sábado, 19 de enero de 2013

Les gusta perder


Por: Roberto Hernandez Montoya
¿Y no será que lo que pasa es que a la oposición le gusta perder?
Es una neurosis, porque ya llevan 17 elecciones cometiendo los mismos errores, más algunos añadidos últimamente. La persona neurótica es así: repite obsesivamente conductas negativas, a veces autodestructivas, sin poder dominarse.

Se les dijo, por ejemplo, que no especularan con la enfermedad del presidente Chávez. Lo primero que les dicen y lo primero que hacen. No se controlan. Es molesto para casi todo el mundo que se juguetee con la salud de nadie, sobre todo si se trata del cáncer, como si esa enfermedad brutal atacara sólo a chavistas. Pero a esta dirigencia no le importa, lo que expone a las claras su calidad humana.

Eso sí, hacen demagogia de la más barata; que si Eloísa, que si “suapara”, “empanadas con carne adentro”, confundir Chivacoa con Coquivacoa, etc. No pegan una porque están hechos de mentiras.

Y luego dicen que ganaron, que 3 es más que 20 o que hubo fffRRRaude. Es decir, el Gobierno hizo fffRRRaude en los 20 estados en que ganó, pero se le olvidó hacerlo en los tres en que perdió.

Nicolás Maduro ha caracterizado a la derecha venezolana de pantallera, porque sólo hace campaña por televisión. Y cuando van a los barrios sólo llegan a provocar, a agredir, a disparar, a maltratar periodistas, sobre todo si son mujeres.

Siguen insistiendo en el comunismo, que nunca llega, como la macaurel asesina. El fantasma del comunismo ya no sólo recorre Europa, sino los barrios de Caracas. Te van a quitar los hijos, la carnicería, el abasto, la panadería. Se dirigen sobre todo a la pequeña burguesía siempre asustadiza, pero que no produce votación masiva. Es lo único que les medio resulta, porque todos tenemos por dentro un “burgués pequeñito pequeñito”, como el nombre de una famosa película italiana de Mario Monicelli, Un borghese piccolo piccolo. Pero como el chico que gritaba “¡ahí viene el lobo!”, cada día tienen menos credibilidad. Son ya 14 años repitiendo lo mismo. Es como demasiado, ¿no? Sólo les cree quien ya les quiere creer.

Porque mienten obsesivamente. Que hay más pobreza y precisamente a los pobres les consta su disminución. Que hay más desempleo, y los empleados saben que no es verdad. Que hay una mamazón y lo dicen en centros comerciales abarrotados de consumistas. Observa a Julio Borges, es de los peorcitos.

Alguien ha caracterizado a la oposición de borbónica, porque ni olvida ni aprende. Es neurótica, es maniática, es bipolar. De la euforia pasan a la depresión sin transición, de un solo golpe. Y viceversa. Antes de las elecciones andan como el Dr. Smith de Perdidos en el espacio cuando adquiere un poder: arrogante y despótico. Pero apenas lo pierde, como esta oposición después de cada derrota, se vuelve larva anímica, con estrés postraumático electoral. Después del Referendo Revocatorio de 2004 vi urbanizaciones en que apagaron las luces a las 8 de la noche. El 16 de diciembre recorrí Caracas en la noche: el Este del Este estaba de luto, mientras en los barrios el pueblo celebraba con fuegos artificiales y bailes.

Así, pues, no me cabe duda, objetivamente hablando, de que les gusta perder. Oposición pantallera. Y masoquista.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿Y si Chávez no vuelve?


Por: Alexander Cambero

El régimen avanzó para defenestrar a la Constitución. Para los intereses totalitarios los derechos del hombre y la sociedad terminan siendo verdaderas barreras que buscan  evadir al precio que sea. El líder tiránico va transformando sus anhelos de perpetuidad, cada día van apartándose de la realidad para forjarse un espacio en donde solo él tiene la razón. Las ataduras que esgrimen las leyes comienzan a molestarlo hasta que sus arrebatos, hacen que busque cortarle la yugular a cualquier instrumento jurídico que sirva de freno a sus intereses.

Es innegable que una de las banderas que hizo a Hugo Chávez presidente en 1998 fue instrumentar una Asamblea Nacional Constituyente que serviría de marco embrionario para el surgimiento de una Constitución modélica para el mundo. El país se involucró de manera decisiva en aquel histórico debate que nos hizo coparticipes de la batalla por las ideas. Sin embargo, paulatinamente fueron olvidándose de lo que preconizaron y terminaron relegando los principios democráticos que juraron defender. La Carta Magna que resultó de aquella jornada terminó siendo un obstáculo para sus intereses de perpetuarse en el poder.

Mientras los años transcurrían, el proceso revolucionario fue endureciéndose  hasta asumir su papel como satélite de Cuba. Se fue acercando a aquel modelo hasta asumirlo por completo, esa metamorfosis hizo que los valores democráticos nuestros fueran sustituidos por el recetario comunista que le enseñó Fidel Castro. En Cuba consiguió su estabilidad política y emocional para desafiar al mundo libre. De sus múltiples visitas nació un giro violento hacia el comunismo, fueron adoctrinándolo hasta que le dieron cuerda a su muñeco colorado hablador de babosadas. Se hizo un repetidor constante de las ideas totalitarias hasta que lo convencieron que Venezuela tenía que ser una republica con un patriarca lleno de poderes extraordinarios. Así hicieron de su gobierno una versión mejorada de sus atrocidades. Los recibían como héroe intergaláctico en público, y se reían de sus excentricidades en privado. Siempre con sus generosas contribuciones que ayudaban a mantener aquel gobierno podrido.

Desde allá dirigen a Nicolás Maduro. Este señor está para llenar un formalismo. Todos saben que son los cubanos quienes dan las órdenes y sustraen nuestras divisas, la administración venezolana ha regalado nuestro futuro a semejantes engendros. Su traición hace que nosotros tengamos que amparar al régimen cubano. Estos  jugaron con maestría el ajedrez de la enfermedad presidencial. Con Maduro tienen un hombre incondicional que les resulta mucho mejor negocio, por eso  mantienen en el limbo el verdadero estado del presidente Hugo Chávez. Su grave enfermedad es una piedra de tropiezo muy grande porque obligaría a nuevas elecciones -en caso de un desenlace fatal- sin la certeza de poner ganarlas. Si no puede regresar al poder, ya consiguieron al individuo que asaltó al Estado para los jerarcas cubanos. El propio golpe de Estado inducido desde la isla. El leñazo constitucional dado en nuestra nación es simplemente una directriz cubana. La puesta en escena de una dictadura amortizada por un resultado electoral logrado bajo la premisa de un Estado omnipotente, cruel ventajista frente al universo democrático. Así que si Hugo Chávez no regresa a Miraflores poco les importa, ya tienen su papanatas investido con los colores brillantes del fantoche.

Aquí quieren terminar de someter a casi la mitad de venezolanos que no creen en este proceso. Quieren avanzar hacia un sistema donde, o estamos presos o bajo tierra. Ahora cuando se han quitado la careta decretan la muerte de la Constitución y la irrupción de la barbarie como expresión real de lo que siempre han sido: unos resentidos sociales que jamás creyeron en la democracia. Solo la supieron utilizar ayudados por millones de incautos que creyeron en sus mentiras.

Golpe y usurpación


Por: HÉCTOR PÉREZ MARCANO

El pasado 10 de enero se consumó un Golpe de Estado incruento y una usurpación del poder, lo cual convierte el gobierno que dirigen Diosdado Cabello, Maduro, sus cómplices de la mayoría parlamentaria de la Asamblea Nacional e integrantes del Tribunal Supremo de Justicia, en delincuentes a los que se pueden aplicar las leyes de la República, entre ellas el Código Penal de la República.

Pero no solo han violado la Constitución sino que también han incurrido en delito de lesa patria, pues estas decisiones no solo han sido tomadas en territorio extranjero, sino que además se han adoptado atendiendo a los intereses de la República de Cuba.

Ello configura una situación de dominio y dependencia en la que Cuba actúa como Metrópoli y nuestro país como Colonia. Es decir, hemos retrocedido a los años anteriores a 18ll pues hemos perdido nuestra independencia y soberanía.

Esta triste situación cristalizada el 10 de enero de 2013 es la consecuencia final de una invasión a nuestra patria concertada años atrás entre Fidel Castro y Hugo Chávez Frías.

Desde nuestro sistema electoral hasta las Fuerzas Armadas. Se ha ido tejiendo una maraña de convenios secretos que constituyen tributos similares a los que se pagaban a la Corona española.

Recuérdese que en varias oportunidades dirigentes de ambos países han proclamado que somos "una sola nación".

En una oportunidad el presidente del Sistema Nacional de Comités de Defensa de la Revolución Cubana (CDR) proclamó descaradamente que en Venezuela hay más de 35.000 cederristas. Si a ello agregamos los milicianos cubanos disfrazados de entrenadores deportivos, médicos, etc., no es exagerado afirmar que la fuerza de ocupación que actúa en el SAIME, Registros y Notarías Publicas, ronda la escandalosa cifra de 100.000 invasores.

Esa fuerza de ocupación es coordinada por JOSÉ LAVANDERO GARCÍA desde sus oficinas en Fuerte Tiuna.

Estos tratados y acuerdos coloniales constituyen una sangría para nuestros recursos porque la Metrópoli cubana o no los paga o los "paga" con "servicios".

La MUD y las fuerzas opositoras que la componen, nuestra fuerza laboral, las organizaciones de la sociedad civil no pueden seguir actuando como si en el país hubiera una normalidad democrática.

Hay que actuar desde el ángulo de que estamos ante un gobierno de facto, que Maduro y Cía son unos usurpadores.

Ante un gobierno de facto la misma Constitución Nacional establece y legitima las acciones a realizar para restituir la vigencia de la Constitución, entre ellas la de la Desobediencia Civil.

Luego hay que realizar el trabajo político de movilización para crear la conciencia necesaria para que la sociedad derrote a los usurpadores apelando a la Constitución Nacional.

¿Casi chavista?


Por: GISELA KOZAK

Avisada por mis estudiantes de los inconvenientes para llegar a clase, me senté a ver la cadena en la que el pueblo rojo, que para efectos revolucionarios es el pueblo venezolano, se juramentó en la toma de posesión de la Presidencia de la República, curiosa ceremonia hecha en ausencia del Camarada Padre Presidente Comandante Líder de carne y hueso. Soy Chávez, somos Chávez, el espíritu revolucionario encarna en el pueblo en nombre del Padre y por la intercesión del hijo, Nicolás Maduro. Las tres divinas personas son una y todos son Dios y Chávez.

Abatida la conseja sifrina de la fealdad roja, Winston Vallenilla, de lo más exRCTV, e Ivian Sarcos, Miss Mundo 2012, en tarima, junto a la incalificable pareja de Nicaragua, Evo Morales, José Mujica el Breve (como dijo una poeta), y otros gobernantes y funcionarios del continente. Un acto de alcance internacional, con el viceministro cubano al que se le iban los gallos hablando de democracia (por qué será), y demás invitados diciendo que ellos eran Chávez.

Se abre el acto con una grabación del Himno Nacional cantada por el propio Camaradapadrecomandante; siguieron representantes de la canción necesaria ­incapaces de una renovación del género, émulos de Simón Díaz y Alí Primera sin su talento, meros voceros de letras ramplonas rebosantes de amor al líder y a la revolución.

En este "remake" de los años sesenta cuyo rojo esplendor se recortaba en medio de la belleza del cielo, todo parecía calculado: intervenciones, presencia de Nicolás y Diosdado y de representantes principales de los poderes públicos en muestra de inquebrantable unidad, los presentadores, los aviones de guerra sobrevolando la ciudad, la música, las consignas voceadas por miles cuyas caras expresaban satisfacción y alegría cuando eran enfocadas por las cámaras.

Sentí una sensación de congoja: yo que fui comunista a destiempo en los ochenta, leí a Marx, soy feminista y he sido activista por los derechos LGBT, estoy en el bando que perdió y mis líderes declaran por separado y cosas distintas. "Derrota", el poema de Rafael Cadenas, resonaba en mi cabeza.

Mis causas no interesan ni siquiera nominalmente como en el chavismo y, para colmo, todavía hay quien cree que el chavismo sin Chávez es una arepa sin carne y no una identidad política, cultural y social, tanto que el discurso social de los candidatos opositores se le asimila. Qué delicia sería sentirse parte de los dueños de la verdad, parte de un solo cuerpo orientado hacia un mismo fin, reivindicada, plena y segura.

Pero no puedo: no resisto la tiranía de la mayoría, esa tiranía en la que valen los votos y no las leyes, la fuerza y no los principios, la lealtad y no el conocimiento, los dogmas y no la fuerza de los hechos que deja en claro la ineficacia y autoritarismo rojos. Estoy acostumbrada a ser minoría de toda la vida y a reivindicar los fueros de la libertad individual: como individuo, siempre despierta, así a veces la lucidez sea dura.

Realmente no escarmientan


Por: José Pons 

Además de tener tantos plomos como se pueda en sus alas, la derrota del pasado proceso electoral no ha logrado impactar en las acciones y políticas de algunas organizaciones, impulsadas por los renovadores de otrora y hoy por hoy, consumados sectarios de las pocas parcelas de poder que les quedan en el Zulia y el país. Es realmente no comprender lo que pasa con la dirigencia propia y los aliados que hastiados de estos, ven en el oficialismo “mejores vecinos”.

En este nuevo escenario, donde todas las variables afectan las posibilidades de triunfo, estos pretenden no entenderse con los aliados y establecer una estrategia de triunfo, que partan de “Rostro Nuevos, con Mensajes y Firmeza” en los preceptos democráticos. Hablar en esta crisis política con perfume de mezquindad, sectarismo y limitados a los mismos discursos, es afirmar que no hay nada que ofrecerle al electorado, sino, un discurso de libertad hueco y sin sentido.

Al pasearnos por las diferentes instancias, se encuentran desavenencias basadas en, “ser el mejor, no”, sino, en seguir en lo mismo que el país en sus diferentes electores han demostrado con su voto el rechazo absoluto tanto en sus pensamientos, afectos como en la conducta que impulsa, sea la abstención o el voto castigo. La unidad basada en estrategia y no en curules partidistas, se decide como la acción inteligente de una empresa que busque lo mejor para todos. (Es como ver que el barco se hunde y no hacer nada para solucionarlo)

El país ha hablado, absolutamente convencido estamos de ello, reconociendo en todo la postura parcializada del Estado Venezolano en sus Instituciones a favor de PSUV. Con todo ello, logramos percibir que los cogollos no dan su brazo a torcer; vemos en espectáculos propios situaciones que crean un repudio y a veces asco de tenerlo que vivir. No, realmente no escarmientan, dándole palos a esa piñata que se hace más pequeña y difícil de conseguir pretenden determinar quiénes y no, podrán optar por la representación popular.

El chantaje del carguito o  del sueldito, se les acabo; la practica maligna del pago de los activistas, hoy coordinadores, ya no se puede, porque dinero no hay. Que les queda, nos preguntamos con dejos de tristeza, luego de tan ruin práctica antipolítica; nada en lo absoluto, ni credibilidad, y menos proyecto de país. Los municipios habidos de un mensaje proactivo, suman sus desesperanzas en lo mismo de siempre. Es grave, sórdido y preocupante, haber llegado a esto por las actitudes y la soberbia del poder efímero.

Venezuela está reaccionando, de una forma u otra, tocaremos fondo. Donde la esperanza estará basada en levantar vuelo nuevamente como el Pájaro Fénix, bajo premisas y personajes atados a proyectos de carácter nacional y donde la democracia nueva sea diferente a esta democracia a ultranza de hoy, donde el liderazgo sea medida por la capacidad intelectual, honradez y de real concurrencia política. (R. Betancourt 1.964)

miércoles, 9 de enero de 2013

La demolición de la constitucionalidad

Por: Fernando Rodriguez

La interpretación "continuista" de la juramentación presidencial del próximo jueves hecha por la macolla pesuvista no solo es una violación de la Constitución, asunto más bien rutinario para la pobre desde su más temprana edad, por algo llamada la bicha, sino un grave daño a la nación sin otros motivos que bastardos intereses de poder. Una situación tal que pone en cuestión nacional e internacionalmente la legitimidad del mismo gobierno que se quiere constituir. 

A estas alturas pareciera que no vale la pena señalar los exabruptos de la desalmada lectura constitucional que va a imponerse, ya muy competentes juristas lo han hecho y la MUD ha sido categórica y elocuente en el rechazo de ésta. El mandato explícito del artículo 231 es interpretado como un formalismo vacuo e innecesario, es decir, como un desfile en Los Próceres o un aquelarre del culto bolivariano. 

Una disposición complementaria del mismo 231 destinada a darle alternativas a un eventual impasse entre el Electo y la Asamblea es leída como un cheque en blanco para postergar sine die la juramentación. Además, dicen, el artículo habla de electos y no de reelectos (Chávez) como si éstos no fueran igualmente electos, un subgénero simplemente. Total, que ni tema habría para la Asamblea ya que no hay cambio de período, y se puede dedicar el tan esperado día a otras labores más festivas, tales como una concentración en Miraflores y un concierto en el Teresa Carreño, con la visita de Pepe Mujica, genio y figura, que vendrá a un no-acto. 

A nosotros nos interesa saber las razones de haber montado este esperpento, que introduce un dramático conflicto interno y pondrá en cuestión nuestra legitimidad política en el exterior. La solución asomada por la oposición mantenía al presidente Chávez, se acogía a la ausencia temporal y le daba tiempo al tiempo. Nada amenazante, pues. 

Pero quedaba Cabello en la Presidencia y por tiempo impreciso, lo cual le quitaría jerarquía y protagonismo al sucesor designado y como se sabe Cabello se las trae. 

Y, sobre todo, se blasfemaba contra el Único que ha sido, es y será el Presidente con todas las de la ley y su presencia, por etérea que sea, sigue siendo el manto protector y el unificador último, necesario en este dificultoso trance. Al respecto recuérdese solamente la airada respuesta gubernamental al anodino hecho de que Globovisión osó tildar a Maduro de Presidente encargado cuando aquí el único Presidente es Chávez, corazón de Venezuela. 

Ahora bien, lo que realmente importa es que el país, para solucionar esos conflictos sucesoriales, se verá sometido a un período de inestabilidad, parálisis, acefalía, conflictividad, angustia. Tanto más grave en un momento en que la crisis económica que pintan los más lúcidos economistas ya está aquí, feroz e inaplazable, la cual requeriría al menos un clima de sosiego y mínimos acuerdos para paliar en lo posible sus destrozos económicos y sociales. 

Nosotros pensamos que lo procedente e importante es la Junta Médica que debería nombrar el Tribunal Supremo para saber realmente de las posibilidades de Chávez de retomar el cargo, lo cual permitiría hacer las cosas como se debe. Demasiados indicios hay que lo ameritan, aun si nos limitamos a los partes oficiales. Pero ya sabemos de la idea de justicia de la señora Morales y su tropa, por cierto depurada inconstitucionalmente de algunos magistrados incómodos para enfrentar estas circunstancias. Ambas cosas arman un rompecabezas, confeccionado en el "pacto de La Habana", que termina pareciéndose mucho a una devastación esencial de nuestro Estado de Derecho de consecuencias imprevisibles.

lunes, 7 de enero de 2013

Los verdaderos responsables

Por: Cesar Tinoco

El pasado 24/diciembre hacia las 5 de la tarde, el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, leyó un comunicado en cadena nacional donde anunció que el presidente Hugo Chávez experimentaba "una ligera mejoría" y continuaba "cumpliendo con rigurosidad el reposo absoluto ordenado por equipo médico tratante". Tal comunicado fue transmitido por instrucción del vicepresidente Nicolás Maduro. 

Un poco más tarde, el mismo 24/diciembre, pero pasadas las 11 pm, Nicolás Maduro, a través de un contacto telefónico con VTV, afirmaba que: "Recibí una llamada del Comandante Hugo Chávez desde La Habana. Estaba caminando, haciendo ejercicio". Fíjese el lector la incoherencia entre el contenido de los dos mensajes que tienen entre sí una diferencia de 6 horas: reposo absoluto versus caminata de ejercicio. Les cuento que hay más coherencia en las palabras de Nelson Merentes cuando habla sobre economía. 

Posteriormente, 7 días más tarde, en cadena de radio y televisión desde La Habana, Cuba, el 31/diciembre, Nicolás Maduro dice, palabras más palabras menos, que: "El estado de salud del presidente de la República, Hugo Chávez continúa siendo delicado, debido a nuevas complicaciones respiratorias presentadas". Evalúe el lector: "continúa siendo delicado" versus "caminando, haciendo ejercicios".

Al día siguiente, el 01/enero en la noche, casi al final de la entrevista a Nicolás Maduro por parte de Telesur, éste se refirió a uno de los dos encuentros que mantuvo con Chávez en La Habana y expresó: "Lo saludé con la mano izquierda, me apretó con una fuerza gigantesca". A pesar de la oportunidad de oro que se le presentó ante el país, Nicolás Maduro no suministró expresamente información alguna de valor sobre la situación de salud del paciente. Sin embargo, sí dijo algo sin querer queriendo. Veamos. 

¿En que términos, absolutos y relativos, uno evalúa la fuerza de un paciente convaleciente como "gigantesca"? Pues una interpretación libre nos indica que eso sucede cuando uno en función de la visión que está teniendo del paciente experimenta la sensación de una fuerza no acorde con la visión obtenida. De allí la apreciación subjetiva de "gigantesca". Evidentemente, dado el cuadro que Nicolás Maduro está observando, pues no esperaba que el presidente Chávez tuviera fuerza física. Les dejo a ustedes lectores, el imaginar una situación en una sala de cuidados intensivos en donde no esperamos que el paciente al que visitamos nos responda siquiera con fuerza física al saludarlo. 

Finalmente, la noche del 02/enero, Jorge Arreaza, ministro de Ciencia y Tecnología y yerno de Chávez, escribió en su cuenta de Twitter: "El equipo médico nos explica que la condición del presidente Chávez sigue siendo estable dentro de su cuadro delicado". En otras palabras y nuevamente con una interpretación libre: cualquiera sea el cuadro clínico descrito a través del calificativo de "delicado", el cuadro (y el paciente) sigue igual, es decir, está estacionario, o lo que es lo mismo: no empeora pero tampoco mejora. 

Por supuesto, he realizado dos interpretaciones libres de una información suministrada por voceros oficiales y cualquier lector pudiera haber realizado interpretaciones diferentes. Y ése es precisamente el punto: de los párrafos anteriores el lector ponderado concluirá que la información suministrada por los voceros oficiales no solamente ha sido nula, es decir sin contenido informativo útil alguno, sino ambigua que paradójicamente, es peor. Y es que la ambigüedad es una de las dos variables más importantes que contribuyen a la propagación de rumores, de cualquier clase de rumores. La otra es la importancia que el tema tiene para todos los venezolanos. No olvide el lector la ley básica del rumor (Knapp-Allport-Postman): Intensidad del rumor = Ambigüedad x Importancia. De modo que es el propio oficialismo, en las figuras mencionadas, el responsable de la propagación de rumores intensos sobre el estado de salud del presidente Chávez cuando informa ambiguamente sobre un asunto de suma importancia e interés nacional. Esto lo escribo y envío el día jueves 03/enero, en horas tempranas de la mañana, con la información oficial publicada hasta ese momento.

País de locos

Por: Carolina Jaimes Branger

"Y muchos fingen demencia... y miran a otro lado...". (Eugenio G. Martínez @puzkas en Twitter, 3/1/13) 

Durante trece años escribí mi primer artículo del año con la lista de las cosas buenas que quería tener y mantener en el año nuevo. Pero la situación del país me obliga a hacer unos breves comentarios que no son precisamente sobre esas cosas buenas. Nos hemos convertido en un país esquizofrénico. Aquí pasa de todo y nosotros impertérritos.

La enfermedad y gravedad del presidente -algo que en cualquier país medianamente cuerdo fuera un asunto del dominio público- ha sido una fuente de rumores, desinformaciones y verdades a media. Tenemos que conformarnos con un ministro de Información que no informa y con cantinfladas como las del yerno-ministro, "está estable dentro de su estado delicado". 

Más allá de eso, la cotidianidad es una locura. Diosdado Cabello, el "des-elegido", viaja por primera vez a Cuba desde que Chávez se alzó con la presidencia ¿por qué ahora y no antes?... ésta es ya la cuarta operación de Chávez y quien antes no había ido ahora va "todos los días". Si el presidente está tan mal, deberíamos saberlo, ¿no?... No. No tenemos derecho sino a tener la información que el gobierno quiere. 

Por otra parte preocupan las reiterativas declaraciones de unidad y cohesión entre el vicepresidente y el presidente de la AN por aquello de "dime sobre qué alardeas y te diré de qué careces". A tres días de la toma de posesión no sabemos a qué atenernos... Supongo que, como siempre, violarán la Constitución y los magistrados del Tribunal Supremo -ahora sin nadie que se oponga (como la valiente magistrada Blanca Rosa Mármol), aplaudirán y corearán el "uh, ah" y dirán que aquí puede mandar desde un dictador cubano hasta alguien en estado de coma. 

Pero las locuras no son solo del gobierno. Me sorprendió la propuesta de Antonio Ledezma de ir a La Habana para constatar sobre la salud presidencial. Primero, dudo que lo dejen bajarse del avión. Y segundo, pienso que debemos rechazar que los asuntos venezolanos, empezando por la hospitalización de Chávez- sigan resolviéndose en Cuba. La demencia mayor es que es hasta posible que Chávez se aparezca el 10 a tomar posesión. Ahí sí que caeríamos todos por inocentes. Y ratificaríamos que somos un país de locos.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Reflexiones sobre el 16D

Por: Edinson Martínez
           @emart1 


Tal como escribí en días posteriores al 16D, prometí algunas reflexiones sobre los resultados electorales regionales recientes. Comencemos por señalar que esos saldos electorales de la oposición, no significaron ningún asombro para este servidor. No ha habido caso en Venezuela en que a reciente fecha de celebrado un comicio presidencial, los subsiguientes muestren una tendencia diferente. Quien gana una elección presidencial – el proceso de mayor expectativa y convocatoria de sufragantes en el país – se lleva sin duda alguna la mayoría, que suele ser aplastante, de los cargos a disputarse ulteriormente. De modo que era absolutamente ilusorio imaginarse un resultado distinto. Algunos llegaron a pensar que por tratarse de dinámicas electorales diferentes, de un peso importante de los liderazgos regionales, las cosas pintarían de mejor manera. Vana esperanza. En casos en que la distancia temporal es tan corta, el ventajismo de una dimensión tan bárbara y la polarización política sobre temas nacionales tan marcada; el carisma personal, la gestión gubernamental local y demás aspectos regionales, ocupan un lugar subalterno en la definición del voto. Solo casos excepcionales, – porque en todos los campos de la vida suele haberlos – como en efecto sucedió en Miranda, Lara y Amazonas son capaces de romper la tendencia general. Y, obviamente, mal cálculo haríamos sí pensáramos que los resultados opositores habrían de ser favorables a partir de las excepciones. 

Ahora bien, se ha señalado con mucha insistencia que la abstención es la causa de los pobres logros electorales. En consecuencia, se concluye, que de haber votado más personas otro gallo cantaría. Vana esperanza, una vez más. El 7O tuvimos record de asistencia electoral, no obstante, los resultados dieron ganador a Hugo Chávez. Qué nos hace pensar que si más venezolanos hubiesen votado el 16D lo habrían hecho por la oposición y no por el chavismo, como dos meses atrás lo hicieron. Desde luego, es mucho más fácil culpar a los que no votaron de nuestra desgracia electoral.

Estos resultados obviamente que son desfavorables, sin embargo, no son el fin del mundo. Ni siquiera en el Zulia, donde era bien difícil obtener la victoria al tomamos en cuenta los aspectos siguientes:

1.- Los resultados del 7O fueron negativos globalmente para la oposición, solo en dos municipios (Maracaibo y Lagunillas) pudo ganarse. De partida para el 16D Pablo Pérez tenía en el Zulia una desventaja por sobre los 120 mil votos. 

2.- Desde hace dos años Francisco Arias Cárdenas, venía ejerciendo una gobernación paralela, en menoscabo y descredito del gobierno legitimo del Zulia. En las sombras y a ojos vista de toda la región, manejaba recursos del gobierno nacional, anunciaba e inauguraba obras y administraba el clientelismo político, donde PDVSA, Corpozulia, Pequiven y diversos organismos nacionales, jugaban un papel decisivo. Es el ventajismo gubernamental en combinación con una falta de institucionalidad, las que se conjugaron para servir de plataforma al candidato del gobierno. Esto es bien delicado, porque es la primera vez que un particular sin condición gubernamental alguna, sin titularidad oficial que lo ampare, ejerce funciones públicas en claro provecho de su aspiración electoral. Algo verdaderamente insólito. Sin embargo, nunca denunciado ni señalado por el gobernador en ejercicio y tampoco en su condición de candidato. 

3.- Un gobierno regional con pocos logros que mostrar de su propia autoría. Todos – por lo menos los de mayor divulgación pública - los programas, acciones de gobierno y obras, son una extensión de las que en su momento Manuel Rosales emprendió. Nada nuevo bajo el sol, significó su gestión. En su oportunidad fueron importantes e innovadoras iniciativas, pero luego de un tiempo, como es natural, dejaron de serlo. De modo que es razonable pensar en una fatiga de los electores zulianos. El gobierno de Pablo Pérez fue de una monotonía pasmosa. Ni siquiera en temas tan emblemáticos para los zulianos pudo generar interés. No hay razón, por ejemplo, para que nunca haya impulsado una persistente, resonante y organizada campaña para reclamar al gobierno nacional el cumplimiento de sus promesas para: a) Construir el segundo puente sobre el lago b) Culminar la ejecución de la Autopista de Occidente c) Construir las plantas de tratamiento de aguas de servidas que ayudarían a descontaminar el lago e) Construir el puerto de aguas profundas. Estas son solo algunas de varias importantes y sentidas promesas hecha a la región por Hugo Chávez que nunca fueron reclamadas a viva y resonante voz por el gobierno regional. 

4.- En política no hay enemigo pequeño, dice la vieja conseja. La oposición subestimó la candidatura de Arias Cárdenas por el cuento aquel de la gallina y demás argumentaciones poco estratégicas. El ganador, es un hombre de experiencia política, hábil y astuto en estas lides. No era, evidentemente, suficiente el lema de campaña: “Pal Zulia… Pablo” 

5.- Un partido – UNT – que apostó principalmente a su hegemonía electoral en la región y descuidó a varios aliados, a quienes menosprecio por su dimensión, cuando hubo casos en que la diferencia para ganar la curul en el parlamento regional fue de apenas un centenar de votos. A ello debe agregarse las luchas intestinas que al final de la jornada siempre pasan la factura. 

El próximo año habrá elecciones locales, los números son harto conocidos, que los resultados sean mejores depende de varios correctivos, entre ellos, la revisión de los candidatos seleccionados por consenso y en primarias de acuerdo con una composición política que ya no existe. Siempre se dijo que era extemporáneo escoger esos abanderados junto al candidato presidencial y gobernadores. Ahora cobra mayor vigencia esa aseveración, la política se mueve y en nuestro país, cada día nos trae en este campo una buena gama de novedades que con mucho atino deben valorarse. 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Un gobierno para la gente


Edinson Martínez
@emartz1


Dentro de pocos días habrá culminado el 2012, un año que registra dos convocatorias de los venezolanos a procesos electorales. Del primero de ellos conocemos sus resultados. Del segundo, al momento de escribir esta cuartilla, estamos muy cerca de la fecha pautada para conocerlos. En este caso se trata de comicios regionales, las cuales tienen una dinámica electoral diferente a la de una elección presidencial. Sí algún sentido común conservan los electores, esta consulta popular debería servir para favorecer a quienes desde la opción de la continuidad hicieron un buen trabajo o en caso contrario para atreverse con otras alternativas. Para eso es una elección, no debería tener que ver con la lealtad o deslealtad a quien ya ha resultado vencedor en una contienda presidencial. 

Sin embargo, es necesario destacar que en nuestro país desde hace mucho tiempo, cualquier consulta electoral termina siendo un duelo entre gobierno y quienes se le oponen. De ello no se salvan consejos comunales, sindicatos, gremios y todo tipo de organizaciones sociales donde se agrupan personas para determinadas finalidades. Vivimos en una sociedad, ya se ha dicho, polarizada hasta los tuétanos. Las consideraciones ajenas a esta circunstancia, incluyendo las probables terceras vías, tienen muy poca posibilidad en estos momentos de ser tomados en cuenta por los electores. 

Y es una verdadera lástima para el país, porque en escenarios polarizados - también se ha dicho - mucho talento y capacidades de todo género, quedan atrapadas entre ambos extremos, sin que la nación pueda servirse de ellos. No es ni por cerca el caso del pasado cuartorepublicano, tiempos en los cuales los electores oscilaban de un color político a otro y en medio de los protagonistas de entonces, otras referencias políticas pudieron obtener éxitos electorales de mucha importancia, donde además, iniciativas políticas de minorías cristalizaron en resultados concretos de gran valor para la nación. En estos tiempos eso es sencillamente impensable. 

Pero además, las consecuencias de una polarización como la vigente termina por extenderse a diferentes campos de la vida. Es la calificación que solemos observar cuando un artista, intelectual o deportista destacado expresa su adhesión a alguno de los actores políticos. De inmediato recibe el reconocimiento o descalificación de una de las partes. No es que los venezolanos hayamos sido un dechado de virtudes y respeto por quienes piensen diferente. Pero en nuestra conciencia colectiva siempre hubo consideración por figuras nacionales que llegaron a convertirse en referencias notables para los venezolanos. Para estos días, también eso, parece poco probable y la verdad es muy lamentable. 

Quiera la ocasión que para el proceso electoral que dentro de pocos días se efectuará, el país expresado en cada una de sus regiones, pueda levantar su mirada más allá de la polarización y darle a cada quien los votos que merece. Que resulte ganador quien por sus méritos, mezcla de dedicación, capacidad, tolerancia y honestidad, pueda garantizar el mejor gobierno para la gente.

lunes, 26 de noviembre de 2012

(Para UN) DEBATE NECESARIO

Por: Pompeyo Marquez

Amigos y compañeros plantean la necesidad de debatir, discutir las nuevas realidades y los cambios que necesariamente se deben operar en la política de la disidencia para detener y derrotar al monstruo del totalitarismo que amenaza a Venezuela, que quiere dar pasos apresurados a partir de una lectura equivocada de los resultados de las elecciones del 7-0. Como en toda justa electoral hay quien gana y quien pierde. Pero hay que calibrar cómo se gana y cómo perdió el contrario. Lo real es que de esas elecciones brota una realidad que tendremos que debatir, como decíamos antes, con cabeza fría y corazón ardiente. Y ella es que Venezuela es un país dividido en dos mitades, y una mitad no le puede imponer, a menos que quiera intensificar la crisis política mediante la violencia, un cambio de régimen a la otra mitad. 

Eso es lo que quiere hacer la autocracia al aspirar implantar un poder comunal contrario a la Constitución Nacional. Sería un cambio de la estructura política-territorial de la República establecida en la Carta Magna. Sería la eliminación de la descentralización, del voto directo universal y secreto, el mandato constitucional que la soberanía reside en el pueblo que la ejerce a través del sufragio libre; la virtual eliminación de gobernaciones y alcaldías. En fin, modificar sustancialmente el modo de vida con amenazas directas a la propiedad, como se puede observar en el llamado “plan de gobierno” del autócrata 2013-2019. 

El debate sobre el reexamen del país y las estrategias a seguir durante este período está planteado, pero el debate del momento, el que forma parte de estas elecciones de gobernadores es éste de la amenaza del poder comunal, distinto a los Consejos Comunales, forma de organización de las comunidades, colaboradoras de las alcaldías especialmente. Hay que enfrentar con razones este engendro fracasado en distintos países –fuimos testigos del desastre de las comunas chinas que dieron paso a la “revolución cultural” después del “salto adelante”–. Hoy los chinos vuelven al sistema de municipios. Hay que enfrentar a los que llevan al país al desastre, al caos, como se puede demostrar políticamente en el curso del debate. 

Los otros temas los dejamos para después de diciembre. Tenemos una autocracia militarista, nada es eterno, ni homogéneo. Saber unir todo cuanto se pueda unir contra este régimen y conquistar el funcionamiento democrático del país, la libertad y la justicia social son tareas que estarán presentes en la lucha de estos días por conservar y desarrollar los espacios que tenemos conquistados con esfuerzos y sacrificios. ¡A votar el 16 de diciembre!

viernes, 23 de noviembre de 2012

La abstención: una ruta hacia el naufragio

Por: Argelia Rios

Tras su triunfo en las presidenciales, el oficialismo busca ahora cerrar el círculo con una victoria aplastante sobre sus adversarios en las regionales de diciembre. En el plan de vuelo de la nomenclatura no cuenta solamente el número de las gobernaciones que se puedan obtener: como en las parlamentarias de 2010, el número de votos representa un dato esencial, que definirá la correlación de fuerzas políticas en Venezuela y, como es lógico, el apresto con que cada una de ellas asistirá a las batallas que Chávez anunciará el 10 de enero, cuando comience el nuevo sexenio. A los escépticos y pesimistas no les faltan razones para dudar de la suficiencia de la estrategia electoral de la MUD, pero -al menos por ahora- sólo cabe desafiar al poder participando masivamente, para dejarle en claro que nadie está dispuesto a colaborar con el propósito de impedir que "el proceso" logre instalar una atmósfera de acatamiento, obediencia y rendición general. Si el electorado de la MUD no asiste a las urnas, la oposición se arriesga a que su votación experimente una involución de consecuencias muy serias en los desarrollos futuros de la política. 

Un retroceso, producto de la desilusión, la ignorancia o la irresponsabilidad, minaría severamente la capacidad de resistencia de los venezolanos, que necesitamos acopiar ánimo y determinación para encarar los seis años que, en teoría, tenemos por delante. La docilidad que el Gobierno busca tiene su germen precisamente en la abstención y desmovilización de quienes, desencantados por los resultados del 7-O, son presas fáciles de las maniobras del aparato de propaganda del régimen, que nunca ha dejado de trabajar para fabricar un clima de resignación y de inexorabilidad revolucionaria. Es verdad que la oposición requiere revisar su agenda política para optimizar su desempeño en una lucha que trascienda de lo estrictamente electoral: sin embargo, también es verdad que el voto constituye un eje fundamental de su hoja de ruta, sea cual sea la característica que ella adquiera tras su necesaria evaluación.

La revolución -que internamente reconoce los avances de sus contrarios- busca precisamente reventar la estrategia incrementalista adoptada por la MUD en el 2006, para dejar sin política al país no chavista, que -náufrago y sin brújula-, se resignaría finalmente a los designios del comandante y su "proceso". De este modo, quedaría pavimentada la autopista que conduce hacia el "chavismo sin Chávez", cuya viabilidad no depende del triunfo electoral del chavismo, sino de otro tipo de victoria política: ésa que se alcanza en el campo de las percepciones, donde, por la vía de la rendición, la revolución habrá garantizado su largo plazo, sin Chávez a la cabeza.