martes, 9 de abril de 2013

El gobierno va a perder


Por: Teodoro Petkoff

En el mundo opositor se respiran aires de triunfo. Las dos recientes actividades de Capriles: la marcha nocturna de hace una semana y luego el descomunal mitin de la avenida Bolívar y sus adyacencias, el domingo pasado, constituyen testimonio elocuente de ese talante de vencedores. No porque hayan sido grandes manifestaciones; en Caracas estamos cansados de ver los llenos de la avenida Bolívar, sino por el espíritu que animaba a la enorme multitud. El de la confianza en la victoria.

En las dos grandes fuerzas que dividen a la nación se están produciendo procesos de opuesta significación. En el chavismo es inocultable el impacto que ha producido la ausencia del líder. Chávez no construyó un verdadero partido sino una máquina electoral, carente del cemento de ideas que dan consistencia a una organización política, de allí que carezca de un equipo de dirección capaz de proporcionar una orientación al país. Ausente el líder taumatúrgico sus herederos lucen completamente incapaces de calzar sus botas. Nicolás Maduro, el más sobresaliente y candidato ahora a la presidencia, no posee ningún rasgo o atributo personal que le proporcione una personalidad propia.

Es más bien opaco. De allí su agónico empeño en aferrarse a la imagen del líder fallecido. Sin ella Maduro se siente desamparado. Pero esto no sería tan grave de no ser porque el desamparo también arropa a una parte considerable del vasto mundo del chavismo popular. Demasiada gente no ve en Nicolás Maduro al sucesor, a lo sumo lo consideran un “peor es nada”.

En cambio, en el lado opositor no sólo se reafirma la candidatura de Henrique Capriles, que ha ido adquiriendo un vigor y una envergadura crecientes, parejas con el incremento de su capacidad de convocatoria. Más que un candidato, Capriles tiene hoy la estatura de un líder real para la oposición. Su posibilidad de victoria no es hoy una ilusión sino una verdadera certidumbre. Capriles no sólo debe ganar sino que puede ganar.

Desde luego, se enfrenta a la máquina inmensa y poderosa del Estado, cuyos recursos están siendo utilizados inescrupulosa y obscenamente por el candidato oficialista. Pero no es la primera vez que en este país es derrotado el ventajismo oficial. Esta vez, además, ese ventajismo cuenta con el handicap de la pésima gestión de los cien días de Maduro. En tres meses su gobierno ha clavado dos devaluaciones del bolívar, con la inevitable consecuencia de que todos los presupuestos familiares han resultado afectados por la pérdida de valor de la moneda nacional. Naturalmente, son los más pobres quienes padecen las peores consecuencias de la depreciación del bolívar.

Esta carga cae pesadamente sobre los hombros del candidato oficialista. Vamos a ver qué le aconseja el pajarito para hacer frente a esa chupa que le ha caído encima. Por cierto, también como herencia, porque para ser justos con Maduro, esa devaluación la diseñó y montó Hugo Chávez, a Maduro le ha tocado recoger los vidrios rotos. El gobierno va a perder, pero no gratuitamente. Ese ánimo que se vio el domingo en la avenida Bolívar se tiene que repetir el próximo domingo.

viernes, 5 de abril de 2013

En el ojo del huracán


Por: AGLAYA KINZBRUNER

No nos interesa en este momento evaluar la gestión de Chávez, ni la de Maduro tampoco. En cuanto a este último Gustavo Coronel escribió un excelente artículo el 27/3/13, llamado "La aterradora ignorancia de Nicolás sobre petróleo y apóstoles".

Lo que nos parece relevante es cómo ambos son percibidos por la gran masa popular y posibles semejanzas y contrastes.

Chávez encarna el mito de la Cenicienta. El muchacho pobre venido de abajo que se encumbró, llegó a ser Presidente, usó relojes caros, dicen que tenía desde la colección completa de Bulgari hasta un Patek Philippe, cada año aumentó lo que gastaba en higiene personal, baños y perfumes, ropa y viajes. Y con todo eso, jamás olvidó a su pueblo, por lo menos si de nombrarlo se trata.

Tampoco olvidó jamás a Hamás (¡oh! ¡la disonancia!), Hezbollah, Ahmadineyad, los Castro, Lukashenko, Al Bashir, Bashar al Assad, en fin, la créme de la créme.

Pero, como dijimos antes, no se trata de juzgarlo sino de establecer ciertos parámetros sobre la diferencia de percepción de parte del pueblo entre él y Nicolás.

Este último, al igual que Chávez, viene de un hogar humilde pero si uno se toma la molestia de indagar, de preguntar por ahí a ver qué piensan los demás obtendrá la siguiente percepción. "Es el muchacho que corre detrás de la ambulancia".

No hay elemento visual más claro que ese. A este respecto hay varias frases que se han vuelto populares. Una es de Capriles: Nicolás, no te vistas que no vas, y otra: Nicolás el Breve. Una duda terrible nos corroe.

¿Será que piensan aplicarle a Nicolás el famoso Método Chaz? Ciertamente que, en caso de ganar las elecciones, con este CNE tan injusto todo es posible, nadie parece pensar que Maduro se pueda eternizar en el cargo como su predecesor.

Maduro no dura, dicen. Vox populi vox dei. Desde que él lleva esta parodia de gobierno, hemos tenido dos devaluaciones, los presos políticos siguen presos y los periodistas, escritores, columnistas y caricaturistas han sido insultados y amenazados de muerte. No hemos observado la más mínima amplitud o finesse en su trato.

En cuanto a finesse y ya que los jesuitas están de moda, queremos contar la siguiente anécdota: un franciscano y un jesuita, grandes fumadores ambos, se cansaban de tanto rezar sin siquiera probar un cigarrillo. Deciden pedir el permiso correspondiente.

"¿Puedo fumar un cigarrillo mientras rezo?", le preguntó el franciscano a su superior.
"Claro que no", contestó éste indignado. Se reunió el franciscano con el jesuita y le contó su descalabro.
"Pues yo sí conseguí el permiso", contestó éste fresco como una lechuga.
"¿Y tú que preguntaste".
Satisfecho el jesuita contestó: "¿Puedo rezar mientras fumo? Y enseguida me dijeron que sí".

miércoles, 27 de marzo de 2013

AMARGURAS (III).


Por: Víctor Hugo D’Paola

1.- La excelente periodista Elizabeth Araujo me entrevistó para Tal Cual. Una de las preguntas y la respuesta respectiva no fue publicada, seguramente por razones de espacio. Aquí incluyo la pregunta y la respuesta que me parecen importantes.

PREGUNTA. Hay un caso que impresiona, el de Marco Aurelio García, tal vez el asesor más influyente en la política de Brasil frente a Latinoamérica, y de quien se creía un izquierdista de avanzada, y ahora aparece como el defensor del chavismo ante el gobierno de Rousseff.

RESPUESTA. La política exterior de Brasil es una política de estado, es la misma, sea el Presidente Fernando Henrique Cardozo, Lula o Dilma Rousseff, la dirige Itamarati, y está reputada como un ejemplo de verdadera diplomacia. La representa el Canciller, en este caso Antonio Patriota, un funcionario de carrera. El partido izquierdista PT –Partido de los Trabajadores- lo fundó Lula, entre otros dirigentes, tiene su propia política internacional, esta la dirige Marco Aurelio García, radical, con influencias trotskistas, formado en el exilio en Chile y Buenos Aires. Tiene una oficina en Planalto, al lado de la presidencia, y es consultado en asuntos de América Latina. Muy amigo de los Castro de Cuba y también del chavismo venezolano, busca influir a favor de estos en la política exterior de Brasil. Lula le hacía caso, el dilema de la Rousseff es a quien seguir, aunque casi siempre se inclina por lo que diga Itamarati. Tanto el gobierno de Lula como el de Dilma, igual que el de Cardozo, han representado una socialdemocracia avanzada; el PT ha tenido que dejar de lado su radicalismo, además está marcado por graves casos de corrupción, donde aparecen con juicios condenatorios dirigentes tan importantes como José Dirceu y José Genaino, ministro de la casa presidencial de Lula el primero y Secretario General del partido, el segundo.

2.- Los últimos años, Hugo Chávez se hacía acompañar en actos oficiales y protocolares por su hija María Gabriela. Tal vez pensaba que ésta sería una especie de Keiko Fujimori y destacaría en la política. Si ese era el plan, no dio resultado y en la hora más dramática, la despedida, tuvo que optar por Maduro, uno de sus adláteres más cercano. Ahora vuelve María Gabriela, con una carta emotiva a su difunto padre. En la leída misiva ataca con gruesos epítetos a Henrique Capriles y a la oposición. Solo una cuestión le quisiéramos recordar a la hija del caudillo. Su padre estaba mal de una grave enfermedad, sin embargo engañó a los venezolanos al presentarse como candidato para una posición que no podría ejercer, la presidencia. Les mintió cuando dijo que estaba bien, que se encontraba curado de sus males. Un burdo engaño electorero  que le ha hecho mucho daño al país. Por supuesto, María Gabriela en su carta no se refiere a esto, que es imperdonable y pesa para la historia del líder chavista.

3.- Si quisieran sepultarlo en el Panteón Nacional, las normas establecidas les importaría poco, simplemente las cambiarían. No, en el Panteón hay mucha gente, incluso algunos que ahí no debieran estar. Se trata de ponerlo solo, como un verdadero dios de proyección infinita. Así escogieron el Museo Militar –lugar por cierto, del mayor fracaso militar del líder “invicto”-, le cambiaron el nombre (“Cuartel de la montaña”) y construyeron un mausoleo donde debe reposar solo el guerrero, para mayor gloria de los “héroes” del 4 de febrero. Peculado de uso, dice mi amigo Gonzalo González, ya que este edificio es del Ministerio de Defensa, y ahora es usado para la propaganda de un partido político. Solo como Napoleón en Les Invalides, verdaderamente gran estratega militar; como Lincoln –la democracia estadounidense le debe mucho a este anciano con visión de futuro- en Washington; como los Reyes Católicos en Granada, que reconquistaron Iberia de los musulmanes; también Franco, el tirano español, tiene su mausoleo en “El valle de los caídos”. Este, desgraciadamente fue vencedor en una guerra civil. Aunque el hombre de Sabaneta no tenga una epopeya relevante, la creación y mantenimiento del mito les hizo conveniente el mausoleo de La Planicie.

lunes, 25 de marzo de 2013

Angelitos Negros


Por: Ibsen Martinez

La semana pasada publiqué un artículo que suscitó en el chavismo un vendaval de mentadas de madre televisivas y una verdadera paliza virtual, propinada anónimamente a este servidor gracias a las llamadas redes sociales. Afortunadamente para mì, los porrazos hasta ahora sólo han sido virtuales y las amenazas a mi integridad personal no se han concretado.

La tradición periodística occidental recomienda no dejar pasar la ocasión, responder con otro artículo que deje ver cuán inútiles son las intimaciones a callar porque el aborrecido está ganado para la causa de la libertad deexpresión y nada ni nadie logrará et cétera ,etcétera.

La verdad, si bien no me siento en absoluto acobardado, debo admitir que los denuestos de Mario Silva , los tuits de Jorge Rodrìguez y el esfuerzo conjunto de la docena de malentretenidos que colmaron mi buzón de voz con la promesa de sodomizarme y exhortaciones a abandonar el país han logrado disuadirme de escribir sobre lo que pasa en Venezuela.

Al menos por una vez debería ocuparme de asuntos menos lacerantes para la tan jaleada "dignidad revolucionaria". Pero, ¡ay!, no puedo prometer nada porque la oferta de temas para la irrisión que ofrece el chavismo sin Chávez es demasiado suculenta, hasta para el talante más desaprensivo: ahí tiene usted, por ejemplo, la estampa llanera que la televisión gobiernera brindó en estos días: un Nicolás Maduro tocado con un sombrero de ala ancha, sentado justo en el medio de un semicírculo de seguidores, entre quienes se encontraba un militar en traje de faena. El grupo estaba, a su vez, en un reventadero de sol cuya inclemencia era apenas mitigada por una carpa.

Un árbol llanero y una hamaca brindaban el toque justo de galleguiano telurismo. ¡Ah, el sombrero de Maduro! Lo hemos visto en más de un desfile "cívico-militar", multiplicado en las cabecitas de innúmeros reclutas caracterizados de llaneros de Páez .

Es un modelo que, desde luego, nadie usa ya: no es invención mía que el tocado llanero por excelencia sea desde hace muchos años la simpática y demótica gorra de pelotero.

Sin embargo, Maduro se toca con un sombrero alón y adopta el continente grave de un daguerrotipo en el que, digamos, el general Joaquín Crespo, posase con el alto mando de la revolución de 1892 poco antes de la acción de Mata Carmelera.

Imagino que Maduro se pone ese sombrero para mejor subrayar el cariz campesino de la "misión" que, sin duda, estaba anunciando. Para ello incurre en tan simbólico anacronismo: este genuino astro de la impostación se disfraza de Ezequiel Zamora y se sienta bajo un merecure a perorar ante las cámaras para que nadie dude de su compromiso con la causa de borrar de la faz de Venezuela todo vestigio de latifundismo. Esto último es solamente lo que presumo que decía Maduro, disfrazado de Maisanta.

No puedo asegurarlo porque el monitor de la sala de redacción en que lo vi no tenía puesto el volumen, pero el efecto logrado era muy descorazonador: todos los circunstantes tenían cara de pena ajena, no sé si me explico. Cara de "cuando terminará esta vaina", cara de cuarenta grados a la sombra. En especial, el alto oficial de la fuerza armada.

Con todo, no abrigo la menor duda de que Maduro ganará las elecciones. ¡Ugh! ¿Qué he dicho? ¡Ahora serán los entusiastas de Henrique Capriles quienes me lapiden con sus tuits! Ya me parece estar leyéndolos: "¡Derrotista, escribidor de culebrones, ¿quién te estará pagando?" En fin, a lo hecho pecho: decía que pienso que Maduro ineluctablemente ha de ganar las elecciones del 14 de abril porque uno de los aportes culturales del chavismo a la antropología del colectivismo latinoamericano, con o sin Chávez, ha sido "conectar" la cursilería ambiente.

Hablo de esa cursilería basal del pueblo venezolano que nos ha dado, entre otras manifestaciones, a Lila Morillo y , en un plano más astral, a María Lionza. Y lo está haciendo estupendamente bien; su desempeño como monigote designado por el Nunca Bien Llorado para llevarnos al socialismo del siglo XXI es sencillamente impecable.

Uno lo ve allí, con su sombrero alón y su bigote y el ceño fruncido , rodeado de personeros muy compenetrados con su tarea histórica y, llevado de descaminadores reflejos intelectuales propios de la élite blanca y eurocentrista, piensa: "Esto es realmente lastimero, esto carece de imaginación, esto es el colmo de la ramplonería".

Y, puesto a pensar de este modo, puesto a estirar esa opinión esteticista y pequeñoburguesa, puede llegar a pensar, como lo expresan algunos analistas, que la estampa llanera deja ver alguna debilidad, algún nerviosismo preelectoral. Pero no es así. El hombre del bigotazo y el sombrero alón es espejo y guía de los desposeídos venezolanos. Los interpreta a cabalidad.

Se merecen los unos a los otros y por eso prevalecerán. Y dicho esto, queridísimo Jorge Rodrìguez, envío mi artículo a Talcual y me dispongo a escuchar un quinteto de Himdemith y a leer un poquito más de Christopher Hitchens.

viernes, 22 de marzo de 2013

23 días


Por: Eleonora Bruzual

Faltan apenas 23 días para unas elecciones que vuelven -quizá con más patetismo- a poner en las manos de los que nos consideramos demócratas el destino de esta patria traicionada, saqueada e invadida. Una Venezuela tasajeada, dividida, liderada por un lado por una sarta de cultores del odio que escupiendo maldad tienen las "santas voluntades" de endosarle esa característica a los que ni siquiera consideran adversarios políticos sino enemigos a barrer, y que competimos en absoluta desigualdad con un candidato que tiene como contendor al Estado secuestrado, desmantelado y puesto al servicio de una banda que desde Cuba ha venido por años imponiendo sus planes. 

23 días para con votos poner fin al señorío de la violencia, al odio como estrategia de dominación, a la limosna que prostituye y trastoca al ciudadano en siervo. 23 días para cesar la farsa de la lucha contra "El Imperio" invasor cuando la realidad es que estamos invadidos por chulos insaciables que desde una isla paupérrima se han erigido en los verdaderos dueños del país. 23 días para iniciar la ardua tarea que nos lleve a recomponer esta tierra nuestra donde la muerte violenta e impune se hizo cotidiana, donde aceptamos pasivos que una familia presidencial de pobres de solemnidad hace 14 años ahora sean mil millonarios que comparten el vergonzante récord de haberse enriquecido desde el abuso del Poder con una élite corrompida que procura obligarnos a ser siervos mendicantes mientras ellos lo controlan todo, lo usufructúan todo y siguen con la misma pretensión mavitosa de perdurar "Hasta el fin de los tiempos". 

23 días para enfrentar a un "heredero" que ha resultado una grotesca caricatura de quien imaginó en su delirio que no sólo lo erigía en sucesor sino que le endosaba características propias imposibles de ostentar. 23 días para poner fin a la entronización de los antivalores. 23 días para que Henrique Capriles, con nuestro apoyo, entrompe la barbarie y la venza. 23 días para un amanecer de esperanzas ciertas. 

sábado, 16 de marzo de 2013

Caracas y la novela negra


Por: Víctor Hugo D’Paola.

Con el tiempo me he vuelto adicto a la novela negra. Policial se llamó desde los tiempos de Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle y Agatha Cristie, clásicos y románticos al mismo tiempo. Geniales como Poe y persiguiendo el best seller como Agatha Cristie, personajes creados por ellos se han inmortalizado: Hércules Poirot, Sherlock Holmes y el Dr. Watson. Es años más tarde cuando aparece con fuerza la novela negra que va más a lo social, a la denuncia de poderes establecidos y sus perversiones, a la corrupción económica y política. Con dos estadounidenses que también trabajaban para Hollywood haciendo guiones, Raymond Chandler y Dashiell Hammett, la novela policial se hace ruda y apasionante, la gente de mal vivir adquiere un protagonismo relevante, contra ella se enfrentan Philip Marlowe y Sam Spade, investigadores privados, creaciones literarias de Chandler y Hammett respectivamente. Ya la novela policial no es un género menor de la literatura, Dashiell Hammett es el creador de la novela negra moderna.

     Seguidores suyos aparecen en Europa. Manuel Vázquez Montalbán en España con el detective privado Pepe Carvalho, gastrónomo, culto, solitario, quien actúa en una España enigmática y conflictiva. Vázquez Montalbán era catalán y militante comunista. Su amigo siciliano Andrea Camilleri, antiguo guionista para cine y televisión, se mete en el mundo provincial de la mafia de su región; su personaje central es el comisario Salvo Montalbano (su apellido es en honor a Vázquez Montalbán), también gourmet e investigador solitario en el ambiente peligroso de Sicilia. En Suecia se desarrolla con mucha intensidad la novela negra, relevante en Stieg Larsson, lamentablemente desaparecido prematuramente. Su trilogía  “Millennium” busca desentrañar las conexiones irregulares entre el poder financiero y el político. Sus personajes Mikael Blonkvist, quien hace periodismo de investigación y la hacker Lisbeth Salander, extraña e inadaptada, quien sin embargo ayuda a Blonkvist, son los protagonistas principales de las novelas de Larsson. En Suecia también otro grande de la novela negra, Henning Mankell, quien con el inspector Kurt Wallander realiza sorprendentes investigaciones, incluso algunas con repercusiones internacionales. Philip Kerr, escocés de nacimiento, trabaja más en sus novelas la Alemania nazi, con su detective Bernie Gunther. Éste vive el tiempo de ascenso del nazismo. Hitler en el poder y crímenes que Gunther investiga. Para eso debe relacionarse con jerarcas nazis como Goering, Himmler o Heydrich, el carnicero de Bohemia y Moravia. En la Grecia actual de la profunda crisis económica actúa el comisario Kostas Jaritos, una creación de Petros Márkaris; las entidades financieras, Grecia al borde del colapso, las protestas en las calles contra las rebajas de sueldos y pensiones, mientras tanto el crimen no cesa y Jaritos debe investigar.

     Cruzando los mares llegamos a China, la del comunismo totalitario mezclado con economía capitalista de mercado, la corrupción se extiende, altos funcionarios del Partido Comunista participan de ella y el inspector jefe Chen Cao de la policía de Shanghai debe actuar. Son las novelas del escritor chino Qiu Xiaolong, poeta como también lo es el inspector Chen, a menudo se acompañan con citas de poetas clásicos de la literatura china. Siguiendo con el comunismo, pero ya en América Latina, tenemos a Leonardo Padura, escritor cubano, autor de la extraordinaria novela “El hombre que amaba a los perros”, quien cultivó con mucho éxito la novela negra. Su detective es Mario Conde, quien se dedica a vender libros usados, de todos modos es contratado para hacer investigaciones, las cuales realiza en medio de las dificultades para actuar que produce un régimen cerrado y totalitario como el cubano. En Brasil, potencia económica emergente, Rubem Fonseca es uno de sus mejores escritores, varias veces mencionado al Premio Nobel. Él tiene también su personaje de novela negra, Mandrake, abogado criminalista de profesión y mujeriego por pasión hace de detective en muchos casos. Cayetano Brulé no es un detective profesional, pero investiga en privado, muchas de sus historias se desarrollan en Valparaiso, paisaje portuario de Chile, también viaja para sus investigaciones; es un personaje creado  por el novelista chileno Roberto Ampuero. México es un país sometido a altos niveles de violencia criminal, la actuación de las mafias del narcotráfico casi es impune. Ahí actúa Edgar Mendieta, el Zurdo Mendieta, detective que no vacila en acordarse con jefes del narco si fuese necesario. Es una creación de Élmer Mendoza, novelista donde el lenguaje se desborda, con mexicanismos y maneras de hablar de los bajos fondos. Su última novela, “Nombre de perro” así lo muestra. En Venezuela hay pocas muestras de la novela negra, salvo el caso de Marcos Tarre Briceño, quien ha escrito varias obras donde el personaje central es el investigador Gumersindo Peña, exPTJ y exDisip. En su última obra “Rojo Express”, Marcos Tarre ubica los sucesos en Cumaná y los alrededores orientales y en el marco del chavismo hegemónico y procubano.  

     En Caracas no tenemos una novelística del género negro que refleje los graves males de la ciudad, entre ellos la delincuencia y el crimen cotidiano, el comercio y el tráfico de las drogas, los centenares de miles de motorizados, algunos delincuentes políticos, otros delincuentes comunes, la mayoría trabajadores que sin embargo para nada respetan las normas establecidas; la corrupción en el ejercicio del poder, el mal gobierno nacional y caraqueño. Una novelística que construya la novela negra caraqueña es necesaria y seguramente bien recibida.

viernes, 8 de marzo de 2013

A Venezuela le falta Dios


Por: Fernando Mires
La historia se repite. Una vez como tragedia, otra vez como telenovela. Así pensaba cuando veía en la televisión esa masa roja de chavistas sollozando por la muerte del presidente. Ocurrió lo mismo cuando murieron Stalin, Mao Tse Tung, Ho Chi Min, Kim il Sung, y otros faraones. Así pasó también con Evita, la bella Evita. O con Elvis Presley; o con Michael Jackson, y así seguirá sucediendo. Mas, cuando muera Maradona, todos los difuntos famosos habidos y por haber, palidecerán de envidia. Porque los funerales de Maradona serán grandiosos. Si usted está vivo señor, cuando muera Maradona no se pierda la función. No habrá nunca nada igual.
Los sollozantes y tumultuosos funerales de Chávez serán sólo uno más en la ya larga lista de las ceremonias fúnebres paganas. Una gran parte del pueblo venezolano lo llora; y en cierto modo es legítimo. Pero una cosa es llorar a un mandatario y otra muy diferente a un ídolo. Pues, por razones que no atino a descifrar, los pueblos en su orfandad crean ídolos de cristal en los que se reflejan. En cierto modo, pienso, cuando lloran lo hacen por sí mismos. O para decirlo con Santos Discépolo, lloran “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”. Esa es también la función que juega El Otro (en este caso Chávez) en la psicología analítica. El Otro es el objeto sustitutivo de Dios que te devuelve el reflejo borroso de tu propia imagen, imagen que sin ese Otro, desaparece ante tus ojos
Don’t cry for me Argentina. No Evita, no lloran por ti los argentinos. Los argentinos, como buenos argentinos, cuando lloran, lloran por los argentinos. Tú sólo eras el espejo del llanto de tantos seres que lloran en la muerte del “prójimo-lejano” la propia mortalidad, el miedo innato de no ser más de lo que somos, aunque eso no sea mucho.
Don’t cry for me Venezuela. No, los venezolanos que lloran, lloran porque se sienten solos sin el espejo de Chávez, el padre nuestro que estás en la tierra, el hombre-poder, el Estado convertido en persona, el deseo que trasciende a la multitud, el reflejo del ser fundido en el magma de la muchedumbre. Lloran, en fin, por la nostalgia de Dios que cada uno trae consigo desde que venimos al mundo y que ningún mortal podrá satisfacer.
¿Por qué llorar tanto a Chávez? ¿Fundó acaso una nación? No, la nación ya estaba fundada ¿Liberó a los esclavos? No, no había esclavos ¿Dio de comer a los pobres? A algunos, tal vez; pero los programas sociales de Chávez lograron menos que los realizados en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay ¿Amplió las libertades? Todo lo contrario, subordinó a todos los poderes públicos al Estado y llevó a los militares al poder de un modo aún más radical que todos los generales golpistas del sur ¿Terminó con la corrupción? Ni por nada, Venezuela está en la cima de la corrupción mundial ¿Acabó con la delincuencia? No, la delincuencia aumentó bajo su mandato ¿Liberó a Venezuela de los EE UU? Mentira, nunca la economía de Venezuela ha sido más dependiente del “imperio” que bajo Chávez ¿Detuvo la inflación? Mejor no hablemos de eso.
El pueblo chavista no llora a un buen gobierno. Llora al propio pueblo chavista convertido en el espejo del Otro en pueblo, un pueblo que se vio a sí mismo reflejado en todas sus virtudes y defectos en el rostro de Chávez. Luego, cuando tantos desfilan alrededor del presidente muerto, no pocos asisten a sus propios funerales. Esa es la razón por la cual la mortalidad de Chávez no puede ser aceptada. Para que Chávez siga viviendo en el pueblo, Chávez no debe morir del todo. Por eso será convertido en un objeto inmortal. O lo que es igual: si no puede ser Dios, será al menos un endiosado. Chávez es El Endiosado. Un subrogado venezolano: un ídolo con pies de arepa. De este modo Chávez, como muchos otros mitos, pasará a llenar el vacío de Dios que a tantos atormenta. En lugar de buscar a Dios, al verdadero, el pueblo chavista se conformará con un mito, esto es, con ese vacío que sólo sustituye al vacío.
En Venezuela están construyendo un mito, dicen algunas voces críticas. En parte es cierto, pero sólo en parte. Porque el mito ya existía durante Chávez. El mismo Chávez en sus delirios de omnipotencia ya se había encargado de “inocularlo” en el pueblo. Chávez era, sin duda, un mito viviente. Lo que hoy realiza el Estado en Venezuela es sólo la infructuosa conversión del mito viviente en uno inmortal. Por supuesto, no lo logrará. Ni siquiera Maradona es inmortal. La inmortalidad es atributo de Dios. Tarde o temprano la historia realiza sus correcciones. A Stalin, por ejemplo, lo enterraron junto a Lenin. Después lo llevaron a una tumba chiquitica. Una fotografía genial mostró una vez a un perro meando sobre ella.
Ningún endiosado resiste el paso del tiempo.
El huracán del pasado avanza hacia el futuro convirtiendo a todo lo habido en ruinas como vemos en el Angelus Novus de Paul Klee: el Ángel de la Historia según Walter Benjamin. Esa es la razón por la cual allí donde no está la vida de Dios “vive” la muerte. Ese es también el Dios (la vida) que, como en tantas otras partes, falta en Venezuela: Dios al que nadie ni nada podrá sustituir. Porque allí donde está Dios (la vida) no hay ningún lugar para endiosados. O dicho a la inversa: porque allí donde hay endiosados no hay ningún lugar para Dios.
Ni siquiera Jesús, quien según la lectura cristiana es Dios, aceptó, en tanto ser mortal, ocupar el lugar de Dios sobre la tierra. Cuando uno de sus seguidores se inclinó frente a él, llamándolo “bueno”, Jesús respondió: “¿Por qué me dices bueno?; ninguno hay bueno sino sólo uno, Dios” (Marcos 10:18).

Quiere decir: sólo Dios es suficiente; el humano será siempre insuficiente. Luego, adorar a un insuficiente delata la ausencia de Dios. La adoración a Chávez delata, a su vez, que a Venezuela le falta Dios. Nada más.

Calma y cordura

Por: Laureano Marquez

Los venezolanos estamos devastados. Por distintas y diferentes razones, pero lo estamos. La situación de división que en el país impera se parece mucho a esas parejas que se aman demasiado, con un amor imposible, y están heridos, dolidos el uno con el otro por todo lo que se han dicho. Ya no importa quién lastimó primero, ambos hemos dicho cosas duras, ambos estamos heridos. Pero también uno siente que no puede seguir así, que no es normal cargar con tanto dolor a cuestas, que a lo mejor no podemos estar juntos como quisiéramos, pero podemos coexistir, perdonarnos.
En estos días hemos visto expresiones de dolor legítimas, respetables y conmovedoras, como todo lo que duele. No se puede desestimar el dolor ajeno, porque ningún dolor es ajeno si somos auténticos seres humanos. Con John Donne decimos: “Nadie es una isla completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la Tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; por eso la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas porque están doblando por ti”.
Hay momentos en la historia de los pueblos que son de transición. En el mundo hay muchos ejemplos.
Adolfo Suárez, presidente del gobierno español, se reunió con su “enemigo” Santiago Carrillo para negociar, con su contrincante de una guerra civil que dejó un millón de muertos y sufrires que aún perduran, la organización de la democracia española. Ambos tenían razones para no sentarse, pero encontraron una superior para hacerlo: el destino de España.
No tenemos que irnos tan lejos. En nuestra patria, a la muerte de Gómez, a López Contreras le tocó encabezar una difícil transición. Un cuento la resume: dicen que por la mañana llegaban los militares gomecistas enardecidos al despacho de Miraflores y le decían al Ronquito (que este sobrenombre le daban por su manera de hablar): ­General, esto no se aguanta, hasta cuándo estos estudiantes manifestando en la calle y ahora y que quieren organizar partidos… ¡Esto es inaceptable!…
Y López respondía: ­¡Tienen razón, tienen toda la razón, váyanse tranquilos que yo me ocupo!

lunes, 4 de febrero de 2013

Sobre el "No volverán"


Por: Alonso Moleiro

Si tuviera que escoger al más conspicuo entre los muchos postulados huecos que el chavismo ha logrado poner de moda en una parte del país durante todos estos años, sin la menor duda me quedaría con el celebérrimo "no volverán".

Es una construcción que condensa como pocas el lente, el prisma, la condición con la cual le gusta al oficialismo retratar a sus adversarios e interpretar la polarización política que ha tenido lugar en este país.

Se supone que todo aquel que no es chavista está suspirando por que regresen los domingos de Gonzalo Barrios, las intrigas del CEN de AD hechas noticia, los excesos del lusinchismo y los célebres escándalos que protagonizara la jerarquía política de entonces con el empresariado venezolano.

Una peculiar aproximación a la realidad que se sostiene en otra idiotez de carácter conexo: que los millones de venezolanos que adversamos de forma inequívoca a Hugo Chávez estamos manipulados por los grandes medios de comunicación, partícipes también, en última instancia, del festín que tuvo lugar en los años de Punto Fijo.

No alcanzamos a darnos cuenta de las múltiples bondades que le ha deparado a la nación el actual gobierno porque, gracias a la intriga y el trajinar de los medios, estamos hartos de los excesos de la delincuencia, defendemos una gestión económica de carácter mixto, consideramos la alternabilidad política un valor irrenunciable y nos producen una grima imposible de disimular expresiones como "máximo líder" o "comandante-presidente".

El "no volverán" es una consigna con doble valor: sus dos palabras resumen con maestría el contenido que intento desglosar en los párrafos anteriores, y al mismo tiempo, se salta a la torera, con notable impunidad, todo el entorno noticioso y político incubado en Venezuela antes y después de que Hugo Chávez asumiera el poder.

Toca acá hacer una nueva alusión a lo evidente: el tiempo histórico correspondiente al Pacto de Punto Fijo por supuesto que no va a volver. Entre otras cosas porque, si regresa, casi con seguridad la construcción de una democracia civilizada en Venezuela volverá a fracasar.

El de Punto Fijo es un tiempo histórico muerto. El paso de los años nos está ayudando a evaluarlo con mayor serenidad en sus aciertos, que fueron muchos, sobre todo, en términos administrativos, en sus primeros gobiernos; y sus miserias, que fueron otras tantas, y que conocieron su pico más alto en sus años finales.

Se supone que lo que "no volverá" es el "régimen burgués" imperante en Venezuela hace 14 años, traidor por definición de la esperanza popular. Régimen éste, por cierto, que le permitió al chavismo arribar pacíficamente al poder, y parir en el trayecto una Constitución con suficientes elementos burgueses, impensables, por ejemplo, en la sociedad cubana, todos los cuales le habrían producido un ahogo asmático al Che Guevara de haber estado vivo: el pluralismo político, el albedrío individual, las consultas electorales, la alternabilidad política, la Defensoría del Pueblo y los derechos económicos que consagran la existencia de empresas.

Esas empresas que, si acuerdan con el gobierno, pasan a ser "nacionalistas" y que si deciden trabajar por cuenta propia, seguirán siendo condenadas a ser burguesas. Elementos estos que son usados por el chavismo en provecho propio y que, antes que burgueses, son, sobre todo, conquistas de la civilización.

El ánimo ciudadano y la iniciativa política alineada detrás a la plataforma de la MUD lo que están intentando es crear las condiciones para regalarles a los venezolanos la oportunidad de crear un nuevo marco para la convivencia y el desarrollo. Otras naciones latinoamericanas, como Brasil, ya lo están logrando.

Un desarrollo que haga posible superar este entorno parapléjico y esquizoide, en el cual los adversarios son invitados a dialogar y al mismo tiempo tratados de golpistas y se invita a los empresarios a invertir mientras se les confiscan sus empresas. Normalizar la vida nacional en un ambiente de confianza mutua.

Esa promesa básica que en algún momento pensamos que podría hacerse realidad bajo la democracia. Contexto que, por supuesto, tiene que incluir necesariamente a las fuerzas del chavismo.
El "no volverán" también oculta lo evidente: que el 90 por ciento de los actores políticos y sociales que en este tiempo pertenecen a ese espacio que, por comodidad semántica, solemos denominar "la oposición", desde la izquierda hasta la derecha, no tienen pasado.

No tuvieron la menor injerencia en la crisis terminal de la democracia y tienen un diagnóstico extremadamente crítico de los excesos de aquel período. Muchos de ellos, muchísimos, votaron por Hugo Chávez, e incluso lo acompañaron en su proyecto antes de que este decidiera botar la llave y trancar el juego, esperanzados en que su liderazgo implicara la anhelada refundación de la democracia.

Si muchos de ellos, y acá me incluyo, no son chavistas, es porque interpretan que, mientras el chavismo sigue intentando vivir de la renta de los pecados de la denominada IV república, lleva adelante, al mismo tiempo, un régimen político que colecciona los mismos defectos de los gobiernos anteriores y muy pocas de sus virtudes.

Lo único que hay que hacer para darle respaldo a lo que afirmo es pasarle revista al espíritu jaquetón y sectario de sus voceros; a su torpísima y extremadamente corrompida gestión; a falta de vergüenza para tapar sus escándalos y falencias, al talante abusador que inspira la mayoría de sus decisiones; al indignante manejo politiquero que hacen de poderes públicos como el Judicial.

Incluso, también, a la escandalosa pobreza conceptual de su liderazgo y su irremediable cursilería. No se preocupen. Es cierto, no volverán. Algún día tendremos un país civilizado y digno. Todos se irán y no volverán.

viernes, 25 de enero de 2013

La aplanadora


Por: Pompeyo Marquez

Durante el período 1945-47, Venezuela era una sábana blanca, con un punto verde en Los Andes (Copei) y un puntico amarillo (URD) en Nueva Esparta. AD sacaba 90% de los votos en muchas regiones: Yaracuy, Cojedes, Monagas, Sucre, Lara, Portuguesa, entre otras.

La maquinaria adeca parecía invencible, había logrado conquistar a grandes masas mediante reivindicaciones políticas (otorgamiento del voto directo universal y secreto, pongamos por caso) y reivindicaciones sociales (legalidad de sindicatos, de organizaciones populares, aumentos de salarios, continuación de la campaña de alfabetización que había iniciado Medina. En verdad había ganado las simpatías de grandes masas). Era la "revolución de octubre de 1945": AD se convirtió en una verdadera aplanadora que condujo a una exacerbación de sectarismo. Decían que iban a gobernar hasta el año 2000.

Todo ello se derrumbó en noviembre de 1948. Las amenazas de que si derrocaban a Gallegos se paralizarían los taladros de la industria petrolera quedó en veremos. 

Hay una anécdota que más de una vez hemos oído de labios del presidente Ramón J. Velásquez, con quien tenemos una profunda amistad desde 1936. Pero era esta vez contada por su hijo José Rafael, en un semblanza biográfica de su padre contenida en el libro Las peñas y las tertulias. Betancourt dice así: 

"Mire, Ramón, a nosotros no nos tumbó Pérez Jiménez, nosotros nos caímos porque no entendimos a Venezuela. No hablábamos con nadie, sino con nosotros mismos".

Tal error condujo a 10 años de dictadura, hasta que el país un 23 de enero de 1958 se unió contra aquel régimen militar que surgió del derrocamiento de Gallegos y se abrió la posibilidad de vivir en democracia durante 40 años. 

Por eso hoy la exigencia de Venezuela es la unidad nacional para restablecer el funcionamiento democrático.

Hoy, la sociedad está dividida en dos pedazos que necesariamente deben hablar, dialogar, respetarse mutuamente. Aquí no hay mejores patriotas que otros. Todos somos venezolanos y debemos reconciliarnos y hacer un solo país. Hemos aprendido que debemos hacerlo en paz, dentro de la Constitución. Que no se trata de "aplastar" a una parte de la sociedad por parte de aquella que tiene el poder, utilizando todos los recursos del Estado; por el contrario, adelantar la lucha política y las diferencias dirimirlas civilizadamente.

martes, 22 de enero de 2013

Te quiero por Internet


Por: Linda D'Ambrosio

Los números son contundentes: una de cada dos nuevas parejas se conoce por internet. Al menos es lo que asegura el sociólogo norteamericano Michael Rosenfeld, Profesor Asociado en la Universidad de Stanford.

Rosenfeld, y su colega Reuben Thomas, profesor asistente del City College de Nueva York, han publicado dos textos que pretenden explorar las relaciones que se inician y desarrollan a través de la red: How Couples Meet and Stay Together (Cómo se conocen las parejas y permanecen juntas), a partir de los resultados de un estudio realizado en 2009 entre más de cuatro mil adultos, ySearching for a Mate: The Rise of the Internet as a Social Intermediary (La búsqueda de un compañero: el auge de Internet como un intermediario Social), datado en 2012.

Ambas publicaciones corroboran lo que parecía obvio: Internet amplía sustancialmente las oportunidades de encontrar una persona afín con la que congeniar, extendiendo las posibilidades más allá de nuestro círculo de amistades, familiares y compañeros de estudio o trabajo inmediatos. Así mismo, las estadísticas parecen señalar que las parejas que se forman a partir de una relación a través de Internet son tan estables como aquellas que se inician de cualquier otra forma.

Internet ofrece la posibilidad de conocer posibles parejas tanto de manera aleatoria, cuando se coincide por azar en foros o redes sociales, como de manera deliberada, a través de sites especializados en citas o contactos.

Algunas personas sienten reparo al emprender una relación con un desconocido, pero los eventuales riesgos son los mismos que podrían enfrentarse al abordar a alguien en un lugar público sin que nos sea presentado por una tercera persona que ya le conoce. En este sentido, quizá las páginas que requieren una suscripción minimizan los riesgos, al requerir la identificación del suscriptor y el pago mediante una tarjeta de crédito, con lo cual al menos los administradores del sitio conocen la verdadera identidad del usuario.

En las relaciones que se desarrollan por Internet lo que priva es, como en las antiguas relaciones epistolares, el lenguaje escrito.

José Hermida, en su obra Hablar sin palabras, afirma que la mayor parte de los datos que comunicamos son transmitidos de forma no verbal. Si ello fuera cierto, una interacción restringida a la palabra implicaría la pérdida de una importante cantidad de información asociada a lo gestual y al tono de voz, que conducen en paralelo otros mensajes. De hecho, quienes estudian el lenguaje corporal pueden detectar a menudo contradicciones entre el contenido de lo que dice una persona y su gestualidad. Ello explica que a veces experimentemos visceralmente que lo que nos están diciendo no es cierto: aunque intelectualmente recibimos un mensaje, nuestro cerebro percibe e identifica otras señales en nuestro interlocutor que ponen en luz una incongruencia. Así pues, el devenir de la relación que nace en la escritura no podría predecirse hasta que la comunicación se amplíe desde lo escrito (mail o chat) hacia la comunicación audiovisual (web cam).

En compensación, la comunicación escrita disminuye hasta cierto punto la incertidumbre, ya que  la información viene dada en declaraciones precisas que reducen la subjetividad que introducimos al interpretar una determinada situación: no se trata de una conjetura que aventuramos, sino de una aseveración efectuada por nuestro interlocutor.

La solidez de estas relaciones se basa en  los intereses comunes, en los valores similares que se ponen de manifiesto en la conversación, más allá de lo meramente físico, que suele predominar en los encuentros "reales".

A través de Internet se evitan los traslados, se salvan las distancias, se superan los horarios, se minimizan los riesgos. Cuando se agotan las fuentes de eventuales parejas (amigos de amigos, relaciones laborales...) siempre quedan los sitios de dating y los encuentros fortuitos en lugares de interés común, aunque no puedan sustituir el calor de otra mano en la nuestra.

Los militares y la dictadura


Por:  Eddie Ramirez

Ameritó mucho esfuerzo  derrocar la que  pensamos sería la última dictadura en Venezuela. Pérez Jiménez se sostuvo por la represión de la Seguridad Nacional,  con el visto bueno de las Fuerzas Armadas y la complicidad de civiles que avalaron el fraude electoral de 1952 y que integraron  un Congreso  espurio.  A 55 años de esa gesta cívico-militar, cabe recordar que la misma exigió que los ciudadanos enfrentaran sin miedo las persecuciones del régimen.

El derrocamiento de Gallegos en 1948 contó con un apoyo  casi total de los militares. Después del asesinato de Delgado Chalbaud,  las Fuerzas Armadas decidieron apoyar a Pérez Jiménez por un período presidencial, pero gradualmente surgió el descontento militar. El régimen asesinó en Caracas al capitán Wilfrido Omaña, el capitán Juan Bautista Rojas cayó abatido en alzamiento en Maturín y en Colombia fue asesinado el teniente León Droz Blanco, con quien compartí en Trinidad. Gradualmente, varios oficiales expresaron su descontento ante la dictadura, siendo  detenidos o .exiliados. Entre ellos conocí en Madrid a los tenientes coroneles Gámez Arellano, Martín Carrillo Méndez, José Joaquín Jiménez Velásquez y Nucete Paoli; al mayor Peña Peña y al  teniente José Enrique Dubuc, quienes compartían con  mi padre el entonces mayor Edito Ramírez Rosales.

Vencido el período presidencial y ante los atropellos de la dictadura,  las Fuerzas Armadas le retiraron el apoyo al hombre de Michelena. El  teniente coronel  Martín Parada y otros encabezaron la sublevación del 1 de enero de 1958. El general Rómulo Fernández logró que expulsaran a Vallenilla, ministro del Interior,  y a Pedro Estrada, director de la Seguridad Nacional, aunque ese gesto le costó el exilio. Posteriormente, oficiales de la marina y de la Escuela Militar  desconocieron al gobierno  lo  cual obligó a huir al dictador.

Desde luego la resistencia civil, integrada  por militantes de Acción Democrática y del Partido Comunista, y en menor grado por copeyanos, jugó un papel importante. Muchos hombres y mujeres fueron asesinados, encarcelados, torturados y exiliados. La Junta Patriótica, con ese roble que sigue luchando por la libertad como es Enrique  Aristiguieta, fue factor de peso en los últimos meses  de la dictadura. La Iglesia, el manifiesto de los intelectuales, los estudiantes y los gremios profesionales contribuyeron a  la huelga general, que fue la puntilla para el régimen.

Lamentablemente, en Venezuela se  volvió a implantar una dictadura, esta vez adaptada al siglo XXI.  Numerosos oficiales dieron  cívicamente un paso al frente para impedirla y por ello fueron a la cárcel o al exilio. En tiempos de Pérez Jiménez  los civiles se solidarizaron con los militares rebeldes. Hoy, parte de mundo político ha marginado injustamente a los oficiales que rechazaron las violaciones a la Constitución. Vaya nuestro reconocimiento a civiles y militares que defendieron en el pasado y defienden en el presente  los principios y valores de la democracia.  

Como en botica: Sumisa la sentencia del TSJ y la decisión de Unión Radio de callar a Damián Prat. Apoyamos a la MUD y sugerimos su ampliación ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!