domingo, 6 de marzo de 2016

La inflación y el milagro económico al revés.

Edinson Martínez
@emartz1


Con frecuencia se ha venido expresando que Venezuela presenta los niveles de inflación más elevados del planeta, todas las proyecciones que sobre el tema se hacen para el año en curso no hacen sino confirmar lo que por doquier se comenta. Desde los analistas internacionales, pasando por los locales, que son muchos y de muy variadas convicciones, hasta los ciudadanos de común vivir que la sufren en cada visita al mercado, concluyen que efectivamente si no nos encontramos en ese nada envidiable lugar, estamos pisándole los talones.   La inflación, como la alta temperatura del cuerpo humano, es la consecuencia de distorsiones o afecciones profundas del cuerpo económico de un país. Es de todas las anomalías la que con mayor rapidez  devora el sustento de los trabajadores y ni hablar de aquellos que no tienen una fuente de empleo segura o permanente. Es el camino directo al empobrecimiento progresivo de la sociedad,  y soporte, además, de las violentas  tensiones sociales que por norma general no tienen un final afortunado. La inflación, de ser una patología social desbocada,  deviene entonces, en un espinoso problema político para quienes dirigen la nación, en esencia, de eso se trata, de un problema político que demanda actuaciones en ese campo. El incremento en el nivel general de precios –para decirlo en otras palabras- una vez que toma vuelo -como es nuestro caso, en donde en muy corto tiempo se han vaticinado varias proyecciones, siempre al alza, a contrapelo de los anuncios oficiales para contenerla-, desarma al populismo, lo vuelve trizas, en cualquiera de sus variantes, porque sencillamente en su esquema no hay soluciones, y es allí donde quedan al desnudo toda la colección de yerros en el campo económico que precedentemente y de modo acumulativo se fueron tomando. La inflación es el actor político que socava la viabilidad y legitimidad de gobiernos, el mundo está lleno de sonoros y callados ejemplos a lo largo de nuestra historia contemporánea, y precisamente, esa senda la está transitando el gobierno de Maduro, cuya obstinación en un ensayo político con tan notorios y perseverantes errores en materia económica, no le auguran otra cosa que la salida por la puerta de atrás de la historia. No es posible contener la inflación en Venezuela con la misma receta bolivariana que por todos estos años se ha venido aplicando.  

Venezuela se ha convertido en un país de records negativos en el campo económico, hasta hace poco sus autoridades ignoraban el tema, lo soslayaban y como quien pretende esconder el sol con un dedo, la autoridad monetaria optó por no emitir los boletines con los indicadores de inflación para evitar, como es natural, el comentario colectivo y la respectiva valoración del desempeño económico junto a los otros indicadores que también son de obligatoria publicación.    Pero los ojos del mundo están sobre nuestro país. Somos el milagro económico al revés, nos convertimos en aquella parte del mundo a la que se debe estudiar para no cometer los disparates que ampulosamente se han exhibido como logros en todos estos años. 

La inflación, tal como ahora la conocemos, es un hecho nuevo para los venezolanos, nunca antes tuvimos indicadores que sobrepasaran reiteradamente los tres dígitos. Durante la dictadura de Pérez Jiménez, en el lapso 1951-1957, los niveles de precios se movieron en torno al 0.75 % anual, una especie de paraíso de la estabilidad de precios.  Para los primeros años de la democracia los números giraron cercanos y ligeramente  sobre el 1,5 %  anual -estamos hablando de los periodos gubernamentales de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni-, para el gobierno de Caldera la inflación se ubicó en 3,65% anual, era evidente que comenzaba una tendencia al alza de los niveles de precios en el país. Cuando llegamos al periodo de la “Gran Venezuela” de CAP los indicadores se dispararon a 9,86 %  -el triple del gobierno anterior-. El gasto público -otra vez el mismo detonante, pero sin las adicionales perversiones que hoy padecemos- descontrolado cuya principal base de expansión lo constituyeron los incrementos de precios del barril petrolero, comienza a incorporar a la nación en el tortuoso camino de los aumentos de los niveles generales de precios. Desde entonces, nunca más  pudo contenerse la inflación y nuestra economía la metabolizó  como un mal endémico. Esa es la verdad. Durante el siguiente quinquenio, en el periodo del hombre que arreglaba esto, según el decir de la campaña presidencial del bonachón y atinado refranero que muchos recordamos,  el promedio ascendió a 16,7 % anual. Y vale la pena detenerse un poco aquí. El gobierno de Luis Herrera Campins diseñó  su estrategia económica sobre la premisa de bajar el “recalentamiento de la economía”, corregir sus desequilibrios estructurales y la presión alcista de los precios, la visión estatista y dispendiosa del gasto público del quinquenio precedente, alimentada por las cotizaciones elevadas del crudo venezolano, constituían el anómalo cuadro económico que recibía aquel 12 de marzo de 1979 –mención aparte merecerían sus acotaciones y celebres referencia a la deuda externa generada por el gobierno de Carlos Andrés Pérez-. Al cierre de este lustro presidencial la inflación no cedió, casi duplica la de su predecesor.  Durante la gestión de Jaime Lusinchi el promedio anual rompió todos los records y se montó en 34,1 %  Los que siguieron CAP II y Caldera II son historia relativamente reciente, el pico mayor de aquellos años se lo lleva 1996 con el 103,2 % Periodos de mucha tensión política y militar en nuestra historia, sin embargo, fue en el  quinquenio del presidente Rafael Caldera II, cuando pudo revertirse la tendencia alcista del fenómeno -insisto, porque es bueno no perder detalles,  año tras año, la inflación había venido creciendo sin contención alguna desde la caída de la dictadura-.  La “Agenda Venezuela”, en ese sentido, fue la clave para torcer el brazo del incremento sostenido en los niveles de precios, del pico alcanzado en 1996, para el fin del periodo gubernamental, es decir, en 1998, la inflación alcanzó el 30 % -era la primera vez que un escenario así se presentaba- y de allí en adelante la tendencia a la baja se consolidaría.   

Cuando el gobierno del finado se inició en 1999, lo hizo con una herencia de control inflacionario que había resultado efectiva, con tendencia reiterada a la baja luego de 1996; además,  sin control cambiario, niveles de deuda externa manejables y precios internacionales del crudo en torno a casi los ocho dólares el  barril, que le agregaban a la gestión previa martirio económico a las metas gubernamentales. Cuando se mira en la distancia del tiempo las dificultades económicas e institucionales que vivió el país en esos años, es inevitable concluir –en un juicio desapasionado y razonablemente equilibrado- que fue una gesta haber cerrado el periodo con los indicadores que se le entregaron al nuevo gobierno. En 1999 los números de la inflación se bajaron al 20 % con lo que se confirmaba la tendencia que precedentemente se había marcado. Solo cuando el populismo cedió terreno al sentido común, fue posible dominar el demonio de Tasmania en que se había convertido la inflación en Venezuela.

Ahora bien, en los tiempos que se inician con el finado –especie de reencarnación de Bolívar,  según acuciosa observación de Daniel Ortega- era previsible que la inflación se descocara al final del camino,  como ahora precisamente la vivimos, nunca antes las cifras que perseverante y abruptamente suben por estos días, las habíamos padecido los venezolanos –en tiempos por cierto en que en todo el continente y en el mundo entero, las inflaciones elevadas, por sobre el 5 % anual, y 0,5 mensual,  son una suerte de rara avis, que suscitan interpelaciones y enconadas críticas  a ministros de economía-. Estas desproporciones del nivel de precios  son la consecuencia de lo que ya hemos dicho, la acumulación de todos los disparates que en el terreno económico que nadie en su sano juicio cometería. Una caída progresiva de la oferta de bienes por la destrucción irresponsable, cuando no perversa, de los factores productivos, que abarca desde la ocupación, expropiación, y apropiación ilegal de fincas y empresas de todo género. La dependencia absoluta como jamás se tuvo, de un solo producto de exportación, cuyos frutos se destinaron preponderantemente a convertirnos en una economía importadora, fuente de guisos y chanchullos que son noticia roja en todos los diarios. Una desquiciada expansión del gasto público solo sostenible  por mayor endeudamiento cuando los precios del crudo se desplomaron -como siempre ha sucedido durante todos los ciclos económicos mundiales-. Y finalmente la extensión del control de cambios por un tiempo más allá de lo necesario, cuyas flexibilizaciones, solo produjeron un engendro cambiario con tres tipos de cambios, contexto de  ventajosas condiciones para toda clase de manipulaciones cambiarias que con una frecuencia insólita en nuestros países, siempre terminan beneficiando a unos pocos bien conectados con el sistema.

Vivimos un momento muy difícil, no hay soluciones fáciles y de corto plazo para los problemas económicos del país. Pero es claro que con unas proyecciones de 350 % y últimamente 750% del nivel general de precios para este año, para cualquier gobierno la prioridad en materia económica tendría que ser el abatimiento de la inflación, y eso no es posible si no se actúa sobre  las causas estructurales que la originan, entre ellas, naturalmente, el propio gobierno del presidente Maduro.   Mención aparte ha de merecer el tema de la escasez, que en su momento abordaremos.

lunes, 15 de febrero de 2016

Un gobierno eficaz

Edinson Martínez
@emartz1

Vivimos en un país que se mueve en cámara lenta. Todos o la mayor parte de los servicios públicos y dependencias gubernamentales, de cualquier género y nivel  del territorio nacional, se mueven a un ritmo que no corresponde a las exigencias de las personas.  Desde el trámite más insignificante hasta cualquier otro de mayor exigencia -que en cualquier lugar del mundo más o menos organizado, se limita a unas cuantas horas de espera-, aquí podría convertirse en días y hasta semanas de tortuosas diligencias, con sus respectivas cargas onerosas sobre los interesados.  Nuestros gobiernos son malos, son escasos y precarios para atender las complejidades de una sociedad que cada día demanda mejor atención. Reconocerlo es la primera  condición de una buena gerencia pública. Necesitamos buenos gobiernos, en general para todo, pero básicamente,  para acortar la distancia entre la toma de decisiones  y los resultados; también, para disminuir la brecha entre las expectativas colectivas y la satisfacción de ellas.

Ahora bien, ¿qué es un buen gobierno?  No es difícil responderse, es además, demasiado sencillo como complicado conseguirlo. Un buen gobierno es un gobierno eficaz. Y ser eficaz es conseguir resultados en tiempo oportuno para satisfacer las necesidades de las personas. Habría que agregar, adicionalmente,  que dichos resultados deben guardar una correspondencia racional con el empleo de los recursos requeridos para tales fines. Entonces, un gobierno eficaz consigue resultados en tiempo oportuno con el uso racional de los recursos de que dispone.


Muy bien, antes dijimos que es muy fácil responder qué es un buen gobierno,  la situación se complica al intentar lograrlo. En efecto, no es fácil en nuestros países, y en general, en cualquier lugar del mundo, probablemente la tarea para nosotros sea mayor por ese largo historial de populismo que pareciera estar en nuestra genética.  Pero, volvamos, ¿si es tan sencillo por qué no somos eficaces? Seria larguísima la lista de posibles causas, todas validas sin duda alguna, pero vamos a limitarnos a unas pocas que creo corren con el mayor peso en el tema. Comencemos por algunas de ellas. 
  
El peso de la burocracia y trámites gubernamentales.  Es evidente que una simplificación de ellos contribuiría de modo directo en la calidad de la gestión.  Las personas cuando acuden a una  entidad pública aspiran soluciones, no desean complicaciones adicionales a las que ya significan las razones que le han movido hasta la dependencia  gubernamental.  El tiempo perdido tiene costos financieros para ellas, y también, para los entes oficiales. Sin menoscabo, de los costos políticos que eventualmente pueden ocasionarle a la gestión.

La ausencia de  tecnologías de información y una adecuada plataforma electrónica. No es raro encontrar en cualquier dependencia pública computadoras precarias, sin conexiones en red y en muy mal estado de operatividad. Una razonable  plataforma electrónica mejora la calidad de las prestaciones públicas  y simplifica la burocracia. Disminuye los costos operativos y abona el camino a la sostenibilidad fiscal de los servicios públicos.

Un manejo deficiente de las estadísticas. Un gobierno eficiente se orienta por las estadísticas, ellas son fuentes de información fundamental para la toma de decisiones. Las estadísticas nos muestran los resultados y la calidad de la gestión. La evidencia estadística es la base para la evaluación gubernamental. Cualquier decisión que las soslaye corre el riesgo de generar nuevas situaciones de impredecibles consecuencias para la calidad de la gestión.

Gobiernos cerrados, poco transparentes y personalistas. Un gobierno transparente es el mejor antídoto contra la corrupción. En el país tal vez no haya ni una sola excepción en que un jefe de gobierno asuma sus deberes más allá de su impronta personal. Todos quieren ver su cara y nombre reflejados en las más  nimias de sus acciones gubernamentales. Este modelo se repite en los espacios de poder que subalternamente se ubican debajo del gobernante.  Centralizan la gestión a través de las tomas de decisiones, y en función de ello, como efecto cascada, cada cual reproduce el modelo personalista y centralizador. Las consecuencias son esas largas horas de espera que afectan  a los ciudadanos que acuden todos los días a estas instancias.
La  calidad del recurso humano público. Seguro existen honorables excepciones en todo el país,  pero en general, el capital humano de nuestros entes oficiales es de una pésima formación profesional. No abundemos en las causas porque este seria tema de otro análisis.

¿Será posible tener gobiernos eficaces en Venezuela? Probablemente sí ¿Cuándo? Permítanme hacer una concesión religiosa de alguien que no lo es. Solo Dios lo sabe. 

sábado, 15 de noviembre de 2014

¿Qué opinarían los zulianos?


Edinson Martínez
@emartz1

Hace unos días, el nueve de noviembre de este año, para mayores precisiones,  en la región de Cataluña, se llevó a cabo una consulta independentista, llamada así por sus promotores, en éste caso, el presidente de la Generalitat, Arturo Mas. El propósito de dicha consulta era responder sobre dos preguntas relativas al futuro inmediato de esta importante porción de España.

Las preguntas en cuestión fueron las siguientes:

1.- ¿Quiere que Cataluña sea un Estado? Y en caso de ser afirmativa la respuesta.

2.- ¿Quiere que sea un Estado independiente?

Esta consulta pública, sin carácter vinculante -bueno, es decir, que aun cuando no vinculante,  ha estado en el centro de una intensa polémica jurídica y política en España-, pero de resultados estratégicos sobre el futuro próximo, movilizó a más de 2.250.000 ciudadanos, de ellos 1.861.753 votaron por la opción Sí-sí. Es decir. Sí quieren que Cataluña sea un Estado, y que además, sea un Estado independiente.

Dada la conmoción política que de ello se derivaría, toda vez que el estamento político español buscó por todos los medios dinamitar la iniciativa,  el presidente Arturo Mas, ha dicho rápidamente que los catalanes “no piden nada que no se haya reconocido ya a otros pueblos", y cita los casos de Escocia y Québec, donde la independencia fue rechazada, y los de Lituania y Montenegro, donde sí triunfó el independentismo.

Estos sucesos en pleno desarrollo y de los cuales veremos muchos más en los tiempos por venir, probablemente apunten las ruedas de la historia hacia el surgimiento de nuevas nacionalidades o dicho de  otro modo, el reconocimiento pleno de lo que en efecto son realidades concretas en varias partes del mundo.  Creo que es válido apuntar que muchas de las conformaciones regionales y nacionales actuales, surgieron de procesos históricos que para el momento eran la expresión de los intereses dominantes de la época. El  mundo de hoy ya no es el mismo, y tampoco, las corrientes de la historia que lo mueven. Algunos de los pueblos que hoy conocemos formando parte de naciones, terminaron así, como resultado de conflagraciones que los anexaron a estos, y en los casos más afortunados, el saldo de pactos, tratados o acuerdos.

Hago esta breve crónica, entre otras cosas, movido por una especie de ingenua curiosidad intelectual. En fin de cuentas, nada de lo humano me es ajeno, como dijo alguien en no sé cual momento.  Una suerte de ejercicio fantasioso sobre nuestro estado, éste del que tantas veces se ha dicho que es una “república independiente”, ¿Qué opinarían los zulianos si tuvieran la oportunidad de votar en una consulta similar a la de Cataluña? 

viernes, 10 de octubre de 2014

Balada del preso insomne

En 1920, en plena dictadura de Juan Vicente Gómez, en la cárcel de La Rotunda –donde se encontraba preso por soñar libertades– el caricaturista Leoncio Martínez (Leo) escribe la “Balada del preso insomne”. Se trata de un largo poema que, a pesar de estar escrito por un humorista, induce en el alma venezolana que lo lee una infinita tristeza: esa que se nos instala en el corazón cada vez que pensamos que nos merecemos un destino mejor. 
Estoy pensando en exiliarme en irme lejos de aquí. En él, cuenta Leo que está pensando en buscar un lugar en el que brillen las libertades que no encuentra en su país. Me vino a la memoria la balada cuando, ante una pregunta de un periodista acerca de si está pensando en irse, nuestro querido Weil responde: “¿y qué venezolano no lo ha pensado?”.
Por adorar mis libertades esclavo en cadenas caí. Echa uno un vistazo sobre el pasado: casi todos los venezolanos de bien, desde Miranda a esta parte, alguna vez tuvieron que largarse porque las adversidades de esta política históricamente intolerante y arbitraria les impidió vivir en paz. Escribo este artículo en medio de una gira en la que me he encontrado con venezolanos angustiados casi de Algeciras a Estambul, como diría Serrat.
¡Oh, la bendita tierra extraña donde nadie sepa de mí! En Dublín, mientras desayuno, un joven economista -un chamo- aparece con ropa de trabajador de la construcción y aprovecha su tea time para abundar en algo que no pudo comentarme el día de la función: que está trabajando en un proyecto para salvar a Venezuela y que quiere compartirlo conmigo a ver qué podemos hacer… y yo me aguanto las ganas de llorar.
Estoy pensando en exiliarme me casaré con una miss. En la noche, caminando por una calle con un frío que para un venezolano es excesivo, una muchacha me ofrece un menú para comer steak on the stone y su sonrisa al verme la delata y esta vez las lágrimas no se notan, porque Dublín es un excelente sitio para llorar porque llueve siempre. ¿Qué hace esa niña nuestra pasando frío en esa calle? ¿Qué locura de nuestro destino la llevó hasta allí, tan solita, tan lejos de casa, de los que la quieren?
Hablaré mal en otro idioma comeré bien otros menús. La única esperanza que tengo es lo orgulloso que me siento de mis compatriotas, del alma venezolana tan hermosa, de la sonrisa de mi gente bella que va a ver un monólogo de humor y viene a abrazarme al final con lágrimas en los ojos y uno les anima diciéndoles que todo va a estar bien. Cuando veo los miles de colibríes que siguen librando la batalla de la bondad y el bien, del arte y la cultura, que es la única “batalla” que habrá de salvarnos –porque nos salvaremos-me siento orgulloso de ser venezolano.
Por los Jacintos Convits, por los Ottos Limas Gómez, por los Rafaeles Tomases Calderas y por los Weils, Raymas y Zapatas, esta tierra nuestra florecerá; y tendremos museos y bibliotecas públicas; y vendrán turistas y nuestros hospitales salvarán vidas y nuestros hijos tendrán universidades de primera y caminaremos felices, seguros en noches de juerga, por las amplias alamedas de la libertad luego del teatro, luego de cenar, agarrados de la mano de la persona que amamos, en un país de esperanza que solo tendrá futuro, en el que el pasado solo será un mal recuerdo que nunca olvidaremos.
Ay, quién sabe si para entonces ya cerca del año 2000, esté alumbrando libertades el claro sol de mi país.

domingo, 3 de agosto de 2014

Vidas paralelas

Por: Marcelo Morán

Edinson Martínez presentó su novela Vidas paralelas el pasado 30 de julio en El Mural más Grande de Ciudad Ojeda. Obra que tuve el honor de leer el año pasado, cuando apenas era un manuscrito. La presentación estuvo a cargo de la profesora Xiomara Aragón y del publicista Rafael Sepúlveda en una ambiente lleno de cordialidad, signado por el reencuentro con viejos amigos del autor. 

Vidas paralelas es una historia de ficción, contada en tercera persona donde la hegemonía de la intriga se hace presente desde el primer hasta el último párrafo de su trama. Es una novela de carácter urbana que refleja situaciones propias de una ciudad como la nuestra, o como cualquier ciudad de Venezuela; saturada de pasiones, campañas electorales e interminables apagones. Esta obra comienza con el recurso de anticipación; es decir; empieza por el final y retrocede al pasado para reconstruirse a lo largo de veintiséis capítulos a fin de activar nuestra imaginación y así poder llenar aquellos vacíos escamoteados que nos llevará sin tregua a una competencia lúdica con el autor. Cuenta con una prosa muy sencilla, sin mucha carga de adjetivos y animada por personajes (redondos) que poseen características propias que les permite evolucionar y lograr que el lector se identifique con ellos hasta el final que cada quien se haya recreado. En parte de la estructura, utiliza la técnica de flashback, es decir, contar desde el presente, un hecho que ya sucedió, para luego volver al principio y retomar el argumento. En español se le llama Analepsis. Con esta novela, Edinson amplía su repertorio como escritor que comenzó con la publicación de Mural de papel (1993): una compilación de artículos publicados en diferentes diarios de la región. Lagunillas, un desafío con calidad de vida para todos (2007): un estudio socioeconómico sobre el municipio Lagunillas. El Rey de la felicidad, cuento que mereció el tercer lugar en un concurso literario celebrado en España a mediados de 2010; en la que el autor vuelve a sumergirnos en una atmósfera de suspenso para hacernos crear nuestras propias fantasía, como ahora, en esta reciente novela. Estas últimas creaciones confirman el talento de Edinson para fabular, para tramar historias y concebir una realidad a través de la ficción. Edinson ha sido a lo largo de su vida un entusiasta promotor cultural; un Quijote con lucidez capaz de atrapar quimeras y darle corporeidad a fin de trasladarlas al mundo de lo posible como hizo con la mole gris, que se alzaba sobre el cielo de Las Morochas y se convirtiera a partir de 1993 en una obra de arte urbano; primero en su género en el mundo y adoptado después como símbolo de Ciudad Ojeda. Enhorabuena, la publicación de este libro viene a representar un gran suceso para nuestra ciudad; ávida siempre de grandes acontecimientos.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Un municipio para progresar y vivir mejor (II)

Por: Edinson Martínez
               @emartz1

“Este programa es el resultado de una amplia consulta ciudadana. Hemos querido que sea letra y música del pueblo de Lagunillas para avanzar por senderos de progreso y bienestar para todos”
 Mervin Méndez

Del artículo anterior quedamos en esbozar los lineamientos del programa de gobierno del candidato a la alcaldía de Lagunillas, Mervin Méndez. Antes debo decir que ha sido una grata experiencia, de gran responsabilidad personal y colectiva para quienes abordamos la encomienda de elaborarlo. Por mi parte, también debo admitir, que nunca imaginé luego de tantos años de actividad política local, llegar a desempeñar la condición de tutoría de semejante cometido de quien por varias veces adversé electoralmente. La vida, como a veces suelo decir, es un libreto por descubrir.

Luego de siete foros temáticos, media docena de conversatorios con sectores productivos, artistas,  jóvenes y deportistas, donde además, recibimos a través de la web varias propuestas muy especificas;  dimos por finalizada la metodología de consulta y participación, denominada: “Ideas para progresar y vivir mejor”

Del resultado de toda esta jornada, nos planteamos entonces, la idea de transitar progresivamente hacia un nuevo modelo de crecimiento y visión del municipio, esto implica repensarlo y reinventarlo a partir del acervo y fortalezas acumuladas a lo largo de más de siete décadas de vida productiva. Aspiramos apuntalar sus ventajas competitivas y modernizarlo  a fin de abrirle cauce a una nueva realidad local que debe tener la necesaria continuidad de largo plazo. No es una lista de obras públicas lo que plateamos. Es una visión y proyecto de municipio lo que nos ha ocupado por estos días, para decirlo en el lenguaje de  los navegantes, es nuestra de carta de navegación para los tiempos por venir.

Aspiramos un municipio con mejores condiciones institucionales para la inversión privada; especializado en servicios terciarios, de gran vocación industrial y equipamiento urbano para el desempeño económico y la convivencia humana, con fuerte impulso en el desarrollo de espacios para la cultura, recreación, vivienda y comercio.  Nuestra localización y un mercado en crecimiento con alto poder adquisitivo, nos confirman como un municipio  de grandes oportunidades. Trabajaremos para ubicarlo entre los treinta primeros con mejores ventajas competitivas del país. Moderno, de gran inclusión y solidaridad social, al mismo tiempo que generador de riqueza con empleo para unos y rentabilidad para otros.

Siete son los ejes o áreas definidas como estratégicas para la gestión. 1) Seguridad pública y ciudadana 2) Infraestructura, equipamiento y servicios públicos 3) Promoción de la inversión y el progreso económico 4) Cultura, educación y deporte. Identidad, valores y visión ecológica 5) Participación ciudadana, comunitaria y solidaridad social 6) Desarrollo y fortalecimiento institucional  7) Mancomunidades y alianzas municipales.



domingo, 10 de noviembre de 2013

El proletariado y la revolución

Por: Germán Cabrera 

Fíjense lo que son las cosas: una de las características más destacadas de la pomposa Revolución Bolivariana, la misma que cacarea Urbi et Orbi su novísimo y creativo Socialismo del Siglo XXI, es su desprecio absoluto por el proletariado.

Flagrante y sorprendente contradicción ésta, ya que el marxismo, como todos sabemos, considera a la clase trabajadora (carente de medios de producción y vendedora de su fuerza de trabajo), como la predestinada para organizarse y ser el germen de la Revolución Socialista, el ariete que se llevará por delante no sólo a los explotadores sino también al capitalismo como sistema económico y político.

Pero resulta que, una vez amos del poder, los autodenominados revolucionarios, portadores de la antorcha de la verdad absoluta, razonan de la siguiente manera: ahora somos gobierno, el gobierno es La Revolución, La Revolución es la única llave hacia una Luminosa Nueva sociedad, y el Estado Burgués, que despedazaremos paulatinamente, es ahora propiedad del gobierno, o mejor dicho Gobierno y Estado son la misma cosa. De este razonamiento cerrado deriva una conclusión inobjetable: contra La Revolución nada es aceptable, por lo tanto el gobierno y el Estado, ahora revolucionarios son inobjetables. De esta primera conclusión deriva una segunda: quien enfrente al Estado-Gobierno estará enfrentando a La Revolución, por lo tanto será un Traidor a La Patria, un fascista, un parásito.
Impecable.

Armado con este bagaje elemental el Estado-Gobierno-Revolucionario no tolerará disensos.

Pero resulta que una Revolución no se hace de un día para otro. De hecho un Gran Ministro del Santo Proceso acaba de afirmar que necesitan 50 años de gobierno para corregir errores. Y mientras tanto tienen que lidiar con las malas costumbres aprendidas por el proletariado durante muchos años de democracia, es decir las malas costumbres de sindicalizarse, de exigir contratos colectivos, mejoras salariales, seguridad social, todos asuntos que El Proceso considera desviaciones burguesas.

Eso se transforma en un gran problema para un Estado-Gobierno-Patrono macrocéfalo y clientelar que ha crecido exponencialmente engordando su nómina hasta el infinito con el objeto de contar con una masa de empleados públicos temerosos que le aseguren su voto.

Con el patrono privado el asunto se le hace fácil, le amenaza, lo multa, lo expropia, o le crea sindicatos oficialistas que le hagan la vida imposible.
Pero ¿cómo debe actuar  el Patrono Revolución contra  el “enemigo en casa”?

Muy simple, se actúa como contra todo “contrarrevolucionario”: se mete preso al sindicalista respondón, o se le somete a los juicios infinitos y arbitrarios de un Poder Judicial abyecto, se le niega reconocimiento a los sindicatos libres, se les pone a competir con sindicatos oficiales financiados con el dinero del Estado, se amenaza a los trabajadores con despido o retiro de beneficios si no aceptan la contratación estipulada unilateralmente por el Gobierno, por La Revolución.
Y hete aquí una Revolución sin proletariado.
Así como también es, de paso, una Revolución sin estudiantes.
¿Cómo nos mantendremos en el poder?, se pregunta el liderazgo iluminado.
Bueno nos queda el lumpen, se responde, y para ponerlo a nuestro servicio tenemos una metodología infalible.

Pero eso será tema del próximo artículo.

jueves, 31 de octubre de 2013

Un municipio para progresar y vivir mejor

Por: Econ. Edinson Martínez*
           @emartz1

El país de hoy no es el mismo de los tiempos de la descentralización, un nuevo modelo político ha comenzado a establecerse en donde el municipio no es la unidad política primaria de la organización nacional, tal y como además, lo establece nuestra constitución nacional. Nuevas conceptualizaciones y leyes han ido surgiendo paulatinamente conforme a la estrategia de socavar las bases de la estructura político-administrativa más antigua de Venezuela. Mientras el gobierno nacional habla de comunas y otra suerte de organizaciones a las cuales alimenta financiera, institucional y logísticamente -riñendo de esta forma con las posibilidades de éxito y eficacia de los gobiernos locales-,  los municipios van perdiendo espacio y recursos, cuyo impacto directo es sobre la calidad de los servicios públicos y naturalmente sobre el modo de vida de las personas.

Ahora bien, en los tiempos que corren, ni el modelo centralista y anulador del municipio que propugna el gobierno nacional, como tampoco el clásico descentralizado que antes conocimos y cuyos resultados dejó importantes experiencias, nos sirven ahora, en el país presente, para atender el desarrollo de nuestras ciudades. Algunos han dicho que aproximadamente el 80% de los problemas que afectan  nuestras comunidades, bien podrían ser atendidos exitosamente por una buena gestión de los gobiernos municipales. Estamos convencidos de que es absolutamente cierto. En fin de cuentas, a quien primero tocan la puerta los vecinos de una comarca, pueblo, caserío o ciudad, ante las urgencias ciudadanas de cualquier tipo, es a sus autoridades locales, es decir, al alcalde y concejales, vale decir, al gobierno municipal. No es al gobernador, diputados y muchísimo menos al presidente de la república,   a quienes acuden por algunos de estos disimiles problemas que tanto agobian a nuestras ciudades. Eso, precisamente, es lo que  hace trascendente la elección del 8 de diciembre, y, pocas dudas debería haber sobre la necesidad de acudir a votar. En esta nueva contienda electoral, escogeremos a quienes por un lapso determinado estarán conduciendo el destino de nuestras vidas en comunidad, hecho este demasiado importante para el presente y futuro de todos.

Creemos en la tarea de construir un país sobre la base impulsar nuevas redes de asociaciones comunitarias;  en la necesidad de recrear la relación de las personas con su entorno ecológico, entre otros aspectos, porque en el presente quedan muy pocas dudas sobre el impacto en la calidad de vida en las ciudades y su capacidad de competitividad con otras, cuando se promueve responsablemente una ciudad amigable con el ambiente. Estamos persuadidos de la idea de promover un país para generar nuevos y desafiantes consensos sociales y políticos que viabilicen la gestión y gerencia pública local, en el entendido que la convivencia con calidad y confort es un reto demasiado grande para dejarlo únicamente en manos del ente público.  

El municipio que, es de todos y para todos, deberá contar, entonces, con todos los ciudadanos para que estos participen activamente, imbuidos de una perspectiva según la cual son parte de las soluciones y no de los problemas. 
Las ciudades son espacios para la creatividad, la solidaridad como valor humano de convivencia elemental, son la suma de aspiraciones colectivas e individuales, donde la gente procura tener cerca de sus lugares de trabajo, vivienda y espacios para la cultura, el disfrute y la recreación, donde además, unas personas, con base a las ventajas competitivas que estas localidades tienen,  deciden invertir en proyectos de carácter económicos y, por qué no, también  sus vidas para convivir junto a otras  en una misma colectividad. 
Es demasiado exigente  el compromiso para procurarnos mejores ciudades en todos los ámbitos, como para que tengamos que  pensarlo y asumirlo únicamente desde la perspectiva gubernamental, tanto más, si estamos pensando en municipios modernos, de medianas dimensiones, que desarrollen las ventajas de las grandes ciudades y al propio tiempo le ahorren los pesares de estas, espacios bien equipados, planificados, ordenados  y altamente competitivos por sus fortalezas para invertir, y sobre todo vivir. Eso aspiramos para Lagunillas en los tiempos por venir. En la próxima entrega esbozaremos los lineamientos del programa de gobierno de Mervin Méndez, candidato de la Unidad para nuestro municipio.

*.- Coordinador del programa de gobierno de la MUD en Lagunillas

viernes, 2 de agosto de 2013

AMARGURAS (VI).

Por: Víctor Hugo D'Paola

VERDUGOS. Ellos pueden intentar llamarse como les de la gana: chavistas,socialistas, revolucionarios y hasta bolivarianos; ellos son fascistas. Su comportamiento, el abuso del poder, el agavillamiento, la mentira, los definen claramente como fascistas. Pueden intentar contraatacar, atribuyéndole el calificativo a sus opositores: "fascistas" serían los que se les oponen. Todo el que piense distinto a ellos, el que no aplauda sus atropellos, el que no acepte como doctrina los discursos, muy contradictorios, del difunto, sería un fascista. Dejémonos de adornos, el PSUV es un partido fascista, con sus bandas armadas para aterrorizar no solo al adversario, sino al país en general. El partido nazi de Hitler se definía "socialista" y Mussolini fue dirigente de los socialistas italianos. Están en muchas partes actuando como fascistas -las universidades, casi siempre-, aunque el refugio principal es la llamada Asamblea Nacional. Chávez fue un fascista y lo sabía, aunque disfrazaba su condición de militar atropellador con el fidelismo de Castro. Maduro es un mal caporal, hasta en eso del fascismo. Le quedan los malos discursos, cargados de insultos y mentiras contra la oposición.

     Los verdugos en la Asamblea Nacional pretenden liquidar toda oposición, por ahora, se la tienen dedicada a Mardo, Caldera, María Corina y los gobernadores de la oposición. Los verdugos del odio, de las mentiras, del ventajismo, son dos militares que no pasaron de los primeros grados de sus promociones: Diosdado Cabello y Pedro Carreño. Maccarthistas, estalinistas, cualquier calificativo les cabe, pero en realidad son fascistas. Hay otros menores tratando de hacer méritos: el gobernador de Aragua, Alsaisami, un tal Chávez, que no sabemos si tiene algún parentesco con el finado y la compañera de todos esos abusos, una señora que llegó a Fiscal General de la República. El fascismo tomó por asalto al país, a veces adoqta las formas cubanas del comunismo, es el enemigo a vencer por la democracia.
POR AQUI VINIERON... y fueron bien recibidos, atendidos solidariamente, en este país que todavía era democrático, consiguieron su refugiio y con toda su gente se los dimos. Venían huyendo del dictador Pinochet, de un milico asesino, sin escrúpulos. Ahora nosotros tenemos nuestro (s) milico (s) que son los que mandan. Si chávez, quien fue su líder, los puso a su servicio y a repetir consignas locas, ahora con este civil, ignorante y repetidor de insultos, son los millitares los que mandan. En Venezuela hay un militarismo dominante y fuerza militar en las principales posiciones del estado y del gobierno. Por supuesto, necesitamos la ayuda solidaria de nuestros hermanos del Sur para rescatar la democracia. No ha sido así, desde Bogotá hasta Santiago de chile, lo que ha habido es complicidad y ridiculeces de falsa "diplomacia".. Ya no son las naciones caribeñas mendigando barriles de petróleo, se trata de naciones con resultados positivos en la economía y con democracias internas.

     Venezuela tiene un líder opositor, Henrique Capriles. Ha sido tratado mal o por lo menos subestimado por estos demócratas de Sur América. La Sra. Bachelet, mujer inteligente sin duda alguna, exiliada en la Alemania Comunista, donde parece no vió nunca la tiranía, los abusos de poder de Eric Honecker, las actuaciones terribles de la Stasi, tan criminales como las de la DINA en Chile. La Sra. Bachelet no tenía un rato de la agenda, para recibir al líder de la oposición venezolana. Todo por congraciaarse con un partido menor y atrasado chileno, que nunca la había apoyado, el Partido Comunista.De todos modos que le vaya bien, Sra. Bachelet, los demócratas venezolanos no le deseamos mal, pese a la ingratitud y vanidad que ha mostrado.

La herencia de don Alonso

Por: Marcelo Morán

El gobernador Francisco Arias Cárdenas planteó en su discurso (el pasado 19 de enero de 2013) enmarcado en la celebración de los 76 años de la fundación de Ciudad Ojeda, el posible cambio del nombre de la plaza; erigida en honor al descubridor del lago, alegando que éste había sido un sanguinario.  Alonso de Ojeda cometió excesos, pero a diferencia de otros conquistadores, reconoció sus pecados antes de morir. Pidió a sus hermanos  capuchinos  que lo sepultaran  en la entrada del convento de San Francisco, para que todo el que entrara pisara su tumba como señal de desprecio.

Alonso de Ojeda arribó al lago de Coquivacoa el 24 de agosto de 1499 en busca de El Dorado; mítico lugar del que no halló el mínimo vestigio en su exploración. En cambio pudo llevarse como botín a una joven wayuu de talla alta, de porte distinguido, esbelta, de color trigueño claro, llamada por sus paisanos Palairaa (lágrimas del mar) y prometida de un cacique llamado Kookiway cuyo dominio cubría buena parte de la península Guajira, según relata el docente e investigador Manuel Román Fernández en su artículo Kookiway primer wayuu que recibió a los españoles en la Guajira, publicado el 12 de octubre de 2012  en el periódico Wayuunaiki.

  Para 1899, el presidente de Venezuela Ignacio Andrade (hijo del prócer zuliano José Escolástico Andrade) plantea a su homólogo de República Dominicana, Ulises Heureaux,  la posibilidad de trasladar los restos de Alonso de Ojeda a la ciudad de Maracaibo a fin de construirle un panteón, por conmemorarse el 24 de agosto de ese año el cuarto siglo de su llegada, y por la conexión que tenía el Zulia con la joven que tomó por esposa: una representante de la etnia wayuu, que por caprichos del destino se convirtió en la primera americana  en casarse de manera formal con un europeo; matrimonio autorizado por los Reyes Católicos, dada la condición militar de Ojeda.

El gobierno quisqueyano a través de un intelectual llamado Emiliano Tejera rechazó la petición venezolana, asegurando que no tenía potestad para quebrantar el deseo del famoso navegante. De modo que los sucesivos  gobiernos de Venezuela olvidaron el caso y no fue sino hasta 1937, cuando el general Eleazar López Contreras (tachirense como el gobernador Arias Cárdenas, pero consciente de este innegable lazo histórico) decreta la fundación de Ciudad Ojeda como homenaje  a este español del siglo XVI.

Después de quinientos años, ¿vamos a renunciar  entonces a nuestros apellidos y al castellano porque un día despertamos y descubrimos que los conquistadores nos oprimieron por trescientos años?


 El mestizaje es uno de los pocos legados de los conquistadores; esa mezcla de rasgos que nos hace tan particulares y se refleja de manera armoniosa en nuestras mujeres;  distinguidas como las más bellas del planeta. Evocación de  una wayuu llamada Isabel de Ojeda cual Patricia Velásquez  de aquellos remotos años  quien hiciera doblegar de amor al impetuoso navegante, que un día, asomó su carabela para dejar acuñado en las aguas del lago y para la posteridad, el nombre Venezuela. 

lunes, 17 de junio de 2013

El gran mentiroso

Por: AMÉRICO MARTÍN

1 Se habló mucho del significado del diablo, pero lo primero era saber si se trataba de un solo personaje con nombres diversos según el mal practicado, o si por el contrario era una legión jerarquizada en cuya cima reina Satanás, el caudillo supremo.

Esta última versión es la de El Paraíso perdido del gran John Milton. Entre sus adalides satánicos, hay uno que nos toca a los abogados, espero que no a todos. Es Mammon, protector de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, también conocido por su avaricia.

Todas las facetas del tenebroso personaje confluyen en un punto lejano en el firmamento. El elemento común es la Mentira, dicho así, con mayúscula. El Pacto fáustico fue eso, una gran mentira, resuelta al final contra Mefistófeles. Diablo elegante y educado éste: no asusta, prefiere seducir y engañar al incauto que cae en sus manos.

Acabo de decir que el célebre pacto entre el médico Fausto y Mefistófeles resultó frustrante para el Maligno. Y curiosamente lo fue por ser fiel al contrato suscrito con sangre por ambas partes, en tanto que Fausto salvó su alma por incumplirlo, alentado por el Arcángel Gabriel. Paradoja increíble: el diablo perdió a Fausto pese cumplir sus obligaciones contractuales, en tanto que el médico se salió con la cuya por violarlas. Los contratos dirá cualquier docente- se suscriben de buena fe. Mefistófeles resultó ser el engañado por respetar semejante apotegma.

Pero en fin, no obstante excepciones como esas, el diablo es por lo general el mentiroso, el Gran Mentiroso, como se le ha llamado desde la Edad Media. Pero aun esa condición ha sido ocasionalmente retada por la rebeldía humana. Un personaje del siglo XVIII, el famoso barón de Münchhausen, relató aventuras seguramente más falaces de cuantas han acometido Satanás y sus sulfurosos camaradas.

No creo que tales proezas ­seguidas por la gente de mi generación- sean suficientemente conocidas por los jóvenes de hoy. Las mentiras del barón y las del diablo les parecerían irrisorias. La incredulidad reinante las condena. Eso de que Münchhausen haya ido a la luna y fuera expulsado por su rey, sólo porque se le insinuó a la reina lunar, es menos creíble que los 18 aviones de combate comprados por la MUD, según un hombre tan serio como José Vicente.

Justamente por ser tan escépticas, muchas confiadas almas siguen cayendo en las cavernas del infierno. Bien lo dijo el poeta Baudelaire: la suprema astucia del diablo es hacernos creer que no existe.

2 "Todos los gobiernos mienten", le escuché decir a José Vicente Rangel cuando estaba en la oposición. Ya en el poder ha honrado esa sentencia como muy pocos poderosos de la historia. Dicho de otra manera: cuando miente, como lo hace de continuo, Rangel dice la verdad puesto que sus falacias demuestran cuánta razón llevaba al asegurar que todos los gobiernos mienten.

Mentiras verdaderas, podría decirse. El sistema presidido por Maduro tiene un fundamento ilusorio, utópico. Es discutible la determinación de si las promesas incumplidas son deliberadamente falsas, resultan de la inviabilidad del modelo, provienen de la incapacidad de los funcionarios más encumbrados, o todo a la vez.

Prometer no es mentir. Y por otra parte, cuando el gobierno presenta una lista infinita de ofertas grandes y pequeñas imposibles de cumplir, no puede asegurarse que lo haga por ignorancia o por mala fe. Sin embargo, a estas alturas el desastre al que han llevado a Venezuela hace inútil insistir en estas precisiones. Por engaño o por error, el pueblo está soportando una escandalosa degradación de la calidad de vida, con variables aterradoras.

La sola tasa de inflación podría cerrar este año en 50% o más. Comparada con las del resto del hemisferio, la conclusión no puede ser más desoladora. Es una inflación irreductible. Reventó los grilletes del control de precios y las tontas justificaciones proporcionadas por los voceros del régimen para quedar bien con Maduro.

Seguir con la lata de "los especuladores" no convence a nadie y más bien se vuelve contra la humanidad de los mentirosos. Al fin y al cabo si el gobierno no puede embridar a un puñado de agiotistas es sencillamente porque no sirve para... nada.

3 Hay en el régimen una especie de espiral hacia lo indecible en eso de defenderse con la mentira. Se alejan del piso, pierden el sentido de las proporciones con acartonadas amenazas y exageraciones cada vez más parecidas a las de nuestro amigo, el Barón de Münchhausen. Es una escalada sin vuelta atrás.

Para explicar los apagones, Maduro anunció, meses ha, la detención de dos saboteadores eléctricos. Pronto serían enjuiciados. Se descubriría la extendida red de la conspiración derechista para disponer de su vida. Se habló de la inoculación de un veneno fulminante contra los próceres de la revolución. Pasó el tiempo. Los saboteadores presos no aparecieron. De la conspiración y el magnicidio, nada.

Se encienden y apagan las acusaciones. Eso aburre incluso a los que cogen línea. El naufragio es tan visible y las quejas tan amargas que prescindir de la mentira obligaría a debatir en serio, con la verdad por delante. Eso, nunca.

No queda sino escalar la falacia, con la osadía del Barón. La fantasía da para más que los aviones de Rangel. Oiremos de submarinos nucleares, cerbatanas impregnadas de curare y siniestras reuniones entre Capriles y el Mossad, la CIA, la Sûreté, Scotland Yard, el DAS e incluso, tal como va la reforma de Raúl, el G2.

¡O tempora! ¡O mores!

sábado, 25 de mayo de 2013

Otro día para morir


Por: Carlos R. Hernandez 

En una terrible sesión de tortura, cuando el malvado enemigo le golpeó salvajemente un testículo, Bond (Daniel Craig) le grita "ese no estúpido: el que me pica es el otro". Luego, ya salvo y hospitalizado, aunque terriblemente herido, Vesper (la deslumbrante Eva Green) le dice amorosa: "aunque quedara de ti solo tu sonrisa y el meñique izquierdo, serías el más hombre que he conocido -a lo que Bond responde- ¡claro, porque sabes lo que puedo hacer con ese meñique".

No creo que ninguna de las circunstancias, ni menos el comentario de Vesper, calcen al Bond local, nuestro hombre en La Habana, el agente cubano que regentaba La Hojilla, uno de los acontecimientos comunicacionales más insólitos conocidos, sólo comparable de lejos con "la radio del odio" surgida en EEUU para destruir a Clinton. El triunfo del joven líder de Arkansas, del que se conocían sus tendencias liberales y extravagancias eróticas, desató una reacción infernal. Todo tipo de sicópatas, sociópatas, alcohólicos, personajes frustrados, generalmente vidas destruidas, se plantaban ante los micrófonos a volcar la oscuridad que llevaban por dentro.

La diferencia es que los enfermos que desahogaban sus amarguras en esas radios, muchas de ellas propiedad del magnate Rupert Murdoch, conseguían sus propios recursos para perpetrar los programas y a nadie podría ocurrírsele la monstruosa aberración de que se realizaran con apoyo del Estado federal o de algún gobierno regional o local. Esos programas -La Nación SalvajeEl show de John y KenyEl show de Lou DobbsEl independiente y muchos otros-, los inmortalizó precisamente el camarada revolucionario y bolivariano Oliver Stone en su medianamente conocida Talk radio (1988).

Estaban dirigidos contra las minorías, contra aquellos que actuaban y pensaban diferente al comportamiento, la etnia o religión que se asume equivocadamente como "correcta". Judíos, asiáticos, negros, latinos, transexuales o cualquier otro grupo maldito era objeto de descargas de rencor e incitaciones para que los agredieran. Y no se crea que es un comportamiento de blancos contra gente de color, "suprematismo blanco". El racismo del odio ha operado y opera en sentido contrario y existen suprematismos negro, asiático o musulmán exactamente iguales.

En EEUU surgieron en los años 60 "el Poder Negro" y los "Panteras Negras" de Stokely Carmichael, que se proponían como programa nada menos que destruir a "los blancos y su civilización", "incendiar los valores de la cultura blanca". Más recientemente en Ruanda, medios vinculados al gobierno de izquierda, emprendieron la masacre de Hutus contra Tutsis como relata la cinta Hotel Ruanda. Al Qaeda es el mayor asesino de musulmanes desde el Imperio Otomano, también musulmán y peores formas de opresión que lo que viven las mujeres en las sociedades islámicas es impensable.

Pero las más implacables formas de segregación conocidas en el siglo XX fueron los movimientos revolucionarios, que dividieron hasta las familias. Crearon el racismo ideológico, además de que practican todos los demás. Sólo los esperpentos malévolos que han conducido revoluciones de izquierda o derecha: Stalin, Mao, Hitler, Pinochet, Franco, Castro, Videla, se han permitido el acto criminal de referirse a los ciudadanos de sus países como gusanos, escoria, animales, bestias, subhombres, sucios, cucarachas, y en las degeneraciones políticas más recientes hablan de escuálidos, apátridas, miserables, moscas y basura.

VTV es la más genuina representación del gobierno revolucionario actual, la barbarie, la traición, la cobardía, la falta de decencia y escrúpulos, la incitación atroz. Simbólicamente equivale a la Seguridad Nacional perezjimenista en la era de las comunicaciones. James Bond Silva y cualquiera de sus continuadores no son más que el instrumento de quien lo tenía allí, su padre y sustento. Todo lo que se diga y se piense sobre él es aplicable a su desaparecido demiurgo.

Insultar, vejar cuando se cuenta con 20 guardaespaldas, apoyo del autócrata y una casa llena de fusiles revela una profunda debilidad humana, sicológica y personal. Cómo se comportarían los revolucionarios de este régimen -y no sólo el agente cubano de La Hojilla- en un calabozo frente a esbirros, o frente a un guardia envenenado de rencor que dispara perdigones a la cara de adolescentes. Conozco varios que sin llegar a los extremos del auténtico Bond frente a su verdugo, soportaron palizas, y torturas, pero no se doblegaron. Nunca tuvieron guardaespaldas.