martes, 13 de abril de 2010

Mentiras de abril 2002

Por: Eddy Ramìrez

Los sucesos de abril del 2002 son complejos. Muchos hechos no han sido esclarecidos por la negativa del régimen de constituir una Comisión de la Verdad. Más grave aún, es el intento del oficialismo y principalmente de Chávez de mentir para intentar cambiar la historia, erigirse como héroe y satanizar a la oposición como un todo. Fuimos testigos de las protestas ocurridas entre febrero y la marcha del 11 de abril. De lo sucedido los días 11 en la noche, 12 y 13, lo conocemos por conversaciones con varios oficiales protagonistas y por la lectura de los libros de autores tales como Blanco Muñoz (testimonios de Ortega, Usón y Gebauer), Pedro Carmona, Sandra La Fuente y Alfredo Meza, Ernesto Villegas, Albor Rodríguez, Antonio Francés y Machado Allison, Roberto Giusti, Robert Carmona-Borjas y de quien esto escribe. Además existen muchas grabaciones de los canales de televisión. También el documental de Schalk y Urgelles, que desmonta la versión oficial recogida en el video "La revolución no será televisada".

Entre las principales mentiras que intenta vendernos el teniente coronel, cabe mencionar: "Me llevaron preso a Fuerte Tiuna", "Nunca renuncié", "Me iban a matar" y "Me rescató el pueblo". La realidad es que se sintió culpable por la masacre y estuvo de acuerdo en renunciar, ante la solicitud de los militares. Voluntariamente aceptó trasladarse al Fuerte Tiuna escoltado por el jefe de la Casa Militar y de un edecán, acompañados del general Rosendo y del general retirado Hurtado Soucre. Éstos actuaron como mediadores y le garantizaron que se acataría su petición de irse a Cuba.

Renunció verbalmente y por ello la anunció Lucas Rincón. Se negó a firmarla cuando en Fuerte Tiuna se impuso el grupo que no aceptaba que saliera del país para que respondiera por la masacre. En La Orchila, sí estuvo dispuesto a firmarla porque le ofrecieron complacer su solicitud de exilio. Videos y fotos demuestran que se le dio un trato respetuoso. El mismo ejército que lo presionó para que renunciara lo regresó al poder, cuando el generalato y el almirantazgo no pudieron controlar el caos por las luchas internas entre los oficiales que estaban conspirando desde antes del día 11 y los que se limitaron a reaccionar ante la masacre. La actuación de Baduel fue tardía y no determinante. La operación Rescate de la Dignidad, un mito. El día 12 nadie protestó por la renuncia. Solo el 13 en la mañana se iniciaron tímidas manifestaciones de apoyo de gente del pueblo, mientras que la mayoría de los dirigentes oficialistas estaban "enconchados".

La gravedad de los sucesos obliga a profundizar en el tema. Quienes fueron protagonistas deben aclarar algunas acciones. Mientras tanto, como participante del paro petrolero iniciado el día 4 de abril, expreso mi agradecimiento por el apoyo recibido de Carmona y de Ortega. Como participante en la marcha del 11, agradezco que Rosendo no haya obedecido la orden de Chávez de aplicar el Plan Ávila, así como a los oficiales que desconocieron a quien considero que no quiso evitar la masacre.

Como en botica: Seguimos vendiendo petróleo a futuro para comprar armas. Éstas son secretas y se almacenan en estacionamiento del IPSFA, por ello no permiten que Globovisión filme ¡Qué ridículos! Cambiamos petróleo por leche y pollos para ayudar a los productores de países hermanos. Solidaridad con Ballesteros y la juez Afiuni. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

jueves, 8 de abril de 2010

Mirando atrás sin rencor

Por: Freddy Nuñez

Cerrando el año 2009, apareció en las librerías, el último libro de Víctor Hugo D´Paola, cuyo título da nombre a este artículo. Para quienes hemos sido sus amigos por más de 30 años, son motivo de regocijo estos testimonios que contribuyen a dar a conocer la historia real de nuestro país, sometido hoy a la práctica fascista de inventar una nueva.

De alguna manera podría decirse que el gran aporte de Víctor Hugo está allí, en plasmar por escrito los rasgos, gestos, detalles, la impronta, en fin, de unas vivencias y circunstancias, que de otra forma tendrían el destino que aseguraba Adriano González León (excelso practicante de ella) estaba reservado a la literatura oral, perderse para siempre en la penumbra de los bares. El libro consta de 22 Episodios, escritos con agilidad, con soltura, constituyendo una incitación a reflexionar sobre las situaciones y personajes involucrados en sus relatos, que no son otra cosa que parte viva, vibrante, de nuestra historia reciente y actual. En algunos casos, se encuentra el lector con una opinión, cuya benevolencia en el juicio sólo es posible en quien ha asumido la conducta de empinarse por sobre las pequeñeces humanas, para poder mirar atrás sin rencor.

El libro además permite el disfrute del encuentro con la poesía, el detalle histórico pertinente, la aproximación a textos y personajes de la literatura y la cultura en general, y la descripción de sitios del mundo por lo general tan distantes para la mayoría de los mortales, como si de otro planeta se tratara. Tengo el privilegio de ser contertulio frecuente de Víctor Hugo; su fuerte raigambre montañesa, su naturaleza introvertida, su natural tendencia a escuchar y observar, no logran ocultar su intensidad afectiva, la solidaridad de que es capaz.

He aprendido y disfrutado de su cultura, de su inteligencia, le he robado unos cuantos libros, hemos viajado juntos, pero lo que más valoro en él es su activa y fecunda militancia en lo que Aquiles Nazoa llamó "el invento más bello del hombre", la amistad.

La vida de Víctor Hugo ha sido intensa. Su ejercicio de la militancia y la dirigencia política se forjó en la trinchera de quien construye, sin cultivar el vedettismo y la pantalla. El libro nos recuerda cómo varios dirigentes políticos, Víctor Hugo entre ellos, se opusieron sin ambages de ningún tipo, a que el MAS diera su apoyo a Hugo Chávez.

El país debe especial reconocimiento a quienes siempre advirtieron la catástrofe que significaría el poder en manos del teniente coronel. No es casual que el Episodio 17 esté dedicado a narrar su directa vivencia de la invasión soviética a Checoslovaquia, la conocida "primavera de Praga", de la cual se cumplirán en agosto 42 años. Expresión de la necesidad de los pueblos de vivir en libertad, de repudiar cualquier tipo de dictadura. Ese hecho fue un antecedente clave en la aparición del MAS.

El próximo martes 13 se bautiza el libro en Margarita. Allí estaremos, y junto a su eterna Mayita Acosta, alzaremos la copa para desearle salud y larga vida.

domingo, 28 de marzo de 2010

Recordando a Uslar

Por: Marcelo Morán

El pasado 26 de febrero se cumplieron nueve años de la muerte de Arturo Uslar Pietri.

Casi nadie recordó esta fecha, salvo la fundación que lleva su nombre en Caracas.

Los noticieros daban avances sobre su desaparición aquel martes de carnaval del 2001, donde los periodistas desbordaban de extremo a extremo la funeraria dando la impresión de ser los únicos dolientes del ilustre difunto.

Allí permanecían a la caza de algún personaje importante que pudiera arribar, y entre los que se encontraría el Presidente de la Republica, que jamás hizo su aparición. Más tarde los canales reportaron la llegada de los expresidentes Luis Herrera Campins y Rafael Caldera, éste último acompañado y llevado del brazo por uno de sus hijos.

El primer venezolano distinguido con el premio Príncipe de Asturias de las Letras por su aporte a la defensa del idioma castellano, y por su infinita labor humanística registrada en muchas publicaciones y trabajos periodísticos, plasmados a lo largo de casi un siglo, no merecía una despedida tan ingrata como esa.

En el año 1939 escribió un artículo en un diario caraqueño titulado: “Sembrar el petróleo” cual si fuera una nueva voz que clamara en el desierto para advertir sobre el futuro reciente en la que se sumiría Venezuela por depender exclusivamente de ese recurso no renovable, y que nadie quiso escuchar en su momento, y hoy a más de setenta años de su exhorto, no nos cansamos de repetir como una profecía cumplida, desbordando constricciones que en ningún caso remediará lo que ya parece irredimible.

Uno de los libros que más impresionó de su vasta producción fue El camino de El Dorado, publicado en 1948 y que tuve la suerte de leer en 1973, cuando yo estudiaba el tercer año de bachillerato, allá en el Liceo Hugo Montiel Moreno de El Moján.

La novela de carácter histórica narra las aventuras del gobernador español Pedro de Ursúa en su afán de encontrar en alguna parte del Amazonas una fabulosa ciudad tutelada por un rey que hasta sus estornudos eran de oro. Esta leyenda estimuló una expedición patrocinada por el virreinato de Perú en 1561, a través del río Marañón, un afluente del gran Amazonas en busca del mítico lugar dorado. La tripulación tuvo que sortear situaciones hostiles impuestas por el medio selvático, donde confluía la malaria con el acecho de fieras inimaginables que en cierto grado contribuyó a reducirla considerablemente. Y es de donde empieza a surgir un personaje gris, que ni siquiera tenía cuota de mando en la empresa expedicionaria, puesto que el jefe era el propio gobernador quien de paso se acompañaba de su hermosa y deslumbrante mujer.

Ese personaje era Lope de Aguirre, un soldado resentido de origen vasco español que en plena marcha hizo que la tripulación se sublevara y echara del mando al gobernador Ursua quien fue ejecutado de una vez junto a su amante.

A medida que este hombre desconocido se investía de poder crecía su megalomanía de tal modo que pretendía apoderarse de todos los virreinatos del nuevo mundo, hasta deponer incluso al monarca de España Felipe II. Su desconfianza llegaba a límites de inverosimilitud que el mismo se encargaba de eliminar a aquel que intentara traicionarlo o que pudieran urdir un atentado en su contra. En ese constante delirio purgó su tripulación para quedarse sólo con los incondicionales, que no le darían más razones para un posible magnicidio.

De esa forma Aguirre recaló por el Orinoco llegando luego a la isla de Margarita donde sembró el terror aniquilando sin piedad parte de sus autoridades. Después se dirige a Barquisimeto en busca de unos desertores para cobrarles su traición, pero en este sitio crepuscular sus partidarios hastiados de sus locuras y sus desmanes lo venden y lo entregan a la justicia española, quien le hace pagar por su rebeldía, castigándolo con la pena que se aplicaba a todo aquel -como era su caso- desconocía la autoridad del rey.

Esta terrible tragedia de casi cinco siglos atrás; reconstruida en novela por el genio de Uslar Pietri, me hace recordar hoy la realidad de un país, ubicado: en algún lugar del planeta de cuyo nombre no quiero acordarme…

sábado, 27 de marzo de 2010

Conspiradores y golpistas

Por: Manuel Rosales G.

Los repartidores de violencia y desesperanza han dado un paso más en la cruenta persecución que los hará notables en este tramo de la triste historia de nuestro país, iniciando una aberrante acción en contra de Oswaldo Álvarez Paz y los periodistas que dirigen un programa donde el ex Gobernador emitió sus opiniones sobre la realidad que vivimos.

Asimismo, la Asamblea Nacional debería de ocuparse de sus funciones legislativas y no actuar como brazo ejecutor del gobierno, aprobando otra acción en contra del Dr. Guillermo Zuloaga por declarar con claridad y valentía sobre la quebrantada libertad de expresión en el país.

En los dramáticos momentos que atraviesa Venezuela, volvemos a levantar la voz para ocuparnos de la persecución que sufrimos todos los que nos oponemos a la política y a la incorrecta actuación del grupo de privilegiados responsables del sombrío panorama económico y social que padece nuestra nación.

Al escribir esta reflexión nos transportamos en el tiempo recordando al Presidente, Franklin Delano Roosevelt, defensor de las luchas de la libertad y estadista gigantesco que le dio al mundo las líneas fundamentales por el cual se luchaba y desangraba, al establecer el derecho a la libertad de palabra, a la libertad de cultos, a vivir libre de pobreza y miseria y el derecho a vivir en una sociedad segura y libre de temores.

En Venezuela no hay libertad de expresión, no se vive libre de temor. Los Poderes del Estado se utilizan para criminalizar la política, mientras la delincuencia y las mafias asesinan, atracan y secuestran, tienen arrinconados y en zozobra al pueblo.

Los pobres son más pobres y la clase media se desliza hacia la pobreza. Centenares de hombres y mujeres que hemos luchado porque nuestra patria viva libre, impere la justicia y la felicidad, somos perseguidos, maltratados, lanzados fuera de nuestra tierra y condenados.

Mancha siniestra que es, historia vieja. No hay país, no hay época en que gobernantes ambiciosos y perversos no tengan marcas y antecedentes; pero también es verdad que los hombres que fueron acusados y perseguidos injustamente son hoy día hombres respetados una vez pasada la persecución y la perfidia.

En todos aquellos lugares en que el gobierno ha sido falso, incapaz, malo y desaforado, se ha requerido de la lucha y resistencia desde cualquier espacio. La lucha en la calle, la lucha desde el exilio, la lucha desde la cárcel, la lucha hasta vencer.

Es la lucha por la justicia en toda su dimensión y que los “vivos y privilegiados” llaman conspiración, pretendiendo engañar a la gente al querer confundir la lucha cívica y democrática con esta táctica bien conocida por ellos.

Para ellos somos conspiradores quienes luchamos por la libertad de expresión, por los medios de comunicación, por las necesidades de nuestro pueblo, por la seguridad personal, por el empleo y las oportunidades, somos conspiradores por trabajar para sacar de abajo a los que nada tienen. Somos conspiradores porque queremos lograr un futuro mejor para las nuevas generaciones.

Es la conspiración buena de un pueblo contra los verdaderos golpistas que durante años conspiraron contra la democracia y la constitución, amparados y chupando los beneficios y oportunidades que les brindó este sistema de gobierno.

Conspiradores y golpistas son ellos, responsables de la violencia y la muerte de hombres y mujeres, y hoy están libres disfrutando el poder sin haber pagado por las muertes y la violencia que cobardemente ocasionaron.

Seguiremos luchando hasta lograr una sociedad nueva y moderna. Esta lucha será eterna, firme, infatigable, todos los segundos, mientras podamos respirar, mientras tengamos un espacio en cualquier lugar de la tierra para emitir nuestro pensamiento y levantar la bandera de la justicia social.

domingo, 7 de marzo de 2010

Versos para cantar

Por: Joan Manuel Serrat

No toda la poesía vale para ser cantada. Cierto que a todo se le puede poner música y que todo puede
ser cantado, desde la guía telefónica hasta el manual de instrucciones de un lavavajillas, pero es dudoso que textos de este calado alcancen a conmover a un auditorio como se espera de una buena canción.

Por lo general y salvo excepciones, una buena letra de canción tiene una estructura, un ritmo, una rima, un murmullo que la mece y la transporta mansamente hasta el oído, donde un argumentario manejado con sensibilidad se encargará de acercarla al corazón.

Luego está la música, pero eso ya es otro cantar.

No toda la poesía vale para ser cantada, ni todos los poetas sirven para escribir canciones.

A lo largo de más de cuarenta años de dedicarme a este oficio y de haberlo intentando de maneras varias, incluyendo tentativas de colaboración con plumas contrastadas y brillantes, en alguna ocasión me sorprendió la simpleza de los textos con la que algún reconocido hombre de letras respondió a mis requerimientos de escribir canciones en complicidad. Quizá el vate, convencido de antemano de que la canción popular no pasa de ser un arte menor mas cercano al alfarero que al escultor, cayó en el pecado que denunciaba Antonio Machado: despreciar cuanto se ignora, aunque también cabe la posibilidad de que el buen hombre no supiera hacerlo mejor. Bien sea por lo uno o por lo otro, mi experiencia me reafirma en que de la misma manera que detrás de un buen autor de canciones no hay necesariamente un buen poeta, tampoco al revés o viceversa.

Afortunadamente, también existen García Lorca y Rafael de León y Manolo Vázquez Montalbán y Mario Benedetti, por citar algunos magníficos letristas de canciones por derecho y, al tiempo, buenos poetas como muestra de que entre poesía y canción no media una frontera clara.

A este grupo de poetas manifiestamente musicales corresponde Miguel Hernández. Versos de rima clara y cadencioso ritmo que vienen de fábrica con la música puesta. Poesía escrita para ser cantada.

La mejor prueba de ello es que somos muchos los que con más o menos acierto, con mayor o menor fortuna, nos hemos atrevido a musicar y cantar sus versos, y diría yo que con el beneplácito del autor.

No me parece a mí que se le hubieran caído los anillos escuchando sus versos hechos canción a quien en el prólogo de Viento del pueblo insiste en que los poetas debían estar en el aire y pasar soplados a través de todos los poros. Probablemente no hubiese estado de acuerdo con muchas de las músicas con las que unos y otros hemos envuelto sus poemas, pero sin duda no le hubiera resultado ajena la peripecia.

De hecho, en vida del poeta, Lan Adomian, judío neoyorquino nacido en Ucrania integrante de la Brigada Lincoln, les puso música a algunos de sus poemas con su visto bueno y activa complicidad, y se sabe que trabajó en un himno oficial para la II República que debería haber sustituido al de Riego.

Si no le hubiera gustado que sus poemas olieran a canción, no existiría una Canción del esposo soldado, ni una Canción primera, ni una Canción última.

Titular un libro como: Cancionero y romancero de ausencias indica claramente que concebía esos versos como algo coral, musical y compartido.

Buena parte de sus obras de teatro incluyen pasajes explícitamente escritos como canciones en los que, junto a otras acotaciones, se indican los instrumentos que debían acompañarlos y donde coros como los de vendimiadoras y vendimiadores de El labrador de más aire recuerdan a los que suelen gastarse en las zarzuelas.

Otro ejemplo son las conocidas Nanas de la cebolla, escritas como seguidillas y que envía a su mujer diciéndole: “Ahí te mando coplillas.

Quien ensayó todo un abanico poético, desde la octava real hasta el soneto y el alejandrino, termina apostando por canciones al modo popular.

Como Miguel Hernández, creo en el placer de cantar, de cantar por el gusto de cantar, así como también creo que la canción es un buen modo de difundir la voz de los poetas, aunque confieso que ésa no ha sido nunca la razón que me ha movido a ponerles música. Si algo me ha llevado a hacerlo ha sido el descubrir en versos ajenos aquello que yo quería decir y de la manera en que el otro lo dijo. El resultado de toparme con versos que cantan y que me hicieron cantar con ellos.

Es difícil sustraerse a la simpatía que genera ese hombre que, como dice José Agustín Goytisolo: “Nace, escribe, muere desamparado”, pero, por encima del cariño a la persona y al ideario de Miguel Hernández, han sido la contundencia de su poesía, su vigencia y sobre todo su musicalidad las que me ha empujado a proponer una segunda entrega de sus versos hechos canciones, que, bajo el título de Hijo de la luz y de la sombra, supone una prolongación y también un complemento del trabajo que apareció en 1972.

Aventando sus versos, redondos y frescos como si hubieran sido escritos ayer y aquí, me uno a la celebración del centenario de su nacimiento y rindo un fraternal homenaje al poeta, al niño cabrero, al amigo desgajado, al amante exiliado, al padre huérfano, a la víctima de las cárceles de la dictadura, al hombre que cada vez que colgaba al sol los sueños, la vida le dejaba carbón, pero también me rindo homenaje a mí y a todos y cada uno de nosotros.

sábado, 27 de febrero de 2010

Más allá de sus narices

Por: Pompeyo Márquez

Cuando observamos la primitiva reacción de los principales voceros del oficialismo frente a la renuncia que hace el gobernador Henri Falcón a su militancia en el PSUV, una organización carcomida por la lucha grupal, llena de arribistas y oportunistas, burocratizada como todo partido organizado desde el poder, no podemos menos que acudir al refranero popular y decirles que no ven más allá de sus narices.

No sólo son incapaces para gobernar, comenzando por el autócrata, sino también sordos y ciegos ante lo que sucede en la sociedad venezolana.

El más elemental análisis de lo que ocurre conduce a la afirmación de que este régimen entró en declive y se acerca una definición de la crisis. Como toda crisis política, tiene características ineludibles: se incorporan nuevos actores cada día que provienen del campo oficialista, y por tanto crecen las fuerzas que buscan una salida democrática, constitucional y pacífica y nada tiene de raro que el comienzo de su solución sea inédita, vale decir que nadie puede prever exactamente cómo va a ser el desenlace. Esa es la historia de Venezuela. Podríamos citar varios ejemplos.

Daremos dos: Uno, cuando muere el dictador Gómez el curso que toman los acontecimientos con López Contreras y Medina.

Dos: El 23 de enero, fruto de una resistencia contra una dictadura militar que en sus últimos años tomó el atajo del terrorismo. Se planteó como una necesidad la formación de la más amplia unidad nacional para poner fin a ese régimen de terror y alcanzar el funcionamiento democrático que durará 40 años.

Transición que se efectuó pacíficamente con Larrazábal a la cabeza, un desconocido hasta ese día, y un movimiento dirigido por un grupo anónimo bajo el tradicional nombre de Junta Patriótica.

Llegó la hora de cambiar. Basta de tantos odios, desaciertos, violaciones a la Constitución Nacional. Hoy se puede gritar a los cuatro vientos que existe una mayoría que repudia la actuación del régimen. Esta autocracia militarista con tendencias totalitarias al estilo cubano fracasó y debe ser reemplazada por un gobierno de amplitud que inicie la reconstrucción del país que ve destruidas sus instituciones, su aparato productivo, su convivencia democrática.

La Carta de Falcón a Chávez resume un poderoso sentimiento nacional de reconciliación nacional, de respeto a la Constitución, de ponerle fin a las actuaciones de un autócrata que se cree dueño del país. Una sociedad dirigida de esa manera, dividida y sometida a los odios primitivos de un hombre y de sus fanáticos seguidores, sólo puede generar una involución histórica y a una involución en la calidad de vida.

Llegó la hora de cambiar. El 26 de septiembre es el inicio de ese cambio. Ganar la mayoría de la Asamblea Nacional y originar una nueva realidad política que tome en consideración las urgencias nacionales en las esferas más diversas tanto sociales como políticas. En esa dirección la palabra clave es la unidad de propósitos con una plataforma que vaya más allá del 26 de septiembre, que anuncie una nueva aurora y salgamos de esta pesadilla que abruma a la mayoría de los venezolanos.

sábado, 13 de febrero de 2010

Descubriendo a Lenín

Por: Alonso Moleiro

El presidente Chávez ha anunciado que debuta con lecturas de Lenin. El Estado y la revolución entre otras obras, parece ser su nueva palanca para interpretar la realidad nacional. Una confesión hecha mientras, de ladito, hacía otras: se siente marxista, aún cuando no ha leído nunca El Capital.

La tutela de Fidel Castro, su resuello, se siente en el pescuezo del alto gobierno. Padrinazgo este que le puede costar muy caro a la nación. Esto, mientras el PSUV, el partido del presidente Chávez, no dice nada en torno a su orientación doctrinaria, su relación con las formas de propiedad y su filiación con alguna u otra corriente de izquierda del globo.

Basta ser amigo de Miraflores y andar más o menos inconforme. Caben en el mismo saco los anarcosindicalistas y Lula como vocero del Foro Social Mundial Así anda el chavismo, hablando de comunas sin discutir nada, navegando mudo en torno a los antojos de su jefe.

Del libertario Chomsky , uno de los críticos más fieros del leninismo, al "bloque histórico" de Gramsci, el himno de la traición y el revisionismo de cualquier militante ultroso de los años 70.

Con todo y ser un indiscutible estratega político, llega tarde el Presidente a debates que tienen rato zanjados en el mundo entero. Con él, acostumbrados exclusivamente a tener jefes, desprovistos de opiniones propias, llegan tarde, al remolque, sus seguidores del PSUV.

Vladimir Lenin fue, ante todo, uno de los combatientes políticos más preclaros y brillantes del siglo XX. Lo cual no nos impide llegar a la más obvia de todas las conclusiones: fue un teórico bastante intrascendente.

Con la caída de El Muro de Berlín, lo que vino a morir definitivamente fue el leninismo. Todos los supuestos de su obra política rodaron por los suelos: la noción de vanguardia, el secuestro de la autonomía sindical, el partido único, la concepción de Estado. Hasta el centralismo democrático como palanca para tomar decisiones colectivas en política.

Compare sus postulados frente a los del "renegado" Karl Kaustky: no hay un solo movimiento de izquierda en el mundo desarrollado que no valore el pluripartidismo ni la democracia directa.

Piense que el senil y chorrocloco Fidel Castro, es el único político vivo, junto a algunos bolsones del trotskismo francés, que aún se molesta en darle algo de pertinencia.

No hay salvoconducto más breve a la locura en política que andar entrándole a Lenin después de viejo. Los postulados leninistas son como el acné: hay que digerirlos en la juventud para, a continuación, poner la cabeza en torno a lo que de verdad sucede en el mundo.

lunes, 8 de febrero de 2010

¿Simples convidados de piedra?

Por: Jorge Sánchez Meleán

La sorpresiva derogatoria de la ley del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (Fides), aprobada en primera discusión el 2812010-01-30, es un nuevo y grave golpe a la provincia venezolana. El Fides, creado en 1993 para fortalecer financieramente al proceso de descentralización, fue el mecanismo claro, sencillo y transparente para darle participación a los estados y municipios en el producto de lo recaudado por un nuevo impuesto, al que de acuerdo a la Constitución de 1961 tenían derecho: el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Fue concebido como un mecanismo para iniciar la descentralización fiscal, ampliando la asignación de recursos ordinarios de fuentes tributarias a los estados y municipios, más allá del situado constitucional.

Esa
participación se situó después de 1997 entre el 15 y el 20% de lo recaudado por ese impuesto. En 2006 se sitúa en un “porcentaje no inferior al 15%”, y se dan recursos con dudosa constitucionalidad a los consejos comunales. El monto asignado a los estados y municipios desde 1997 se reparte 45% en proporción a la población, 10% en proporción a la extensión territorial y 45% de acuerdo a un indicador de compensación interterritorial.

En consecuencia
, al pretender sustituir al Fides por el nuevo Fondo de Compensación Interterritorial (FCI), creado por la Constitución de 1999, se le está escamoteando a los estados y municipios el 55% de los recursos que recibían como participación en el IVA por concepto de población y territorio, que nada tienen que ver con la compensación interterritorial.

El FCI puede
crearse, si así lo considera el régimen, pero tomando sólo del Fides el 45% de los recursos que se destinan a la compensación interterritorial. El restante 55% debe seguir siendo percibido por los estados y municipios para financiar las inversiones que consideren prioritarias, en uso de su autonomía. Un diputado del régimen expresó: "Con el Fondo de Compensación vamos a fortalecer el sistema de comunas, el Estado comunal, el Estado socialista”. Esto es inaceptable e inconstitucional. Además, el FCI será creado por un reglamento que hará de los estados y municipios simples convidados de piedra en el reparto de los recursos provenientes del IVA, que el régimen repartirá de manera discrecional para financiar a la nueva geometría del poder socialista-comunista que se nos quiere imponer. ¿Y la provincia venezolana va a permanecer impasible?

Lula, dame luz

Por: Eliana Pineda

Brasil, país sudamericano, bañado por las impresionantes aguas del océano Atlántico, su gran tamaño lo hace limitar con todas las naciones suramericanas, excepto Chile y Ecuador. Su población ronda los 198 millones de habitantes, ubicado como el quinto más populoso a nivel global. Tierra de Caetano Veloso, Ana Belén, Roberto Carlos, Gal Costa, Pelé y Ronaldinho y de los seductores carnavales.

Dentro de su inmensa geografía posee la gigantesca cuenca del Amazonas, cuya selva está poblada por variedades excéntricas de especies de fauna y flora y el conjunto hidrográfico más caudaloso del planeta, la revelan naturalmente como el único pulmón vegetal del mundo.

De colonización portuguesa, Brasil es en la actualidad una república federativa, presidencialista, inspirada en el modelo estadounidense y su sistema legal sigue la tradición romano-germánica. Es la mayor economía de Latinoamérica y la segunda del continente americano, la octava a escala global; según el Banco Mundial forma parte, junto con Rusia, China e India, del grupo de países considerados potencias emergentes por su liderazgo en sectores industriales, mineros, agrícolas, ganadería y exportaciones textiles, figurando además como la tercera bolsa de valores del mercado total. Para variar la Fifa lo designó de manera oficial como la región que albergará la Copa Mundial de Fútbol 2014.

Todas estas impactantes bondades brasileñas hacen de este territorio algo extraordinario, pero en estos momentos venezolanos de recorte eléctrico y déficit energético, sólo anhelamos contar con la efectividad de las poderosas represas de Paulo Alfonso y Tres Marías en el río San Francisco y la hidroeléctrica Itaipu, la mayor del mundo en potencia instalada y compartida con Paraguay, las cuales a través de inversiones sostenidas y operaciones de manutención permanente por parte del Gobierno carioca, aplican medidas de medio y largo alcance a los servicios eléctricos para que en esa extensa nación constantemente se alumbre hasta el Maracaná. Lula, dale luz a Chávez porque está en la total oscuridad.

domingo, 7 de febrero de 2010

El país posible

Por: Vladimiro Mújica

Ser optimista en la Venezuela de estos tiempos parecería una ingenuidad suprema. Mucha gente me ha referido la desdichada frase del infame reverendo norteamericano Pat Robertson, quien dio su propia explicación del terremoto en Haití: el país fue desvastado por una maldición resultado de haber suscrito un pacto con el diablo.

Bajo este argumento, los venezolanos estamos pagando una conducta arcana que nos trajo a Chávez. Otra gente me ha citado con frecuencia la maravillosa frase de Antonio Gramsci: El pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad, para transmitirme que todo análisis racional de la situación venezolana lleva a ser pesimista y que lo único que se puede hacer es mantener la voluntad, a veces el voluntarismo, de resistir.

Sin ningún ánimo de ser ingenuo, y más bien apelando al realismo más cínico y brutal creo que hay muchas razones para ser optimista. Hace unos días en un editorial del Washington Post se analizaba la situación venezolana y se trataba en detalle el profundo fracaso de la mal llamada revolución bolivariana.

Uno a otro se tocaba en sucesión los fracasos nacionales e internacionales del chavismo y su líder supremo. El desastre de Honduras, el aislamiento continental, el fracaso de sus aventuras en Colombia, la corrupción nacional, el desencanto creciente de la gente con un gobierno corrupto e incapaz, el cataclismo del manejo de la crisis del agua y la electricidad, la inseguridad y, finalmente, la economía.

Pero más allá de todas los fracasos de esta década perdida para Venezuela, está el hecho sicológico y muy importante de que el ideario chavista no ha logrado prender en los corazones de los venezolanos.

Nuestra herencia de la tribu, como magistralmente llama Ana teresa Torres a la colección de atavismos históricos que nos impiden lograr un mejor destino para Venezuela, llevaron a muchos de nuestros compatriotas a creer en el espejismo chavista ante las carencias de una democracia que no se enfrentaba al problema de la exclusión social.

Pero la gente, incluso muchos chavistas y más de un oportunista disfrazado de opositor, ya no le cree a Chávez. Quizás le teme y mucho más lo tolera porque distribuye dádivas y permite que muchos se enriquezcan si aceptan su liderazgo. El chavismo ha perdido de manera irreversible el alma y el corazón de los venezolanos. Chávez lo sabe y es sólo cuestión de tiempo que ese estado de ánimo se exprese irreprimiblemente.

El chavismo como ideario está derrotado, pero la capacidad de daño del régimen es todavía muy grande. La violencia gravita pesadamente sobre nuestras vidas. La capacidad de las armas está solamente en un bando, así que la ruta de una salida violenta y caótica siempre perjudicará a la salida democrática.

La construcción del país posible, donde se reencuentren los venezolanos, depende crucialmente de que las elecciones a la Asamblea Nacional cobren la fuerza de un plebiscito sobre la permanencia de Chávez en el poder. Hacia allá deben dirigirse nuestros esfuerzos.

viernes, 5 de febrero de 2010

Cuatro febreros

Por: Fernando Luìs Egaña

El oficialismo es muy habilidoso en la práctica del "historicidio". Y ahora el ministro de Cultura anuncia un fondo especial para "el rescate de la memoria histórica", es decir para continuar promoviendo una versión de la historia venezolana que se entalle a las justificaciones retrospectivas de la llamada "revolución bolivarista". En esos tinglados el mes de febrero tiene una importancia casi mítica. Veamos.

El primer febrero del calendario rojillo es el de 1989. "El Caracazo" se presenta como el hecho precursor del socialismo del siglo XXI.

Su exaltación se hace de una manera tan fuera de contexto, que las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por los efectivos militares se envuelven y silencian en un discurso apocalíptico en contra de la democracia representativa.

Tal es el delirio, que el señor Chávez anda formulando retorcidas analogías para amenazar a sus adversarios con nuevos "Caracazos"...

El segundo febrero, claro está, lo encarna el intento de golpe de Estado del 4F de 1992. En los anales de boinacolorá, la auto-apología de aquella insurrección castrense se equipara -y hasta empalidece- al 19 de Abril, el 5 de Julio o el 23 de Enero.

El meta-mensaje, como dirían los expertos, no es tan difícil de discernir: es en el golpismo y no en la política cívica donde se encuentra la legitimidad del poder. De allí que la consagración continuada del 4F termine siendo un estímulo para los uniformados que de pronto consideren que también les toca su hora gloriosa.

El tercer febrero se remonta a 11 años atrás, cuando empezaron los períodos presidenciales del señor Chávez. Y no importa que en ese tiempo el novel mandatario se esmerara en presentarse como un reformista civil alejado de los extremismos ideológicos, porque según la historia oficial el 2F de 1999 se inició la transición hacia la patria socialista y revolucionaria conforme a las coordenadas ejemplares de la revolución cubana.

Y el cuarto febrero lo estamos viviendo y padeciendo el conjunto de los venezolanos. Es el resultado de una década larga de división, desgobierno y destrucción.

Sus símbolos no están en una pretendida rebelión libertaria o en un triunfo electoral de amplia expectativa. No. Se representa por el racionamiento, la escasez, la carestía, la violencia delictiva, la represión, y la desmejora acelerada de la realidad nacional en todos sus ámbitos.

Es el llegadero de tanta insania en función gubernativa: la que hizo posible el malbaratar una de las mayores oportunidades de cambio positivo que haya tenido la trayectoria venezolana.

Y toda la palabrería que se vierta para conmemorar el primero, segundo y tercer febrero, ya no será suficiente para esconder la tragedia del cuarto.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La palabra libre

Por: Juan Miguel Matheus

A pesar
de haber sufrido altos costos por ensañarse en contra de RCTV y de la libertad de expresión, ahora Chávez amenaza con juzgar a nuestro más refinado e inteligente humorista: Laureano Márquez.

¿Por qué? Porque Laureano lleva once años diciendo la verdad sobre este régimen, revistiéndola de humor y chispa criolla, lo cual la hace calar con más hondura en los corazones de quienes luchamos por una Venezuela sin Esteban.

Esta situación demuestra una vez más que la verdad es el arma más poderosa para pulverizar a un régimen totalitario. Laureano, al igual que RCTV, son símbolos de la dignidad de la palabra libre. Ésta deriva derechamente de la dignidad de la conciencia. Es su máxima expresión.

El contenido de la palabra libre es el contenido de la conciencia, que se comunica, que se manifiesta fuera de la propia interioridad.

Ello implica un proceso radicalmente humano que está en la base de la convivencia política: a través de la palabra libre vertemos sobre otros lo que nuestra conciencia señala en relación con lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, lo justo y lo injusto. Con la palabra libre comienza el diálogo interpersonal para compartir el bien del cual gozamos o el mal que padecemos.

En nuestro caso la palabra libre es el conducto para hacer patente que este régimen es totalitario, que pretende el control absoluto de todas las esferas de la vida de los venezolanos, que se sostiene por la mentira, la violencia y el miedo y que ha destruido el país hasta niveles insospechados.

O dicho de otro modo: la palabra libre nos permite a los venezolanos gritar con Laureano una verdad evidente para todos, incluso para los chavistas: que Chávez es la mayor fuente de nuestros males presentes.

Pero lo más importante es que Laureano nos enseña que al totalitarismo se le derrota afirmando la dimensión espiritual de la persona humana. El totalitarismo es un intento de aniquilar la espiritualidad del hombre.

Por eso el camino para derrotarlo es, precisamente, la exaltación del espíritu. Ello supone una disposición a sobrellevar el sufrimiento infligido por la brutalidad del poder. La dignidad de la palabra libre se acrecienta con la resistencia al mal.

A Laureano lo podrán encerrar en un calabozo pero no mudarán su conciencia ni destruirán el resplandor de su palabra libre. Cuando se le preguntó por Twitter si tenía miedo, respondió: “Sí. Pero lo aguanto como Jesucristo, que tuvo miedo y dijo: Abba Pater, hágase tu voluntad”.

Respuesta preñada de magnanimidad, reflejo de su finura interior. Allí está la clave para actuar según la conciencia y comprender que el sufrimiento causado por Chávez nos puede ganar méritos para la eternidad. Ése es el sentido de la frase “La verdad os hará libres”, que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo. Ésa es la senda para una Venezuela sin Esteban.