dejar de intentarlo. Yo siempre aplaudiré y apoyaré a cualquier venezolano que deje el nombre de mi país en alto, sin importar su inclinación política.

Mercosur: política vs. institucionalidad

Por: Adolfo Salguiero

Venezuela entró como miembro pleno en Mercosur aunque por la puerta trasera. Hay quienes perciben ese hecho como un triunfo de la diplomacia "bolivariana" y otros que apenas ven en ello el resultado casual de una carambola a tres bandas. Sea cual fuere la verdad lo cierto es que el asunto seguramente traerá consecuencias palpables en el colectivo nacional y habrá que ver si serán positivas o no. 

Ha quedado meridianamente claro que los dos gigantes de Mercosur: Brasil y Argentina, con el apoyo (¡qué más remedio!) de Uruguay, decidieron supeditar lo institucional a lo pragmático traicionando al hermano pobre (Paraguay). No negamos que esa sea una forma de ver la vida y de actuar, pero tampoco ignoramos el hecho histórico antiguo y reciente de que los Estados individuales o agrupados en esquemas de integración económica o de defensa mutua que prefirieron respetar las reglas de juego sometiéndose a la institucionalidad y al derecho son los que en definitiva han tenido más éxito en el mundo. No es cuestión de especular sino tan solo de ver la realidad; por ejemplo la Unión Europea, Nafta (EEUU, Canadá y México), Mercado Común Centroamericano, etc., no es que no tengan tensiones pero siempre llegan a la conclusión de que en el balance general el haber supera al debe. Esta vez meter la política y conseguir favores a costa del esfuerzo y del Tesoro venezolano tuvieron más peso que respetar el Tratado de Asunción y sus Protocolos Adicionales que son el marco jurídico en el que convinieron moverse. El futuro está por verse porque son muchas las variables pendientes que bien pudieran cambiar la ecuación. 

¿Qué buscan los demás con el ingreso de Venezuela? Pues muy sencillo: poder exportar más a un país que todo lo importa. ¿Salvo alguna que otra inversión privada brasileña o argentina existen en Venezuela grandes activos de arraigo en el país que denoten un compromiso serio con el futuro? No existen. Todos arman su parapeto para vender algo, construir alguna obra pública por cuenta del Gobierno, cobrar y "a otra cosa mariposa". Todos saben que en el marco de la inseguridad jurídica bolivariana no es posible enterrar activos para que después les inventen cualquier cosa y se los expropien, más aún ahora cuando esta patria socialista ha elegido el camino del aislamiento retirándose de todos los mecanismos de control internacional de legalidad con la excusa de la soberanía que luce políticamente rentable para el discurso de campaña pero muy poco atractiva para quienes deben arriesgar su capital. No por nada existe el índice de "riesgo país" que en el caso de Venezuela es de los más altos del mundo no por su falta de recursos sino por la falta de confianza. Cuando Venezuela se integró a la Comunidad Andina en 1973 (ella existía desde 1969) sus empresarios tenían temor y medio se oponían... pero eran parte de las delegaciones y de las negociaciones. Al final les resultó una buena experiencia y lamentaron el retiro del esquema. Entonces había un estamento industrial con cierta competitividad. Ahora el mismo está destruido por cuya razón no podrá esperarse nada bueno.

viernes, 3 de agosto de 2012

No oye consejo

Por: Simon Boccanegra

Ya han pasado más de 3 meses desde que se convocó al Consejo de Estado, el pasado 30 de julio. En aquella oportunidad Chacumbele reconoció que era algo establecido en "la bicha" de 1999, y por tanto, indirectamente, admitía tremendo retraso en su cumplimiento. Luego los defensores de costumbre justificaron su convocatoria como un acto soberanísimo del líder máximo, que no era para ninguna transición sino para salirnos de la CIDH. 

Pero han pasado más de 90 días y nada. Ese Consejo nunca se ha instalado. Sus integrantes se quedaron con los crespos hechos, aunque seguramente siguen esperando "la llamadita". Asumimos, claro, que si no hay juramentación tampoco hay paga. 

Por tanto, esperamos que Jotavé, Luis Britto, Roy, Germán y Carlos Rafael no estén cobrando porque esa papita pelada, además, les quedaría muy feo. En vez de consejeros, reposeros. Es que "así es Chávez": inconsistente y hablador. Anunció algo que no se cumplió nunca. Tremendo retraso, como el del segundo puente sobre el lago de Maracaibo, la reconstrucción de la Torre Este de Parque Central, la mudanza de Las Mayas y el Mercado de Coche (promesas que ahora recicla) y tantas otras cosas dichas a lo largo de estos años y nunca cumplidas. Ese registro es largo.

Si una orden presidencial de ese calibre no se cumple, qué se puede esperar de las promesas electorales. Ni hablar de que al final el hombre ratifica querer salirse de la Corte IDH sin que más nadie le diga qué piensa. Es la demostración del carácter personalista. "Lo digo yo y punto, aunque haya dicho que preguntaría". 

Será que el candidato y presidente no quiere llegar a viejo y por eso no quiere oír ningún consejo. 

 Después de todo, anda desesperado y con mayúsculas intentando vender que él y los suyos son "lo nuevo" frente a Capriles. En el fondo, no oye consejo, ni los de Estado, pero sí quiere llegar a viejo (en la silla de Miraflores).

Cuando caiga la noche

Por: Argelia Rios

El comandante se siente inseguro. A dos meses de las elecciones no logra experimentar la satisfacción de una victoria anticipada. Su instinto le habla en voz baja y no le trae buenas nuevas. Las certezas le son ariscas: el panorama electoral le resulta extremadamente anormal. Nunca había visto algo así. El temor es elocuente: Capriles se les ha convertido en toda una celebridad y no hay manera de opacarlo. Para colmo, las encuestas no reconfortan al jefe bolivariano: a Chávez le preocupa que los estudios de opinión pública no consigan unificar criterios en relación con el potencial de su retador. Tiene clara cuál es su propia fuerza, pero desconoce la de su contrario. 

El Presidente está angustiado y con razón: los números de Capriles oscilan entre un 29 y un 51 por ciento. El asunto no le huele bien; antes por el contrario, le causa muy mala espina: es así como se producen los tsunamis en la política. La situación se asemeja a la niebla espesa. Ninguna de las mediciones electorales anteriores le había planteado semejante incertidumbre: Chávez nunca imaginó que su reelección le colocaría ante el desafío de asistir a unos comicios desconociendo el verdadero peso de su contrincante. Capriles tiene bien claro quién es y con qué cuenta su adversario. 

El comandante, en cambio, camina a tientas, desprovisto de precisiones y exactitudes: por primera vez los porcentajes forcejean con "la calle", que -ruidosa e impenitente- se amuralla para contradecir los mejores números del jefe bolivariano... Que Capriles se pasee, en una u otra encuesta, entre un 29 y un 54 por ciento, no es un buen síntoma para "el proceso". El Presidente, como el país, no sabe a qué atenerse y debe parecerle increíble acudir a la madre de todas las batallas con dudas acerca de la naturaleza del apresto y de la capacidad de fuego de su enemigo. En todo esto piensa Chávez cuando advierte sobre el triunfalismo de la revolución. 

El jefe bolivariano tiene olfato y reconoce rápidamente el peligro... Además de las contradictorias estadísticas a las que Chávez entiende como nadie, el comandante está resintiendo duramente de la lozanía y apostura de su rival. Capriles no moja pero empapa y es él quien ahora levanta polvaredas en los caminos de la Venezuela profunda. La vehemente propaganda oficialista confirma las angustias de Palacio: en ella se advierte que la revolución se siente añeja y reactiva. Pero no es para menos. Capriles no sólo le expropió la calle y la agenda a la revolución: ha dificultado el trabajo a las encuestas de opinión pública y ha puesto al gran hegemón en el apuro de asistir a su más crucial elección sin saber con qué se va topar cuando caiga la noche del 7 de octubre.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Estamos ante una disyuntiva

Por: Jose Pons

En el juego perverso que la historia democrática de Venezuela pueda haber desarrollado, esta región del país se encuentra ante un escenario cuyos ciudadanos tienen realmente un conflicto entre lo que no deseamos como gobierno regional y las tristes opciones que nos ofrece el devenir de esta misma leyenda. Entre Caín y Abel, nos encontramos los que logramos vislumbrar el desarrollo de los eventos y lograr visualizar el origen de los problemas que en el estado Zulia tenemos. 

 Antes y después de las administraciones descentralizadas, de diferentes opciones y colores. Logramos entender que el fogaje político de estos gobernantes prevaleció en los momentos de necesarios argumentos y acciones, que sumaran la voluntad de todos los zulianos para lograr un bien común. Costara lo que costara. Esta dirigencia multicolor, adornó con valentía las decisiones erradas o no, dieron un lugar de respeto y consideración en su pueblo, y en su gobierno. 

 Entre estas administraciones pudiésemos nombrar a un Eloy Párraga Villamarin, Luis Vera Gómez, Octavio Andrade, Gabriel Páez, José García León, Hiliaron Cardozo, Carmelo Contreras, Omar Baralt, Guillermo Rincón, Gilberto Urdaneta Beson, Humberto Fernández Auvert, Ángel Zambrano, Omar Barboza, Ismael Ordaz. Elegidos por voto directo, Osvaldo Álvarez Paz, Lola Rebeca Aniyar, Francisco Arias, Manuel Rosales y el hoy gobernador, Pablo Pérez Álvarez. En la era Chávez, el Zulia se ha mantenido bajo el juego político de una minúscula división de Acción Democrática, cuya huella fue en esta organización el llamarse “los renovadores”, hoy se conocen siete familias que rigen la administración de los cóndores; al precio de pensar que mientras este Chávez, no hay otro camino que el someterse a este designio. Corriente que hoy por hoy, ha mantenido al Zulia, al precio que la historia dará, tanto en recursos financieros como en su capacidad de secuestrar la alternabilidad que tanto se le critica al régimen Rojo Rojito. 

Hoy vivimos un nuevo tiempo, que se paga y se dá el vuelto, que afina las contrataciones de los servicios públicos con una organización tal, que ni la mayor lupa del régimen ha podido lograr visualizar o es que así se estableció por la “paz de la república” con el oficialismo. Siendo los ciudadanos tan ilusos en creer que esta bandera de la oposición democrática, realmente representa el deber ser en la región y el país. 

Por otro lado, interpretando a Hugo Chávez de la peor forma posible, dictan los herederos del Palacio de los Cóndores, a dedo, sin son y ton. Sin entender que la vida ya los asfixia tal cual chavismo en gobierno. Decretado al “muchacho” o “suertudo” favorito de la camada de acólitos enrumban equivocadamente a la democracia zuliana, la cual hastiada del sonsonete y la caricaturas de años de gobierno agobia el accionar electoral cada vez más. 

Finalmente ya las cartas están echadas, los cambios vienen sin duda, la disyuntiva será hasta cuándo tendremos que esperar por la renovación de los “renovadores de otrora” del gobierno zuliano llegue. Deberá emerger del mismo sentir de la gente, habiendo desde la Col, del Sur del Lago, perijanero o maracaibero la salida refrescante de un rostro que ofrezca la esperanza que nos da un Capriles Radonski en la Presidencia, y un nuevo y real líder regional.

martes, 31 de julio de 2012

Me fui demasiado

Por: Tulio Ramirez

"Sí Chávez, me fui demasiado", así comienza una carta escrita por una joven de 20 años que decidió irse al exterior a buscar oportunidades de vida y estudio, huyendo de la inseguridad que está acabando con los jóvenes de este país. Esta venezolana partió el viernes pasado a algún lugar del mundo, dejando atrás familia, amistades, el Ávila, sus perros, una carrera iniciada y la promesa de no apartarse nunca de un sol que todas las mañanas la despertaba, acariciando suavemente sus dormidos párpados. 

Se fue con lágrimas en los ojos y con una maleta a medio hacer. Emprendió viaje decidida a comenzar una nueva vida, donde salir a la calle no sea una trampa mortal. Antes de partir al aeropuerto dejó una carta sobre la mesa del comedor. Estaba dirigida al presidente Chávez. Estoy seguro de que nunca pretendió que llegara a sus manos. 

Sospecho que fue un ejercicio terapéutico para sacar de sí toda la indignación acumulada en sus pocos años de vida.

Por casualidad llegó a mis manos y me propuse publicar algunos extractos porque a mi entender, reflejan lo que sienten muchos jóvenes que forman parte de la diáspora que se ha creado, gracias al desgobierno de Hugo Chávez. 

Continúa nuestra joven viajera: "...en 1998, cuando ganaste las elecciones, yo tenía 6 añitos, así que crecí viendo tu rostro en todas partes, escuchando tu voz en todas las radios, te metías en mi casa interrumpiendo mis ratos de TV, te veía en los postes, en las carreteras, en las oficinas públicas, en las franelas, en los días feriados y laborables. 

Te veía tanto que un día decidí no verte más. Cuando tomé esa decisión tenía como 11 años. ¿Cómo lo hice?, pues fácil, no te prestaba atención, para mí no existías, estaba harta de ti. Fui creciendo y mis sentimientos hacia ti fueron cambiando. Ya no era la indiferencia, comencé a aborrecerte por enterarme de todos tus desafueros y por las angustias y penurias que le has generado a tanta gente buena y trabajadora. Pero no me voy por eso, aprendí a vivir con la indignación que tu sola presencia me generaba. 

¿Qué me hizo tomar esta drástica determinación?, simplemente que no quiero ser parte de las estadísticas trágicas de nuestro país. He visto de cerca la acción del hampa que actúa como si la calle fuera de ellos. 

Ni siquiera en la universidad puedo estar a salvo. He presenciado cómo tus afectos agreden con armas y lacrimógenas a estudiantes indefensos y luego les levantas la mano como si fueran héroes, y obligas a los jueces a emitir una sentencia que ordena a la UCV a reincorporarlos. He visto a la policía protegiendo a tus seguidores cuando agreden a marchistas cuyo delito es solicitar reivindicaciones que tú les has negado. 

He sabido de policías que cobran por soltar delincuentes y de policías que están presos por haber asesinado a gente inocente. No, Chávez, estoy cansada, me voy para que mis padres puedan dormir tranquilos y no quiero ver morir asesinados a mis amigos por el hampa que no reprimes". Leída la carta no me quedó mas que decir: ¡Adiós hija, que Dios te bendiga!

lunes, 30 de julio de 2012

El caballero de la Virgen

Por: Marcelo Moran 

Hace pocos días, producto de una larga sesión en la web, tropecé por casualidad con un interesante libro: El caballero de la Virgen del escritor español Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928). Aunque era parte de la llamada Generación del 98, aquí en Venezuela es casi un desconocido. Tal vez porque sus libros no volvieron a reeditarse con la fuerza que alcanzaron en Latinoamérica las obras de otros de sus consagrados coterráneos. 

Después de leer El caballero de la Virgen (novela histórica publicada en 1929) pienso que Blasco Ibáñez era un hombre dotado de una imaginación sobrenatural, cuando consigue hilvanar con elegancia algunos episodios confusos de aquellos primeros años de la conquista de América sin dejar asomar ni siquiera sus mínimas costuras. 

Sin pretender analizar la obra, porque no es mi especialidad, esbozaré sólo algunos rasgos de su personaje: don Alonso de Ojeda, que pese a que sus hazañas pueden considerarse hoy como de películas y suscitaran la admiración de medio mundo, su vida estuvo marcada por el infortunio. No así sus discípulos: Cortes, Pizarro y Núñez de Balboa que fueron premiados por la Providencia para tener gran protagonismo en la historia de Latinoamérica. 

Los viajes de Don Alonso por las costas de Tierra Firme, es decir por los territorios de lo que hoy es Venezuela, Colombia y Panamá resultaron un fracaso. Tuvo que enfrentarse con toda clase de adversidades, sobre todo con un ambiente selvático donde los caprichos de la naturaleza parecían arrebatarle a Dios parte del proyecto de Creación.

En uno de ellos, agobiado por todo tipo de carencias, intenta regresar a Santo Domingo en busca de recursos en un decrépito barco pirata que por designios de Dios y la Virgen María, a la que le profesaba una gran devoción, consigue llegar por un punto no identificado de Cuba en un acto que puede compararse sólo con el penoso retorno de Odiseo a Itaca. 

Cansado por el peso de la desdicha muere en Santo Domingo en 1515 o 1516. Como último deseo pide que sus restos sean sepultados en la entrada del Convento de San Francisco, para que todo el que cruzase el umbral pisase su tumba como desprecio por los pecados cometidos. 

En una segunda exploración también reciente, conseguí otro libro: Escritos diversos, Emiliano Tejera de Andrés Blanco Díaz, editor. Si el libro de Blasco Ibáñez es sorprendente por presentar –claro está, en una novela– a un Alonso de Ojeda de carne y hueso, esta publicación impresa en República Dominicana en 2010, resulta por demás interesante, pues recoge una serie de artículos, ensayos y epistolarios de este insigne intelectual dominicano entre las que destacan unas cartas que explican un episodio poco divulgado sobre una solicitud de Venezuela al gobierno dominicano de trasladar los restos de Alonso de Ojeda a la Ciudad de Maracaibo a fin de construirle un panteón por conmemorarse el 24 de agosto de 1899 el cuarto siglo del descubrimiento del Lago de Coquivacoa. Para esa fecha, el presidente de Venezuela era Ignacio Andrade (hijo del gran prócer altagraciano Escolástico Andrade) quien hace la solicitud a su homólogo de República Dominicana, Ulises Heureaux. 

Los rumores sobre el deterioro que presentaba la tumba del renombrado capitán en las ruinas del antiguo Convento de San Francisco hicieron más propicia la solicitud de Venezuela, pero el intelectual Emiliano Tejera, quien tenía mucha influencia en la cultura de ese país, negó la petición encontrando rápido eco en el Congreso Nacional. 

Tejera aseguraba que el pueblo dominicano no tenía potestad para quebrantar el deseo del heroico difunto y menos para complacer la petición venezolana. Sin embargo, ocho años antes en 1892, los restos de don Alonso fueron trasladados de las ruinas del convento de los franciscanos a un nuevo sitio: el Convento Dominico, donde permanecieron hasta 1942, y de allí, devueltos a su antigua cripta de donde desaparecieron en 1965, tras la guerra civil que asoló a éste país antillano y que terminara con la intervención de los Estados Unidos. 

De modo que los sucesivos gobiernos de Venezuela olvidaron el caso y no fue sino hasta 1937 cuando se decreta en la Costa Oriental del lago de Maracaibo la fundación de la primera ciudad –en pleno siglo XX– dedicada a la memoria de un conquistador del siglo XVI, cuyo mérito fue haberse casado con una wayuu, a quien llamó Isabel, y con la que se da inicio al proceso de mestizaje en América. 

Qué iba a imaginarse don Alonso que en aquel lago que exploró con avidez en 1499 sin encontrar el mínimo vestigio que delatara una fuente aurífera u otros recursos con que justificar su empresa para la golpeada corona española , se honraría su nombre como gratitud por habernos concedido el gentilicio de ser venezolanos. Y debajo de aquellas aguas sedosas, violadas sólo por la lujuria de las estacas de mangle que suspendían los pintorescos palafitos y que serviría como pretexto para inventar un nombre como la Pequeña Venecia, se escondía el caudal de oro negro que brotaría después para asombrar el mundo y para envolvernos en una borrachera de la que aún no hemos podido salir; advertida como premonición en el memorable artículo Sembrar el petróleo de Uslar Pietri; publicado en el diario Ahora en 1936; reiterado por Ramón Díaz Sánchez en Mene editada también en 1936 y exhortado por Rómulo Gallegos en Sobre la misma tierra en 1943.

jueves, 19 de julio de 2012

Ni un día más de la misma medicina…

Edinson Martinez 
@emartz1 

Cuando los tres primeros gobiernos de elección popular posteriores a la dictadura de Pérez Jiménez, – Betancourt-Leoni-Caldera – completaron su ciclo, una de las consignas políticas que alentaban – tendría que decirlo en primera persona del plural – opositores a los dos principales partidos de entonces, giraba entorno a la idea del fracaso en la gestión de tres periodos de gobierno continuado, el lema de campaña se resumía de modo muy simple y elocuente en: “15 años de fracasos”

En ese lapso, entre otros logros, se culminó la central hidroeléctrica del Guri, la construcción de la Siderúrgica del Orinoco – SIDOR – y el puente sobre el lago de Maracaibo. Si aquello era fracaso, es evidente que para los últimos 15 años, tendríamos que inventar otra palabra.

Debo recordar sobre aquellos tiempos, en especial a los muy jóvenes que nos leen, que los periodos de gobierno duraban cinco años. El hoy candidato-presidente, sumaría al momento de entregar el gobierno en enero de 2013, exactamente 15 años de haber sido elegido y reelegido presidente de la república. Un mismo gobierno que en la medida en que fue consolidándose, sus logros fueron haciéndose menos destacables. De su primer periodo – 1999-2006 – con menos recursos económicos y mayor conflictividad política, su desempeño en materia, por ejemplo, de control de la inflación fue mucho más efectivo. El promedio de ella en ese lapso se ubica en 19.3% mientras que en la segunda versión del mandado presidencial cerrará por el orden del 26.7% 

La prometida diversificación económica, para el lapso 2006-2012, ha dejado de ser una meta para convertirse en una quimera. Las exportaciones de productos no petroleros, realizadas por el sector privado, que en algún modo expresan el desempeño del país en aéreas no vinculadas a la actividad petrolera propiamente y como consecuencia de ello en un termómetro de la diversificación productiva, se ubicaron en un monto de 3.001 millones de dólares; mientras que en el periodo precedente en 4.450 millones de dólares, como puede apreciarse una caída aproximada del 33% en relación con el primer periodo de gobierno chavista. 

El endeudamiento de la república – que principalmente se destina a alimentar la voracidad irracional del gasto público – pasó de una cantidad – ya entonces elevada – que rondaba los 35.000 millones de dólares en 1999 a una cifra que tal vez se multiplique por 5 o 6 al cierre de 2012. Paradójicamente esto ocurre cuando los ingresos del país se elevan de modo importante. Al cierre de 1999, recién culminaba Caldera II,  Venezuela tuvo como ingresos petroleros una cantidad parecida a los 16.000 millones de dólares; pues este gobierno, sólo en los últimos seis años – dicho por el propio candidato-presidente – ha sumado una cifra de 350.000 millones de dólares. Es decir, un promedio cercano a los 60.000 millones de dólares por año.

Al momento de escribir este artículo, representantes de los caficultores de Portuguesa, han señalado que este año tendremos 90.000 hectáreas menos de superficie de cultivo que las de 2011. Productores de arroz han indicado que tendremos en 2012 poco menos de la mitad de las toneladas de producción del año pasado. Es evidente que un país con esos indicadores no es sostenible. Es un tributo al fracaso nunca visto, probablemente con pocos casos parecidos en el mundo. En casi 15 años, con dos periodos presidenciales y una ñapa, ejercidos por una misma persona, es una verdadera extravagancia volver a pedir el voto para otros seis años. Ni un día más de la misma medicina…

miércoles, 4 de julio de 2012

Petróleo cuesta abajo

Por: Edinson Martinez
@emartz1

Para el viernes pasado, fin de mes de junio, el precio promedio de la cesta petrolera venezolana se ubicó en 86,17$/barril. Continuaba así, cuesta abajo en su rodada, para decirlo en términos del viejo tango, la cotización del crudo nacional. Una verdadera catástrofe para un gobierno que necesita precios altos y siempre crecientes. La irresponsable gestión dispendiosa y dependiente en un sumo grado de la exportación petrolera, nos ha colocado en esta circunstancia, que ciertamente no es nueva en nuestra historia; sin embargo, nunca antes del calibre de lo que hoy padecemos. El crecimiento económico y la capacidad de mantener el ritmo de gasto público están atadas al comportamiento de los precios del crudo.

El ministro Rafael Ramírez ha dicho reiteradamente que Venezuela necesita un precio petrolero de 90 dólares en promedio para este año. Esta afirmación es absolutamente cierta. Durante el año 2011, las cifras del gasto público, según el BCV, fueron superiores a los 215 millardos de bolívares. En mayo de éste año, el gasto público sumaba más de 141 millardos de bolívares, es decir, en el quinto mes de 2012, el gasto alcanzó el 66% del gasto de 2011. No es nada aventurado, en consecuencia, sostener que éste se multiplicará a mayor velocidad en los meses venideros por causa de la campaña electoral. Todos conocemos de los pocos escrúpulos del gobierno en materia de gasto electoral, precisamente, en momentos en que se juega el destino presidencial. 

La última vez que los precios se desplomaron fue en el lapso 2008-2009, su impacto en las importaciones y consumo hizo caer en recesión a nuestra economía. No podría ser de otro modo, un país que importa desde las hojillas de afeitar hasta las carotas que consumimos los venezolanos y cuya principalísima fuente de divisas es la exportación petrolera, el resultado irremediablemente es una recesión. El efecto, de la caída en este año, se verá en el 2013 con toda su fuerza y el primer interesado en que su impacto sea menor, que los precios no se depriman más allá de los 90 dólares y evitar cualquier afectación en el equilibrio de la balanza de pagos, es el gobierno de unidad nacional que se instalará en enero de 2013. De modo que la manera de enfocar el tema por el candidato-presidente, según la cual, la oposición se alegra de la caída de los precios del petróleo, es la misma receta argumental de siempre, cuyo propósito es esconder la incapacidad de un gobierno que en casi tres lustros no hizo otra cosa que hacernos más dependientes del petróleo.

Por otra parte, vale la pena traer a colación, aquellos comienzos de la presente gestión, por allá por los lejanos días de 1999, cuando el precio del barril petrolero comenzaba a remontar los 16,07$. El gobierno alardeaba, entonces, de las habilidades y capacidades del comandante-presidente para influir en la recuperación de las cotizaciones del crudo. Llegó a decirse, hasta hace poco incluso, que los precios menguados sufridos en los años precedentes, era la consecuencia del antipatriotismo que apostaba a precios bajos en el mercado petrolero mundial. Habría que preguntarle ahora, a los responsables de esa absurda encandilada visión de los temas económicos, por qué esas “habilidades” que se le atribuyen a este líder planetario, no logra recuperar por estos días los precios conforme a sus designios personales.