viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Constituyente?

Por: Teodoro Petkoff

En estos días el gobierno puso a circular la idea de una Constituyente. Rápidamente, sin embargo, la especie fue desmentida, entre otros por el propio Elías Jaua. Se aclaró que lo así denominado era, en verdad, el proceso de debate, supuestamente nacional, sobre el plan de gobierno 20132019, que convoca el PSUV, invitando a participar a cuanta institución existe, oposición incluida. Sin embargo, esta súbita aparición pública del término "constituyente", con todas sus connotaciones, no es gratuita ni se puede creer que se trate de un lapsus de quienes así denominaron lo que en el fondo es una discusión partidista, con su piquete electoral. 

Parece, más bien, el primer paso de una operación a mediano plazo que probablemente tiene en mente Chacumbele, que es la de convocar una Constituyente para insistir con el proyecto de reforma constitucional que fue rechazada en 2007. Ese primer paso fue el de poner al país político y a los medios de comunicación a hablar del tema, a "inflarlo". Ya la idea de una Asamblea Constituyente comenzó a flotar sobre el país. 

Desde luego, no se trataría de convocarla para este mismo año, sino el próximo. 

Chacumbele cree que, a partir de su triunfo el 7-0 y estimando una suerte de arrase en las elecciones de gobernadores, debido a la abstención de sus adversarios, esta vez la cosa sí le saldría como quiere. ¿Por qué ese afán? Es comprensible. Chávez necesita darle constitucionalidad a varias de sus jugadas, realizadas al margen de la Carta Magna, como por ejemplo hacer que el Banco Central financie al gobierno, prohibido en el texto constitucional. Pero, en particular, Chávez necesita una Constituyente para darle piso y techo constitucional a la creación del Estado comunal, que es ahora su gran proyecto, el que cree "histórico", el que lo hará pasar a la historia. Como se sabe, en la Constitución vigente, Chávez considera que el gobierno se anotó varios autogoles. Pero tenía que ser así porque para la época Chávez no tenía la menor idea de lo que podía ser una revolución en este país y cuáles las reformas institucionales que debían caracterizarla. 

Por eso el texto que salió de la Constituyente fue una versión ampliada de la Constitución de 1961; el cual, al poco tiempo, el Presidente comenzó a considerar como una camisa de fuerza. Adaptar la de 1999 para reforzar el poder de la Presidencia, o sea, el de él mismo y a lo que ahora Chávez piensa que es el socialismo, requiere su reforma. La idea, derrotada en 2007, quedó pendiente para una ocasión más favorable. Piensa Chávez que podría ser esta, pero para ello requería no sólo de su propia reelección sino acabar o reducir el peso de la oposición en las gobernaciones, de las cuales controla una tercera parte. De modo que si lograra este propósito el 16-D, debido a una abstención crecida de sus adversarios, no sería de extrañar que el 2013 tengamos Constituyente. Ya pasamos por la experiencia de 2005, cuando se entregó de gratis a Chávez el Parlamento, con las nefastas consecuencias que ello tuvo. La abstención, pues, repitiendo el error de 2005, sería una opción suicida.

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Poder eterno?

Por: Carlos Oteyza

Pareciera que el poder, en cualquier época, tiende a modelar el comportamiento de los que permanecen aferrados a él. Podríamos decir que los nubla y les hace perder las perspectivas del futuro, como si el presente se ensanchara groseramente y no hubiera cabida para otra forma de vivir sino ejerciéndolo, disfrutándolo para siempre. 

 De las lecturas hechas sobre cómo se manejó el poder durante la década de los 50 del siglo pasado, cuando la dictadura de Pérez Jiménez, siempre nos dio curiosidad saber si quienes lo ejercían en aquellas circunstancias dictatoriales se hacían preguntas como si podría la dictadura permanecer por décadas o si era posible vivir eternamente sin libertad de prensa; o acaso creían que de verdad el Nuevo Ideal Nacional iba a parir un nuevo venezolano obediente, adicto a los desfiles militares, sin preferencias partidistas. 

Quizás algunos veían su propia permanencia en el poder solamente como una etapa necesaria, como una contribución momentánea porque un sistema de gobierno alternativo se volvería a instalar. ¿Y los que ejercieron la represión asesinando, aplicando torturas y vejaciones a los adversarios políticos, no pensarían nunca que estas violaciones sistemáticas, efectivas en un momento, eran insostenibles en el tiempo? ¿No pensaron ellos en su futuro, en el de sus hijos? ¿Sería que el poder que ostentaban y los avatares por defenderlo no les daban tiempo para hacerse preguntas como "¿y después? ¿Qué será de nosotros cuando esto termine?" ¿Acaso abusar permanentemente no genera dolor, odios y posibles retaliaciones futuras? ¿Había tiempo para hacerse esas preguntas? ¿Se las hicieron? ¿Era pertinente hacérselas? 

En todo caso, lo que sí sabemos, es que el régimen perezjimenista un buen día se acabó. Lo que vivimos hoy no es, por supuesto, el calco del siglo pasado, pero el calibre del actual gobierno ha ido en aumento desde 1998 y una autocracia petrolera se ha ido consolidando. No es la tortura al estilo de la Seguridad Nacional lo que predomina hoy, pero la sumatoria de abusos desde todas las instancias del gobierno nos hace recordar que el comportamiento de los que detentan hoy el poder se parece cada día más a los que en aquella década lo manosearon. 

 Nos da la impresión de que algunos lo ejercen asumiendo que están cumpliendo con una obligación histórica: crear ­como en los años 50­ un nuevo venezolano, por lo tanto todo se vale. Las arbitrariedades de hoy son el costo que habría que pagar para parir el hombre nuevo del mañana. Muchos otros parecen considerar que les llegó el turno de mandar, y que si el ventajismo y los abusos son la norma que el régimen autocrático exige, ¿por qué no plegarse? Mantenerse en el poder exige fidelidad a la causa, y si la causa transgrede y abusa, "razones habrá", considerarán los fieles. 

 Desvincularse de responsabilidades individuales al gobernar repartiendo abusos, considerar que la estadía en el poder puede ser permanente, evitar hacerse preguntas incómodas en pleno goce de la autoridad, responder con arrogancia al desacatar las leyes, no son comportamientos novedosos. Tampoco lo es preguntarse si el poder puede ser eterno.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Amanecerá y veremos

Por: Edinson Martinez

Varios son los aspectos que en materia económica enfrentará el nuevo periodo de gobierno de Hugo Chávez. Comencemos por pasearnos por el tema de la inflación, dolor de cabeza gubernamental desde casi todo el extendido mandado chavista. Venezuela continúa exhibiendo hasta el momento la más alta del continente, no obstante la mengua que en recientes meses ha experimentado, – según cifras oficiales, sobre las cuales, una reserva de juicio tiene absoluta pertinencia – paradójicamente cuando el gasto público ha manifestado su mayor crecimiento. 

Por otra parte, el aspecto del crecimiento económico de modo sostenido y diversificado que nos haga salir del atraso y de la crónica dependencia de la exportación petrolera como fuente casi única de divisas y sostén económico de la nación. Esto configura una de los mayores fracasos de la gestión presente. El petróleo en lugar de haber transformado nuestro aparato productivo por vía de sus ingentes recursos, - reclamo perenne en nuestra historia económica - ha terminado repitiendo el mismo ciclo dependiente y de vulnerabilidad de las décadas precedentes. 

Y, finalmente, el tema de la política cambiaria. Venezuela lleva casi una década de control cambiario; es hasta ahora, el mayor tiempo que en nuestra historia ha durado un control de cambios. También es, probablemente, el único caso en que dicha medida antes que por razones meramente económicas, su permanencia por tan largo periodo, es una consecuencia de la visión política de quienes gobiernan. Ha sido, en efecto, una política de Estado y no una contingencia, cuya pretensión es sostenerla indefinidamente en el tiempo. 

Estos tres aspectos motivarán decisiones en el corto y mediano plazo siempre y cuando el escenario económico mundial se modifique sustancialmente. Hasta el presente la variable que ha dominado todos los escenarios de desempeño económico ha sido la cotización del barril petrolero, tendencia de precios elevados que han permitido el dispendioso gasto público y la discrecionalidad presidencial en su aplicación. Que, además, permiten solapar con mucha facilidad los niveles de eficacia de la gestión pública, dado que su impacto hace lucir los indicadores económicos nacionales y los financieros de la propia PDVSA, como altamente positivos. Si el mundo sigue moviéndose en esa dirección, cosa que parece cierta, el gobierno nacional en su nuevo sexenio mantendrá similares pivotes económicos a los que se ha aferrado en todos estos años. Amanecerá y veremos.

La nave de los locos

Por: Carlos Raul Hernandez

La reacción de parte importante de los grupos democráticos frente a los resultados electorales del 7-O es autodevoradora, un lupus político. En la historia democrática desde 1958 en Venezuela nunca, que se conozca, una derrota concitara tal odio fratricida. Una reacción infantil, en adultos sencillamente insoportable, trastornada, inadmisible, proviene de frauduleros de las capas medias cultas, responsables directas del ascenso de este régimen desde los 90 del siglo pasado. Inmadurez, irresponsabilidad, locura, supina ignorancia hasta de los más rudimentarios resortes de la política, conjugadas con soberbia, llevan a calumniar y cubrir de infundios al liderazgo por algo que le contó "la tía del amigo de un primo", "de buena fuente" una "prueba de traición". 

Por los mismos odios y patológicos motivos que los llevaron a liquidar los partidos y encumbrar la antipolítica, hoy arremeten contra los que a tiempo completo y en desventaja mantienen viva la alternativa mientras ellos disfrutan sus vidas. Nadie está exento de errores en estos años. Por eso es espurio desenterrar cuchillos oxidados para cobrar viejas -o recientes- facturas, y minar dirigentes competidores "esperados en la bajaíta". A eso contribuye el silencio de quienes dirigieron el comando de campaña, su inhibición para dar la cara y seguir siendo dirigentes en la primera prueba seria que les pone el oficio y tal vez la vida a varios de ellos. 

La imprescindible unidad entra en jaque. La explosión de esquizofrenia sacude las calles opositoras. Algunos inventan canalladas que arrojan un manto raído y maloliente sobre quienes condujeron la campaña, más allá de sus errores. Rompieron con la realidad y sumidos en el encono, no les importa mucho dónde conduce su ira, ni que el comunismo pueda avanzar sobre las tumbas de los candidatos a gobernadores que compiten el 16-D, hoy abandonados y frente al terrorismo judicial. Una jefatura de estreno creyó que ganar el poder era relativamente sencillo. Bastaba "el saber", títulos académicos y apartarse de los leprosos. Coser y cantar. Por desgracia no supieron -se meten a brujos sin conocer la yerba- que los triunfos electorales son producto de políticas incluyentes, amplias. 

Chávez ganó las elecciones con una alianza que iba desde Olavarría en la derecha hasta Douglas Bravo en la izquierda, además de sus "hombres nuevos". Hoy mismo se está a punto de regalarle el estado Monagas al gobierno por mero cretinismo. ¿Qué es la locura? En términos generales se trata de un estado temporal o permanente que sumerge los seres humanos en un mundo imaginario y desconectado de lo real-circundante. El enajenado transcurre en las sombras de su subjetividad melancólica, desesperada, furiosa o aterrada, rodeado de lémures que da por existentes y le permiten ignorar las agresiones del entorno. La madre que alisa insistentemente la chaqueta al cadáver de su hijo. 

 Un inquietante autor alsaciano, Sebastian Brandt, publicó en 1494 un también inquietante opúsculo, La Nave de los Locos (o de los cretinos, según la traducción: Stultífera Navis en latín) un escritor maldito, por la sutil aniquilación que realiza del dogmatismo eclesiástico, a pesar de ser teólogo. Produjo una reacción en cadena, lo reeditaron en las ciudades más cultas de la época, y dio origen a apócrifos y segundas partes, como El Quijote. Erasmo se inspiró en él. Tres grandes desgarrados le dedicaron obras plásticas, El Bosco, Durero y Brueghel. El libro se inspira en la leyenda de que durante la Edad Media, para librarse de los dementes, las villas solían acordarse montarlos en barcos sin destino. La nave del libro de Brandt se dirige a Narragonia, o tierra de los necios, una isla desconocida en medio del océano. En verdad no van a ninguna parte, no hay destino final (ni les importa), como lo confiesa uno de los pasajeros. "Nuestro viaje no tiene fin, pues nadie sabe dónde podemos llegar. 

No tenemos descanso ni de día ni de noche y nadie de nosotros presta atención a la sabiduría". En las fiestas de locos se disolvían las jerarquías y ocurrían desahogos colectivos. El objetivo era saciarse, aflorar lo que se tuviera dentro sin importar las consecuencias. Todos hacían y decían lo que les placiera porque al final nada importaba sino drenar las bajas pasiones. Ojalá esta fiesta de locos de la oposición termine ya y algunos se percaten del abismo. "El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo importante es el valor para seguir". Eso lo dijo Winston Churchill. Encajar el golpe y caminar hacia adelante.

lunes, 15 de octubre de 2012

Los resultados del 7/O, causas y consecuencias (I)


Por: Gonzalo González

Formo parte de los millones de venezolanos que creímos posible que la confrontación entre el continuismo y el cambio se decantaría a favor de la segunda opción, estaba consciente de que no era fácil lograrlo pero el empuje la vitalidad y la creciente aceptación de la opción Capriles mostrada en el transcurso de la campaña electoral alimento el optimismo, no se trataba de una quimera sino de una posibilidad real. Hago esta precisión porque ahora emergen opinantes que apostillan diciendo “yo lo sabía desde antes, pero no se podía desanimar a la gente”.

No pretendo en estas reflexiones ser exhaustivo sobre las causas y consecuencias de la victoria del continuismo y mucho menos dorarle la amarga píldora que la derrota significa para millones de compatriotas, incluso para un sector de los votantes de Chávez, sino exponer mi criterio sobre el porqué paso lo que paso y sus funestas consecuencias para el país.

Este no fue un proceso electoral justo, incluso la participación del militar activo Hugo Chávez es inconstitucional y su derecho a la reelección también pero el secuestro del Poder Judicial y del CNE hacía inútil cualquier acción legal en esta materia, la oposición democrática competía no contra un gobierno y su partido sino contra el Petroestado y con todos los Poderes Públicos en contra activamente, empezando por el CNE quién expresamente fue incapaz de garantizar el “ Fair play” y hacer cumplir la legalidad vigente.

La victoria de Chávez de debió a varios factores: Hugo Chávez es un gran político- que no un Estadista-, un líder popular a quién siguen de manera acrítica a pesar de su enormes errores como gobernante y de sus inconsecuencias  un sector muy importante del cuerpo social, quienes parecen no concederle importancia a las formas y modos que garantizan que una democracia funcione como tal, tampoco pareciera importarles el respeto a la legalidad y comparten y celebran el abuso de poder, el culto a la personalidad y los atropellos de diversa índole cometidos por el gobierno en estos catorce años. Pareciera que este sector considera que la Democracia como sistema solo consiste en votar cada tanto tiempo, además creen de verdad estar empoderados cuando  en realidad son sujetos de una manipulación sin precedente en la política venezolana. Chávez es hábil, astuto y sagaz y esas cualidades se potencian cuando se actúa, como él lo hace, sin escrúpulos, cuando convierte la mentira y el cinismo en praxis cotidiana en el manejo de los asuntos públicos, cuando dispone a discreción los inmensos recursos económicos provenientes de los altos precios del petróleo.

Chávez ganó por haber construido una enorme estructura de poder desde los programas sociales asistencialistas, que si bien eran necesarios y en términos generales han beneficiado a una parte significativa de los mas pobres y ha creado y reforzado su imagen de redentor social, no han sido eficaces para abatir significativamente la pobreza y elevar la calidad de vida de los mismos. Las llamadas Misiones han devenido en un perverso mecanismo de control clientelar y eso se demostró en el proceso electoral.

La política del miedo fue otro factor importantísimo en el resultado, buena parte del mensaje del régimen a los venezolanos fue dirigido a estimular el temor en el pueblo sobre todo entre quienes perciben prebendas, ayudas o tienen relaciones laborales o de cualquier tipo con el poderoso Estado. Chávez en sus discursos advertía de que si él no era elegido sobrevendría el caos y la guerra civil. Se sugería sin pudor o recato desde el oficialismo que era posible conocer por quién se votaba, de que el voto no era secreto y que en consecuencia habría represalias si el favorecido no era el Comandante. En este particular la actuación del Arbitro fue deplorable por su manejo ambiguo en el asunto de las captahuellas. Los pronunciamientos ilegales de voceros del alto mando militar en el sentido de que la FAN no reconocería otro resultado que el favorable a Chávez fue otro ingrediente clave en esta operación.  La aparición continua y la actuación de los grupos paramilitares ligados al oficialismo le daban credibilidad al escenario del caos. Mucha gente fue presa del miedo y la intimidación.

El ventajismo fue otra de las cartas utilizada por el régimen para condicionar a su favor el voto. El aparato del Estado fue puesto sin límites al servicio de la candidatura oficialista: los recursos económicos, los recursos materiales, las sedes de los organismos oficiales, los vehículos, los medios de comunicación, a los empleados públicos se les obligaba a hacer proselitismo a favor de Chávez y asistir a sus actos- muchos de esos trabajadores lo hacían voluntariamente por ser adeptos al gobierno, pero muchos lo hicieron en contra de su voluntad. El acarreo final de electores realizado por el chavismo en la tarde del 7 solo era posible en esa magnitud si se contaba con los recursos del Estado.

No desconozco el liderazgo de Chávez y la fuerza popular del chavismo como movimiento político-social, pero el haber tenido que acudir a tal grado de corrupción política, al vale todo para triunfar le resta legitimad democrática a su victoria.

A Henrique Capriles y su equipo hay que reconocerles que hicieron un esfuerzo enorme, algunos lo han catalogado como épico y coincido con esa afirmación, partimos en desventaja y se logro en un momento dado poner al régimen contra las cuerdas pero ese esfuerzo respaldado por la esperanza de millones no fue suficiente a pesar de los avances obtenidos en votos y porcentajes y en la consecución de un líder y en la consolidación de la Unidad Democrática como instrumento. Pero hay que reconocer sin ambages que fuimos derrotados y que este revés puede serlo de carácter estratégico, cosa que depende en buena medida de los resultados de diciembre, competencia en la cual partimos en desventaja por la victoria de Chávez, quién creo ha recuperado su condición de eficaz Portaviones. 

Creo que se cometieron algunos errores que pudieron disminuir nuestras posibilidades de victoria: el manejo del tiempo no fue el adecuado, nos falto mas tiempo de campaña para sembrar con mas consistencia la condición de alternativa al gobierno y ajustar mejor el mensaje y la estructura de campaña y movilización de votantes. Lo conveniente era haber realizado la primarias en diciembre del 2011 y de esta manera disponer de los 10 meses del año 2012 para hacer la campaña electoral. Considero también, al igual que otros, que haber insistido al comienzo de la campaña contra Chávez en el mismo tipo de discurso que hizo ganar e Capriles en las primarias fue un error. Se ha debido elaborar  un discurso mas confrontativo con Chávez, su proyecto y su gestión. No supimos o pudimos contrarrestar la campaña del miedo y aclarar el secreto del voto.

Como dije al comienzo no pretendo ser exhaustivo en el análisis de lo ocurrido sino contribuir al necesario debate. En la segunda parte de estas reflexiones abordare lo referente a las consecuencias del triunfo de Chávez y lo qu considero debe hacer de aquí en adelante el movimiento democrático.

sábado, 13 de octubre de 2012

Todo confuso o más claro que nunca

Por: José Pons

Aparentemente en las actuales circunstancias políticas, raíz de la recientes elecciones presidenciales donde se habla de un país donde más de ocho millones de ciudadanos no les importan los servicios públicos, la inseguridad, la inflación, entre miles de males que padece la Patria. La “gran minoría”, reclamamos los derechos legítimos de una sociedad moderna que exige mejores condiciones de vida y más posibilidades de triunfos; en una Venezuela que recibe el Estado, millonarios recursos del petróleo de todos.

Así, viéndolo desde esta expectativa, logramos entender que la Venezuela de hoy, de todos los colores no desean pernotar en el tiempo sino, seguir en el proceso social viviendo mejor y asegurando a nuestros hijos un futuro cierto y seguro. Por lo demás, las necesidades sociales de equidad, responsabilidad, apoyo, justicia y solidaridad deberán entenderse para todos los ciudadanos de cualquier matiz político, pero son las instancias de gobierno las que deberán dar primero el ejemplo. 

Al estamento político, en una regiones más y otras menos, gobernadores y alcaldes, legisladores y concejales, a la misma MUD o Polo Patriótico, deberán de entender que el mensaje del pueblo, no es más que la esperanza y la certeza de requerir del país que los oiga y los entienda. Lo cual, nos indica que la conexión neurolingüística está fallando en ambas direcciones.

¿Qué hacer entonces?, además de una discusión común, en la evaluación del rol que realizamos y como lo realizamos dentro del deber ser de la política nacional. Venezuela demanda una reingeniería, no solo de una parte sino de todas. La que denominamos democrática tiene que hacer un gran esfuerzo, a pesar que algunos sobreviven jugando a perder elecciones presidenciales. 

Son momentos de excelente reflexión; gobernaciones y alcadías vienen a darle el toque definitivo a un proceso que lo está ganando la “gran minoría”, es de pensar entonces que el esfuerzo es apremiante para esta mitad del país que no obtuvo los votos suficiente y requiere del piso para el futuro cercano a nivel nacional. Pero entonces, ¿cuál es el meollo del asunto, que nos perturba? 

En uno de estos tantos, nos orienta, Nitu Pérez osuna en el Diario el Universal afirmando; “También percibí, como fueron apartados los Adecos, Copeyanos, incluso gente de PJ, candidatos a alcaldes y gobernadores, como candidatos presidenciales y muchos que fuimos radicales defensores de las libertades ciudadanas a los largo de estos años”. Ignorados sectores que fundamentan la vida en sus opiniones y acciones son ignorados y menospreciados. 

A esto le incluimos, el continuismo aberrante, la falta de inclusión, ausencia de respeto a los aliados y a los ciudadanos en general, la falta de transparencia en lo regional y lo local, la complicidad de algunos factores, la falta de de coherencia en la administración de los recursos, la impunidad política en las acciones de nuestros representantes, el afán de riqueza y la falta de respuesta e interés real a verdaderos problemas de las regiones. Este es la base piramidal del problema, lo que nos llevara a abordarlo más temprano que tarde.

Abriendo caminos

Por: Edinson Martínez

Vistos los resultados del siete de octubre, una mayoría de venezolanos decidió a favor de la opción del continuismo gubernamental. El candidato del gobierno, ha debido emplearse a fondo para imponerse electoralmente, llevándose el vergonzoso mérito del uso inescrupuloso e indebido de los recursos públicos, un claro ventajismo e ilegal disposición de los bienes públicos para fines particulares que ha estado presente en todas las campañas electorales. El CNE, también en esta ocasión, fue incapaz de poner límite a dichos abusos. Especialmente en el tema de las cadenas nacionales que en momentos lucían con abierta intención de impedir la cobertura informativa en tiempo real de los eventos electorales de Capriles. Quedará para la historia la reseña de éste proceder, que sin duda, en algún momento de nuestro devenir se citará como uno de los peores momentos de nuestra institucionalidad. 

Pero, en fin, esos son los resultados y no hay más remedio que acatarlos, aun con toda nuestra molestia. El propio candidato Henrique Capriles lo ha expresado con una hidalguía de la que una pequeña porción no le vendría nada mal al candidato del gobierno. Éstos resultados, al mismo tiempo, muestran un avance importantísimo de la propuesta opositora. De 2006 – la penúltima elección presidencial – hasta el siete de octubre, la oposición aumenta su caudal electoral en 2.100.000 votos, mientras el candidato Chávez en 700.000. La oposición creció 43%, en comparación al año 2006 y el Chavismo apenas 10,5% 

El voto opositor creció en todo el país, no hay un solo estado o región donde la fuerza electoral opositora haya disminuido. Sin embargo, el voto chavista, mermó en cinco estados. En Lara, Sucre, Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro. Además de perder las importantes plazas electorales de Mérida y Maracay. 

Perdiendo se puede ganar, dice una vieja conseja, y eso es, precisamente, lo que ha ocurrido éste siete de octubre. Se abre un espacio enorme para el avance y eventual victoria electoral de la propuesta de cambio en lo que aún está pendiente por disputar.  Deja claro que el corto plazo – una vez más – no es la premisa predominante en los procesos políticos. El capital político de una propuesta se incuba por lo general en años de lucha y perseverancia, lleva tiempo madurarse y eso es lo que ahora ocurre. Con frecuencia se aludía en la campaña electoral recién finalizada al pasaje bíblico donde David venció a Goliat. Ciertamente lo venció, en un episodio lo venció. Tendríamos, entonces, que reflexionar sobre el tiempo en que David ha debido invertir para plantearse anímica y materialmente su victoria. David finalmente venció a Goliat, luego de su constancia y de muchas veces plantearse la derrota del contrario. 

Mención aparte hemos querido hacer al esfuerzo de nuestro candidato Henrique Capriles. Una entrega y devoción muy grande con claro entendimiento de la desventaja que significaba competir electoralmente con el estado venezolano, porque Chávez, no era el candidato de un partido; era el candidato del estado venezolano convertido en un gran partido político que no para en mientes para disponer de los recursos públicos. Recorrer el país en más de 300 pueblos y darle aliento a una idea, se dice fácil, pero entraña un desafío enorme. Ciertamente ha sido una epopeya moderna abriendo caminos. Henrique Capriles, además de un buen candidato, es aún mejor persona.

martes, 9 de octubre de 2012

No se acabó el mundo

Por: Teodoro Petkoff

Habría ganado Chávez las elecciones de no contar con ese poderoso instrumento que es el chantaje a los dos millones de empleados públicos, entre los cuales el miedo a perder el trabajo es inmoralmente explotado por el chavismo? Es una pregunta que Chávez y los suyos deberían hacerse. Porque, sin mayor análisis, se puede establecer que la votación del reelecto es mucho más frágil de lo que parece en ese supuesto voto "duro" de siete millones. La capacidad de intimidar del gobierno es enorme. 

Por ejemplo, uno entre muchos, todos los supuestos beneficiarios futuros de viviendas comprometen su voto por temor a quedarse sin el techo ofrecido. 

No vamos a negar que Chávez conserva todavía una conexión significativa con capas extensas de nuestra población, pero ésta viene disminuyendo lenta pero perceptiblemente. 

Con relación a Rosales, Chávez subió su votación sólo en unos 300 mil votos. En cambio, Capriles obtuvo cerca de 2 millones de votos más que Rosales. La votación de Chávez está estancada, la de la oposición va en franco crecimiento. Con relación a Rosales, a quien derrotó con el 67% de la votación, a Capriles lo venció con el 54%. Un bajonazo de 13 puntos porcentuales, que contrasta con los 8 puntos en que incrementó Capriles su porcentaje con respecto al de Rosales. No estamos dorando la píldora sino tratando de evidenciar que hay un país que adversa a Chávez, o está en trance de hacerlo, que es mucho más dinámico y abierto a revisar sus opiniones que aquella parte de la población dominada por el clientelismo y aferrada al líder que dispensa los favores. En ese país dinámico, que crece con la propia población, está el futuro. Veinte años de gobierno de un mismo ciudadano serán el mayor incentivo para este sector, que no habrá conocido más que un solo presidente en su vida. 

Chávez pronunció un discurso conciliador desde el Balcón del Pueblo. Pero picado de culebra se asusta de bejuco. Hemos oído tantas veces a Chávez enunciar los mismos buenos propósitos, para reencontrar al poco tiempo a la misma persona de siempre: agresiva, insultante, descalificadora, incluso en el terreno personal, de cualquier rival que se le atraviese, que cuando lo escuchamos hoy no podemos dejar de sentir un punto de escepticismo. Sin embargo, esta vez hay un panorama que tal vez obligue a una reflexión en Chávez y los suyos. Ganó, pero no aplastó. No puede decir que recibió un mandato para pasar por encima de sus opositores. Apareció un país de masas conscientes que no puede ser desdeñado; que exige un trato justo, democrático y respetuoso para contribuir a la necesaria gobernabilidad que el país exige para poder romper el estancamiento y avanzar. 

En todo caso queremos participar a nuestros lectores que somos los mismos de la semana pasada, y de los últimos trece años, dispuestos a mantener el espíritu de lucha, la crítica sin ambages, la palabra empeñada con ustedes y el país entero.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Será presidente


Por: Edinson Martínez
@emartz1

A pocas horas del que con seguridad, desde 1998 hasta el presente, será el proceso comicial de mayor trascendencia que hayamos vivido los venezolanos. Escribo éste artículo convencido de la victoria del candidato Henrique Capriles Radonski, es una afirmación resultado de las evidencias que todo éste lapso de campaña han acumulado a su favor. Su visita y recorrido en más de trescientos pueblos del país a un ritmo enloquecedor, de exigencia física e intelectual apto para muy pocos, han despertado un entusiasmo solo comparable al generado en sus buenos tiempos por el presidente saliente. Ver las imágenes por televisión apenas nos da una idea de la euforia popular del tamaño del respaldo; sin embargo, vivirla de cerca, desde adentro de la multitud, es un espectáculo francamente impresionante.

Los instantes en que llega el candidato o intenta abrirse paso entre las personas, su misma despedida, se convierten en momentos de explosión emocional incontrolables. Un par de veces me tocó presenciar, asistir y caminar en esos recorridos, les aseguro que no es nada envidiable sentirse estrujado, empujado, magullado y literalmente arrollado por la gente poseída de una euforia indescriptible. Me tocó verlo pasar a poca distancia virtualmente en el aire entre miles de brazos y manos desesperadas por tocar aunque fuera un pedazo de su camisa. Gritos que se escuchan desde todos los puntos cardinales y mujeres de todos los colores y tamaños bregando desde alguna altura, en maromas equilibristas que desafían la cordura,  intentando  tomarle una foto. Es una “locura” de verdad.

Ganará, no abrigo duda alguna. Capriles será presidente y aprovecho lo que me resta de espacio para expresar un trío de inquietudes.

1) Aspiro como creo lo ambicionan la mayoría de los venezolanos, una regeneración de la política, un relevo de las ideas y modos de hacer política en el país. Tal vez resumidas en estos pocos enunciados: Decencia, modernidad y eficiencia en la gestión pública.

2) El impulso de una nueva ética gubernamental que ubique al estamento público, como servidores de la gente y no al revés. El ejercicio público es para los ciudadanos y en ningún caso de modo contrario. Esa idea según la cual el pueblo debe agradecer y bendecir a todo aquel que cumpla con su trabajo, bien porque construya una obra o inaugura algún servicio, y, por ello celebrarlo con fuegos artificiales y adular hasta al cansancio al benefactor, debe ser desterrada en una nueva y moderna gestión pública. Y

3) Relevo generacional sin menosprecio a la representatividad que la experiencia de otros puedan ofrecer, pero definitivamente abrirle paso a un país cuyo talento profesional se ubica abrumadoramente en una población comprendida entre los 25 y 45  años.

Desde luego que son muchas las reflexiones que pueden plantearse en un tiempo como el que vivimos, en el país y en el mundo. Pero seamos modestos, acompañemos e impulsemos los cambios que una nación como la nuestra requiere para un mejor porvenir. Hemos perdido oportunidades en todos estos años, descendido en aspectos que creíamos consolidados,  – la descentralización pública y fortalecimiento institucional de las regiones, por ejemplo – pero siempre hay espacio para el  optimismo, para levantarse después de la caída y construir el futuro a la medida de los mejores sueños colectivos. Sí otros han podido, por qué los venezolano no habríamos de poder.  

martes, 18 de septiembre de 2012

"Tiempos de dictadura"

Por: Adelso Gonzalez Urdaneta

Son los "Tiempos de Marcos Pérez Jiménez", como lo dice la magnífica película del amigo y compañero en estudios y en luchas comunes Carlos Oteyza. Personalmente tuve el honor de ser invitado por él a la Premier de la película, que compartí con el numeroso público y con mi esposa. Tanto ella como yo vivimos, luchamos y padecimos alrededor de las inclemencias de aquel bochornoso momento histórico, y esto nos ayudó mucho, como a tantos otros invitados, en el vivo recuerdo de aquel ayer. 

La carga emocional nos invadió poco porque las vivencias más crueles de la dictadura de entonces fueron presentadas en la narrativa de la película con fina objetividad, en la voz de sus autorizados y acreditados comentaristas (Pompeyo Márquez, José Agustín Catalá, Isabel Carmona, Simón Alberto Consalvi, Oscar Yanes, Américo Martín...), sin entrar en la siembra de nuevos y actualizados odios, tan dañinos en el quehacer político venezolano, ahora repetidos y profundizados con el mal ejemplo de nuestro primer servidor público, empecinado en esa mala siembra con su negativa prédica conflictiva y divisionista, que tanto daño nos ha hecho a todos. 

La fotografía histórica de la dictadura militar pérezjimenista está en la película bien tomada, a los ojos nacionales e internacionales; revela con objetividad la crueldad con los luchadores contra ella y la siembra del miedo en la sociedad y en la calle, así como el esfuerzo gubernamental de entonces por llenar de obras públicas el edificio nacional, como para hacer olvidar el sufrimiento imperante. Uno de los elementales objetivos de la película, dicho por el mismo Carlos Oteyza, es el de contribuir en hacer perder el miedo; y lo logra, pues estimula la inconformidad y la lucha contra lo malo, mucho más al tratarse de los derechos humanos y de la esencia democrática que debe adornar a cualquier modelo político hecho régimen de gobierno. La gente cada vez aprende más sobre lo que debe ser y no debe ser un gobierno verdaderamente democrático. 

En ese aprendizaje va adquiriendo mayor conciencia de los males que causa a la Nación y a todos los venezolanos una dictadura, militar o civil. Sobre esto, en la actual situación política hay muchos, de Venezuela y de la comunidad internacional, que están convencidos, y lo plantean, de que ahora estamos en una Dictadura. Personalmente no comparto tal opinión, como tampoco creo que vivimos en una real Democracia. Entonces, ¿qué tenemos?, me preguntan al escucharme. 

Mi respuesta es muy sencilla: un híbrido gubernamental, especie de mondongo venezolano, donde el signo del personalismo autoritario es determinante. A propósito de la película, personalmente me he propuesto ofrecer una contribución más, sobre todo al magisterio y a nuestra juventud que lucha por sus sueños e ideales, al desenmascaramiento de una dictadura militar, con el esfuerzo de un libro vivencial-testimonial: Un maestro entre barrotes. Memoria de un preso político de la dictadura militar pérezjimenista.19511958.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Falta poco

Por: Edinson Martinez
@emartz1

Si hay alguna región de Venezuela donde se justifique en toda su expresión un cambio de gobierno. Esa es, la Costa Oriental del Lago de Maracaibo. Todos los indicadores de empobrecimiento muestran un crecimiento progresivo en tiempos en que el gobierno ha disfrutado de precios petroleros que jamás se imaginaron. Esto nos lleva de modo inevitable a una comparación con los años previos al gobierno chavista. Comencemos por decir que en aquellos años, las cotizaciones del crudo lograban ubicarse en promedios que hoy dan risa. Con todo y el modelo injusto del reparto de la riqueza, los efectos de la bonanza petrolera de algún modo impactaban medianamente en positivo esta parte del país. Al contrastar aquellos tiempos con los días que discurren, el saldo es de un alarmante desbalance. Las obras de infraestructura que aún se mantienen en pie, descuidadas y abandonas en el presente, se realizaron en los gobiernos precedentes. Dos zonas industriales se construyeron desde finales de los 60´ hasta comienzo de los 90´, amén de la extensa franja de empresas e industrias ubicadas en toda la franja de costa lacustre extendida entre Cabimas y Bachaquero. Este gobierno no puede mostrar luego de 14 años ni una sola empresa nueva instalada en alguna de las dos zonas industriales. 

Hay que ver lo que esto significa en una región que tiene una población superior a varios estados del país, entre ellos, Sucre, Portuguesa, Mérida y la tierra natal del presidente. En 1.998 el desempleo en la subregión COL se ubicaba en el 11% de la población económicamente activa. Hoy sobrepasa el 25% evidenciado en el lastimoso estado en que se encuentran las empresas sobrevivientes de éste descalabro. El gobierno en lugar de crear empleos en esta zona del Zulia, ha generado más desempleo. Expropiaciones sin sentido y luego la gerencia irresponsable de las empresas expropiadas, que mejor parece el usufructo de un botín de guerra. 

Las dos principales vías de comunicación entre el estado y el resto del país, han sido abandonadas; no se trata de que se haya hecho un paliativo o mantenimiento de menor monta, de modo intermitente, al tiempo que los enredos del centralismo y la burocracia permiten. No, - es asombroso apenas considerarlo - sencillamente, se abandonaron a su suerte y con ella a los cientos de miles de personas que transitamos por ellas. Es el caso de la ampliación de la Lara-Zulia y la avenida Intercomunal. Las plantas de tratamiento de aguas servidas que para un gobierno medianamente responsable han debido ser una prioridad…ninguna funciona de las pocas que construyeron. Tampoco el agua potable, que aún recibimos de los viejos embalses y represas construidas en lejanos años, han recibido la inversión requerida para una población que dentro de poco llegará al millón de personas. 

Cuando se escribe estas cosas uno puede llegar a pensar que los lectores de otras regiones del país, en algún momento de la lectura tal vez se detengan y las dudas le asalten sobre la verdad de éste artículo. Porque, en realidad, no hay nada racional que pueda explicar un proceder gubernamental de éste modo. Si no fuera por el hecho, de que nuestro lector sufre un apagón eléctrico de varias horas en el momento en que ahora lee éste breve relato que obligara su conclusión posteriormente. Pues, podría pensar que no es verdad lo que escribimos. Porque es como una planificación del descalabro y la destrucción la que se ha instalado en Miraflores para hacernos la vida de cuadritos. Es un gobierno de despropósitos que para fortuna de la mayoría de los venezolanos, llega a su fin en pocos días llevándose el segundo record de mayor estancia gubernamental en nuestra historia patria.

jueves, 6 de septiembre de 2012

País de las maravillas

Por: Miguel Angel Latouche

Dicen por allí que la lengua es castigo del cuerpo, que el que mucho habla mucho yerra. Somos un pueblo peculiar, nos encantan los habladores de paja. Esos que hablan y hablan sin parar. ¡Ahhh! son el alma de la fiesta, se saben todos los cuentos y todos los chistes, le ponen sobrenombre a cualquiera sin pensarlo mucho. No les importa el qué dirán, terminan bailando con la más bonita de la fiesta, comiéndose todos los pasapalos, dándole un beso a alguna reina y agarrándole las nalgas a la dueña de la casa. 

Uno de esos carajos que arrima y bocha, que nunca ahorca la cochina. Todos conocemos y hemos sufrido a algún Barbarazo, sí, claro, uno de esos de quienes se dice que acaban con tó. Si uno les pregunta por su canción preferida terminan entonando a buen pulmón, casi siempre con muy buena voz y tratando de imitar al Carrao de Palmarito, aquel estribillo, ¿lo recuerdan?, "a quién no le va a gustar pedir y que le den fiao, dormir en chinchorro ajeno con aire acondicionao". 

Así, vivimos en medio de una irracionalidad social que se condimenta con la lógica de lo Real Maravilloso. La realidad es mucho más sorprendente que la ficción. Es así como vivimos en la ficción de ese País de las Maravillas que Lewis Carroll construyó para su Alicia. En este mundo del absurdo en el cual no pasa nada, en el cual no hay problemas, en el cual todos somos felices. 

Tomamos té con la reina de corazones, perseguimos conejos y hablamos con gatos que se desaparecen a voluntad. Basta con que usted esté de acuerdo con el gobierno para que todo esté bien. Si usted por equivocación se queja pues tenga cuidado, a lo mejor lo empiezan a perseguir las cartas de la baraja. El asunto es sencillo, no se queje, no diga nada, deje de pensar. La felicidad asociada a la obediencia ciega de esta religión civil que se nos impone desde el Panteón de los Nuevos Héroes de la Patria. 

Quizás un acto de prestidigitación nos permitirá abstraernos de algunas de nuestras tragedias cotidianas: Haga usted el intento, querido lector, ponga la mente en blanco, concéntrese, concéntrese. Trate de olvidar, trate de olvidar, trate de olvidar. Asuma la fe ciega. Déjese iluminar por el halo refulgente de quien nos gobierna y ya, pronto se dará cuenta de que todo es mentira. Usted había estado siendo manipulado por unos malvados que intentan confundirlo. La verdad es que el Lago de Valencia no está contaminado ni a punto de desbordarse; el Puente que se acaba de colocar en Cúpira es más arrecho que el de Angostura; acá no asesinan a nadie, ni roban a nadie, ni secuestran a nadie. ¿Vio?, ¿ya se dio cuenta? ¿No siente usted cómo la felicidad empieza a embargarlo? Ya no hace falta discutir los contratos colectivos, ya los sueldos y salarios empiezan a alcanzar, ya cede la inflación.

No apague el televisor durante la cadena, se trata de la Palabra revelada: Los accidentes mortales son un hecho común en cualquier complejo petrolero. Nadie es culpable, esas cosas pasan. Fíjese, para muestra un botón: esos malvados montan una alharaca diciendo que las consideraciones de seguridad industrial obligan a evitar que se construyan viviendas dentro de un radio de kilómetro y medio de distancia de los sitios de producción y procesamiento. ¿Explicación? Pues se trata de vainas del Imperialismo, para evitar beneficios para las clases populares. Siga tratando de olvidar, tratando de olvidar, tratando de olvidar. Hombre, no se queje del culto a la personalidad, disfrútelo, cáleselo. A fin de cuentas vivimos en un país al revés. 

Por ejemplo: El CNE no dice nada sobre las cadenas en el ámbito de la campaña electoral, ni le preocupa la posibilidad de que se utilicen recursos públicos en la misma. La verdad es que andamos todos medio locos. ¿Cómo es que esta semana amanecimos hablando de resultados electorales? ¿No se trataba de un simulacro? ¿Cómo es que hay gente repartiendo cargos públicos? ¿No es un poco prematuro? Si fuésemos lógicos hubiéramos dicho que las maquinas resultaron y que el tiempo de votación es el apropiado y que las captahuellas en efecto no afectan el secreto del voto. Yo, lo confieso, ando un poco confundido. Ponga la mente en blanco, ponga la mente en blanco. . . 

Pero son las vainas que pasan cuando uno vive en un país sin instituciones, que escribe su historia en clave de Realismo Mágico, esperando la llegada de Melquiades y rezando para que no nos salga un Rabo de Cochino. Mientras tanto pues que viva la bagatela y los barbarazos. Los países o se enserian o se joden. Nosotros no somos serios, por lo cual estamos jodidos.