viernes, 23 de noviembre de 2012

16-D: Victoria sospechosa y sin protesta

Por: Agustin Blanco M.

La expresión es muy utilizada entre los militantes de las oposiciones: ¿Cuándo, cómo, en qué terminará esta tragedia? Y se intensifica después del 7-0 porque el colectivo compró el mensaje de que era la última oportunidad de salir por la vía democrático-electoral del golpista presidente (GP) y su régimen. Y al estar frente a los resultados de la victoria gubernamental, los mismos dirigentes que les hicieron creer en el fin del chavismo, les dicen ahora que hay que esperar 6 años más para sacarlo. 

En ese momento, como dice, Teodoro Petkoff (Glob., 18/11/12), el chavismo triunfó pero está en plena declinación, de modo que la oposición ya tiene nueva fecha para ganar: diciembre del 19. Y este es uno de los dirigentes y analistas estrellas de la MUD. Se quiere ocultar de este modo que el 7-0 significa la reconfirmación de la hegemonía que ejercía el chavismo y ratifica al GP como el dueño incondicional de este expaís. Antes del 7-0 ya todos los poderes estaban en sus manos. Pero la "oposición" seguía vendiendo la mercancía de que el voto democrático podía enfrentar y vencer al régimen. Muchas veces se dijo que un fracaso el 7-0 llevaría a establecer definitivamente el comunismo. 

El triunfo entonces era indispensable. Y se aseguró que cualquier evidencia de fraude-trampa, se leería como una autorización para que la "oposición democrática" aplicara las medidas de protesta necesarias para garantizar el respeto a la voluntad popular. De allí surge, nada menos, que la tesis del "Plan B". Y esto significaba que la victoria oficialista debía estar muy bien fundamentada porque de lo contrario no sería convalidada. Pero nada de eso ocurrió y vimos al régimen en pleno reconocimiento de la oposición democrática y el liderazgo que tanta falta le hacía a la revolución. El descontento de la mayor parte de los 6.5 millones de votantes se manifestó. Los dirigentes comenzaron a ser vistos como sospechosos. Y en medio de la protesta, confusión y descrédito de la MUD y del propio excandidato, surgen voces que tratan de salvar la situación.

En este sentido, Antonio Ledezma, al ser nombrado coordinador de la campaña de los candidatos a gobernadores, dice que la victoria del GP fue sospechosa. Es decir, que se aparta del señalamiento que afirma que no hubo fraude y que se perdió porque no se consiguieron los votos. Y cuando le advierten que hablar de fraude en las elecciones del 7-0, puede ser visto como un llamado a la abstención, el dirigente llama a "votar bajo protesta". Y eso significa que viene otra victoria sospechosa y que, a pesar de saberlo, hay que ir a votar aunque en señal de protesta. Y quien se presenta como "otro salvador" sólo logra aumentar las sospechas sobre muchos de sus colegas MUD, cuyo fraccionamiento hoy nadie puede dudar. Y al fraude-trampa, aunque sea por otra vía, le esperan unas cuantas ediciones. Porque una vez que el mapa político-electoral termine de enrojecerse el 16-D, gracias al fraude-trampa permitido, convalidado y legitimado, saldrá a flote una nueva "reingienería del poder" y se procederá a la radicalización del proceso revolucionario. 

Una profundización que apuntará hacia la imposición del socialismo, versión siglo XXI, mediante la puesta en práctica de la acción comunal que servirá como entidad de control político a la cual se le transferirán funciones hoy encomendadas a la Presidencia, Asamblea, Gobernaciones, Alcaldías. Y será ese poder en manos del pueblo el que, en lo sucesivo, procederá a elegir directamente sus conductores. Estaremos entonces en pleno Comunalismo y ya no hará falta el agotado CNE ni las desacreditadas elecciones de la V República. Estas serán públicas y a mano alzada. Y para ello se ha puesto a andar lo que se ha dado en llamar la Constituyente Originaria. Tratan ahora de recoger lo que no les hacía falta en el período de convivencia con la llamada democracia y el capitalismo. 

La radicalización y la imposición del Comunalismo exige el derrumbe de las actuales instituciones para dar paso a las populares y socialistas del siglo XXI. La llamada reingeniería pondría todo el poder en el pueblo y éste sería el único polo decisorio. Por supuesto que en todo esto jugaría la politiquería llamada a utilizar esa fuerza popular en beneficio de los mismos poderes mediático-autoritarios que han prevalecido hasta el presente. El poder del pueblo sería sólo la fachada que viene a sustituir la democrática que tan buenos dividendos pagó en los inicios de la revolución pacífica pero armada. Como puede verse esta tragedia por los momentos no tiene término. Parece más bien estar en sus inicios. La programación para establecer el comunalismo está en plena marcha.

Por ello reiteramos que nos esperan tiempos muy duros porque estamos ahora frente a un proyecto comunal, expresión de una violencia-imposición, ante la cual no se interpone ningún proyecto opositor. Por eso, después de lo que será la victoria sospechosa y sin protesta del 16D, el comunalismo seguirá su marcha a paso de vencedores y pronto puede tener postrada una buena parte del colectivo. ¿Seguiremos apegados a los legitimadores de las oposiciones o seremos capaces de emprender acciones no violentas como las que propone disidencia12.blogspot.com, como una manera de buscar la confrontación con todos los poderes que adelantan la destrucción de este expaís? ¡Qué historia amigos!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

La revolución de los nombres

Por: Alberto Arteaga Sanchez

Una de las características de esta etapa de la vida venezolana ha sido el persistente cambio de nombres promovido desde el poder y -lo más grave- asimilado complacientemente por todos, lo que implica aprobación y justificación consciente o inconsciente. 

Ya hemos incorporado a nuestro lenguaje la expresión "cuarta república" que, al decir de doctos en historia carece de todo sentido; utilizamos la expresión "puntofijismo" como sinónimo de pacto corrupto, cuando se trató de una fórmula democrática para conseguir un acuerdo de gobernabilidad; adoptamos como fecha patria el "caracazo" como sinónimo de gesta popular precursora de nuevos tiempos; e identificamos un golpe de Estado como el del 4F y la destitución de un Presidente utilizando como instrumento político a la justicia como incidencias del acontecer republicano, siendo así que fueron desconocidas, sin más, las exigencias del Estado de Derecho. 

Ahora, siempre en el campo que guarda relación con la justicia, se ha generalizado la expresión "privados de libertad", en lugar de presos; se ha repetido una y otra vez que no hay presos políticos sino "políticos presos"; se señala que hay "peculado de uso" cuando se utilizan, sin más, espacios públicos para fines ajenos a los intereses del Estado y se llama "ventajismo oficial" al evidente abuso del poder en favor de una parcialidad política. 

Y lo más grave, como ha dicho Carlos Raúl Hernández, es que asumimos este nuevo vocabulario con aparente normalidad aceptando ahora que el cerro de Caracas no sea "El Ávila"; dejamos de llamar "negro" a nuestros más queridos amigos; o renegamos del sistema democrático por culpa de "todos los líderes corruptos" que dominaron la escena política. 

Pero, refiriéndome a lo que toca mi materia, quiero insistir en que no es correcto utilizar la expresión privados de la libertad, ya que de la libertad no se puede privar a nadie, a menos que se le dé muerte y a pesar de que en los antros penitenciarios es la propia vida la que se encuentra en riesgo; ni tiene sentido hablar de "políticos presos" para negar la condición de "presos políticos" porque, en definitiva, preso político o perseguido político es todo aquel que lo sea por motivaciones predominantemente políticas y un político preso pareciera indicar que lo está por ser político, como en efecto ha ocurrido entre nosotros; no hay "peculado de uso" por el empleo de un local del Estado con erogaciones de personal, luz y otros gastos, evidente peculado propio por la desviación de fondos para fines ajenos al servicio público; ni podemos hablar de simple "ventajismo" cuando se conmina a funcionarios a votar por un partido o se favorece una opción electoral, ni cuando se invierten fondos públicos en una campaña, hechos constitutivos de delitos de corrupción según la ley de materia. 

En definitiva llamar a las cosas por sus propios nombres es ser fieles a la verdad, resaltar la fuerza de las instituciones y exaltar la importancia de la tradición de un pueblo.

martes, 20 de noviembre de 2012

El reto del movimiento Democrático

Por: Gonzalo Gonzalez

El profesor Demetrio Boesner escribió en su columna del diario El Nacional en relación al desempeño futuro de la oposición democrática recomendando que ella debía: “continuar haciendo lo mismo pero hacerlo mejor”; el Profesor tiene razón, pero solo en parte. Es obvio que el movimiento democrático agrupado en la MUD ha tenido muchos aciertos en su andadura y esa asertividad se ha traducido en una creciente fortaleza tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo de la oposición y por lo tanto ese capital político debe ser conservado y acrecentado, empezando por mantener, fortalecer y ampliar la Unidad como estrategia para confrontar a las fuerzas regresivas que dirigidas por Hugo Chávez tienen secuestrado al Estado. Ahora, perseverar en todo lo hecho y hacerlo mejor no garantiza adquirir la fortaleza suficiente para desplazar al Chavismo del poder, hay que mejorar lo realizado pero es crucial hacer otras cosas también para crear una nueva mayoría político-social y neutralizar el inmenso aparato creado por el régimen para mantenerse en el poder. 

Las causas de la derrota sufrida el 7/0 y la magnitud de la misma no tiene una sola explicación sino varias y complejas razones que es necesario debatir y desentrañar para corregir los errores cometidos, superar las deficiencias pero también y eso es quizás lo mas importante adoptar las políticas necesarias para fortalecer la condición de alternativa de poder de la coalición democrática. Hemos avanzado mucho, mas no lo suficiente en términos de poder y capacidad de presión y es en este punto en donde radica la clave para detener el intento de imponer en Venezuela el modelo Castrista. 

Buena parte del cuerpo social considera positiva la acción del actual gobierno, otro sector que lo votó está insatisfecho. El primero no quiere arriesgar los beneficios reales o supuestos de la gestión y el segundo es víctima de la intimidación y el miedo o ha preferido malo seguro a bueno por conocer. En estos dos segmentos está el posible, granero de respaldo para construir esa nueva mayoría político-social necesaria para cambiar las cosas. 

El Movimiento Democrático y su instrumento la MUD se han comportado básicamente como fuerza electoral en el marco de una sociedad llena de conflictos e insatisfacciones porque sus carencias y problemas no solo continúan estando presentes sino que han aumentado. El país no marcha bien y esto lo comparten sectores que han votado a Chávez, sin embargo la oposición no ha podido o no ha sabido como atraer a sus filas a esos sectores descontentos y eso quizás se deba en gran medida a que las fuerzas democráticas solo combaten al régimen en el campo electoral y han descuidado lo social y lo reivindicativo. 

La MUD tiene que trascender lo meramente electoral e ir al encuentro de los ciudadanos que diariamente entran en conflictos sociales y reivindicativos debido a la incapacidad, ineptitud e inconsecuencia de quienes hoy gobiernan. Debe convertirse el movimiento unitario en portavoz de las reivindicaciones populares, en promotor de las luchas sociales, en acompañante de todos aquellos sectores inconformes. Las circunstancias propias de cada lucha recomendaran el rol a desempeñar, pero lo importante es tener posición y presencia , hacer sentir a quienes protestan que no están solos que cuentan con la solidaridad y el acompañamiento de la oposición. La transversalidad de los problemas del ciudadano común puede facilitar la comunicación con ellos.

Es vital para la creación de una nueva mayoría debilitar el posicionamiento del Chavismo como reivindicador y defensor de los intereses del pueblo, la falsedad de su discurso y su acción de gobierno debe ser desenmascarada y para lograrlo es necesario insertarse en las luchas diarias del ciudadano común, promover la agitación y la desobediencia civil. La calle puede convertirse en un recurso de mucha utilidad si sabe utilizar. 

Hay que estar claros en que las cosas no van a mejorar y los problemas y carencias que aquejan a la población no van a remitir por cuanto seguirán gobernando los mismos, con las mismas ideas y los mismos procedimientos ya fracasados. Por tanto la oposición está ante el reto de liderar y ofrecer una alternativa al previsible fracaso de quienes pretender imponer un Sistema fracasado y contrario a la libertad, la inclusión, el progreso y la justicia para todos.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Nada nuevo bajo el sol

Por: Edinson Martínez
         @emartz1

Todo parece indicar que al cierre de este año tendremos un nuevo record de importaciones en Venezuela, probablemente una cifra superior en más de un 11% a la registrada en 2011. Para el 2012 una cantidad mayor a los 52 mil millones de dólares se habría destinado a cubrir compras en el exterior. La sobrevaluación del bolívar, el estancamiento en la producción de bienes y la política de compras externas del gobierno, sustentada en la extensa variedad de acuerdos comerciales internacionales. Se conjugan para dejarnos una economía que cada año supera con creces los niveles importadores de cada ejercicio fiscal anterior. 

Según las previsiones gubernamentales para el 2012 - Giordani-Merentes-El Juri – la economía nacional crecerá 5% en comparación con el 4.2% del año pasado. Habría que agregar que las importaciones en 2011 crecieron en un 15% como consecuencia de ese crecimiento impulsado principalmente por el petróleo. Para este año, las importaciones de igual modo cerrarán con un crecimiento más que proporcional y un estancamiento de la inversión. Es un crecimiento como alguna vez, en aquellas lejanas clases de economía en la facultad, se nos explicara como un crecimiento sin desarrollo. 

Naturalmente, no puede haber desarrollo con una economía que engulle en importaciones de todo género, lo que produce por vía de la exportación de su único producto de venta al resto del mundo. En la literatura especializada este tipo de economía, se define desde hace mucho tiempo, como economía de puerto, especie de rémora del subdesarrollo, que sí además le agregamos la condición de materia prima que constituye el producto de exportación, la definición no admite ninguna discusión. 

Varios de los países bajo clasificación de tercer mundo, comenzaron a dejar atrás hace algunos años esta condición de economía de puerto, hicieron esfuerzos en reformas y políticas económicas  que permitieron ampliar su base productiva, diversificar su economía y hacer del gasto público una palanca para el crecimiento y desarrollo. No estaría demás citar a título de simple mención los casos de Chile, Colombia y Brasil, caso aparte. Mientras esto sucede, en Venezuela vamos en sentido inverso a las tendencias exitosas, solazándonos en unos indicadores macroeconómicos de ficción. 

Un gobierno cuya prioridad es su agenda política, solo viable con un modelo de crecimiento económico como el que se ensaya, deja poco espacio para la productividad y la diversificación del aparato productivo. Las exportaciones no petroleras, por ejemplo, desde hace mucho tiempo no representan mayor cosa en el menú exportador del país. En 2011 fueron inferiores a las de 1998 y este año no prometen nada distinto. Siendo que justo en estos años ha habido un escenario internacional de aumento de precios que bajo otras circunstancias nos habría favorecido, particularmente en las cotizaciones del hierro, aluminio y acero. Pero, ya todos sabemos, el destino que ha tenido el complejo de empresas básicas de Guayana. 

Nada nuevo bajo el sol en materia económica tendremos al cierre del 2012 y continuará la misma tendencia en los siguientes años mientras haya gobierno con ésta perspectiva y un barril petrolero sobre los 100$

viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Constituyente?

Por: Teodoro Petkoff

En estos días el gobierno puso a circular la idea de una Constituyente. Rápidamente, sin embargo, la especie fue desmentida, entre otros por el propio Elías Jaua. Se aclaró que lo así denominado era, en verdad, el proceso de debate, supuestamente nacional, sobre el plan de gobierno 20132019, que convoca el PSUV, invitando a participar a cuanta institución existe, oposición incluida. Sin embargo, esta súbita aparición pública del término "constituyente", con todas sus connotaciones, no es gratuita ni se puede creer que se trate de un lapsus de quienes así denominaron lo que en el fondo es una discusión partidista, con su piquete electoral. 

Parece, más bien, el primer paso de una operación a mediano plazo que probablemente tiene en mente Chacumbele, que es la de convocar una Constituyente para insistir con el proyecto de reforma constitucional que fue rechazada en 2007. Ese primer paso fue el de poner al país político y a los medios de comunicación a hablar del tema, a "inflarlo". Ya la idea de una Asamblea Constituyente comenzó a flotar sobre el país. 

Desde luego, no se trataría de convocarla para este mismo año, sino el próximo. 

Chacumbele cree que, a partir de su triunfo el 7-0 y estimando una suerte de arrase en las elecciones de gobernadores, debido a la abstención de sus adversarios, esta vez la cosa sí le saldría como quiere. ¿Por qué ese afán? Es comprensible. Chávez necesita darle constitucionalidad a varias de sus jugadas, realizadas al margen de la Carta Magna, como por ejemplo hacer que el Banco Central financie al gobierno, prohibido en el texto constitucional. Pero, en particular, Chávez necesita una Constituyente para darle piso y techo constitucional a la creación del Estado comunal, que es ahora su gran proyecto, el que cree "histórico", el que lo hará pasar a la historia. Como se sabe, en la Constitución vigente, Chávez considera que el gobierno se anotó varios autogoles. Pero tenía que ser así porque para la época Chávez no tenía la menor idea de lo que podía ser una revolución en este país y cuáles las reformas institucionales que debían caracterizarla. 

Por eso el texto que salió de la Constituyente fue una versión ampliada de la Constitución de 1961; el cual, al poco tiempo, el Presidente comenzó a considerar como una camisa de fuerza. Adaptar la de 1999 para reforzar el poder de la Presidencia, o sea, el de él mismo y a lo que ahora Chávez piensa que es el socialismo, requiere su reforma. La idea, derrotada en 2007, quedó pendiente para una ocasión más favorable. Piensa Chávez que podría ser esta, pero para ello requería no sólo de su propia reelección sino acabar o reducir el peso de la oposición en las gobernaciones, de las cuales controla una tercera parte. De modo que si lograra este propósito el 16-D, debido a una abstención crecida de sus adversarios, no sería de extrañar que el 2013 tengamos Constituyente. Ya pasamos por la experiencia de 2005, cuando se entregó de gratis a Chávez el Parlamento, con las nefastas consecuencias que ello tuvo. La abstención, pues, repitiendo el error de 2005, sería una opción suicida.

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Poder eterno?

Por: Carlos Oteyza

Pareciera que el poder, en cualquier época, tiende a modelar el comportamiento de los que permanecen aferrados a él. Podríamos decir que los nubla y les hace perder las perspectivas del futuro, como si el presente se ensanchara groseramente y no hubiera cabida para otra forma de vivir sino ejerciéndolo, disfrutándolo para siempre. 

 De las lecturas hechas sobre cómo se manejó el poder durante la década de los 50 del siglo pasado, cuando la dictadura de Pérez Jiménez, siempre nos dio curiosidad saber si quienes lo ejercían en aquellas circunstancias dictatoriales se hacían preguntas como si podría la dictadura permanecer por décadas o si era posible vivir eternamente sin libertad de prensa; o acaso creían que de verdad el Nuevo Ideal Nacional iba a parir un nuevo venezolano obediente, adicto a los desfiles militares, sin preferencias partidistas. 

Quizás algunos veían su propia permanencia en el poder solamente como una etapa necesaria, como una contribución momentánea porque un sistema de gobierno alternativo se volvería a instalar. ¿Y los que ejercieron la represión asesinando, aplicando torturas y vejaciones a los adversarios políticos, no pensarían nunca que estas violaciones sistemáticas, efectivas en un momento, eran insostenibles en el tiempo? ¿No pensaron ellos en su futuro, en el de sus hijos? ¿Sería que el poder que ostentaban y los avatares por defenderlo no les daban tiempo para hacerse preguntas como "¿y después? ¿Qué será de nosotros cuando esto termine?" ¿Acaso abusar permanentemente no genera dolor, odios y posibles retaliaciones futuras? ¿Había tiempo para hacerse esas preguntas? ¿Se las hicieron? ¿Era pertinente hacérselas? 

En todo caso, lo que sí sabemos, es que el régimen perezjimenista un buen día se acabó. Lo que vivimos hoy no es, por supuesto, el calco del siglo pasado, pero el calibre del actual gobierno ha ido en aumento desde 1998 y una autocracia petrolera se ha ido consolidando. No es la tortura al estilo de la Seguridad Nacional lo que predomina hoy, pero la sumatoria de abusos desde todas las instancias del gobierno nos hace recordar que el comportamiento de los que detentan hoy el poder se parece cada día más a los que en aquella década lo manosearon. 

 Nos da la impresión de que algunos lo ejercen asumiendo que están cumpliendo con una obligación histórica: crear ­como en los años 50­ un nuevo venezolano, por lo tanto todo se vale. Las arbitrariedades de hoy son el costo que habría que pagar para parir el hombre nuevo del mañana. Muchos otros parecen considerar que les llegó el turno de mandar, y que si el ventajismo y los abusos son la norma que el régimen autocrático exige, ¿por qué no plegarse? Mantenerse en el poder exige fidelidad a la causa, y si la causa transgrede y abusa, "razones habrá", considerarán los fieles. 

 Desvincularse de responsabilidades individuales al gobernar repartiendo abusos, considerar que la estadía en el poder puede ser permanente, evitar hacerse preguntas incómodas en pleno goce de la autoridad, responder con arrogancia al desacatar las leyes, no son comportamientos novedosos. Tampoco lo es preguntarse si el poder puede ser eterno.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Amanecerá y veremos

Por: Edinson Martinez

Varios son los aspectos que en materia económica enfrentará el nuevo periodo de gobierno de Hugo Chávez. Comencemos por pasearnos por el tema de la inflación, dolor de cabeza gubernamental desde casi todo el extendido mandado chavista. Venezuela continúa exhibiendo hasta el momento la más alta del continente, no obstante la mengua que en recientes meses ha experimentado, – según cifras oficiales, sobre las cuales, una reserva de juicio tiene absoluta pertinencia – paradójicamente cuando el gasto público ha manifestado su mayor crecimiento. 

Por otra parte, el aspecto del crecimiento económico de modo sostenido y diversificado que nos haga salir del atraso y de la crónica dependencia de la exportación petrolera como fuente casi única de divisas y sostén económico de la nación. Esto configura una de los mayores fracasos de la gestión presente. El petróleo en lugar de haber transformado nuestro aparato productivo por vía de sus ingentes recursos, - reclamo perenne en nuestra historia económica - ha terminado repitiendo el mismo ciclo dependiente y de vulnerabilidad de las décadas precedentes. 

Y, finalmente, el tema de la política cambiaria. Venezuela lleva casi una década de control cambiario; es hasta ahora, el mayor tiempo que en nuestra historia ha durado un control de cambios. También es, probablemente, el único caso en que dicha medida antes que por razones meramente económicas, su permanencia por tan largo periodo, es una consecuencia de la visión política de quienes gobiernan. Ha sido, en efecto, una política de Estado y no una contingencia, cuya pretensión es sostenerla indefinidamente en el tiempo. 

Estos tres aspectos motivarán decisiones en el corto y mediano plazo siempre y cuando el escenario económico mundial se modifique sustancialmente. Hasta el presente la variable que ha dominado todos los escenarios de desempeño económico ha sido la cotización del barril petrolero, tendencia de precios elevados que han permitido el dispendioso gasto público y la discrecionalidad presidencial en su aplicación. Que, además, permiten solapar con mucha facilidad los niveles de eficacia de la gestión pública, dado que su impacto hace lucir los indicadores económicos nacionales y los financieros de la propia PDVSA, como altamente positivos. Si el mundo sigue moviéndose en esa dirección, cosa que parece cierta, el gobierno nacional en su nuevo sexenio mantendrá similares pivotes económicos a los que se ha aferrado en todos estos años. Amanecerá y veremos.

La nave de los locos

Por: Carlos Raul Hernandez

La reacción de parte importante de los grupos democráticos frente a los resultados electorales del 7-O es autodevoradora, un lupus político. En la historia democrática desde 1958 en Venezuela nunca, que se conozca, una derrota concitara tal odio fratricida. Una reacción infantil, en adultos sencillamente insoportable, trastornada, inadmisible, proviene de frauduleros de las capas medias cultas, responsables directas del ascenso de este régimen desde los 90 del siglo pasado. Inmadurez, irresponsabilidad, locura, supina ignorancia hasta de los más rudimentarios resortes de la política, conjugadas con soberbia, llevan a calumniar y cubrir de infundios al liderazgo por algo que le contó "la tía del amigo de un primo", "de buena fuente" una "prueba de traición". 

Por los mismos odios y patológicos motivos que los llevaron a liquidar los partidos y encumbrar la antipolítica, hoy arremeten contra los que a tiempo completo y en desventaja mantienen viva la alternativa mientras ellos disfrutan sus vidas. Nadie está exento de errores en estos años. Por eso es espurio desenterrar cuchillos oxidados para cobrar viejas -o recientes- facturas, y minar dirigentes competidores "esperados en la bajaíta". A eso contribuye el silencio de quienes dirigieron el comando de campaña, su inhibición para dar la cara y seguir siendo dirigentes en la primera prueba seria que les pone el oficio y tal vez la vida a varios de ellos. 

La imprescindible unidad entra en jaque. La explosión de esquizofrenia sacude las calles opositoras. Algunos inventan canalladas que arrojan un manto raído y maloliente sobre quienes condujeron la campaña, más allá de sus errores. Rompieron con la realidad y sumidos en el encono, no les importa mucho dónde conduce su ira, ni que el comunismo pueda avanzar sobre las tumbas de los candidatos a gobernadores que compiten el 16-D, hoy abandonados y frente al terrorismo judicial. Una jefatura de estreno creyó que ganar el poder era relativamente sencillo. Bastaba "el saber", títulos académicos y apartarse de los leprosos. Coser y cantar. Por desgracia no supieron -se meten a brujos sin conocer la yerba- que los triunfos electorales son producto de políticas incluyentes, amplias. 

Chávez ganó las elecciones con una alianza que iba desde Olavarría en la derecha hasta Douglas Bravo en la izquierda, además de sus "hombres nuevos". Hoy mismo se está a punto de regalarle el estado Monagas al gobierno por mero cretinismo. ¿Qué es la locura? En términos generales se trata de un estado temporal o permanente que sumerge los seres humanos en un mundo imaginario y desconectado de lo real-circundante. El enajenado transcurre en las sombras de su subjetividad melancólica, desesperada, furiosa o aterrada, rodeado de lémures que da por existentes y le permiten ignorar las agresiones del entorno. La madre que alisa insistentemente la chaqueta al cadáver de su hijo. 

 Un inquietante autor alsaciano, Sebastian Brandt, publicó en 1494 un también inquietante opúsculo, La Nave de los Locos (o de los cretinos, según la traducción: Stultífera Navis en latín) un escritor maldito, por la sutil aniquilación que realiza del dogmatismo eclesiástico, a pesar de ser teólogo. Produjo una reacción en cadena, lo reeditaron en las ciudades más cultas de la época, y dio origen a apócrifos y segundas partes, como El Quijote. Erasmo se inspiró en él. Tres grandes desgarrados le dedicaron obras plásticas, El Bosco, Durero y Brueghel. El libro se inspira en la leyenda de que durante la Edad Media, para librarse de los dementes, las villas solían acordarse montarlos en barcos sin destino. La nave del libro de Brandt se dirige a Narragonia, o tierra de los necios, una isla desconocida en medio del océano. En verdad no van a ninguna parte, no hay destino final (ni les importa), como lo confiesa uno de los pasajeros. "Nuestro viaje no tiene fin, pues nadie sabe dónde podemos llegar. 

No tenemos descanso ni de día ni de noche y nadie de nosotros presta atención a la sabiduría". En las fiestas de locos se disolvían las jerarquías y ocurrían desahogos colectivos. El objetivo era saciarse, aflorar lo que se tuviera dentro sin importar las consecuencias. Todos hacían y decían lo que les placiera porque al final nada importaba sino drenar las bajas pasiones. Ojalá esta fiesta de locos de la oposición termine ya y algunos se percaten del abismo. "El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo importante es el valor para seguir". Eso lo dijo Winston Churchill. Encajar el golpe y caminar hacia adelante.

lunes, 15 de octubre de 2012

Los resultados del 7/O, causas y consecuencias (I)


Por: Gonzalo González

Formo parte de los millones de venezolanos que creímos posible que la confrontación entre el continuismo y el cambio se decantaría a favor de la segunda opción, estaba consciente de que no era fácil lograrlo pero el empuje la vitalidad y la creciente aceptación de la opción Capriles mostrada en el transcurso de la campaña electoral alimento el optimismo, no se trataba de una quimera sino de una posibilidad real. Hago esta precisión porque ahora emergen opinantes que apostillan diciendo “yo lo sabía desde antes, pero no se podía desanimar a la gente”.

No pretendo en estas reflexiones ser exhaustivo sobre las causas y consecuencias de la victoria del continuismo y mucho menos dorarle la amarga píldora que la derrota significa para millones de compatriotas, incluso para un sector de los votantes de Chávez, sino exponer mi criterio sobre el porqué paso lo que paso y sus funestas consecuencias para el país.

Este no fue un proceso electoral justo, incluso la participación del militar activo Hugo Chávez es inconstitucional y su derecho a la reelección también pero el secuestro del Poder Judicial y del CNE hacía inútil cualquier acción legal en esta materia, la oposición democrática competía no contra un gobierno y su partido sino contra el Petroestado y con todos los Poderes Públicos en contra activamente, empezando por el CNE quién expresamente fue incapaz de garantizar el “ Fair play” y hacer cumplir la legalidad vigente.

La victoria de Chávez de debió a varios factores: Hugo Chávez es un gran político- que no un Estadista-, un líder popular a quién siguen de manera acrítica a pesar de su enormes errores como gobernante y de sus inconsecuencias  un sector muy importante del cuerpo social, quienes parecen no concederle importancia a las formas y modos que garantizan que una democracia funcione como tal, tampoco pareciera importarles el respeto a la legalidad y comparten y celebran el abuso de poder, el culto a la personalidad y los atropellos de diversa índole cometidos por el gobierno en estos catorce años. Pareciera que este sector considera que la Democracia como sistema solo consiste en votar cada tanto tiempo, además creen de verdad estar empoderados cuando  en realidad son sujetos de una manipulación sin precedente en la política venezolana. Chávez es hábil, astuto y sagaz y esas cualidades se potencian cuando se actúa, como él lo hace, sin escrúpulos, cuando convierte la mentira y el cinismo en praxis cotidiana en el manejo de los asuntos públicos, cuando dispone a discreción los inmensos recursos económicos provenientes de los altos precios del petróleo.

Chávez ganó por haber construido una enorme estructura de poder desde los programas sociales asistencialistas, que si bien eran necesarios y en términos generales han beneficiado a una parte significativa de los mas pobres y ha creado y reforzado su imagen de redentor social, no han sido eficaces para abatir significativamente la pobreza y elevar la calidad de vida de los mismos. Las llamadas Misiones han devenido en un perverso mecanismo de control clientelar y eso se demostró en el proceso electoral.

La política del miedo fue otro factor importantísimo en el resultado, buena parte del mensaje del régimen a los venezolanos fue dirigido a estimular el temor en el pueblo sobre todo entre quienes perciben prebendas, ayudas o tienen relaciones laborales o de cualquier tipo con el poderoso Estado. Chávez en sus discursos advertía de que si él no era elegido sobrevendría el caos y la guerra civil. Se sugería sin pudor o recato desde el oficialismo que era posible conocer por quién se votaba, de que el voto no era secreto y que en consecuencia habría represalias si el favorecido no era el Comandante. En este particular la actuación del Arbitro fue deplorable por su manejo ambiguo en el asunto de las captahuellas. Los pronunciamientos ilegales de voceros del alto mando militar en el sentido de que la FAN no reconocería otro resultado que el favorable a Chávez fue otro ingrediente clave en esta operación.  La aparición continua y la actuación de los grupos paramilitares ligados al oficialismo le daban credibilidad al escenario del caos. Mucha gente fue presa del miedo y la intimidación.

El ventajismo fue otra de las cartas utilizada por el régimen para condicionar a su favor el voto. El aparato del Estado fue puesto sin límites al servicio de la candidatura oficialista: los recursos económicos, los recursos materiales, las sedes de los organismos oficiales, los vehículos, los medios de comunicación, a los empleados públicos se les obligaba a hacer proselitismo a favor de Chávez y asistir a sus actos- muchos de esos trabajadores lo hacían voluntariamente por ser adeptos al gobierno, pero muchos lo hicieron en contra de su voluntad. El acarreo final de electores realizado por el chavismo en la tarde del 7 solo era posible en esa magnitud si se contaba con los recursos del Estado.

No desconozco el liderazgo de Chávez y la fuerza popular del chavismo como movimiento político-social, pero el haber tenido que acudir a tal grado de corrupción política, al vale todo para triunfar le resta legitimad democrática a su victoria.

A Henrique Capriles y su equipo hay que reconocerles que hicieron un esfuerzo enorme, algunos lo han catalogado como épico y coincido con esa afirmación, partimos en desventaja y se logro en un momento dado poner al régimen contra las cuerdas pero ese esfuerzo respaldado por la esperanza de millones no fue suficiente a pesar de los avances obtenidos en votos y porcentajes y en la consecución de un líder y en la consolidación de la Unidad Democrática como instrumento. Pero hay que reconocer sin ambages que fuimos derrotados y que este revés puede serlo de carácter estratégico, cosa que depende en buena medida de los resultados de diciembre, competencia en la cual partimos en desventaja por la victoria de Chávez, quién creo ha recuperado su condición de eficaz Portaviones. 

Creo que se cometieron algunos errores que pudieron disminuir nuestras posibilidades de victoria: el manejo del tiempo no fue el adecuado, nos falto mas tiempo de campaña para sembrar con mas consistencia la condición de alternativa al gobierno y ajustar mejor el mensaje y la estructura de campaña y movilización de votantes. Lo conveniente era haber realizado la primarias en diciembre del 2011 y de esta manera disponer de los 10 meses del año 2012 para hacer la campaña electoral. Considero también, al igual que otros, que haber insistido al comienzo de la campaña contra Chávez en el mismo tipo de discurso que hizo ganar e Capriles en las primarias fue un error. Se ha debido elaborar  un discurso mas confrontativo con Chávez, su proyecto y su gestión. No supimos o pudimos contrarrestar la campaña del miedo y aclarar el secreto del voto.

Como dije al comienzo no pretendo ser exhaustivo en el análisis de lo ocurrido sino contribuir al necesario debate. En la segunda parte de estas reflexiones abordare lo referente a las consecuencias del triunfo de Chávez y lo qu considero debe hacer de aquí en adelante el movimiento democrático.

sábado, 13 de octubre de 2012

Todo confuso o más claro que nunca

Por: José Pons

Aparentemente en las actuales circunstancias políticas, raíz de la recientes elecciones presidenciales donde se habla de un país donde más de ocho millones de ciudadanos no les importan los servicios públicos, la inseguridad, la inflación, entre miles de males que padece la Patria. La “gran minoría”, reclamamos los derechos legítimos de una sociedad moderna que exige mejores condiciones de vida y más posibilidades de triunfos; en una Venezuela que recibe el Estado, millonarios recursos del petróleo de todos.

Así, viéndolo desde esta expectativa, logramos entender que la Venezuela de hoy, de todos los colores no desean pernotar en el tiempo sino, seguir en el proceso social viviendo mejor y asegurando a nuestros hijos un futuro cierto y seguro. Por lo demás, las necesidades sociales de equidad, responsabilidad, apoyo, justicia y solidaridad deberán entenderse para todos los ciudadanos de cualquier matiz político, pero son las instancias de gobierno las que deberán dar primero el ejemplo. 

Al estamento político, en una regiones más y otras menos, gobernadores y alcaldes, legisladores y concejales, a la misma MUD o Polo Patriótico, deberán de entender que el mensaje del pueblo, no es más que la esperanza y la certeza de requerir del país que los oiga y los entienda. Lo cual, nos indica que la conexión neurolingüística está fallando en ambas direcciones.

¿Qué hacer entonces?, además de una discusión común, en la evaluación del rol que realizamos y como lo realizamos dentro del deber ser de la política nacional. Venezuela demanda una reingeniería, no solo de una parte sino de todas. La que denominamos democrática tiene que hacer un gran esfuerzo, a pesar que algunos sobreviven jugando a perder elecciones presidenciales. 

Son momentos de excelente reflexión; gobernaciones y alcadías vienen a darle el toque definitivo a un proceso que lo está ganando la “gran minoría”, es de pensar entonces que el esfuerzo es apremiante para esta mitad del país que no obtuvo los votos suficiente y requiere del piso para el futuro cercano a nivel nacional. Pero entonces, ¿cuál es el meollo del asunto, que nos perturba? 

En uno de estos tantos, nos orienta, Nitu Pérez osuna en el Diario el Universal afirmando; “También percibí, como fueron apartados los Adecos, Copeyanos, incluso gente de PJ, candidatos a alcaldes y gobernadores, como candidatos presidenciales y muchos que fuimos radicales defensores de las libertades ciudadanas a los largo de estos años”. Ignorados sectores que fundamentan la vida en sus opiniones y acciones son ignorados y menospreciados. 

A esto le incluimos, el continuismo aberrante, la falta de inclusión, ausencia de respeto a los aliados y a los ciudadanos en general, la falta de transparencia en lo regional y lo local, la complicidad de algunos factores, la falta de de coherencia en la administración de los recursos, la impunidad política en las acciones de nuestros representantes, el afán de riqueza y la falta de respuesta e interés real a verdaderos problemas de las regiones. Este es la base piramidal del problema, lo que nos llevara a abordarlo más temprano que tarde.

Abriendo caminos

Por: Edinson Martínez

Vistos los resultados del siete de octubre, una mayoría de venezolanos decidió a favor de la opción del continuismo gubernamental. El candidato del gobierno, ha debido emplearse a fondo para imponerse electoralmente, llevándose el vergonzoso mérito del uso inescrupuloso e indebido de los recursos públicos, un claro ventajismo e ilegal disposición de los bienes públicos para fines particulares que ha estado presente en todas las campañas electorales. El CNE, también en esta ocasión, fue incapaz de poner límite a dichos abusos. Especialmente en el tema de las cadenas nacionales que en momentos lucían con abierta intención de impedir la cobertura informativa en tiempo real de los eventos electorales de Capriles. Quedará para la historia la reseña de éste proceder, que sin duda, en algún momento de nuestro devenir se citará como uno de los peores momentos de nuestra institucionalidad. 

Pero, en fin, esos son los resultados y no hay más remedio que acatarlos, aun con toda nuestra molestia. El propio candidato Henrique Capriles lo ha expresado con una hidalguía de la que una pequeña porción no le vendría nada mal al candidato del gobierno. Éstos resultados, al mismo tiempo, muestran un avance importantísimo de la propuesta opositora. De 2006 – la penúltima elección presidencial – hasta el siete de octubre, la oposición aumenta su caudal electoral en 2.100.000 votos, mientras el candidato Chávez en 700.000. La oposición creció 43%, en comparación al año 2006 y el Chavismo apenas 10,5% 

El voto opositor creció en todo el país, no hay un solo estado o región donde la fuerza electoral opositora haya disminuido. Sin embargo, el voto chavista, mermó en cinco estados. En Lara, Sucre, Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro. Además de perder las importantes plazas electorales de Mérida y Maracay. 

Perdiendo se puede ganar, dice una vieja conseja, y eso es, precisamente, lo que ha ocurrido éste siete de octubre. Se abre un espacio enorme para el avance y eventual victoria electoral de la propuesta de cambio en lo que aún está pendiente por disputar.  Deja claro que el corto plazo – una vez más – no es la premisa predominante en los procesos políticos. El capital político de una propuesta se incuba por lo general en años de lucha y perseverancia, lleva tiempo madurarse y eso es lo que ahora ocurre. Con frecuencia se aludía en la campaña electoral recién finalizada al pasaje bíblico donde David venció a Goliat. Ciertamente lo venció, en un episodio lo venció. Tendríamos, entonces, que reflexionar sobre el tiempo en que David ha debido invertir para plantearse anímica y materialmente su victoria. David finalmente venció a Goliat, luego de su constancia y de muchas veces plantearse la derrota del contrario. 

Mención aparte hemos querido hacer al esfuerzo de nuestro candidato Henrique Capriles. Una entrega y devoción muy grande con claro entendimiento de la desventaja que significaba competir electoralmente con el estado venezolano, porque Chávez, no era el candidato de un partido; era el candidato del estado venezolano convertido en un gran partido político que no para en mientes para disponer de los recursos públicos. Recorrer el país en más de 300 pueblos y darle aliento a una idea, se dice fácil, pero entraña un desafío enorme. Ciertamente ha sido una epopeya moderna abriendo caminos. Henrique Capriles, además de un buen candidato, es aún mejor persona.

martes, 9 de octubre de 2012

No se acabó el mundo

Por: Teodoro Petkoff

Habría ganado Chávez las elecciones de no contar con ese poderoso instrumento que es el chantaje a los dos millones de empleados públicos, entre los cuales el miedo a perder el trabajo es inmoralmente explotado por el chavismo? Es una pregunta que Chávez y los suyos deberían hacerse. Porque, sin mayor análisis, se puede establecer que la votación del reelecto es mucho más frágil de lo que parece en ese supuesto voto "duro" de siete millones. La capacidad de intimidar del gobierno es enorme. 

Por ejemplo, uno entre muchos, todos los supuestos beneficiarios futuros de viviendas comprometen su voto por temor a quedarse sin el techo ofrecido. 

No vamos a negar que Chávez conserva todavía una conexión significativa con capas extensas de nuestra población, pero ésta viene disminuyendo lenta pero perceptiblemente. 

Con relación a Rosales, Chávez subió su votación sólo en unos 300 mil votos. En cambio, Capriles obtuvo cerca de 2 millones de votos más que Rosales. La votación de Chávez está estancada, la de la oposición va en franco crecimiento. Con relación a Rosales, a quien derrotó con el 67% de la votación, a Capriles lo venció con el 54%. Un bajonazo de 13 puntos porcentuales, que contrasta con los 8 puntos en que incrementó Capriles su porcentaje con respecto al de Rosales. No estamos dorando la píldora sino tratando de evidenciar que hay un país que adversa a Chávez, o está en trance de hacerlo, que es mucho más dinámico y abierto a revisar sus opiniones que aquella parte de la población dominada por el clientelismo y aferrada al líder que dispensa los favores. En ese país dinámico, que crece con la propia población, está el futuro. Veinte años de gobierno de un mismo ciudadano serán el mayor incentivo para este sector, que no habrá conocido más que un solo presidente en su vida. 

Chávez pronunció un discurso conciliador desde el Balcón del Pueblo. Pero picado de culebra se asusta de bejuco. Hemos oído tantas veces a Chávez enunciar los mismos buenos propósitos, para reencontrar al poco tiempo a la misma persona de siempre: agresiva, insultante, descalificadora, incluso en el terreno personal, de cualquier rival que se le atraviese, que cuando lo escuchamos hoy no podemos dejar de sentir un punto de escepticismo. Sin embargo, esta vez hay un panorama que tal vez obligue a una reflexión en Chávez y los suyos. Ganó, pero no aplastó. No puede decir que recibió un mandato para pasar por encima de sus opositores. Apareció un país de masas conscientes que no puede ser desdeñado; que exige un trato justo, democrático y respetuoso para contribuir a la necesaria gobernabilidad que el país exige para poder romper el estancamiento y avanzar. 

En todo caso queremos participar a nuestros lectores que somos los mismos de la semana pasada, y de los últimos trece años, dispuestos a mantener el espíritu de lucha, la crítica sin ambages, la palabra empeñada con ustedes y el país entero.